TIPO DE CAMBIO

El consumo volvió a caer y crece la presión sobre un modelo económico con precios altos y demanda débil

Compartí esta noticia !

La desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria todavía no logran traducirse en una recuperación sostenida del consumo privado. Mientras el Gobierno sostiene el equilibrio fiscal y el orden macroeconómico como eje central de su estrategia, distintos indicadores empiezan a mostrar tensiones sobre la actividad cotidiana, especialmente en bienes masivos y sectores vinculados al mercado interno.

Según el Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, el consumo privado cayó 0,6% interanual en abril y acumuló una baja de 1,5% durante el primer cuatrimestre de 2026.

La medición desestacionalizada mostró estabilidad respecto de marzo, lo que sugiere una desaceleración en el ritmo de caída. Aun así, el informe indicó que el índice “regresó a niveles de octubre de 2025” luego de las mermas registradas desde mediados del año pasado.

La desaceleración inflacionaria no alcanza para reactivar la demanda

Los datos reflejan una economía donde la estabilización macroeconómica todavía convive con debilidad en el consumo.

Uno de los indicadores que expone esa tensión es la recaudación del IVA en términos reales, que registró en abril su sexta caída consecutiva, con una baja interanual de 1,3%.

El informe también detectó una desaceleración en el uso de tarjetas de crédito. Aunque las compras financiadas crecieron 1,3% interanual, el avance quedó muy por debajo del 12% registrado en enero.

El comportamiento del consumo masivo muestra además señales de deterioro persistente. El consumo de carne vacuna acumuló nueve meses consecutivos de caída y registró una baja interanual de 7,6% en marzo.

El dato tiene relevancia política y económica porque el consumo alimenticio suele funcionar como termómetro directo del poder adquisitivo y de la capacidad de recuperación del ingreso real.

El mercado interno muestra comportamientos desiguales

El escenario no es homogéneo entre sectores.

Mientras algunos segmentos vinculados a bienes durables mostraron señales positivas —como el patentamiento de motos, que creció 52,1% interanual en abril— otros rubros continuaron en retroceso.

El patentamiento de autos cayó 14,6% durante el mismo período, mientras que el consumo en restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registró su primera baja del año, con una retracción de 6% interanual en marzo.

En contraste, sectores semidurables como indumentaria y calzado en centros comerciales habían mostrado una mejora de 3% interanual en la última medición disponible de febrero.

La dinámica confirma un patrón de recuperación fragmentada, donde algunos nichos vinculados a financiamiento o consumo puntual logran sostener actividad, mientras amplias áreas del mercado interno continúan debilitadas.

La competitividad vuelve al centro del debate económico

El deterioro del consumo se combina con otro fenómeno que empieza a preocupar al sector privado: el encarecimiento relativo de la economía argentina.

Un informe de la Fundación Mediterránea elaborado por los economistas Marcelo Capello y Gaspar Reyna sostuvo que Argentina resulta más cara que otros mercados internacionales en el 81% de los bienes de consumo duradero analizados.

El estudio identificó especialmente a automóviles, electrodomésticos, indumentaria y calzado entre los rubros más afectados por pérdida de competitividad.

Según el reporte, un vestido de marca internacional vendido en Argentina aparece como el más caro del mundo dentro de la muestra relevada, mientras que las zapatillas deportivas ocupan el sexto lugar global en precios.

La investigación atribuye esa situación a una combinación de presión impositiva —IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales— junto con medidas de protección comercial y el comportamiento del tipo de cambio.

Un peso fuerte ayuda a estabilizar, pero encarece la economía

El informe técnico analizó además el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM), indicador que mide si un país está caro o barato en dólares frente a otras economías.

En abril de 2026, el índice se ubicó 28% por debajo de su promedio histórico.

La lectura no implica necesariamente una crisis cambiaria inmediata, pero sí expone uno de los dilemas centrales del actual esquema económico: el mismo proceso que ayudó a moderar inflación y estabilizar expectativas también elevó costos relativos en dólares para buena parte de la economía doméstica.

La Fundación Mediterránea planteó que parte de ese fenómeno podría sostenerse en el tiempo si crecen exportaciones de petróleo, gas y minería.

Sin embargo, mientras esos sectores ganan protagonismo, actividades más vinculadas al mercado interno enfrentan mayores dificultades para sostener competitividad.

Misiones y el NEA sienten el impacto en consumo y comercio

Para provincias como Misiones y otras economías del NEA, la combinación entre caída del consumo y pérdida de competitividad tiene efectos directos sobre comercio, actividad pyme y demanda interna.

Rubros como indumentaria, calzado, electrodomésticos y gastronomía dependen fuertemente del poder adquisitivo local y de la circulación comercial fronteriza.

La persistencia de precios altos en dólares también puede afectar el consumo regional en zonas con fuerte dinámica transfronteriza, donde las diferencias cambiarias suelen modificar hábitos de compra y competitividad comercial.

Al mismo tiempo, la caída prolongada en consumo de alimentos y servicios refleja un contexto donde la recuperación económica todavía no se distribuye de manera uniforme entre sectores y regiones.

El Gobierno estabilizó variables financieras, pero el mercado espera señales de reactivación

La administración nacional logró reducir tensiones cambiarias y contener parte de las expectativas inflacionarias. Sin embargo, los datos de consumo y competitividad empiezan a instalar otro interrogante: cuánto tiempo puede sostenerse una economía estabilizada financieramente pero con demanda interna debilitada.

La evolución del salario real, el crédito, la inflación y el nivel de actividad serán variables decisivas para determinar si el consumo logra salir de la fase de estancamiento o si la desaceleración termina consolidándose.

Por ahora, los indicadores muestran una economía que estabilizó parte de sus desequilibrios macroeconómicos, aunque todavía no consigue recuperar plenamente el movimiento del mercado interno.

Compartí esta noticia !

REM: la inflación de abril sería 2,6% y Argentina crecería 2,8% este año

Compartí esta noticia !

Las expectativas del mercado sobre la inflación argentina muestran una pausa en el proceso de desinflación y reflejan un escenario de mayor cautela para los próximos meses. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido por el Banco Central (BCRA) evidenció que las principales consultoras y bancos mantuvieron previsiones inflacionarias altas.

El último informe consolida una inflación minorista del 2,6% para abril y proyecta un tipo de cambio nominal de $1.410 para mayo. Para Misiones, la estabilidad de los precios núcleo y la tendencia a la baja de las tasas de interés (TAMAR al 23,1%) configuran un nuevo umbral de costos para el financiamiento de capital de trabajo en el sector agroindustrial.

Sin embargo, el dato más relevante es que las previsiones anuales aumentaron 1,4 puntos respecto al REM anterior El REM estimó una inflación total de 30,5% para todo 2026, reflejando que el mercado considera que el proceso de desaceleración perdió velocidad respecto de las expectativas que existían meses atrás.

El consenso de los 45 analistas consultados por la autoridad monetaria arroja una hoja de ruta de estabilización con sesgo contractivo en la actividad. A pesar de una leve expansión del 0,3% en el primer trimestre, la economía real muestra una recuperación más lenta de lo previsto, ajustando la expectativa de crecimiento anual al 2,8%. Para el tomador de decisiones en el NEA, este escenario implica una gestión quirúrgica de inventarios, donde la previsibilidad cambiaria —con un dólar a $1.676 para diciembre— otorga un marco de referencia para las manufacturas de exportación.

Variables clave para el sector productivo local

El mercado también sigue de cerca la estrategia monetaria del Gobierno. En las últimas semanas, distintos analistas señalaron que la administración nacional comenzó a tolerar tasas de interés reales negativas para intentar apuntalar el crédito y la actividad económica. El REM estima que las tasas s e encuentren entre el 22% y 23% durante todo el año. Esa política, aunque podría favorecer el consumo y la inversión, también genera dudas sobre su impacto en la inflación futura.

A esto se suman las presiones derivadas de los aumentos internacionales del petróleo y de los combustibles locales, un componente que las consultoras consideran clave para explicar la aceleración inflacionaria observada durante marzo y abril.

La dinámica de las expectativas impacta de forma diferenciada en la estructura de costos misionera debido a su perfil transable y fronterizo:

Financiamiento y Tasas: La TAMAR (tasa mayorista) para mayo se ubicaría en 23,1% TNA, lo que representa una caída de 2,9 p.p. respecto al mes anterior. Esta reducción abarata el costo de los adelantos en cuenta corriente para aserraderos y secaderos de yerba mate.

Competitividad Cambiaria: El pronóstico de un tipo de cambio nominal con una variación interanual de solo el 15,8% sugiere una apreciación real del peso. En Misiones, este fenómeno agudiza las asimetrías fronterizas, incentivando el consumo en Paraguay y Brasil si la inflación local no acompaña la velocidad de devaluación.

Sector Externo: Se proyecta un superávit comercial anual de USD 16.506 millones. El incremento esperado en las exportaciones (FOB) a USD 96.056 millones es una señal positiva para los complejos tealero y forestal, que dependen de la demanda global.

Empleo y Consumo

En paralelo, el REM mostró expectativas moderadamente positivas para la actividad económica. Los analistas proyectaron un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 1% en el segundo trimestre, mientras que para todo 2026 estimaron una expansión cercana al 2,8%, una proyección menor a los resultados de los anteriores REM.

El mercado laboral presenta señales de resistencia administrativa, con una tasa de desocupación estimada en 7,7% para el primer trimestre de 2026. Para el cuarto trimestre, se espera una leve mejora hacia el 7,4%.

“La inflación núcleo se mantuvo en 2,6%, lo que indica que el proceso de desinflación ha encontrado un piso firme, eliminando la volatilidad de regulados y estacionales en el análisis de largo plazo”.

Para el comercio misionero, la estabilidad del IPC Núcleo en niveles del 2% mensual para el segundo semestre es el dato que permitirá recomponer el poder adquisitivo del salario, motorizando el consumo minorista tras el impacto de los ajustes de tarifas.

Lo que hay que seguir

La combinación de inflación persistente, tasas en descenso y un esquema cambiario bajo presión mantiene abierta la discusión sobre la sustentabilidad del programa económico. Para el Gobierno, el desafío será sostener la desaceleración de los precios sin comprometer la recuperación de la actividad ni la estabilidad financiera.

La sostenibilidad del superávit fiscal primario, proyectado en $15,9 billones para 2026, asegura la continuidad del ancla monetaria del Gobierno. La clave para la provincia reside en monitorear la brecha entre el Top 10 de analistas y el promedio general: los analistas con mayor precisión prevén un tipo de cambio más bajo para diciembre ($1.611) y un crecimiento del PIB menor (2,5%). Este escenario de “dólar quieto y actividad moderada” obliga a las empresas misioneras a buscar eficiencia en costos operativos ante la imposibilidad de licuar pasivos por vía inflacionaria.

Compartí esta noticia !

Caputo proyecta baja de inflación desde abril y refuerza la apuesta oficial al ciclo exportador

Compartí esta noticia !

El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la inflación “tuvo un pico en marzo” y que desde abril iniciará una trayectoria descendente, durante su exposición en la apertura de ExpoEfi 2026. En el mismo evento, admitió que el dato de actividad de febrero fue negativo, aunque lo contrastó con lo que definió como “números récord” previos, en un contexto donde el Gobierno busca sostener expectativas en torno al proceso de desinflación.

La exposición de Caputo se da en un momento donde la política económica enfrenta tensiones entre indicadores mixtos. Por un lado, el reconocimiento de una caída en la actividad en febrero introduce cautela. Por otro, el ministro insistió en que el sendero general sigue siendo positivo, con foco en sectores clave como el agro y la energía.

Según detalló, el agro atraviesa un “boom” productivo con 160 millones de toneladas, lo que —de acuerdo a su lectura— responde a un esquema de previsibilidad que incentiva la inversión. En paralelo, proyectó un superávit energético superior a los 350.000 millones de dólares hacia 2035, ubicando a este sector como pilar estructural de la estrategia económica.

Inflación, tasas y tipo de cambio

El eje central del mensaje oficial sigue siendo la inflación. Caputo vinculó el comportamiento de los precios con dos variables: la baja de tasas en pesos y la dinámica cambiaria. Señaló que, pese a un escenario donde “normalmente” una suba del tipo de cambio combinada con tasas más bajas presionaría al alza, el Banco Central interviene comprando divisas para evitar una apreciación mayor del peso.

Ese esquema, sostuvo, es el que permitiría retomar el proceso de desinflación tras el dato de marzo, que marcó 3,4% según el Indec. La interpretación oficial sugiere que el movimiento de tasas no compromete el objetivo de desaceleración de precios, sino que lo acompaña.

El discurso de Caputo apunta a sostener una narrativa de transición. Reconoce un freno en la actividad, pero lo encuadra dentro de una etapa posterior a un ciclo expansivo reciente. La clave pasa por mantener ancladas las expectativas en torno a la inflación y reforzar la idea de que los fundamentos —exportaciones, energía— siguen firmes.

En términos políticos, el Gobierno necesita que esa expectativa se sostenga. La promesa de una baja inflacionaria desde abril funciona como señal hacia el mercado y los actores económicos, en un contexto donde los indicadores de corto plazo muestran volatilidad.

Entre el corto y el mediano plazo

Si la trayectoria descendente de la inflación se confirma, el efecto podría trasladarse a precios y consumo, con impacto directo en el poder adquisitivo. Sin embargo, el reconocimiento de un retroceso en la actividad introduce un límite inmediato.

El énfasis en exportaciones y energía apunta al mediano plazo. El agro y el sector energético aparecen como motores de ingreso de divisas y generación de inversión, aunque esos efectos no necesariamente se trasladan de forma inmediata al conjunto de la economía.

El punto de inflexión estará en los próximos datos. La evolución de la inflación desde abril, la reacción del consumo y la continuidad del ritmo exportador serán variables centrales. También la dinámica entre tasas, tipo de cambio y compras del Banco Central.

El Gobierno plantea que el peor dato ya quedó atrás en términos de precios. El mercado y los indicadores definirán si esa expectativa se consolida o enfrenta nuevas tensiones.

Compartí esta noticia !

El BCRA flexibiliza el ingreso de divisas para el RIGI mientras caen reservas y sube el dólar

Compartí esta noticia !

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) avanzó con una flexibilización clave en el ingreso de divisas para proyectos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), en simultáneo con una jornada marcada por la caída de reservas internacionales y una nueva suba del dólar en todas sus variantes.

A través de la Comunicación “A” 8426, el organismo permitió que socios o accionistas de empresas adheridas al régimen puedan ingresar y liquidar dólares que luego serán computados como fondos propios de los proyectos. La medida apunta a destrabar la operatoria financiera de grandes inversiones, en un escenario donde el flujo de divisas y la estabilidad cambiaria vuelven a estar bajo tensión.

Flexibilización para sostener inversiones

La decisión del BCRA modifica una restricción operativa relevante: hasta ahora, los fondos destinados a proyectos del RIGI debían ingresar de manera directa a través del vehículo de inversión. Con el nuevo esquema, se habilita que esos dólares sean canalizados por los socios y luego transferidos.

El mecanismo incorpora condiciones específicas: Los fondos deben transferirse al Vehículo de Proyecto Único (VPU) dentro de los cinco días hábiles posteriores a su liquidación. Deben quedar registrados contablemente como destinados al proyecto. Se exige una declaración jurada que certifique el origen y destino de los fondos.

Además, la norma introduce una cláusula de retroactividad, permitiendo regularizar ingresos ya realizados bajo estas condiciones.

La flexibilización también alcanza a la importación de bienes de capital: si un socio obtiene financiamiento externo para adquirir maquinaria, esa operación podrá ser computada dentro del esquema del RIGI.

Más margen operativo para el flujo de dólares

La medida redefine la dinámica de financiamiento de grandes proyectos. En términos concretos: Amplía las vías para el ingreso de divisas. Reduce trabas administrativas. Permite mayor flexibilidad en la estructuración financiera de inversiones.

El BCRA también garantizó que la repatriación de capitales o devolución de aportes mantendrá las mismas condiciones que si los fondos hubieran ingresado directamente, lo que busca dar previsibilidad a los inversores.

Sube el dólar y caen reservas

La decisión se da en un contexto financiero más exigente. En la última jornada: Las reservas internacionales brutas cayeron u$s96 millones, hasta u$s46.088 millones. El BCRA, pese a comprar u$s54 millones en el mercado, no logró evitar la baja. La caída se explicó principalmente por la baja en la cotización del oro (impacto estimado en u$s70 millones) y pagos de deuda por unos u$s30 millones.

En paralelo, el tipo de cambio mostró una tendencia alcista: El dólar mayorista subió por cuarta rueda consecutiva, superando los $1.400. El dólar minorista alcanzó los $1.440 en el Banco Nación. También se registraron subas en las cotizaciones financieras y el mercado informal.

Equilibrio entre atracción de dólares y estabilidad

El movimiento del BCRA revela una doble estrategia. Por un lado, busca garantizar el ingreso de divisas para sostener inversiones de gran escala bajo el RIGI. Por otro, enfrenta un mercado cambiario que comienza a mostrar señales de tensión.

El contexto combina varios factores: Tasas en pesos menos atractivas, lo que debilita el incentivo al carry trade. Reacomodamiento del tipo de cambio tras meses de atraso relativo. Mayor demanda de divisas por cierre de posiciones y cobertura de balances.

En este escenario, la flexibilización del acceso al mercado de cambios aparece como una herramienta para fortalecer el frente de dólares financieros, aunque sin resolver las presiones estructurales sobre el tipo de cambio.

Inversión vs. volatilidad

En términos económicos, la medida apunta a: Facilitar la ejecución de grandes proyectos de inversión. Asegurar el financiamiento externo. Evitar demoras operativas que frenen el ingreso de capital.

Sin embargo, convive con un escenario de mayor volatilidad cambiaria, que puede incidir en decisiones de inversión, costos de importación y expectativas inflacionarias.

Compartí esta noticia !

El BCRA acelera compras de dólares y se acerca a su meta anual

Compartí esta noticia !

El Banco Central cerró la semana del 24 de abril con compras por u$s745 millones en el mercado cambiario y acumuló u$s2.381 millones en lo que va del mes, en una racha que ya suma cuatro semanas consecutivas de recomposición de reservas. El dato adquiere peso político: la autoridad monetaria se acerca a la meta de u$s10.000 millones para 2026, mientras el dólar mayorista roza los $1.400. En ese equilibrio, surge la pregunta: ¿la acumulación de divisas consolida la estrategia del Gobierno o empieza a mostrar tensiones en el frente cambiario?

Intervención sostenida y respaldo del agro

El resultado semanal se completó con una compra de u$s80 millones el viernes, en una jornada de menor volumen relativo, pero suficiente para sostener la tendencia. En el acumulado del año, el saldo comprador asciende a u$s6.761 millones, lo que confirma una política activa del Banco Central en el Mercado Libre de Cambios.

El sostén principal sigue siendo el mismo: la liquidación del sector agroexportador. Según el informe oficial, en marzo el complejo de oleaginosas y cereales aportó un saldo vendedor de u$s2.166 millones, ubicándose como el principal oferente de divisas. Este flujo, típico del inicio de la cosecha gruesa, explica buena parte de la estabilidad cambiaria y del ritmo de compras.

En paralelo, las reservas internacionales brutas se ubicaron en u$s46.184 millones, con una suba semanal de u$s393 millones. Se trata de la cuarta mejora consecutiva, una señal que el equipo económico busca consolidar como ancla de expectativas.

Sin embargo, el dato más fino muestra matices. Las reservas netas, en su medición más exigente, todavía se ubican en torno a -u$s750 millones al 21 de abril, aunque con una mejora reciente que las acercaría a la zona de -u$s500 millones. El objetivo implícito es claro: alcanzar el equilibrio en las próximas ruedas.

Dólar en alza y señales mixtas del mercado

Mientras el Banco Central acumula divisas, el tipo de cambio mayorista avanzó 1,56% en la jornada y quedó al borde de los $1.400. El movimiento no es disruptivo, pero introduce una variable a monitorear: la dinámica del dólar empieza a moverse en paralelo a la acumulación de reservas.

El volumen operado en el mercado oficial representó apenas el 8% del total, lo que sugiere una menor participación relativa del segmento donde interviene el Banco Central. Esa combinación —compras sostenidas con menor volumen— podría empezar a condicionar la eficacia de la estrategia en el corto plazo.

Aun así, el Gobierno logra sostener un equilibrio delicado: acumula reservas sin generar una presión cambiaria abrupta, apoyado en la estacionalidad del agro y en un mercado que, por ahora, convalida el esquema.

Poder económico y márgenes de maniobra

La acumulación de dólares fortalece al equipo económico en un punto clave: mejora la posición externa y acerca el cumplimiento de metas, un activo central en la negociación financiera y en la construcción de credibilidad.

Sin embargo, también expone límites. El avance del dólar mayorista, aunque moderado, y la dependencia del ingreso de divisas del agro muestran que el margen de maniobra sigue atado a factores estacionales. En otras palabras, el poder de intervención existe, pero no es autónomo.

En este escenario, el Banco Central consolida su rol como actor central en la estabilidad macro, mientras el mercado evalúa hasta qué punto esta dinámica puede sostenerse sin cambios en las condiciones de fondo.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin