Tortuguitas

Lumilagro redefine su modelo tras 85 años: menos industria, más importaciones

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La histórica fabricante argentina de termos Lumilagro atraviesa una de las transformaciones más profundas de su trayectoria. Tras más de ocho décadas de producción industrial, la empresa decidió apagar los hornos de su planta de Tortuguitas y discontinuar la fabricación local de ampollas de vidrio, en un giro estratégico que combina importaciones, diseño propio y fortalecimiento comercial.

El cambio se inscribe en un proceso de reconversión más amplio, marcado por la caída del consumo, el avance de productos importados -legales e ilegales- y una reconfiguración de la cadena de valor.

Fundada en 1941 por Eugenio Suranyi y hoy conducida por la cuarta generación familiar, la compañía supo ser líder regional en termos de vidrio. Sin embargo, el nuevo escenario obligó a replantear su esquema productivo. “La caída del 50% en las ventas es real”, reconoció el CEO Martín Nadler, quien además explicó que el apagado de hornos responde tanto a necesidades técnicas como a una menor escala de producción que ya no justifica su operación.

En ese marco, Lumilagro optó por un modelo híbrido: mantendrá en Argentina el ensamblado, la fabricación de carcasas y parte de la producción de termos de acero, mientras que componentes clave comenzarán a importarse desde Asia. Las ampollas de vidrio llegarán desde India y Vietnam, y los termos de acero inoxidable se producirán en China.

La reestructuración tuvo un fuerte impacto laboral. La planta de Tortuguitas pasó de 220 empleados en 2022 a cerca de 100 puestos entre directos e indirectos en la actualidad. En total, unos 170 trabajadores dejaron la empresa mediante esquemas de retiro voluntario.

Desde la firma sostienen que se trató de un proceso ordenado y sin despidos, aunque reconocen que fue una de las decisiones más complejas en la historia reciente de la compañía.

Uno de los factores clave detrás del cambio es el crecimiento del contrabando de termos, principalmente desde Bolivia y Paraguay. Según la empresa, estos productos -fabricados con acero de menor calidad- ingresan al país de forma ilegal y ganaron fuerte participación en el mercado.

“Antes de la pandemia, uno de cada diez termos era tóxico. Hoy es uno de cada cuatro”, advirtió Nadler. Estos productos, prohibidos por la ANMAT, compiten en precio con la producción nacional y generan distorsiones en el mercado.

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Desindustrialización: SKF deja de producir en el país y traslada su operación a Brasil

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SKF cierra su fábrica en Argentina tras 118 años de presencia y se reconvierte en importadora.

La multinacional sueca, líder en rodamientos industriales, deja de producir localmente y despide a 145 trabajadores en Tortuguitas. La medida se enmarca en la apertura de importaciones del gobierno de Javier Milei y marca un nuevo golpe para la industria metalúrgica nacional.

Un cierre histórico: fin de una era industrial en Tortuguitas

La empresa sueca SKF, referente mundial en la fabricación de rodamientos y soluciones industriales, confirmó el cierre definitivo de su planta en Tortuguitas, provincia de Buenos Aires, tras 118 años de presencia ininterrumpida en la Argentina. La decisión implica el despido de 145 trabajadores y el cese de toda producción local, poniendo fin a más de medio siglo de operaciones industriales en el país.

La compañía, fundada en 1907 en Gotemburgo, había desembarcado en la Argentina en 1917, apenas una década después de su creación, y se consolidó como proveedor estratégico de la industria automotriz, agropecuaria y energética. Desde 1972, mantenía producción nacional en Tortuguitas y Rosario, con más de 650 empleados en su momento de mayor expansión.

En un comunicado oficial, la empresa explicó que la medida responde a una “reestructuración global para asegurar la competitividad”, aunque reconoció que mantendrá operaciones en el país bajo un nuevo modelo de importadora y distribuidora. En adelante, sus productos llegarán desde Brasil, donde la firma posee una de sus plantas más grandes en la región.

La noticia se produce en un contexto de mayor apertura comercial y flexibilización de importaciones impulsadas por el Gobierno nacional, en el marco de la política económica encabezada por el presidente Javier Milei, que busca reducir costos internos y eliminar trabas al comercio exterior.

Impacto en el empleo industrial y reacción sindical

La decisión de SKF generó una fuerte reacción por parte del movimiento obrero. El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, expresó su rechazo al cierre y advirtió sobre las consecuencias del nuevo escenario económico. “Mientras el mundo cuida su producción, Argentina abre sus puertas a todo lo importado. SKF se va a reconvertir en importadora y perdemos puestos de trabajo”, sostuvo.

El cierre se suma a una tendencia preocupante para el sector. De acuerdo con la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la producción metalúrgica cayó 5,2% interanual en septiembre, mientras las importaciones industriales alcanzaron niveles históricos.

Un trabajador de SKF, en una carta difundida en redes sociales, denunció que la empresa no atraviesa una crisis financiera, ya que facturó más de 9.300 millones de dólares en 2024, sino que aplica “una política deliberada de ajuste patronal y reconversión industrial” orientada a países con menores costos laborales.

El caso de SKF refleja una problemática estructural de la industria argentina: la dificultad para competir con los costos internacionales y la pérdida de densidad manufacturera ante escenarios de liberalización comercial.

De ícono industrial a importadora: el cambio de modelo

Durante décadas, SKF Argentina fue una de las fábricas más modernas y diversificadas del país. Además de producir rodamientos, sellos, sistemas de lubricación y componentes mecatrónicos, la empresa brindaba servicios de mantenimiento industrial y monitoreo de condición para sectores estratégicos como energía, minería, transporte, automotriz y agroindustria.

En 2015, había inaugurado en Tortuguitas su Centro de Soluciones (Solution Factory), destinado a la fabricación de sellos mecanizados y la asistencia técnica a clientes industriales. La reconversión hacia la importación marca el fin de esa línea de producción local y el desmantelamiento de uno de los polos metalmecánicos más relevantes del conurbano bonaerense.

A partir de ahora, SKF concentrará su operación argentina en distribución, servicios y soporte técnico, mientras los productos serán importados desde Brasil. La estrategia busca reducir costos y adaptarse a un nuevo escenario regional caracterizado por mayor integración de cadenas productivas dentro del Mercosur, pero también por asimetrías competitivas entre los países miembros.

El cierre de la planta deja un vacío no sólo laboral, sino también simbólico: SKF fue durante más de un siglo un emblema del desarrollo industrial argentino, acompañando el crecimiento de sectores clave como la automotriz, el agro y la energía.

Cierre por readecuaciones empresariales

La salida de SKF se suma a una serie de readecuaciones empresariales impulsadas por la apertura económica y la caída del mercado interno. Con una demanda industrial debilitada y un esquema de importaciones más flexible, varias multinacionales evalúan trasladar sus procesos productivos hacia países vecinos con menor carga tributaria y costos operativos más bajos.

A nivel institucional, el cierre reaviva el debate sobre el modelo de desarrollo y la competitividad estructural de la Argentina. Mientras el Gobierno apuesta a una economía más abierta y desregulada, los gremios y cámaras industriales advierten que el país puede perder capacidades productivas estratégicas si no se implementan políticas activas de fomento a la industria.

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