TRABAJAR

Trabajar y no poder comer: más del 60% de los trabajadores asalariados saltea comidas por falta de recursos

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El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) realizó una encuesta nacional a trabajadores asalariados formales para conocer qué, cómo y en qué condiciones comen durante su jornada laboral, así como las desigualdades que atraviesan esas prácticas. El estudio, llamado “La alimentación y comensalidad en población asalariada de la Argentina”, revela un panorama preocupante: solo el 16,5% de la fuerza laboral está libre de privaciones alimentarias.

El informe, desarrollado con la colaboración de Edenred, sostiene que el 83,5% restante enfrenta algún tipo de vulnerabilidad, ya sea por restringir la cantidad de comida o por resignar su calidad nutricional debido a motivos económicos.

Sin embargo, el dato más alarmante es que más del 60% de los asalariados admitió haber salteado alguna comida en su jornada por falta de recursos (un 46,7% de forma ocasional y un 14,4% de manera regular). La situación empeora en el caso de los más jóvenes: el 70,7% de los trabajadores de 18 a 29 años omite comidas, un ajuste forzado por los salarios iniciales más bajos.

A esto se suma que el 78,5% de los trabajadores tuvo que optar por alimentos menos nutritivos y más económicos para poder comer. De este grupo, uno de cada cuatro (24,6%) ya lo incorporó como una práctica habitual.

En cuanto a los costos, el 43,9% de los trabajadores gasta entre $5.001 y $10.000 diarios y un 20% supera los $10.000. Ante esta realidad, el 80,4% de los asalariados se manifiesta a favor de recibir un aporte de su empleador para la alimentación, con libertad de elección.

El apoyo es casi unánime entre quienes más lo necesitan: los trabajadores de la construcción (90,1%), los jóvenes (84,9%) y en quienes saltean comidas y además bajan la calidad de su alimentación el reclamo se incrementa en el 91,5% de los casos.

Además, la expectativa de mejora en la salud es alta. Un 58,7% de los trabajadores espera mejoras significativas en su bienestar si recibiera este tipo de ayuda, una percepción que se eleva entre mujeres, jóvenes y empleados del sector público, donde las condiciones actuales son más precarias.

“Que 8 de cada 10 asalariados manifieste querer un aporte de su empleador para la alimentación, con libertad de elección, no es solo un dato: es una señal clara de que existe una demanda concreta, transversal y urgente, sostuvo Bárbara Granatelli, directora de Asuntos Públicos para Europa, América Latina y Medio Oriente de Edenred.

Por otro lado, el estudio señala que la posibilidad de acceder a una comida digna no es homogénea. Casi uno de cada cuatro trabajadores (22,6%) no come nada durante su jornada laboral, una ausencia que se concentra en el sector público, las pequeñas empresas y, de manera específica, en el Noreste argentino (NEA), donde la mitad de los trabajadores (50,1%) declara no hacerlo.

A su vez, el informe advierte que entre quienes no cuentan con recursos como heladera o microondas en sus espacios de trabajo, el salteo de comidas asciende al 72,0%. En cambio, recibir un aporte del empleador actúa como un escudo protector, reduciendo la incidencia al 43,9%.

No obstante, esto último no es lo común ya que el 55,6% de los asalariados no recibe ningún tipo de contribución de su empleador para comer. El apoyo económico es más habitual entre los salarios altos, mientras que la falta de cobertura es persistente en los de menores ingresos. Por ejemplo, el 41,8% de los trabajadores que ganan hasta $800.000 califica su dieta como poco saludable, una cifra que se reduce al 23,8% entre quienes superan los $2.000.000.

“Mejorar la alimentación laboral es, en definitiva, mejorar la calidad del trabajo y, por extensión, la salud colectiva. Los datos advierten la necesidad de un cambio de paradigma: dejar de ver la comida laboral como un beneficio discrecional para entenderla como un pilar del bienestar y la productividad, concluye el estudio.

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Banco Macro se consolida como uno de los mejores lugares para trabajar en Argentina

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La consultora internacional Great Place To Work, autoridad mundial en cultura organizacional, reconoció por segundo año consecutivo a Banco Macro como uno de los mejores lugares para trabajar en la Argentina.

En la edición 2023, Banco Macro fue distinguido con el puesto 12 entre más de 70 compañías, posicionándose así por segunda vez entre las primeras empresas argentinas de mayor calificación, un logro que reconoce los niveles de confianza y cultura inclusiva. El estudio realizado por Great Place to Work analizó la experiencia de los colaboradores en sus lugares de trabajo, la composición de la fuerza laboral y las características propias de la industria financiera.

“Las cualidades únicas que tenemos como empresa tienen que ver con ser parte de un equipo guiado por un propósito muy claro, que conmueve, moviliza, motiva y que nos permite ser parte de algo que nos trasciende. En Banco Macro, cada integrante sabe que estamos para brindar lo mejor y que así, las personas puedan crecer y apostar por el país contando con el apoyo que necesita”, aseguró Gustavo Manriquez, Gerente General de Banco Macro.

“El proceso de transformación que encaramos implica que es importante la cercanía con nuestros clientes, pero también con las personas que trabajan en los equipos de trabajo. Nos comprometemos con el desarrollo de nuestra gente en una compañía donde el ámbito de trabajo esté basado en la confianza. Este punto es fundamental para Banco Macro, porque nos importan las personas, medimos anualmente nuestro ambiente laboral. Las encuestas de clima evalúan el indicador de confianza, y sabemos que, en un contexto acorde, los colaboradores dan lo mejor de sí. Eso nos ha permitido ocupar un lugar entre las mejores empresas de nuestro país”, agregó Manriquez.

La metodología implementada en la encuesta “Los Mejores Lugares para Trabajar” de Great Place to Work es única y ha sido probada por más de 20 años consecutivos de aplicación en más de 97 países.
La consistencia y credibilidad del estudio se confirman año tras año a través de las más de 10.000 organizaciones que participan del mismo y los 10 millones de personas que contestaron la encuesta.
Este reconocimiento confirma el trabajo realizado por Banco Macro en los últimos años, y lo mantiene cerca de las comunidades y colaboradores donde está presente, quienes se muestran orgullosos de trabajar en esta compañía.

El desafío de Banco Macro es seguir mejorando. Se trabaja cada día para seguir creciendo, siempre cerca de la Argentina, de las personas que pisan este suelo y comparten los mismos anhelos.

Hoy, con 44 años cumplidos, Banco Macro es un banco argentino que tiene un equipo que es consciente de lo que genera como empresa y eso constituye una fortaleza diferencial. Crecemos gracias a nuestra gente y lo que representa nuestro accionar en la comunidad y en el país.

Banco Macro a través de su estructura de 500 puntos de atención y con 7.701 colaboradores, presta servicios a más de 4,6 millones de clientes de Banca Individuos y a 111.700 clientes de Banca Corporativa, estando presente en 23 de las 24 provincias de la Argentina.
Pensá en Grande, pensá en Macro.

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