TRANSGÉNICOS

Jerónimo Lagier, autor del plan para plantar 250.000 hectáreas de maíz transgénico en Misiones defiende su propuesta en Economis

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Jerónimo Lagier defiende con énfasis el diseño del plan para transformar a Misiones en una cuenca exportadora de maíz para abastecer la demanda de Santa Catarina, en Brasil. Dice no entender las críticas a la idea de sembrar 250 mil hectáreas con especies transgénicas, que “ya se usan en Misiones desde hace 30 años”.
El delegado de Agricultura Familiar de la Nación quedó en medio de un fuerte debate después de que saliera a la luz el acuerdo firmado en diciembre con la asociación Maizar para extender el cultivo en Misiones y Corrientes y abastecer el déficit de granos en el estado más rico de Brasil. El rechazo, argumenta, proviene de un “fundamentalismo” que no contempla la necesidad de los productores ni el enorme negocio potencial que puede transformar las chacras misioneras.
“El proyecto tiene como objetivo principal lograr que la provincia de Misiones tenga oferta de granos local para obtener balanceados a precio adecuado para producir proteína animal. La idea de asociarse a cooperativas brasileñas se basa en la necesidad de obtener transferencias de capital y tecnología para el desarrollo de los cultivos de maíz en Misiones. Hoy en Argentina el financiamiento para estas cuestiones está caro o es insuficiente”, argumenta.
“Primero, hay que producir para la demanda de Misiones. El excedente, exportarlo, pero acá debe haber valor agregado. La carnada que necesitan los brasileños es porque no tenemos infraestructura, no hay secaderos suficientes de maíz, no hay silos, aunque eso se puede abaratar con silobolsas. No hay extrusora de soja, estamos trayendo expeller de la Pampa húmeda para hacer alimentos balanceados acá. Traen varios. En Pozo Azul, el trabajo que hacen es admirable. Son brasileños de segunda generación y algunos de primera y saben bien cómo hacer las cosas y como vivir al lado. Cuando se disparó este debate, me llamaron varios para decirme: “Nos está yendo muy bien”, explica Lagier en un reportaje concedido a Economis, medio que desató la polémica al revelar los detalles del acuerdo.
De todos modos, Lagier asegura que el proyecto está en etapa de experimentación. “El otro cuello de botella es la Aduana. Metés cinco camiones más en Bernardo de Irigoyen y estamos en problemas. Por eso empezamos con reuniones fronterizas y de empresa a empresa, con mucho éxito. Los brasileños están interesados en venir a invertir acá para alimentar toda esa producción. Hoy si nos ponemos a plantar maíz, no hay infraestructura que lo pueda procesar. Por el porcentaje de humedad, los granos no son los ideales. Se necesita mucha inversión en silos e infraestructura. Para eso necesitamos a los brasileños, que tienen acceso a crédito barato, a tasas realmente bajas, que vengan a invertir. No pueden comprar tierras, porque Alto Paraná tiene copado todo, así que en ese sentido estamos cubiertos. Estamos buscando parcerías (sociedades) entre cooperativas o empresas.
¿Se puede pensar en plantar 250 mil hectáreas?
Para cubrir nuestras necesidades alimenticias, de grano y carne, son necesarias 125 mil hectáreas de maíz. Con un paquete tecnológico, sería sano llegar a 253 mil, para generar una producción con rotación, productores familiares para hacer hotelería, cerdos, pollos, balanceados y toda la cadena. Y el excedente mandarlo a Brasil. Si se queda acá, felices. Pero hay un límite en uso de suelo y hotelería (silos y depósitos).
Hoy no se sabe cuánto grano está entrando a la provincia. Pero además hay que pensar que en hotelería e infraestructura, se va a generar trabajo. Se podrá fijar el hijo del colono a la chacra, para que, culturalmente, se rompa ese paradigma de que nos volvemos chacareros cuando murió papá.
Misiones puede ser además un buffer sanitario. Santa Catarina no puede atender la demanda que tiene para alimentar sus animales. Trae maíz de Mato Grosso, y hasta importaron de Estados Unidos. Pero el problema es que Mato Grosso está exportando hacia el norte. El maíz de Paraguay ya no alcanza para abastecer la demanda de Santa Catarina, por el crecimiento de la cuenca lechera, ya que el maíz pasa de grano a silaje, porque lo usan para alimentar la carne y la leche. Les venimos como anillo al dedo, generamos riqueza acá, eso chorrea a los pueblos. Hoy Paraíso, que era un pueblo perdido, cuenta con su cooperativa, ya hay un mercadito, taller, un restorancito. Ese equipamiento que les dio el Estado, con silos, camión, etc, genera multiplicación. Y hay que replicarlo en todos los pueblos.

Santa Catarina hoy produce 2,8 millones de toneladas año y consume 6,7 millones. Tiene un déficit de producción del 58 por ciento, equivalente a 3,9 millones de toneladas año. El plan de Lagier implica disponer de 1 millón de toneladas de maíz producido en Misiones para vender a Santa Catarina, en base a un esquema asociativo. Eso representa el 25 por ciento de la demanda actual de maíz de Santa Catarina. A un rinde de ocho toneladas por hectárea, dejando 20 por ciento físico en Argentina, implica cultivar 156.250 hectáreas de maíz al año (y tener mecanizadas en producción de cultivos anuales, como mínimo, 235.000 hectáreas, por las rotaciones).
Actualmente se cultivan 22.600 hectáreas a un rinde promedio de 3,2 toneladas por hectárea, mientras que en Santa Catarina el rinde promedio es de 8,7 toneladas. El proyecto indica que los suelos misioneros, al igual que los catarinenses, deben ser corregidos en su acidez. Santa Catarina tiene canteras de calcáreo (a 650 kilómetros de la frontera). En Argentina, las más cercanas, en las provincias de Buenos Aires y Córdoba.

El proyecto apadrinado por Nación identifica como “amenazas” a la autoridad ambiental de Misiones que “podría poner trabas al desarrollo de áreas cultivables si considera a la capuera como bosque nativo en recuperación y traba el desmalezamiento de parte de los lotes de tierra ociosa”. También reconoce que “en Misiones hay una corriente política contraria a la utilización del glifosato”.
Como activos, enumera la generación de un nuevo ingreso anual en Misiones, sólo por producción, de aproximadamente 72,5 millones de dólares (márgenes brutos de 300 dólares por hectárea para maíz, 250 para soja y 120 para trigo), más la creación de mil puestos de trabajo e ingresos extra en “hotelería y transporte”.
 
¿Y qué se hace con los agroquímicos necesarios para custodiar semejante plantación?
La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) dice que los organismos genéticamente modificados, van a terminar combatiendo la pobreza en el mundo. Que los transgénicos van a sacar al mundo de la pobreza. No hay objeción. Los protocolos para meter una semilla modificada son muy celosos.
Es más, cuestionó hace poco que los esfuerzos estén enfocados únicamente en el maíz y no en arroz, papa o mandioca.
Los países que están a la cabeza de los mercados globales, son los que están usando transgénicos. Argentina, Brasil, Estados Unidos, Canadá, China, Australia. Argentina está cuarta en el mundo, con algunos años de cosechas malas y este año, dicen que será récord.
 
¿Y los agroquímicos?
Los agroquímicos, por lo que he leído… – “No soy especialista”, aclara- se usa proporcionalmente menos que en una plantación normal, porque salen más plantas en la misma superficie. Nuestro colono hoy saca 1.5 a 3 mil kilos por hectárea, con suerte. Pero en general el Roundup que usa, lo usa en 600 plantas y vos lo vas a usar en 8000.
Además el paquete tecnológico debe marcar el uso correcto. Por ejemplo: Te duele la cabeza y tomás una aspirina y te pasa. Tomás 200 y te da una hemorragia estomacal. Cómo lo usás y en qué cantidad, forma parte del paquete tecnológico. No es el uso o no uso, sino cómo lo usás.
 
Estamos de acuerdo en el que transgénico se impone, pero plantear una superficie tan grande, genera dudas…
Los transgénicos no son el futuro, son el presente. Y este debate tiene 30 años de atraso. Hace 30 años que se planta transgénico en Misiones. Misiones fue la primera provincia donde se plantó soja.
 
¿Y qué hacemos con el monte?
El monte no debe tocarse. Y no va a ser tocado, no hay excusa para tocar el monte. Con las hectáreas libres que hay y las capueras mal usadas. El pino, hay miles de hectáreas. Tenemos un suelo que vale 22 mil dólares la hectárea. Pero acá no vale nada el pino. Estamos perdiendo plata con el pino. Lo que estos fundamentalistas… que ese es el problema… Los fundamentalistas dicen que la capuera es monte en recuperación y en realidad, la capuera es que el tipo volteó el monte. La tierra bien usada, produce perfecto. En realidad, presionan el monte si no empezamos con transgénicos, porque la necesidad es la misma. Si producís 1.500 kilos en vez de 8000, vas a tener que usar más suelo para producir. El monte es más que necesario tener el buffer sanitario y biodiversidad, para proteger el maíz criollo.
 
¿Y qué hacer con la ley que prohíbe el uso de glifosato?
La prohibición del glifosato es solo para zonas urbanas, felizmente, porque hubieran matado la matriz productiva de la provincia. Se propuso sin pensar. La parte productiva te dice: tenemos que producir más y mejor, no menos. Pero hay como hacer las dos cosas en paralelo.
Tenemos a la Biofábrica y al Instituto Misionero de Biodiversidad, con equipos de lujo.
 
¿Quién aportará el paquete tecnológico?
Lo estamos evaluando con la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) y la Empresa de Pesquisa Agropecuária e Extensão Rural de Santa Catarina (Epagri), que depende de la Secretaria de Estado da Agricultura e da Pesca de Santa Catarina. Brasil es un monstruo grande desesperado por maíz. A futuro, me parece que nos deberíamos meter en el mismo canal que los brasileños. Canalizar cerdos y pollos al mercado internacional, con ellos. Ellos no tienen techo y nosotros no tenemos techo si plantamos maíz.
 
¿Pero quién aporta el paquete?
Lo que hablamos con CREA y Maizar, es que queremos que sea un paquete tecnológico más argentino. Pero que quede claro, porque se dice “Nación quiere plantar”. Nosotros no vamos a plantar ni una maceta, buscamos transferir conocimiento.
Las parcelas de prueba que tenemos con los productores son para hacer un manual para decirles lo que hay que hacer. Agricultura detecta la necesidad y plantea las soluciones y sale a buscar puertas.
Tenemos que determinar cómo será la rotación: si maíz, soja, trigo o maíz, maíz, trigo o maíz, soja, ¿cuál será la rotación ideal? Eso es lo que estamos buscando en el paquete tecnológico, eso incluye calidad de semilla, fertilización, fumigación, lo que tenés que tener para una buena producción. Aplicando esta tecnología, en el país envidian los rindes que se lograron en Misiones.  
Hay algunos fundamentalistas que consideran la capuera como monte en recuperación. Pero la verdad…
Ahora si me decís, ¿qué porcentaje que vas a dejar para el monte? O me vas a obligar a poner nativas, sí entra en el debate y se puede discutir. Pero ¿rechazar de plano una discusión en la que el mundo ya dio vuelta la página? Igual que con los suelos. En ningún lugar del planeta un productor con 25 hectáreas es pobre. Eso no existe, solo pasa acá. Y seguimos insistiendo con la yerba, que es buena, pero es la yerba del abuelo y nunca se hizo nada más.
Hay que buscar alternativa para producir y que la gurisada siga acá. En ese sentido no hay opción.

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Polémica en la chacra: productores piden ley que preserve y promocione el uso de las semillas misioneras

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El colectivo No a los Transgénicos se reunió con la titular de la Secretaria de Agricultura Familiar de la provincia, Marta Ferreira y pidió su apoyo para que no se ejecute el proyecto de Nación y Maizar. Además plantearon la idea de una ley que proteja y promocione las semillas misioneras.
El colectivo de movimientos, redes y organizaciones No a los Transgénicos en Misiones solicitó ayer (17 de enero de 2019) a la ministra de Agricultura Familiar de Misiones, Marta Ferreira, que el Gobierno provincial no avale la ejecución del convenio que firmaron la Secretaría de Agroindustria de la Nación y Maizar que prevé sembrar maíz transgénico en este territorio.
En una reunión que duró más de dos horas, pequeños productores agroecológicos de San Pedro, Eldorado, Puerto Libertad y Puerto Piray, y líderes agrarios y ambientales manifestaron a Marta Ferreira el rotundo rechazo al proyecto del Gobierno nacional por su efecto destructivo tanto en el plano ambiental como social, con el uso intensivo de agroquímicos y el agotamiento en el corto y mediano plazo de bienes esenciales como el suelo, el agua, la diversidad de semillas criollas y la Selva. Por ello, solicitaron que no se ejecute y que el Gobierno provincial asigne más recursos económicos y técnicos para expandir la agroecología.
Además presentaron ejemplos concretos de como la producción agroecologíca permite un crecimiento y desarrollo de los productores.
“Yo vivo bien con mis semillas, tengo entre 8 y 10 variedades todos los años, y hasta hace tres años producíamos y vendíamos todo el maíz criollo al Gobierno nacional, después cambió, no nos compraron más y nos ofrecieron ahora el transgénico. No queremos el maíz transgénico porque nos envenena y a la larga nos funde, y además sabemos que con el tradicional funciona bien”, relató el productor Roque Rodríguez, de Comunidades Campesinas por el Trabajo Agrario de San Pedro.
En la zona los productores explicaron que ya se están plantando unas 200 hectáreas de maíz transgénico y para este año quieren llevar a 5000 hectáreas de esta modalidad, lo cual preocupa a los que eligen las semillas criollas porque la transferencia de material genético por cercanía y la contaminación que puede generarles en sus chacras.
“En nuestra zona están queriendo que plantemos el transgénico, pero sabemos, conocemos las consecuencias y decidimos no aceptar; queremos una Ley que prohíba a Monsanto acá”, agregó Eugenio Leste, también de San Pedro.
En la misma línea se pronunció Miriam Zamudio, de Productores Independientes Piray. “Nosotros luchamos para tener tierra propia para plantar alimentos, lo conseguimos y estamos trabajando sin usar venenos, incluso recibimos capacitación e incentivo con la Secretaria de Agricultura Familiar de Nación hace algunos años, y ahora viene este mismo organismo con un programa que te obliga a usar agrotóxicos, algo que no vamos a permitir y estamos dispuestos a evitar con todos los medios que estén a nuestro alcance”, señaló la agricultora.
A su lado, Eduardo Vázquez, de Cooperativa Parajes Unidos de Puerto Libertad, explicó que en el 2015 comenzaron con 14 socios y hoy son más de 150 los productores agroecológicos que plantan verduras, frutas y obtienen derivados lácteos y porcinos en pequeñas parcelas, y venden su producción en Puerto Iguazú y localidades cercanas. “Dejamos de producir con veneno y el resultado es muy bueno, tanto que no logramos cubrir la demanda, cada vez nos piden más alimentos sanos; nuestra propia experiencia nos indica que los transgénicos y los agrotóxicos no son buenos”, aseguró.
Los dirigentes socio agrarios y ambientales Hugo Sand, Raúl Aramendy y Diego Ciarmiello coincidieron en conceptos que ilustran que “esta es una batalla política y cultural, donde se enfrentan quienes promueven la vida y quienes promueven la pobreza y la muerte de todas las formas de vida, con la expulsión de los pequeños productores de sus tierras”, y anticiparon que el colectivo No a los Transgénicos en Misiones prevé varias acciones, entre las que se encuentran solicitar a los ministros del Agro, José Luis Garay; de Ecología, Juan Manuel Díaz; de Salud, Walter Villalba, y de Turismo, José María Arrúa, que expresen su opinión sobre el proyecto del Gobierno nacional con Maizar.


 
Ciarmiello fue más allá al explicar que este tipo de producción atentará contra la principal economía de la provincia que es el turismo, porque Misiones apuesta al turismo de naturaleza, por ello para proteger las áreas protegidas debe preservarse el entorno y este modelo de producción intensiva con transgénicos será muy nocivo para la biodiversidad provincial.
En ese sentido, Marta Ferreira ratificó la plena vigencia de la Ley de Agroecología, en cuyos enunciados se lee que “se entiende por Producción Agroecológica al conjunto de prácticas agrícolas basadas en el diseño, desarrollo y gestión de sistemas agrícolas sustentables y tecnologías apropiadas, respetando la diversidad natural y social de los ecosistemas locales, la diversificación de cultivos y la revalorización de prácticas tradicionales, sin la utilización de insumos químicos”, y en ese marco anunció apoyo para las ferias de semillas, y se comprometió a apoyar y evaluar los propuestas presentadas por el Colectivo en la reunión de ayer, como la sanción de una ley que proteja a las variedades de semillas misioneras.
El documento que el NO a los TRANSGÉNICOS en MISIONES presentó a la ministra Marta Ferreira son los siguientes:
– Profundización de las acciones agroecológicas en todo el territorio de Misiones, con acento y fortalecimiento de la mujer rural y organizaciones de agricultores.
– Sanción de una ley que proteja y multiplique a las variedades de semillas tradicionales en manos de los pueblos originarios, pequeños y medianos productores y entidades agrarias que promuevan acciones afines a las que se proponen aquí.
– Puesta en valor de las CAPUERAS como generadoras de suelo fértil, agua, Selva, y biodiversidad.
– Creación de zonas de producción y comercialización de alimentos y otros productos libres de transgénicos y de agrotóxicos, con acciones de recuperación de suelos y de protección del agua y de bancos de semillas criollas, donde el Estado asistirá de manera preferencial con fondos y conocimientos técnicos a toda la cadena de producción y venta, garantizando la sustentabilidad y mejoras para la familia agraria en el tiempo.
– Elaboración de un proyecto de comunicación de educación agro ambiental para ser emitido en medios públicos, en diferentes formatos, donde los objetivos sean visibilizar a la agricultura familiar, concientizar sobre efectos del uso de semillas transgénicas y agroquímicos, y acercar herramientas que permitan mejorar prácticas amigables con la naturaleza y la producción.
En la reunión también estuvieron presentes Enso Ortt, Red de Agricultura Orgánica de Misiones; Claudio Silveira, productor de Colonia Delicia; Marcela Bobatto, Movimiento Nacional de salud LAICRIMPO; Ivan Sand y Johann Sand, ingeniero agrónomo; José Luis Fuentes, Mesa Provincial No a las Represas; María Fogeler, antropóloga; Martín Ferroni, abogado, y Cristina Besold, periodista, por Frente Ciudadano Ambiental Kaapuera; Victor Rosenfeld, Corriente Clasista y Combativa, Juan Perié, Grupo Tamanduá, entre otros.

 

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Tiempos de prudencia: acerca de la polémica por los transgénicos en Misiones

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La crisis ambiental que se vive en el globo resulta lo que denominamos un hecho notorio, y no admite prueba en contrario. Se trata de una verdad irrefutable y las causas responde a un complejo juego de múltiples causas y efectos en una relación circular.
Ante esta grave circunstancia el derecho ha desarrollado numerosas herramientas que le permiten regular los procesos productivos a fin de que una visión puramente economicista devenga en un daño ambiental con consecuencias funestas para ésta y las siguientes generaciones.
Dentro de éstos instrumentos legales ha decidido darle una vital relevancia a la prudencia ante la falta de pruebas científicas concluyentes y lo ha denominado principio precautorio.
El principio mencionado (de orden público receptado en el derecho internacional) invierte la carga de la prueba y quien debe demostrar con certeza científica que una actividad o un producto no producen daño es quien lo pretende introducir al mercado. A la sociedad y a las instituciones (incluimos los gobiernos) le bastará con demostrar una duda razonable.
Esto es lo que pasa con los transgénicos. Existen dudas razonables acerca de los efectos nocivos sobre el ambiente, la alimentación y la salud de los pueblos. Es lógico -jurídico y socialmente- recurrir al principio precautorio hasta tanto no surja la convicción y el consenso científico sobre la inocencia de los transgénicos.
No existe certeza científica sobre los efectos de los transgénicos pues se mantienen dudas respectos de la influencia sobre las alergias y las transferencias genéticas a los seres humanos, a animales y hasta a otros alimentos (Outcrossing), todo ello conforme la misma OMS. Creemos que incluso hay más.
La mirada exclusivamente económica que hacen desde la Nación adolece justamente de una perspectiva integral que requieren los problemas vinculados a la sustentabilidad: un análisis ambiental, social y económico. Ésta mirada sesgada no alcanza, los problemas ambientales son complejos, holísticos, a modo de sistema.
Además la Nación debería explicar que no es lo mismo producir en la zona de la Pampa Húmeda que en una tierra donde abundan bosques nativos, cursos de agua y la mayor biodiversidad del país. Un daño ambiental (que por definición es prácticamente irreversible) es claramente mucho más grave en Misiones que en cualquier lugar del país.
En el mundo tienen las mismas dudas: Francia y Alemania tienen prohibido los transgénicos. ¿Lo hacen porque no quieren producir y obtener réditos económicos? No. Lo prohíben porque tienen serias dudas sobre sus bondades.
Omite la Nación efectuar una proyección a futuro de las siembras y las chances de que se multipliquen las tierras con dichos polémicos transgénicos pues seguro se producirán consecuencias en el suelo, acerca de la posibilidad de desmonte para plantar y sobre el aumento de los fertilizantes del tipo glifosato.
Las preguntas siguen: ¿Los laboratorios que producen fertilizantes no están involucrados en la investigación, producción y comercialización de semillas transgénicas? Si la respuesta es positiva pues parece un negocio redondo. Uno de los mayores motivos por los que se recurre a estas mutaciones es para que sean resistentes a los plaguicidas, y los fabricantes de plaguicidas seguro apoyan este uso. Sobre ellos (los agrotóxicos) cada vez hay menos opiniones apoyando su inocuidad.
Es lógico (y es necesario) que autoridades provinciales eleven su voz de alerta y de reclamos pues la intervención de la nación estimulando y promoviendo el uso de productos cuyas consecuencias ambientales no cuentan con certeza científica pues de producirse efectos nocivos será la titular del dominio de los recursos naturales la que deba afrontar la recomposición, además de la obligación de prevenir los mismos.
Los agricultores, aun cuando sean titulares del derecho de dominio sobre sus chacras, no pueden ejercer ese derecho cuando es incompatible con el derecho ambiental y pueda afectar la sustentabilidad (arts. 240 y 241 Código Civil y Comercial de la Nación) por lo que no podrán escudarse en derechos individuales pues prevalece la mirada colectiva. Nadie tiene derecho a afectar a terceros (art. 19 CN)
Me sumo a la necesidad de discutir esta cuestión profundamente, comparto y apoyo la preocupación fundada de la Secretaria de Agricultura Familiar de Misiones y solicito aplicar el principio precautorio, que por imperativo de la CSJN (Fallo “Salas”) constituye una obligación extendida a todos los funcionarios públicos, por cuanto no está comprobado científicamente que los transgénicos no generen daños ambientales, a la salud y a la vida de los ciudadanos.
El objetivo es el mismo: lograr la seguridad alimentaria sostenible. Es importante entonces que se tengan presente los intentos locales para lograr medios innovadores que puedan asegurar alimentos sanos y producciones limpias. Cuando ello no está avalado certeramente por la ciencia es necesario y obligatorio recurrir a la cautela y la prudencia pues la potencialidad de un daño ambiental es de gran alcance.


Leonardo Villafañe Doctor en Derecho (UCSF) Profesor de Derecho Ambiental (UCSF – UBA) Miembro del Instituto de Derecho Ambiental de la Asociación Argentina de Justicia Constitucional.

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El debate por el maíz transgénico: piden que el proyecto respete la biodiversidad y conservación del suelo

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Luego que los representantes de Agricultura Familiar de Nación defendieran el proyecto de producir maíz transgénico en pequeñas chacras misioneras, la Federación de Asociaciones Rurales y Forestales de Misiones (FARM) salio a sentar postura.
Desde la organización criticaron los planteos de Jerónimo Lagier y Walter Kunz quienes afirmaron a través de un comunicado que “la propuesta de la Nación es incentivar el desarrollo de un modelo agronómico de alta productividad”. Piden un debate claro sobre los pro y contras de implementar plantaciones de maíz transgénico así como el impacto de este proyecto en el ordenamiento territorial y cuidado ambiental de la provincia.
El comunicado:
Posición de la F.A.R.M. en relación al proyecto de Agroindustria de nación – Maizar para Misiones.
El proyecto de implantación de 250.000 has de maíz propuesto por la Secretaría de Agricultura de la Nación, presenta carencias que lo tornan más una expresión de deseos que un proyecto de desarrollo productivo.
La discusión no debería centrarse en si el material a utilizar es o no modificado genéticamente. El avance de la biotecnología en general, y especialmente en el área de la agricultura es inevitable. Será sin dudas cada productor el que decidirá qué semilla usar en base a los asesoramientos recibidos y su posición frente al tema.
Para la provincia sería muy importante poder producir el maíz que requiere para la producción de proteína animal. Sólo para alimentar a la cuarta parte del rodeo bovino de Misiones, esto es a 100.000 animales, se requiere de 300 mil Toneladas de Maíz/año. Estamos hablando de una superficie de 60.000 hectáreas con maíces que deberían producir 5 Tn./Ha. promedio año. Esto sería ya de por sí un logro real e implicaría un avance muy importante para la producción de proteína vegetal aplicable a la transformación de proteína animal en Misiones.
Sin embargo vemos ciertas cuestiones no menores que si se deberían debatir ante un proyecto que se presenta con tanta grandilocuencia.
La Nación firma un acuerdo con MAIZAR, donde se proponen metas que, en primer lugar decididamente afectan una política de estado de la Provincia de Misiones en cuanto a la sostenibilidad de suelo y bosques nativos. El Estado Misionero decidió la protección de sus recursos naturales, y esta decisión, discutible o no, obedece a potestades originarias, no delegadas e irrenunciables de la Provincia. La Nación debe como mínimo acordar y dar participación a la provincia garantizando que el proyecto no afectará esta decisión soberana, ni las leyes que la sustentan.
Implementar este tipo de políticas de cultivos anuales en la escala declarada, también significa avanzar contra otras actividades como Forestación, Yerba, Te, Ganadería, etc. El recurso tierra es limitado y la realización de una u otra actividad, en la mayoría de los casos, es una elección por exclusión –
En este contexto, la superficie objetivo de 250.000 has es inalcanzable en el mediano plazo y constituye una expresión de deseos, ya que la superficie potencialmente apta y disponible para ese cultivo anual no llega ni remotamente a ese nivel . Como ejemplo de lo anterior nos remitimos a la superficie total bajo agricultura de Soja / Maíz de los años 70/80 que no superaba las 100.000 has, siendo que en aquella época no existían las limitaciones conservacionistas que hoy tenemos por la Ley de Ordenamiento Territorial o más conocida como “Ley de Bosques”.
Para mantener con sostenibilidad una actividad agrícola anual en estas latitudes se requiere de tecnología de conservación de suelos que implique la Siembra Directa (SD) y uso de Curvas de Nivel y rotación de cultivos, todo lo cual es de escasa utilización en la provincia y además requiere de capacitación previa en la tecnología.
El uso de SD trae inmediatamente el problema de falta de maquinaria de siembra adaptada a las condiciones de minifundio de la “población objetivo” planteada, aún cuando se piense en traerla desde Brasil, que si la dispone.
Los híbridos a utilizar deben necesariamente disponer de tecnología genética adaptada a las plagas (oruga cogollera, barrenador, militar, etc) y enfermedades (Tizón, bacteriosis vs) locales. Si bien existen materiales que se han aplicado con éxito en el NOA, en condiciones ambientales similares, requerirían de avales técnicos locales.
Lo anterior nos hace dependientes del monitoreo de plagas y enfermedades, ya que ello implicaría el uso masivo de insecticidas, fungicidas y herbicidas de última generación, maquinaria y tecnología de pulverización (hoy inexistente o, por lo menos escasa) y, lo que puede traer discusiones interminables, también la utilización de híbridos con biotecnología de “eventos apilados” para evitar el uso masivo de los insumos antes mencionados.
Hay una falta casi total de infraestructura de acopio y secanza en la zona, salvo situaciones puntuales, lo que implica costos de “flete falso” elevados por transporte de agua, o asumir pérdidas potenciales elevadas al dejar secar en planta el cultivo para mover grano seco al 13,5-14%.
El clima zonal (subtropical sin estación seca) y su variabilidad trae un factor de riesgo climático permanente que, aunque mensurable en términos de rendimientos de indiferencia (usar rendimientos bajos cercanos a ingresos similares al costo x ha de cultivo) hacen por lo menos discutible la factibilidad económica de esta producción y pone en serio riesgo la sostenibilidad del productor / empresario de basar su potencial en este cultivo y no en un portfolio de alternativas (Por Ej. Cultivo y ganadería).
Por estas razones, desde la FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES RURALES Y FORESTALES DE MISIONES, estimamos que los proyectos técnicos deben ser ajustados a las situaciones reales y bases concretas realizables. No estamos de acuerdo con declaraciones grandilocuentes que sólo generan falsas expectativas en productores y la sociedad toda. Justificarlos en que ese es el camino del crecimiento, generación de riqueza, arraigo rural etc, es caer en un lugar común para evadir la discusión de los aspectos técnicos que definen si un proyecto es o no viable. Todos quienes de algún modo trabajamos para el mejoramiento productivo buscamos los mismos objetivos: más producción, mayor rentabilidad al productor, arraigo rural etc. Pero no es dable soslayar el “cómo”.
Consideramos importante el impulsar cultivos de maíz de alto rendimiento, siempre que sea sostenible y viable en el tiempo que contemple todo este tipo de condicionantes técnicos y, por sobre todo, el cumplimiento de una decisión ambiental de la Provincia fundada en sus derechos autonómicos a respetar la biodiversidad y conservación de suelos generando en él actividades sostenibles y sustentables.
 
 
 
 
 

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El debate por el maíz transgénico: ambientalistas advierten que el proyecto limitará el acceso y manejo de las semillas

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Luego que los representantes de Agricultura Familiar de Nación defendieran el proyecto de producir maíz transgénico en pequeñas chacras misioneras, el Frente Ciudadano Ambiental Kaapuera planteó su oposición por como sería el manejo de las semillas
Sobre las manifestaciones en defensa del programa de maíz transgénico que realizaron los funcionarios Walter Kunz y Jerónimo Lagier, Director Nacional y coordinador de la Secretaria de Agricultura Familiar del Gobierno de la Nación, el Frente Ciudadano Ambiental Kaapuera emitió el siguiente comunicado:
Es falso que desde la Nación se propicie la “libertad” de elección a los agricultores, cuando lo que justamente se hace es un programa de estimulo (como ellos mismos) admiten, a la producción de maíz transgénico.
Justamente el uso de semillas homogeneizadas, cercena a los AGRICULTORES la libertad sobre los modos de obtención, producción, investigación, innovación, almacenamiento, conservación, intercambio, comercialización, distribución y consumo de semillas.
Que el Estado promueva el uso de este tipo de semillas transgénicas es un ACTO ilegal, por cuanto el acto jurídico que habilita deviene en inconstitucional, al contradecir los preceptos de la Convención Sobre la Diversidad Biológica, a la que la Argentina adhirió mediante la sanción de la ley 24.375, y que declara “…de interés público y libres de todo derecho de propiedad intelectual las semillas nativas y criollas, las semillas elaboradas, generadas y/o mejoradas con recursos públicos, así como los conocimientos tradicionales asociadas a ellas”.
Es inconstitucional, además, por cuanto siendo la provincia de Misiones un territorio comprendido en los términos del Convenio N° 169, de la OIT, de rango Constitucional en la Argentina desde año 2011, se debió, previo a la implementación y ejecución de este proyecto, someter al consentimiento previo, libre e informado de nuestras comunidades indígenas.
Por lo que sí se debió hacer un estudio de impacto ambiental, a los fines de determinar los efectos de este sobre las comunidades indígenas.
Con esto queda en evidencia, que estos funcionarios no tienen la más mínima formación y preparación técnica para el cargo que ocupan, o bien dolosamente están trasgrediendo nuestras normas constitucionales, y avasallando las libertades de los pequeños productores y de los pueblos indígenas. Las consideraciones de los funcionarios ponen en duda además el daño que éstos cultivos generan en el suelo, agua, monte y salud, daños sobradamente comprobados donde se utilizaron transgénicos, y le restan importancia a las capueras, espacios de regeneración de la Selva, de biodiversidad.
Finalmente, si es cierto que el maíz tendrá como destino ser alimento de los “chanchos” brasileros, gran productor mundial de porcinos (de hecho es el 4to. Productor mundial), eso quiere decir que por medio de este maíz se sacarán las nutrientes de nuestros suelos para alimentar el alimento que le da proteínas a los países industrializados; mientras nos quedamos con un suelo “desnutrido”. Martín Ferroni, abogado, Frente Ciudadano Ambiental Kaapuera

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