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Transporte marítimo busca certidumbres para alcanzar las cero emisiones netas

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Escribe Kizito Makoye / IPS Noticias – Mientras el sector marítimo mundial se prepara para otra ronda de negociaciones de alto riesgo, una mezcla volátil de aumento de los costes del combustible, tensiones geopolíticas y profundas divisiones políticas está poniendo a prueba el frágil consenso en torno a un Marco de Cero Emisiones Netas propuesto, destinado a descarbonizar una de las industrias más contaminantes del mundo.

Las negociaciones, convocadas por la Organización Marítima Internacional (OMI) se van a producir en un momento de gran incertidumbre. Una crisis en el estrecho de Ormuz ha disparado los precios del petróleo y el gas, poniendo de manifiesto las vulnerabilidades de las cadenas de suministro mundiales y agudizando los desacuerdos sobre la rapidez -y la equidad- con la que el sector del transporte marítimo debería abandonar los combustibles fósiles.

El Marco de Cero Emisiones Netas (NZF en inglés) se acordó en abril 2025 dentro de la OMI y se consideró entonces como histórico. Fija normas obligatorias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de los buques, con metas de 20 % para 2030 y 70 % para 2040.

Se pretende así dejar los GEI marítimos lo más cerca posible de las emisiones nulas. Para alcanzar ese objetivo, se establece un costo por tonelada de CO2 equivalente de 100 dólares desde 2028, lo que se denomina pago de unidades correctivas, subiendo a 340 dólares por tonelada en casos especiales de incumplimiento.

Pero en octubre del año pasado, los países miembros de la OMI se vieron forzados a retrasar la aprobación definitica del marco un año por la intransigente presión de Arabia Saudi y Estados Unidos.

Sucedó después que en agosto una sesión extraordinaria del Comité de Protección del Medio Marino forzó una votación especial con la participación del propio presidente Donald Trump en el debate.

El propio secretario de Estado, Marco Rubio, se involucró personalmente llamando a altos funcionarios de diferentes países y amenazando con sanciones y aranceles extraordinarias si no se plegaban al aplazamiento de la aprobación del NZF hasta octubre de este año, en un proceso que se calificó de «beligerancia extrema» por parte de Washington.

Ahora, en un encuentro con un grupo de periodistas en línea, expertos en el sector marítimo advirtieron de que el NZF pone en juego mucho más que la regulación marítima.

El resultado, afirmaron, podría determinar el ritmo de la transición energética mundial, la estabilidad de los mercados de combustibles y si los países en desarrollo quedan protegidos o marginados en el cambio hacia un transporte marítimo más limpio.

«La crisis de Ormuz ha hecho subir los precios del petróleo y el gas, al menos a corto plazo», afirmó Tristan Smith, profesor de Energía y Transporte en el University College de Londres. «Los detractores del Marco de Cero Emisiones Netas -encabezados por Estados Unidos y otros con intereses creados en el GNL (gas natural licuado) como combustible marítimo- están presionando de hecho para ampliar su uso en el transporte marítimo», aseguró.

Smith advirtió de que tal cambio podría tener consecuencias de gran alcance.

«Si los precios del GNL ya son elevados, esto introduciría una nueva fuente importante de demanda procedente de un sector que actualmente no depende de él, lo que obligaría a competir con países que dependen del gas para la electricidad y las necesidades energéticas básicas», dijo.

Y agregó: «Eso corre el riesgo de hacer subir aún más los precios, beneficiando a los principales exportadores como Estados Unidos y Qatar, al tiempo que crea desventajas significativas para los países importadores y aquellos que dependen de productos derivados del gas, como los fertilizantes».

El núcleo del debate es si el NZF -acordado por primera vez en 2025- se adoptará como un paquete integral que combine normas de emisiones con un mecanismo de fijación de precios global, o si se diluirá bajo presión política.

Para muchos países del Sur en desarrollo, la distinción es fundamental.

«El marco aprobado en 2025 se diseñó cuidadosamente como un paquete que combinaba normas sobre combustibles y un mecanismo de fijación de precios», afirmó Michael Mbaru, experto en descarbonización marítima de la Oficina del Enviado Especial para el Clima de Kenia.

A su juicio, «el elemento de fijación de precios no es opcional: si desaparece, todo el marco desaparece».

Sin ese pilar financiero, advirtió Mbaru, la carga de la transición recaería de forma desproporcionada sobre las naciones más pobres.

«Sin él, los países en desarrollo corren el riesgo de tener que hacer frente a los costes de la transición sin las herramientas para gestionarlos, lo que haría que el sistema fuera menos justo y menos atractivo para la inversión», remarcó.

Añadió que la fragmentación —en la que las regiones adoptan normas distintas— complicaría aún más las cosas. «La fragmentación aumentaría la complejidad y los costes, especialmente para África, por lo que seguimos comprometidos con un único conjunto de normas globales y no estamos dispuestos a reabrir el marco», dijo el funcionario keniano.

Lo que está en juego ya es visible sobre el terreno. Mbaru señaló el aumento de los precios del combustible en Kenia, donde las recientes subidas de los costes de la gasolina y el diésel han tenido un efecto dominó en la economía, lo que pone de relieve lo vulnerables que siguen siendo muchos países a la volatilidad de los combustibles fósiles.

Más allá de la economía, las negociaciones también se perfilan como una prueba para el multilateralismo.

La reunión de la OMI de agosto del año pasado terminó en un punto muerto después de que una intervención de última hora de Estados Unidos y sus aliados interrumpiera lo que parecía ser un camino hacia la adopción.

Desde entonces, los países se han reorganizado y las alianzas -especialmente entre las naciones africanas- se han fortalecido.

«Estados Unidos es un factor disruptivo importante, pero esto no es simplemente un debate entre Estados Unidos y la ambición climática», dijo Mbaru. «El propio sector del transporte marítimo está pidiendo un marco global porque necesita previsibilidad y seguridad en las inversiones», explicó.

De hecho, uno de los aspectos más llamativos de las negociaciones actuales es la inusual alineación entre los reguladores y la industria.

«El sector del transporte marítimo es muy resistente, pero se ve limitado por la incertidumbre», afirmó Femke Spiegelenberg, del no gubernamental Foro Marítimo Global. «Sabemos que se avecinan cambios importantes, pero no sabemos cuándo ni cómo», lamentó.

Para los armadores y los inversores, esa incertidumbre se traduce en decisiones retrasadas y oportunidades perdidas.

«El NZF proporciona la certeza y las herramientas que el sector está pidiendo: normas claras, igualdad de condiciones y la capacidad de planificar e invertir», afirmó Spiegelenberg. «Está diseñado para reducir el riesgo y facilitar la inversión, y debilitarlo aumentaría la incertidumbre y socavaría la transición».

El impulso del sector a favor de la regulación marca un cambio notable en un rubro tradicionalmente receloso de las normas globales. Pero con miles de millones ya invertidos en combustibles alternativos como el amoníaco verde y el metanol, las empresas buscan cada vez más claridad sobre la dirección a seguir.

«Soy cautelosamente optimista», afirmó Rockford Weitz, de la Escuela Fletcher de la estadounidense Universidad de Tufts. «Si observamos los mercados energéticos mundiales y los miles de millones que ya está invirtiendo la industria, el transporte marítimo está liderando la transición», consideró.

Weitz señaló el creciente impulso en Europa y Asia, donde los principales actores están avanzando hacia los combustibles sin emisiones de carbono. «Para mí, el futuro está claro: es un futuro del transporte marítimo sin emisiones de carbono, aunque la política genere perturbaciones a corto plazo», anticipó.

Sin embargo, señaló, la política sigue siendo una fuerza poderosa.

«La administración Trump publicó su estrategia y un plan de acción para febrero de 2026, centrado principalmente en revitalizar la construcción naval estadounidense», detalló.

A juicio de Weitz, «si se analizan los detalles, en realidad debería apoyar esta transición, y lo mismo se aplica a Arabia Saudí».

«En cambio, la ideología se interpone en el camino de políticas que se alinean con sus propios intereses económicos, y ahí es donde reside la verdadera oportunidad», criticó.

El contexto geopolítico también está redefiniendo el cálculo económico de la descarbonización. El aumento de los precios de los combustibles fósiles, provocado por el conflicto en Medio Oriente, está haciendo que los combustibles alternativos sean más competitivos y reforzando los argumentos a favor del transporte marítimo ecológico.

Los analistas afirman que estos acontecimientos podrían acelerar la inversión en infraestructuras de energías renovables, especialmente en regiones con abundantes recursos solares y eólicos.

Para los países de África, Asia y América Latina, el NZF podría abrir nuevas oportunidades para la industrialización verde, si se aplica de manera eficaz.

Aun así, el camino a seguir sigue siendo incierto.

Los negociadores se enfrentan a tres grandes escenarios: un nuevo impulso para adoptar el NZF tal y como se acordó; un giro hacia medidas más débiles y de carácter meramente técnico, preferidas por algunos países; o un compromiso que retrase las decisiones mientras se busca un nuevo consenso.

Cada uno conlleva riesgos.

Un marco debilitado podría ralentizar la transición y agravar las desigualdades. Un sistema fragmentado podría aumentar los costes y la complejidad. Y nuevos retrasos podrían minar la confianza de los inversores en un momento crítico.

Por ahora, los expertos coinciden en un punto: el margen para una acción decisiva se está reduciendo.

Las decisiones que se tomen en las próximas semanas, afirman, tendrán repercusiones mucho más allá de las rutas marítimas, y determinarán el comercio mundial, los sistemas energéticos y los resultados climáticos durante las próximas décadas.

Como señaló Mbaru, lo que está en juego es tanto inmediato como a largo plazo: garantizar que la transición para abandonar los combustibles fósiles no solo sea ambiciosa, sino también justa.

«El marco debe reducir la exposición a largo plazo a las crisis de los combustibles fósiles», afirmó, «al tiempo que garantiza que los países con menor margen fiscal no se vean obligados a soportar la carga más pesada».

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La ANPyN extendió el descuento del 16,7% en el peaje del Canal Martín García

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La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) dispuso una nueva bonificación del 16,7% en la tarifa de peaje para los buques que utilicen el Canal Martín García, en el tramo comprendido entre las Secciones 0.0 y 1.2 de la Vía Navegable Troncal. La medida, formalizada por la Resolución 6/2026, rige desde el 3 de febrero de 2026 y por 40 días corridos, y busca preservar las condiciones de navegabilidad y ordenar el tráfico en un corredor estratégico para el comercio exterior argentino.

Marco normativo y continuidad de la política de bonificaciones

La resolución se inscribe en una secuencia regulatoria iniciada con los Decretos 427/2021, 699/2024 y 709/2024, que definieron el esquema de concesión, declararon servicio público a las actividades de dragado, balizamiento y control hidrológico, y habilitaron el llamado a licitación bajo el régimen de concesión de obra pública por peaje y/o servicio público conforme a la Ley 17.520.

Posteriormente, el DNU 3/2025 creó la ANPyN como ente autárquico, con personería jurídica y capacidad para actuar en el derecho público y privado, y la estableció como continuadora jurídica de la ex Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables. En ese marco, la Agencia asumió las facultades de Autoridad de Aplicación y Control del contrato de modernización, ampliación, operación y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal, que se extiende desde el kilómetro 1238 del río Paraná (Confluencia) hasta la Zona de Aguas Profundas Naturales en el Río de la Plata exterior, incluyendo el Canal Ingeniero Emilio Mitre y los tramos Paraná de las Palmas, Bravo, Guazú, Talavera y Paraná–Océano Atlántico.

La bonificación ahora prorrogada da continuidad a las establecidas por las Resoluciones 56/2025 y 65/2025, y a su renovación por Resolución 1/2026, que habían fijado el mismo descuento por plazos acotados. El vencimiento de ese esquema y la evaluación de resultados motivaron la nueva extensión temporal.

Alcance operativo y objetivos de la medida

La bonificación del 16,7% se aplica en ambos sentidos del tramo Sección 0.0 a Sección 1.2 del contrato vigente, exclusivamente para buques que utilicen el Canal Martín García. Según los considerandos, el objetivo central es mantener las condiciones de navegabilidad y optimizar el ordenamiento del tráfico en el Río de la Plata, en un contexto de reordenamiento de las actividades de mantenimiento y control hidrológico.

Desde el punto de vista institucional, la medida reafirma el rol de la ANPyN como autoridad técnica y regulatoria, al tiempo que articula con la Administración General de Puertos S.A.U. (en liquidación), que tomó intervención en el proceso. La decisión se adoptó con la intervención del servicio jurídico permanente, y se dictó en ejercicio de las facultades conferidas por el DNU 3/2025.

Impacto y proyección

En términos económicos, la prórroga del descuento reduce costos operativos para los buques que transitan el canal bonificado, con impacto directo en la competitividad logística del sistema fluvial y marítimo. Al tratarse de un corredor clave para la salida de cargas, la medida puede mejorar la previsibilidad de costos en el corto plazo y evitar desvíos de tráfico hacia rutas alternativas más onerosas.

La naturaleza temporal —40 días corridos desde el 3 de febrero de 2026— deja abierta la evaluación de nuevas prórrogas o ajustes en función de los resultados operativos y del avance del proceso licitatorio y de transición del contrato de concesión. En ese sentido, el esquema de bonificaciones aparece como una herramienta de gestión transitoria, alineada con el objetivo de regularidad, continuidad y eficiencia del servicio público de la Vía Navegable Troncal.

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La ANPyN extiende la rebaja del 16,7% en el peaje del Canal Martín García

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La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) dispuso una nueva bonificación del 16,7% en la tarifa de peaje para los buques que utilicen el Canal Martín García, aplicable al tramo comprendido entre las secciones 0.0 y 1.2 de la Vía Navegable Troncal. La medida fue formalizada mediante la Resolución 1/2026, publicada el 8 de enero de 2026, con efecto retroactivo al 4 de enero y una vigencia de 30 días corridos, en continuidad con las rebajas ya otorgadas en noviembre y diciembre de 2025. El objetivo es sostener las condiciones de navegabilidad, ordenar el tráfico y acompañar el proceso de reorganización institucional del sistema portuario y de vías navegables.

Continuidad operativa en la Vía Navegable Troncal

La decisión se inscribe en un esquema de administración transitoria de la Vía Navegable Troncal, cuya concesión para el mantenimiento del sistema de señalización, dragado, redragado y control hidrológico fue otorgada en 2021 a la Administración General de Puertos Sociedad del Estado por el Decreto 427/2021. Posteriormente, el Decreto 699/2024 declaró servicio público a las actividades vinculadas al dragado, balizamiento y señalización de las vías navegables de jurisdicción nacional.

En agosto de 2024, el Decreto 709/2024 delegó en la entonces Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables la facultad de llamar y adjudicar la licitación pública nacional e internacional para la modernización y operación del sistema, bajo el régimen de concesión previsto en la Ley 17.520. En ese marco, se dispuso una revisión integral del contrato de concesión firmado el 2 de septiembre de 2021, aprobada luego por las Disposiciones 24 y 28 de octubre de 2024.

Con la creación de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación mediante el DNU 3/2025, el Estado reordenó el esquema institucional: la ANPyN pasó a ser la continuadora jurídica de la ex Subsecretaría y asumió las funciones de autoridad de aplicación y control del contrato de la Vía Navegable Troncal, mientras se dispuso la disolución y liquidación de la AGP S.A.U.

La bonificación del Canal Martín García: alcance y fundamentos

En ese contexto operativo y regulatorio, la ANPyN había resuelto en noviembre de 2025 una bonificación temporaria del 16,7% en el peaje del Canal Martín García, por 30 días desde el 5 de noviembre, medida que fue renovada en diciembre por un período idéntico. La Resolución 1/2026 extiende nuevamente el beneficio, con carácter retroactivo desde el 4 de enero de 2026, y por 30 días corridos desde su entrada en vigencia.

El descuento aplica en ambos sentidos del trayecto comprendido entre las secciones 0.0 a 1.2 del contrato de concesión y alcanza a todos los buques que utilicen el Canal Martín García. La decisión apunta a mantener la competitividad del corredor, facilitar el ordenamiento del tráfico en el Río de la Plata y acompañar las tareas de mantenimiento de la navegabilidad en un período de transición institucional.

Impacto económico

La reiteración de la bonificación tiene efectos directos sobre los costos logísticos de los usuarios del sistema fluvial, en un corredor clave para el comercio exterior y el transporte regional. En términos institucionales, la medida refuerza el rol de la ANPyN como autoridad rectora del sistema, al tiempo que garantiza continuidad operativa mientras avanzan los procesos licitatorios y de reorganización previstos por los decretos vigentes.

En el corto plazo, el esquema de rebajas temporarias sugiere una estrategia de gestión activa del peaje para sostener el flujo de tránsito y evitar distorsiones en la elección de rutas. Hacia adelante, el impacto dependerá de la definición del nuevo contrato de concesión y de las condiciones económicas que establezca la futura licitación para la Vía Navegable Troncal.

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Fin de la bonificación ZAP: nuevo esquema de costos en el Puerto Buenos Aires

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La Administración General de Puertos S.A.U. (AGP) resolvió derogar la bonificación del cien por ciento (100%) aplicada al cargo de la Zona de Apoyo Portuario (ZAP) para los contenedores llenos que ingresan a las terminales concesionadas del Puerto Buenos Aires, mediante la Resolución 148/2025, dictada el 23 de diciembre de 2025 y publicada en el Boletín Oficial el 26 de diciembre.

La medida entrará en vigencia el 1° de enero de 2026 y marca un cambio relevante en el esquema tarifario portuario, con impacto directo sobre la operatoria logística y la estructura de costos del sistema.

La decisión se inscribe en el nuevo enfoque de explotación privada de la infraestructura portuaria, impulsado por la Ley de Bases N° 27.742, y busca garantizar la sustentabilidad económica y financiera de la Zona de Apoyo Portuario, cuya operación fue transferida a un permisionario privado.

Antecedentes del sistema ZAP y evolución del esquema tarifario

El Sistema de Control de Tránsito Vehicular Portuario (CTVP) fue implementado en 2012 con el objetivo de ordenar el preingreso de camiones a las terminales portuarias y evitar interferencias con la circulación externa, en cumplimiento del Artículo 47 del Pliego de la Licitación Pública Nacional e Internacional N° 6/93 para la concesión de las terminales de Puerto Nuevo.

En octubre de 2017, la entonces AGP asumió la gestión operativa de la Zona de Apoyo Portuario, estableciendo un cargo tarifario de US$ 10 más IVA por cada contenedor lleno de 20 o 40 pies que ingresara o egresara de las terminales concesionadas. Dicho monto debía ser facturado y recaudado por las terminales, por cuenta y orden de la AGP, bajo el concepto “ZAP”.

Posteriormente, a partir del 1° de octubre de 2018, se dispuso una bonificación del 100% del cargo para los contenedores llenos ingresados a las terminales, esquema que fue mantenido —con distintas adecuaciones normativas— hasta la actualidad.

En 2023, el valor del cargo ZAP fue actualizado a US$ 14,50, importe que se mantiene vigente, aunque neutralizado por la bonificación total ahora derogada.

Cambio de política: explotación privada y necesidad de sustentabilidad financiera

La Resolución 148/2025 fundamenta la eliminación de la bonificación en el cambio de paradigma en la gestión portuaria, alineado con las políticas públicas que promueven que los agentes privados asuman actividades previamente desarrolladas por el Estado.

En ese marco normativo, el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 3/25 creó la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) y el Decreto N° 602/25 fijó los lineamientos del proyecto de infraestructura portuaria. En consonancia con esas directrices, la AGP otorgó a Terminales Río de la Plata S.A. un Permiso de Uso de la Zona de Apoyo Portuario, transfiriendo la operación y explotación integral del sector al permisionario.

Según el texto oficial, para asegurar la viabilidad económica de esa explotación privada, resulta indispensable contar con los recursos generados por la tarifa ZAP, lo que torna incompatible la continuidad de una bonificación total sobre el cargo. Por ese motivo, se dispuso la derogación expresa del apartado que establecía el beneficio del 100% para cada contenedor lleno de 20 o 40 pies.

Impacto operativo y repercusiones en la actividad portuaria

Con la entrada en vigencia de la resolución el 1° de enero de 2026, los contenedores llenos que ingresen a las terminales concesionadas del Puerto Buenos Aires volverán a estar alcanzados por el cargo ZAP, actualmente fijado en US$ 14,50, conforme a la normativa vigente.

Desde una perspectiva económica, la medida implica un reordenamiento de los costos logísticos asociados al tránsito portuario, al tiempo que refuerza un esquema en el que la infraestructura y los servicios de apoyo deben autofinanciarse. En términos institucionales, consolida el rol del sector privado en la operación de áreas clave del sistema portuario, bajo supervisión estatal.

La resolución también establece las notificaciones formales a Terminales Río de la Plata S.A. y Terminal 4 S.A., y ordena su comunicación a la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, reforzando la articulación entre los organismos del nuevo esquema portuario.

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