TURISMO SOSTENIBLE

¿Se puede hacer un turismo sostenible y sustentable?

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Escriben Norberto Ovando* y Leopoldo Lucas** – El  turismo sostenible puede contribuir a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos sin afectar negativamente al medio ambiente.

Hay muchos aspectos positivos en el turismo. Alrededor de dos mil millones de personas viajan cada año con fines turísticos. Los viajes y el turismo conectan a las personas y acercan el mundo a través de experiencias compartidas, creando una conciencia cultural y construyendo comunidades.

Proporciona puestos de trabajo, estimula el desarrollo regional y es un motor clave para el progreso socioeconómico.

Sin embargo, a menudo hay un inconveniente: Muchos destinos populares están amenazados por el aumento de la contaminación, los peligros ambientales, los daños a los sitios patrimoniales y el uso excesivo de los recursos. Y eso sin tener en cuenta la contaminación causada por los viajes de ida y vuelta hacia estos destinos.

Teniendo en cuenta tales amenazas, te brindamos 11 consejos que te ayudarán a disfrutar tu viaje y partir con la confianza de que tu destino turístico favorito no se verá dañado por tu presencia, una vez que regreses a casa.

  1. Dile NO a los plásticos de un solo uso
    A menudo se usan por menos de 15 minutos artículos de plástico de un solo uso que tardar aproximadamente más de 1000 años en degradarse. Muchos de nosotros ya estamos cambiando a opciones sostenibles en nuestra vida diaria, y podemos adoptar la misma actitud cuando estamos de viaje. Al elegir botellas y bolsas reutilizables donde quiera que vaya, puede ayudar a garantizar que haya menos desechos plásticos en el océano y otros hábitats.
  2. Utiliza sabiamente el agua
    En general, los turistas usan mucha más agua que los residentes locales. El calentamiento global y sus olas de calor están impactando un número creciente de lugares que ya experimentan escasez de agua, las elecciones que haga pueden ayudar a garantizar que las personas tengan un acceso adecuado al agua en el futuro.  Por ejemplo, al renunciar al cambio diario de sábanas y toallas durante tu estadía en diferentes alojamientos, se pueden ahorrar miles de litros diarios que multiplicado por muchos turistas serán millones de litros de agua al año.
  3. Compra local
    Cuando compramos productos locales, ayudamos a impulsar la economía de esa localidad, beneficiando así a esas comunidades y ayudamos a reducir la huella de carbono del transporte de mercancías. Esto también es cierto a la hora de consumir alimentos, así que disfrute de productos frescos cultivados y producidos localmente cada vez que pueda. Los productos locales dejan un recuerdo imborrable en la mente de los turistas. 
  4. Utilice prestadores turísticos éticos
    Las operaciones turísticas involucran personas, logística, proveedores, transporte y mucho más. Cada eslabón de la cadena puede tener un impacto en el medio ambiente, ya sea positiva o negativamente. Si prefiere dejar la planificación a otra persona, asegúrese de elegir un prestador que
    priorice el medio ambiente, utilice los recursos de manera eficiente, trabaje con productos de la zona y respete la cultura local.
  5. Por favor, no alimentes a los animales
    Compartir alimentos con la vida silvestre o acercarse lo suficiente para hacerlo aumenta las posibilidades de propagar enfermedades como el resfriado, la gripe y la neumonía de humanos a animales. Además, cuando los animales se acostumbran a recibir alimentos de los humanos, sus comportamientos naturales se alteran y se vuelven dependientes de las personas para sobrevivir. En algunos casos, también puede conducir a conflictos entre humanos y animales.
  6. ¡Y tampoco te los comas!
    Al crear la demanda, el consumo de animales exóticos o en peligro de extinción conduce a un aumento de la caza furtiva, el tráfico de fauna y la explotación de animales. Además del daño causado al animal individual en el plato, una comida irresponsable puede contribuir a la extinción de especies ya amenazadas por el cambio climático global y la pérdida de hábitat. Toma esto en cuenta
    también cuando compras recuerdos y trata de mantenerte alejado de los productos fabricados con materiales de la vida silvestre en peligro de extinción.
  7. Comparte un viaje
    El transporte es uno de los principales contribuyentes a la huella de carbono del turismo. En lugar de taxis privados, explore el uso del transporte público como trenes, autobuses y taxis compartidos. También puede andar en bicicleta y contratar excursiones a pie, que ofrecen una forma conveniente y económica de explorar y aprender sobre un lugar. Y, además, hacer deporte.
  1. Haz la tarea
    Antes de viajar, infórmate sobre tu destino. Si lo haces, te permitirá sumergirte mejor en las tradiciones y prácticas locales y apreciar las cosas que de otro modo podrían haber pasado desapercibidas. Con la información adecuada, puedes explorar un destino de una manera más sensible, sorprenderte, con nuevas aventuras y descubrimientos.
  2. Visita parques nacionales y santuarios
    Explorar la naturaleza y la vida silvestre a través de las áreas protegidas, como por ejemplo los parques nacionales, es una forma íntima de aprender sobre los animales y sus ecosistemas de primera mano. En algunos casos, su tarifa de entrada apoya los esfuerzos de conservación que protegen las especies y los paisajes y preservan estos espacios naturales para que disfruten los futuros visitantes.
  3. No dejes rastro
    Puedes dejar una gran marca al no dejar ninguna marca en tu destino de vacaciones. Coloca la basura en su lugar para evitar generar más basura y no quites ni alteres nada sin permiso. Asegurémonos de dejar solo huellas suaves, y no del tipo ambiental.
  4. Comentalo con tus amistades
    Ahora que estás listo para viajar con un estilo ecológico, ¡es hora de correr la voz! Informa a tus compañeros de viaje, amigos y familiares sobre cómo el turismo sostenible y sustentable beneficia a la población local al mejorar sus medios de vida y bienestar, y nos ayuda a todos a salvaguardar nuestro hermoso entorno.

Conclusión
Viajar es recolectar experiencias, atesorar recuerdos, marcar vidas. Que esa marca no dañe al planeta es el principal objetivo del turismo sostenible y sustentable, y una preocupación cada vez mayor en los viajeros responsables, que sueñan con compartir este planeta con los que están por venir.
Fuente ONU/ANP/ITUREM

Norberto Ovando* Prof., Licenciado en Ciencias Naturales, Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

Leopoldo Lucas** Prof., Licenciado en Turismo Universidad Nacional de Misiones – Presidente – Iguazú Turismo Ente Municipal (ITUREM), Puerto Iguazú, Misiones

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“Escapada de Semana Santa”: Los 7 términos sobre turismo sostenible que hay que tener muy presentes para viajar

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Turismo regenerativo, agroturismo, filanturismo, e-albergue, son algunas de las tendencias para disfrutar de unas mini-vacaciones responsables con el medio ambiente.

En todo el mundo, la atención a la protección del medio ambiente se ha vuelto indispensable. Tras unos años de proyectos aplazados o cancelados, la expectación por los viajes es cada vez mayor. Sin embargo, en medio de una pandemia mundial y de una alarmante emergencia climática, la presión para cambiar el estilo de vida y actuar de forma más responsable es máxima. De hecho, muchas personas tienen en cuenta la sostenibilidad a la hora de elegir destino de vacaciones. En Argentina, gracias a su gran variedad de paisajes, existen muchos destinos sustentables para conocer. Como por ejemplo, recorrer en bicicleta la Quebrada de Humahuaca, comer la centolla que uno mismo puede pescar en lo profundo del canal de Beagle, realizar una increíble expedición en la cordillera de los Andes hacia el “Cráter del Volcán Corona del Inca” en La Rioja o visitar el Parque Nacional El Palmar, en la provincia de Entre Ríos para hacer ecoturismo y disfrutar de un safari fotográfico, kayak, cabalgatas, avistaje de aves y excursiones nocturnas.

Por todo esto y con motivo a la proximidad de Semana Santa en nuestro país, en donde muchas personas aprovechan estos días para viajar y vivir nuevas experiencias, los lingüistas expertos de Babbel, la plataforma de aprendizaje de idiomas enfocada en conversaciones cotidianas, han analizado 7 de los términos más interesantes del turismo sostenible para impulsar la acción responsable en las vacaciones y fomentar el entendimiento mutuo a través del lenguaje.

Turismo regenerativo: este enfoque más reciente y en evolución del turismo sostenible tiene como objetivo no sólo hacer menos daño, sino también dejar un lugar mejor que el que encontramos. Significa reconocer que es posible ir más allá de la mitigación de los impactos negativos y generar beneficios sociales y ambientales positivos para las personas y los lugares al desarrollar acciones turísticas. Limpiar una playa, plantar árboles en un bosque o simplemente comprometerse a comprar sólo productos locales, todas son oportunidades para devolver algo al destino que se visita.

Turismo comunitario: se trata de un tipo de turismo en el que las comunidades locales invitan a los turistas a sus casas, permitiéndoles conocer los hábitats y la fauna locales, así como celebrar y respetar las culturas, los rituales y la sabiduría tradicionales. Es una forma de turismo sostenible que permite a los viajeros establecer una estrecha conexión con el lugar que visitan. Este tipo de turismo es muy diferente de un destino a otro, pero el hilo conductor de estas experiencias es que son totalmente de propiedad y gestión comunitaria, lo que significa que la estancia beneficia a la comunidad en su conjunto. Para ello, es esencial buscar comunidades que gestionen sus propias casas de huéspedes, organicen sus excursiones y den a los lugareños la oportunidad de interactuar con turistas en sus tierras.

Agroturismo: el agroturismo, una forma de turismo rural, es cuando la agricultura y el turismo se unen para ofrecer una experiencia educativa, ya sea una visita a una granja, un viñedo, un rancho o una clase culinaria. Agricultores, ganaderos y bodegas están convirtiendo sus tierras en un destino y abriendo sus puertas al público para dar a conocer su negocio. El agroturismo es a veces un medio necesario para mantener muchas pequeñas explotaciones y esta forma de viajar suele beneficiar también a las comunidades circundantes al atraer a los turistas a la zona. Por ejemplo, para los amantes del vino, puede ser alojarse en una bodega, aprender sobre las variedades de uva locales, la producción de vino y, sobre todo, disfrutar de una cata de vinos.

Filanturismo: la filantropía asociada al turismo se denomina comúnmente “filanturismo”. Esta tendencia de rápido crecimiento en el mundo actual es una forma de turismo voluntario que consiste en elegir un destino necesitado de turismo. Los viajeros pueden elegir unas vacaciones o una experiencia para promover una causa, estimular la economía o realizar un voluntariado en la comunidad, garantizando que el viaje sea un factor positivo. Buscar lugares turísticos que se hayan visto afectados por una catástrofe natural o que hayan sufrido económicamente la pandemia es una buena manera de apoyar.

E-albergue: la unión de “eco” y “alojamiento”, el e-albergue es un alojamiento respetuoso con el medio ambiente que se define tradicionalmente como un hotel o alojamiento que está firmemente comprometido con la minimización de su impacto en el medio ambiente. La sostenibilidad desempeña un papel mucho más importante en la definición de alojamiento “verde” o “ecológico”; hoy en día se espera que un lugar adopte los principios de la sostenibilidad, desde las iniciativas ecológicas hasta los programas de apoyo a la comunidad. A la hora de elegir un alojamiento ecológico, algunos elementos son clave: ¿cómo gestionan los residuos de comida, dan las sobras a la comunidad? ¿Disponen de sistemas para ahorrar agua? ¿Ofrecen medios de transporte alternativos, como la bicicleta? Estas pequeñas acciones pueden tener un gran impacto en el lugar. 

Turismo lento: inspirado en el movimiento de la comida lenta de los años 80, el turismo lento consiste en viajar con menos frecuencia, pero durante un periodo de tiempo prolongado a un ritmo lento, lo que permite al turista vivir una experiencia profunda, auténtica y cultural. El viaje lento se asocia generalmente a prácticas sostenibles, teniendo en cuenta el impacto medioambiental, social y económico de los viajes. Por último, los efectos negativos del turismo sobre el medio ambiente suelen mitigarse o reducirse, ya que los viajeros tienden a pensar de forma más consciente y suelen elegir medios de transporte más respetuosos con el medio ambiente. Las palabras clave aquí son “experiencia” y “lentitud”. Esta es una oportunidad para olvidarse de los aviones y tomar el camino más largo. Por qué no salirse de las rutas habituales o dedicar tiempo a ampliar los conocimientos gastronómicos conociendo a los lugareños a través de su cocina local.

Presumir de tren (tagskryt): contribuyendo al movimiento de los viajes lentos, e inspirado por los esfuerzos de Greta Thunberg por abandonar los viajes en avión, nació el término sueco “tagskryt”. Con el mismo espíritu que el “flygskam” (vergüenza a viajar en avión), el “train bragging” pretende presumir con orgullo de los esfuerzos realizados para minimizar la huella de carbono viajando de forma más ecológica. De hecho, el tren está reconocido como el modo de transporte motorizado menos contaminante. Esto fomentaría la segunda edad de oro del ferrocarril.

Según explica Héctor Hernández, lingüista y Curriculum & Enrichment Lead de Babbel Live, “en todo el mundo la atención a la sostenibilidad ambiental y el turismo sostenible es una de las últimas tendencias. Como consecuencia, esto se está convirtiendo cada vez más en un tema de conversación entre amigos y en un importante tema de discusión en la política y en las noticias. Como somos conscientes de la relevancia de este tema, hemos dedicado varias clases de Babbel Live al ecologismo y la sostenibilidad para dar a nuestros usuarios la confianza necesaria para hablar y leer al respecto también en otro idioma. Al hablar de turismo sostenible en particular, sabemos que la terminología aún es nueva y existen términos desconocidos que queremos traer a la luz. Además, muchos de estos términos y tendencias describen una forma de viajar que promueve una experiencia intercultural más profunda. Alojarse con una familia o practicar el agroturismo puede ofrecer a los turistas la oportunidad de mantener conversaciones significativas con los lugareños, probar algunas de sus recetas tradicionales y, a menudo, practicar otro idioma”.

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Más de 400 kilos de basura se recolecto en el Plogging de AHT en Iguazú

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Masi 100 colaboradores de once hoteles fueron los responsables de recolectar más de 400 kilogramos de basura en la jornada de plogging organizado por la Asociación de Hoteles de la República Argentina AHT Filial Iguazú realizada en simultaneo este sábado 30 de octubre.

En esta oportunidad los hoteles Loi Suites Iguazú, Awasi, Gran Meliá, Iguazú Grand , Panoramic Grand, Mercure Iru Iguazu, El Pueblito, YVY Hotel, La aldea Lodge, 02 Iguazú, y Saint George dijeron presente en la jornadA de plogging que tenia como principal objetivo concientizar sobre el impacto que causa la basura en el medio ambiente. Todos estos establecimientos mantienen un compromiso constante con las actividades que promueve el turismo sostenible y están certificados dentro del programa “Hoteles Más Verdes” referente a nivel internacional en hotelería sustentable.

Lo interesante de esta convocatoria fue la participación de atractivos como el Guira Oga y Cruceros Iguazú quienes al igual que la asociación Vecinos Sustentables, se sumaron a esta actividad con el fin de reafirmar su compromiso de reducir el impacto de la basura en el ambiente.

Otro punto para remarcar es la extensión del evento que se realizo a la misma hora en diferentes zonas de la ciudad. Los recorridos realizados pasaron el ingreso a Iguazú sobre Ruta Nacional 12, Parque Nacional Iguazú, Área hotelera 600 hectáreas Selva Iryapu , Zona centro: calles Bolivia, San Martin, Tres Fronteras, Victoria Aguirre, Gustavo Eppens, Bompland, Misiones y Paraguay.

Desde la filial ya se esta contemplando la posibilidad de programar una nueva fecha en el mes de diciembre para repetir la actividad y sumar a quienes por cuestiones de ocupación y climáticas no pudieron sumarse.

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Caminos de los Cerros: el nuevo destino turístico del Sur de Misiones

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Con la marca “Caminos de los Cerros”, la Cuenca Ovina-Caprina avanza en la generación de un nuevo destino turístico para el Sur de Misiones

El objetivo es la conformación de una Red de Turismo Rural Comunitaria, que abarque a los seis municipios que integran la Cuenca Ovino-Caprina Zona Sur. Desde 2017, una Comisión específica viene trabajando para ello y hay 20 productores que acompañan la iniciativa. Al menos media docena de ellos son los mejor posicionados para llevar adelante la actividad, que tiene mucho potencial. Cuando la pandemia del coronavirus retroceda, el proyecto empezará a tomar forma definitiva. Aunque sus mentores aclaran que es un proceso y que lo que se va a ver es el primer paso. Ya tiene nombre confirmado: Caminos de los Cerros.

“En principio empezamos a trabajar en la conformación de la Red, en julio de 2017, en Fachinal. Se trata de un turismo diferente al masivo o receptivo, como el de Iguazú por ejemplo. Lo de red significa que todos aporten a un mismo objetivo. Puede haber unas pocas familias que reciban a los visitantes, pero que las demás sumen su trabajo para que esa recepción sea exitosa”, explicó Andrea Nuñez, responsable de la Comisión de Turismo Rural de la Cuenca.

El proyecto se enmarca en la Red Nacional de Turismo Rural, que promueve a nivel nacional el INTA, con participacionpúblico-privada. Y no sólo incluye a los productores sino a las reservas naturales privadas y a los parques provinciales de la Zona Sur, como el Raúl Martínez Crovetto, entre San José y Concepción de la Sierra, o el Cañadón de Profundidad.

Nuñez sostuvo que “es una construcción del propio productor, no una imposición. Es trabajar en conjunto con el emprendedor y construir las herramientas para que la actividad se haga perdurable”.

“Hicimos muchos talleres para ver los atractivos, que los interesados se observen a sí mismos y comprendan que no es necesario tener una gran cascada o una súper maravilla, sino con usos y costumbres de sus chacras se puede recibir turistas”, afirmó Nuñez.

Comentó que con las familias participantes “trabajamos con el tema de las marcas. La red abarca seis municipios. En principio había que saber qué tiene cada comuna. Hicimos tres días de familiarización turística, por ejemplo. Armamos un recorrido como si fuéramos turistas”.

Como a toda actividad humana en este semestre de 2020, la expansión del Covid-19 alcanzó al proyecto de turismo rural. “Antes de la pandemia había mucha expectativa de sacar la marca de la Cuenca, el producto, estar presentes en una feria. Hablamos de tener una Expo Cuenca, para que el turismo rural muestre lo que tiene. Pero con la pandemia todo fue muy raro. Incluso la Feria Internacional de Turismo se suspendió”, apuntó Ñunez.

Sin embargo, el coronavirus enfocó la mirada hacia el turismo local y eso puede ser una ventaja para el incipiente proyecto. “Como para casi todos será la primera vez que se lancen a la actividad turística, ya lo harán con los protocolos de bioseguridad incorporados. También trabajamos en eso”, señaló. Aclaró que hay algunos emprendedores que ya recibían visitantes antes de la cuarentena, en Profundidad, Cerro Corá y Parada Leis.

“Tenemos un grupo de 20 interesados. Hay media docena de productores listos para salir a trabajar. Después que ellos lo hagan creemos que habrá un efecto contagio”, se entusiasmó Andres Nuñez.

Dijo que son conscientes de que para “algunos pueblos chicos, prácticamente sin contagios, los turistas son una amenaza. Todos estos obstáculos son los que hay que superar”.

De momento, mientras rija la cuarentena, Ñunez confió que seguirán apostando a las capacitaciones y a las visitas (con todos los recaudos sanitarios correspondientes) a los productores. “Además estamos abocados a mostrar la oferta de los participantes y toda la tarea que se viene haciendo a través de las redes sociales”, anticipó.

Agradeció el acompañamiento de todos los integrantes de la Cuenca y a su equipo en particular, al que presentó: “”Andrea Samudio y yo que somos de la Secretaría de Agricultura Familiar; Fernando Gutiérrez, de la UNaM; Alejandra Sipituca, del Ministerio de Turismo, Susana Rodríguez, del IFAI, Javier Buscaglia, del INTA, y María Zanabria de localidad de Garupá”.

El proceso, paso a paso

Fernando Gutiérrez es docente de la Carrera de Licenciatura y Guía de Turismo de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones. También trabaja como consultor. Ha participado desde el inicio con la conformación de la Red de Turismo Rural Comunitaria.

“Me sumé al equipo justo cuando empezaron a trabajar en valor agregado y en la mejora de lo que es la genética. Se empezó a pensar en otras potencialidades de la Cuenca”, recordó.

Contó que “primero se hizo un relevamiento, un diagnóstico de todo el estado de situación, de cuántos emprendimientos había, en qué condiciones estaban, quiénes tenían interés. Identificamos toda la infraestructura que había, la oferta existente. Hicimos un análisis de la preparación de los productores como para ajustar un proceso de desarrollo de turismo rural”.

Gutiérrez señaló que identificaron “todas las necesidades y a partir de eso establecimos un concepto muy claro de que esto se iba enmarcar en el Turismo Rural Comunitario. Son productores chiquitos y tienen un fuerte componente local y comunitario. Se conocen entre ellos, hay familias emparentadas”.

A continuación “empezamos a trabajar cuestiones que tienen que ver con el destino, qué papel jugaban cada uno de ellos en un destino, y la demanda y oferta turística”.

“Hubo mucha capacitación. Unos 40 productores participaron, siempre con el afán de aprender. Luego empezó algo más específico, como lo vinculado a la gastronomía”, agregó.

Luego, sintetizó Gutiérrez, “armamos un esquema y empezamos a trabajar sobre el producto concretamente, para ver cómo mejorar la presentación, mucho también sobre protocolo sanitario”.

Una vez “definidos los productos, arrancamos la parte de precios, comercialización y promoción. Hay cinco o seis emprendimientos que están como para atender a los visitantes. Ya tenían su precio bien armado”.

El trabajo que vienen realizando desde la Comisión de Turismo Rural Comunitario también incluyó a los alumnos de Diseño Gráfico del ITEC 3 de Garupá, que capacitaron a los productores en el desarrollo de la marca de sus respectivos emprendimientos.

Cada vez falta menos para que la Red sea una realidad y que una nueva actividad, con mucho potencial, se sume al menú de la Cuenca.

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Destinos comunitarios, el nuevo inicio del turismo sustentable

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En la 110° Reunión del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial del Turismo realizada en Azerbaiyán en 2019, se decidió que “Turismo y Desarrollo Rural” sería el lema para el Día Mundial del Turismo 2020. Por ello desde Turismólogos sin Fronteras® presenta una serie de publicaciones de divulgación abierta, orientadas a compartir distintos enfoques y experiencias turísticas generadas en contextos rurales, aquí compartimos el texto de Claudio Salvador que cuenta la experiencia en Puerto Iguazú.

Por Claudio Salvador* – Las motivaciones del viajero serán diferentes en los tiempos que vienen después de la pandemia, donde también la oferta deberá adaptarse a las nuevas exigencias del mercado y las cadenas de valor tendrán que reconstruirse para atender la demanda de experiencias en espacios amplios y de preferencia al aire libre y así tal vez, más por la coyuntura que por una decisión política en este nuevo escenario, la oferta de Turismo Rural Comunitario y Turismo Indígena ocupará un lugar preponderante por su proximidad con el viajero, con su trato tan cercano y directo.

Las comunidades rurales o indígenas de Latinoamérica se desenvuelven en contextos muy diferentes, lo que obviamente origina procesos disímiles pero siempre con el común denominador de marchas y contramarchas relacionadas a factores internos y externos que por un lado, impactan positivamente en el proceso de desarrollo, pero que al mismo tiempo perturban la implementación de un orden económico virtuoso donde se refleje la identidad tradicional de los pueblos con su compromiso por respetar el patrimonio material e inmaterial, objeto de las propuestas turísticas.

Justamente por su calificativo de comunitario, esta modalidad de turismo persigue otros intereses que contrastan con la mera reproducción de capital, propia del turismo convencional, masivo o extractivista, que predomina en los territorios identificados como destinos únicos. La crisis de final abierto generada por el Covid-19 obliga a analizar en detalle las nuevas motivaciones de viajeros y anfitriones de base comunitaria. Los anfitriones que decidan iniciar o continuar con la prestación de servicios turísticos y el desarrollo de nuevas actividades que favorezcan a la comunidad, lo harán sostenidos en su concepción integral sobre el valor que representa su propio estilo de vida, sus relaciones humanas y su entorno ambiental y social. Por su parte, los turistas que elijan esta manera de viajar requerirán experiencias que les aseguren bienestar integral, debido a que a la renovada percepción del riesgo comienza a ser un factor fundamental y prioritario antes que la gratificación paisajística, la interacción con los anfitriones o los beneficios de participar en actividades sanadoras. La nueva seguridad requerida será físico-emocional porque el sistema inmunológico del viajero ya es parte de la pandemia y por tanto, de la demanda

Este turismo participativo con identidad se complementa recíprocamente con el paisaje escénico. Representa hoy más que nunca una oportunidad para innovar en las ofertas territoriales y superar, con nuevas propuestas creativas, la etapa mesetaria -ralentizada en la comodidad- a la que nos tenía acostumbrados el convencionalismo turístico de las últimas décadas.

Prefiero no hablar de una revolución de los viajes, aunque ante los sucesos inesperados de la pandemia sería deseable que ocurriera un cambio radical en el ser y hacer del turismo. Escribo hoy desde una nueva realidad, que empuja la construcción de una normalidad responsable y consciente en el futuro de los viajes. La ―industria‖ seguirá produciendo paquetes estandarizados de consumo turístico para una demanda que tal vez se modifique, pero también seguirá proponiendo respuestas que – aun siendo convencionales -, tal vez incorporen por necesidad sino por convicción, una oferta enriquecida por la base patrimonial de cada comunidad.

¿Cómo enfrentarán las comunidades rurales y los emprendimientos indígenas los desafíos de la post pandemia? Aquellos que aún no han consolidado su relación con el mercado, ¿cómo harán para hacerlo en las nuevas condiciones y de qué manera asumirán los costos que les permitirán acceder a los protocolos, herramientas y otras inversiones para continuar su camino de autogestión y evitar una regresión en sus procesos que los devuelva a la dependencia del capitalismo empresarial que venían atravesando?

Superada la conmoción que nos provoca ―el cisne negro‖, otros segmentos del turismo se fortalecerán en la búsqueda de experiencias novedosas, saludables y respetuosas de los entornos sociales y ambientales en los que se desenvuelve el turismo hoy más que nunca entendido desde la sustentabilidad social, económica y ambiental.

Las tantas veces proclamadas gobernanzas tendrán que comenzar a funcionar con mecanismos que garanticen un verdadero consenso, demostrando al fin, que son espacios puestos al servicio de un bien común y evitando las supremacías sectoriales, recurrentemente vinculadas con el poder político y económico –o económico-político-, como tristemente ocurre en nuestros países.

El desarrollo sustentable sólo puede darse con éxito a través de una gobernanza eficiente, enmarcada ésta en una normativa apropiada que comprenda a todas las culturas involucradas. La perspectiva intercultural es un requisito para el diseño de nuevos marcos regulatorios. A las garantías que confiera la política pública para esta modalidad del turismo debe sumarse, en el caso de las naciones originarias que la emprendan, el respeto por las leyes consuetudinarias, el derecho especial y los convenios internacionales con rango constitucional en cada país.

En esta nueva construcción de territorialidad turística y encadenamiento productivo, la turismofagia estará en el foco y las comunidades deberán neutralizarla con instrumentos respetuosos e interculturales, concebidos en espacios de consenso y consulta previa cuando el caso lo requiera (Convenio 169 OIT), evitando que muchos agentes del mercado – afortunadamente no todos -, se apoderen sin escrúpulos de los emprendimientos vulnerables que resulten víctimas de la siguiente pandemia, que sin dudas es la económica.

No puedo afirmar que este artículo sea un aporte sustancial a la Turismología. Parece ser que los románticos de la pre pandemia, entre los que me incluyo, somos las voces autorizadas de hoy aunque no lo hayamos pedido. Aquellos que nunca subordinamos los principios y las motivaciones que movilizan a los viajeros de un Turismo más humanizado, que ahora seamos consultados para verter nuestras opiniones es, sin dudas, un signo de cambio real.

Sí, les aseguro que este aporte nace de la reflexión consciente basada en la experiencia de muchos años sobre un problema estructural del mercado turístico cuyas causas y efectos se ven ahora agravados por una escalofriante crisis, inesperada y abrupta. Me coloco en la base de un árbol de soluciones en el que el saber empírico se considera como un nutriente de propuestas robustas para ese turismo humanizado.

Finalmente, como experto viajero, amante del turismo comunitario, me permito agregar un interrogante cuya respuesta dejo en manos de los responsables de la política pública en cada territorio: ¿cuál es el perfil del turismo que se pretende reactivar una vez alejadas las amenazas de la pandemia?

*Claudio Salvador – Docente y Consultor

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