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Que la UCA diga si es kirchnerista

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Sobre mi opinión política de la UCA, y su juego partidario a favor del neoliberalismo actual, por lo menos hasta 2015, ya hemos hablado bastante. Acerca la sobre representación en su EPH de hogares pobres se ha escrito un montón. Y el sesgo erróneo en la inflación de 2013 (utilizada para calcular la serie de pobreza por ingesos), que da muy por arriba del IPC Congreso para ese año.

Acá venimos a mostrar el informe que publicó ayer la UCA sobre pobreza multidimensional, que por supuesto no fue tapa de los diarios dominantes, porque no da a favor del modelo cambiemita. 

El informe se denomina: “Hacia una erradicación de la pobreza. Dimensiones de la pobreza y la importancia de su medición multifactorial. Argentina urbana 2010-2016”. Completo acá

Dice la UCA:

“Un problema adicional, no menos importante al problema de definir y medir la pobreza, es el escaso interés que tiene en la Argentina el estudio de los determinantes de la pobreza y su relación con el diseño y la puesta en práctica de las políticas públicas implementadas para combatirla.”

Es notable porque hasta 2015, militó en contra de las políticas que la bajaban, ayudando a que éstas tengan menor efecto. Una herejía de su parte. En fin, salgamos de esta discusión y pasemos a la otra, que después de todo es más importante, como siempre he dicho.

¿Qué surge de este informe? Primero que nada, que la pobreza no creció hasta 2015, al contrario, bajó. Esta conclusión no es para nada menor. Porque si a uno le interesa bajarla, no se trataba de cambiar de modelo hacia uno de especulación y desregulación sino de analizar cuáles eran los determinantes estructurales que evitaban bajarla más. Por ejemplo, la ausencia de un plan de desarrollo, el consenso social sobre la distribución del ingreso entre actores populares y concentrados de la economía, la promoción de la industria de manera estrategia para cuidar las divisas, la necesidad de una nueva ley de entidades financieras que mejore esa regulación, un mejor control de los precios de las cadenas comerciales grandes de alimentos, entre otras muchas cuestiones, que en 2016 se muestran mucho peor que en 2015.

Dice el informe:

“Ahora bien, la opción de proveer una renta mínima que garantice la superación del umbral de pobreza, y la elección de la métrica monetaria para evaluar la meta, pueden fundamentarse en base a un enfoque de justicia distributiva centrado en la puesta a disposición de los medios de vida (ingresos) que garanticen a los individuos/hogares situarse por sobre el umbral de pobreza, con independencia de lo que estos hacen efectivamente con dichos recursos. En otras palabras, la noción de pobreza por detrás de este enfoque se define por el acceso a un bien primario (el ingreso) y no en función de los resultados de bienestar. Un problema de esta aproximación es que pasa por alto las diferencias individuales en la conversión de una dotación equivalente de transferencias públicas en funcionamientos similares. En esta lógica, aun cuando se alcance la meta de reducción de la extrema pobreza a un valor cero en un punto temporal, dicho valor no será garantía de erradicación. Esto por las diferencias de agencia: considérese el caso de una madre sola con tres hijos menores que tiene dificultades de salud física para desplazarse. En ausencia de servicios de cuidados que asistan esta situación, es muy probable que esa madre no pueda cobrar la transferencia, o si la cobra (lo cual determinará que ya no es pobre desde el punto de vista del índice de recuento), no pueda usarla para satisfacer las necesidades básicas propias ni de sus hijos.

Siguiendo este enfoque, en el presente avance de investigación se aplican para
el caso argentino dos diferentes metodologías que, aunque partiendo de un conjunto similar de indicadores fundados en derechos, conducen obviamente a diferentes resul
tados de pobreza multidimensional. En primer lugar, se aplica la metodología desarrollada por OPHI (Oxford Poverty & Human Development Initiative), en donde se prioriza un enfoque de capacidades multifactoriales asociadas al bienestar económico. En segundo lugar, se utiliza el método de medición de pobreza utilizado por el Consejo Nacional de Evaluación de Políticas de Desarrollo Social de México (CONEVAL, 2009), el cual se apoya en una definición de pobreza que diferencia explícitamente el espacio del bien estar económico del espacio de los derechos sociales. En este sentido, un aspecto a destacar es que ambas metodologías, aunque se asuman como multidimensionales y utilicen iguales indicadores, parten de supuestos teóricos diferentes, por lo cual el método de identificación y de agregación, así como los niveles y la intensidad de la pobreza medida por cada uno presenta diferentes significados.

Vamos a las principales conclusiones. las que siguen son imágenes que provienen directamente de dicho informe.

Como podrá verse lo único que ha hecho el macrismo es alguna conexión nueva en agua corriente. En todo lo demás hay una mejora más o menos fuerte entre 2010 y 2015, y un claro empeoramiento en 2016.

 

 

 

 

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El 38% de los adultos mayores asegura que sus ingresos no les alcanzan para vivir

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Casi un 40% de los adultos mayores aseguró que sus ingresos no les alcanzan para vivir, según un nuevo informe del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Fundación Navarro Viola.

La mayoría de los entrevistados es del conurbano bonaerense, tiene carencias habitacionales, cobra jubilación o tienen empleos precarios, no terminó el secundario y pertenecen a estratos muy bajo y bajo.

Así lo sostiene el informe “Los problemas económicos de las personas mayores: una aproximación a las múltiples dimensiones de su vulnerabilidad”, que presentaron esta semana el Observatorio de la Deuda Social de la UCA y la Fundación Navarro Viola.

Según esta investigación, el 38% de los mayores de 60 años considera que los ingresos de su hogar son insuficientes para cubrir sus necesidades.

Además, la falta de sustento también muestra relación con el estado de salud: tienen malestar psicológico, ansiedad o depresión (37,5%), y su salud bastante o muy comprometida (31,6%); se sienten poco o nada felices (19,2%) y carecen de proyectos personales que les permitan trascender el día a día (30%).

Acerca de la importancia de poner en agenda las necesidades de este grupo subrayó Enrique Amadasi, coordinador del estudio y del Barómetro de la Deuda Social con las Personas Mayores de la UCA.

“Entre los especialistas no hay acuerdo acerca de que la línea que se utiliza para medir la pobreza en la población en general (según el nivel de ingresos) sea aplicable a las personas mayores”, dijo.

Además explicó: “esto es porque tienen una canasta distinta, que aún no se ha valorizado. Mientras no se defina esa canasta alternativa, utilizamos este indicador de pobreza subjetiva, que consiste en relevar a aquellas personas que declaran que los ingresos de su hogar no les alcanza para cubrir las necesidades del mes”.

Inés Castro Almeyra, directora ejecutiva de la Fundación Navarro Viola, enfatiza en la necesidad de estudiar las condiciones de vida de las personas mayores, por cómo está creciendo este grupo que en 2050 será más numeroso que el de niños y adolescentes y por la poca información que existe.

“Hay muchas vejeces: las personas tienen necesidades, capacidades y trayectorias de vida muy diferentes. Buscamos repensar cuáles son sus recursos y expectativas para entenderlos en toda su dimensión. Contar con esta información es clave a la hora de pensar en políticas públicas”, manifestó.

Castro Almeyra piensa que los adultos mayores no ocupan hoy el lugar en la agenda que deberían y que aún hay muchos mitos por derribar.

“Hoy hay mucha discriminación basada en estereotipos que no son inocentes: no hay que asociar la vejez a la enfermedad o a la dependencia. Más del 60% percibe que su salud es buena y está en plena actividad. Hay que resignificar esta etapa de la vida“, añadió.

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“Hay que buscar políticas públicas que permitan salir del 32% de pobreza”, afirmó Stanley

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La ministra de Desarrollo Social dijo que “hay que trabajar en un montón de situaciones en un país que agonizaba” al hacer referencia a los datos de pobreza difundidos por la Universidad Católica Argentina (UCA).

Las cifras de la UCA indican que la cantidad de personas bajo esa condición social alcanzó al 32,9 de la población durante la actual gestión en base a datos recopilados hasta el tercer trimestre del 2016.

“Hay que trabajar en un montón de situaciones en un país que estaba agonizando, descontrolado, sin nunca perder el objetivo que el Presidente (Mauricio Macri) tiene y sostiene de reducir la pobreza”, definió Carolina Stanley, para quien la cantidad de personas pobres son algo que “duele” pero que el Gobierno va a “revertir”.

“No hay que mirar culpables. Sin dudas somos todos, los gobiernos anteriores… Tantos años de negar, de exclusión. No hay que buscar responsables sino políticas públicas que permitan salir del 32 por ciento de pobreza, que son familias y familias, y chicos y jóvenes en una situación muy vulnerable”, señaló en entrevistas publicadas este viernes por los diarios La Nación y Clarín.

“No se van a revertir de un día para el otro pero lo primero es visibilizar una situación que había sido negada”, apuntó.

En el mismo sentido, dijo que, al momento de asumir el gobierno de Cambiemos, “el país estaba en una situación de agonía compleja. Hoy está controlada la inflación y hemos podido revertir situaciones económicas y no económicas que eran muy complejas, con una enorme cantidad de medidas sociales. Frenar la inflación era fundamental, porque a quien más afecta es a la gente de menos recursos”.

En particular, al aludir al sector más afectado -que según la UCA fue el infantil- la ministra explicó que “históricamente los que más sufren son los niños y las niñas. Por eso nuestro trabajo tiene que ver con con la niñez y la primera infancia para igualar oportunidades. La salida es la educación y para que sea educado debe desarrollar sus capacidades, alimentarse”.

Asimismo, Stanley consideró que “la inflación es el peor impuesto a los pobres” y que “es necesario trabajar no solo en los ingresos, sino también en hábitat, educación y vivienda. Una respuesta fue sancionar la ley de emergencia social en el Congreso”, apuntó y citó también “el programa empleo joven”.

También negó que el Gobierno se haya equivocado al hablar de Pobreza Cero porque “es un camino y un proceso de integración” y afirmó que la “salida no será por derrame sino por la realización de obras y una mejor calidad educativa”.

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