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Estudio de la UCA: el hambre infantil se redujo a índices prepandémicos

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En el marco de los datos emitidos por el INDEC, los cuales indicaron que la inflación de abril fue del 8,4%, un estudio de la Universidad Católica Argentina reveló que en el último año se redujo el porcentaje de niñas, niños y adolescentes que no tienen para comer. Además, desarrolló que la asistencia alimentaria del Estado alcanzó a 6 de 10 víctimas de dicha problemática.

En Argentina 6 de cada 10 niños y adolescentes de hasta 17 años son pobres y no consiguen acceder por completo a los alimentos, educación y salud necesarios. El número estadístico representa a unos 8,2 millones de chicos de todo el país. Y se suma otro síntoma, reflejo de la crisis de la última década potenciada por la pandemia: el aumento de personas de sectores medios que caen en situación de pobreza, por el deterioro de la calidad de vida en términos económicos.

En primer término, el relevamiento arrojó un dato contundente: en 2022 el 61,6% de los niños y adolescentes (NyA) de hasta 17 años de edad se encuentran en la pobreza. Es decir que 6 de cada 10 chicos tienen un déficit de ingreso económico en su entorno que no les permite acceder por completo a los bienes y servicios (como alimentos, salud, educación) de la Canasta Básica Total (CBT) que estima el Indec.

Por lo tanto, la pobreza infantil se sostiene en niveles similares a los de 2019, el momento previo a la pandemia, donde alcanzó el 59,5% de los NyA. En medio de la crisis del Covid-19, esos valores tocaron máximos de 64,6% (2020) y de 64,9% (2021).

Además, en esa serie relevada, se constató que un 13,1% de los NyA se encuentran en el umbral de la indigencia, ya que pertenecen a hogares que no pueden acceder a la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que estima una cantidad mínima de alimentos para cubrir el umbral de requerimientos energéticos. De este modo, si tomamos estas dos variables, la conclusión muestra que un 74,7% de los chicos no cumplen parcial o totalmente con las necesidades requeridas.

El trabajo del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA mostró que este nivel de pobreza estructural tuvo una tenue baja, a pesar de los esfuerzos del Estado en materia de ayuda social, como la AUH y otros planes, para contrarrestar ese efecto negativo. El informe relevó un total de 5.860 hogares y 4.816 niños y adolescentes.

En esa línea, el trabajo reflejó que las ayudas sociales del Estado para los sectores bajos y medios fueron en suba, del 41% en 2019 (prepandemia) a 49,8% en 2022. Por lo tanto, al día de hoy, 5 de cada 10 NyA son beneficiarios de la AUH o de algún beneficio derivado de transferencias no contributivas.

Inseguridad alimentaria

La alimentación es uno de los ejes del trabajo donde se observó una leve baja respecto a 2021. En concreto, el 59,3% de los NyA de Argentina reciben alimentos de forma gratuita, ya sea en la escuela, merendero o centro social, entre otros lugares.

Allí reportaron una reducción en la dieta total necesaria alcanzaron el 31,4% en 2022. Mientras que aquellos que sufren de “hambre” (o inseguridad alimentaria severa) y demostraron que no accedieron en los últimos 12 meses a los alimentos necesarios, alcanzaron el 12,3%.

Deterioro progresivo de sectores medios

Sin dudas, uno de los temas que genera especial atención es el progresivo deterioro de la clase media en términos económicos en el período 2010-2022, algo que ya se percibe desde la crisis de 2001, como fenómeno particular.

En ese sentido, el informe de pobreza infantil de la UCA es otra muestra más de esa “caída” de sectores que integraban la clase media y que ahora forman parte de aquellos más bajos, con foco en la situación económica, agravada en 2020 con la pandemia del Covid-19.

Este dato se ve reflejado en la tasa de pobreza de NyA, se mantiene en niveles previos de pandemia. En 2022 arrojó que el 61,3% de los chicos de nivel socio-económico medio son pobres, mientras que en 2019 esa cifra era del 54,4%. O sea que hubo un aumento de alrededor del 10% de pobres en ese rango social, en proporción, en tan solo tres años.

Justamente, uno de los datos en el que hace hincapié el informe es el mayor impacto, desde 2020, en las infancias de sectores medios, con foco en la alimentación, la salud y la educación. El hecho insoslayable es que desde el año del inicio de la pandemia, el Estado amplió el servicio de cobertura social.

En ese cruce, se observó que los sectores medios comenzaron a recurrir cada vez más a la ayuda social, como producto de la crisis económica derivada de la pandemia. “Las clases medias iban cada vez más a comer y recibir ayudas del Estado”, expresó a este medio Ianina Tuñón, una de las autoras del informe.

El fuerte impacto de la pandemia en la clase media

Dentro del fenómeno de impacto negativo progresivo en las clases medias, puede hacer un corte para determinar que ese efecto adverso fue más duro en los sectores “medios no profesionales”, es decir, aquellos cuyo sostén de hogar no acceden a trabajos calificados o profesiones.

En el caso de los sectores “medios no profesionales”, hubo un deterioro más grave, donde pasó de un 20,2% en 2019 a 29% en 2022. Es decir que la pobreza creció 9 puntos porcentuales más que en prepandemia.

La situación del otro subgrupo de “clase media profesional” también llama la atención, puesto que en 2019 era de pobreza 0 y hoy se encuentra en un 3,5%, con picos de 4,1% y 4,3% en 2020 y 2021 respectivamente.

Aumento del trabajo infantil

El caso de la variable sobre trabajo infantil es el más claro ejemplo de la penetración de la ayuda social del Estado para compensar la falta de acceso a bienes y servicios de los sectores más vulnerables.

El documento publicado por la UCA demostró que hubo una abrupta caída en el trabajo infantil durante la pandemia y en 2022 superó los niveles previos.

La ayuda social y la ampliación de beneficios, entre 2020 y 2021, tuvieron un efecto positivo sobre los hogares en los que niños y adolescentes tienen el rol de “sujeto proveedor”, es decir, que realizan tareas domésticas o salen a trabajar (con un adulto o por su cuenta) para generar un ingreso económico (salario) adicional al grupo familiar al que pertenece.

En este caso, se observó que los niveles de trabajo infantil (con actividad doméstica y económica intensiva) que en 2019 eran de 14,7% cayeron de forma rotunda a menos de la mitas en 2020 (5,3%) y en 2021 (7,7%).

Ya en 2022, por efecto de la crisis macroeconómica, este fenómeno vuelve a crecer y recupera niveles de prepandemia, alcanzando el 14,8% en 2022.

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Informe de la UCA: El 65% de los niños y adolescentes son pobres

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Según su Observatorio de la Deuda Social, la UCA estima que la pobreza en menores es del 65%, mientras que la pobreza del país alcanza al 43,8% de la población.

La UCA emitió en el día de hoy sus estimaciones de pobreza realizadas por su Observatorio de la Deuda Social, mediante el cual, mide la desigualdad social en el país a través de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), que se lleva a cabo en el segundo semestre de cada año. El dato más significativo es el de la pobreza infantil, en niños y adolescentes de 0 a 17 años de edad que llegó a un doloroso 64,9%, cifra que se incrementó con respecto a las mediciones del año 2020.

Según la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) realizada por el Observatorio de la Deuda Social, el porcentaje de argentinos debajo de la línea de pobreza se estima en un 43,8%, estando éste compuesto por dos grupos esenciales: indigentes y pobres no-indigentes. El porcentaje de argentinos que vive bajo la línea de indigencia en el país es del 8,8%, una cifra que ha sido reducida con respecto a 2020, año en el cual se encontraba en el 9,8%. Lo que llama en especial la atención, es que el porcentaje de argentinos que vive en la pobreza no-indigente, es mayor al del año pasado, el 34,9%, dato que se tapa de manera llamativa en la documentación emitida por la UCA con un cartel que reza “29,6% experimentó una pobreza crónica”. Si bien la indigencia se redujo en un 1%, la pobreza se redujo en menor medida, por lo cual, menos argentinos lograron salir de ese segmento a pesar de la aparente mejora de las condiciones económicas.

Con lo que respecta a la segmentación por rangos etarios, la pobreza en menores de 17 años se incrementó con respecto a la medición del año anterior, ubicándose en el 64,9%. El resto de las mediciones tuvieron decrecimientos marginales, como es el de la pobreza medida en aquellos adultos de 18 a 29 años, en el cual el 42,7% es pobre, mientras que aquellos adultos entre las edades de 30 a 59 años, sólo el 39,7% fue considerado pobre. Para los adultos mayores, la variación también fue marginal, cayendo la pobreza en un 0,5% al nivel de 14%.

Para el Observatorio de la Deuda Social de la UCA “los programas sociales y las asistencias alimentarias no fueron suficientes para compensar el deterioro del bienestar durante el escenario COVID19”, lo cual queda en evidencia en los siguientes gráficos, en especial en la medición de la pobreza. El porcentaje actual de pobreza del 43,8% se hubiera incrementado al 48,9% sin subsidios como las AU H, otros programas ni pensiones no contributivas.

En el segmento que más impacto positivo las transferencias y subsidios como la AUH, otros programas y pensiones no contributivas, fue en la indigencia. La indigencia en Argentina se vio reducida del 9,8% en el año 2020 al 8,8% al año 2021, pero tales porcentajes fueron relativamente bajos para el contexto nacional debido a las transferencias que realiza el estado a los argentinos en emergencia económica, y de no haber brindado tales asistencias, la indigencia se hubiera situado en el 27,7% en 2020 y en el 18,8% en lo que va del 2021.

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Datos que alarman: La pobreza creció al 33,6% en la Argentina y es la más alta de la década, según informe de la UCA

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En lo que constituye un verdadero retroceso en términos de desigualdades en la Argentina el índice de pobreza se disparó al 33,6% en todo el país durante el tercer trimestre de este año y constituye así un aumento de casi el 5% respecto de las últimas cifras difundidas por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Según los datos emitidos hoy, en la Argentina existe un 33,6% de personas que viven por debajo de la línea de la pobreza mientras que hay un 6,1% que se encuentran en la indigencia. Esto constituye un estimado de más de 13,2 millones de personas que sufren la pobreza. Así se paso del 28,2% de pobreza del tercer trimestre del 2017 al 22,6% de este año.
Los motivos para este aumento deben encontrarse en la crisis económica producto de una megadevaluación, una inflación terminará el año en torno al 45%, la caída del salario real y la recesión. “Si los ingresos reales están bajando y no hay posibilidad de compensarlo con más trabajo y los precios van por arriba de las remuneraciones, la pobreza sube a valores como los actuales”, resumió Agustín Salvia, director del ODSA durante la presentación del informe.
La medición de la UCA mostró un avance del 28,2% del tercer trimestre de 2017 al 33,6% actual. Se trata del mayor registro de la era Macri, solo asemejable con el 32,3% de 2016 que marcó el anterior pico, producto de la devaluación con la llegada del gobierno de Cambiemos. Salvo estos dos datos, desde 2010 la pobreza osciló entre 24% y 29%, números igualmente altos que muestran el avance de la pobreza estructural.
En cuanto a la indigencia los números son otros. Según la ODSA, en el tercer trimestre de 2018, aunque con tendencia al alza, la tasa de indigencia no registró un cambio significativo, ya que se ubicó en el 6,1% de las personas contra el 5,7% del mismo periodo de 2017. “Hay un colchón de protección social que hace que esto no se agrave”, advirtió Salvia al referirse a la asistencia social por parte del Estado y a las changas de los sectores más populares.
Por estratos
El trabajo de la UCA también analizó pobreza e indigencia monetaria en base a estrato socio ocupacional, regiones urbanas y grupos etarios. Bajo esas variables vieron la luz datos significativos.
Los nuevos pobres pertenecen a la clase media no profesional, que alcanzó al 8,1% desde 4,9%, y en la clase obrera integrada, que subió al 43,3% subiendo desde el año pasado desde 35,1%. En cuanto a la indigencia, el sector más afectado fue la clase trabajadora marginal, que pasó de 17,6% a 19,6%.
En cuanto a regiones, el conurbano bonaerense sigue siendo el más perjudicado con 43,3% de la población. Es decir que en Buenos Aires casi el 45% de las personas viven bajo la línea de pobreza. La indigencia mostró una variación leve de 8,2% a 8,9%.
La pobreza y la indigencia golpean más fuerte a los menores de edad en todo el país ya que el 51,7% de los niños hasta 17 años es pobre y el 10,9% es indigente. Esta es una tendencia que no para de crecer en los últimos años de crisis económica.
Proyecciones
Como nueva variable de trabajo, el equipo del observatorio desarrolló una nueva metodología para hacer proyecciones sobre las cifras oficiales, donde combinaron su medición de pobreza e indigencia con la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, que mide las Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total.
Así según sus análisis, para el INDEC la pobreza en el tercer trimestre de este año se ubica en el 29,6% y la indigencia en el 5,3%. Números coherentes si se tiene en cuenta que la última medición oficial del primer semestre de 2018 arrojó 27,3% y 4,9%, respectivamente.

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Según la UCA, creció la pobreza estructural entre los chicos

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Más de seis de cada diez chicos son estructuralmente pobres en la Argentina. Esto quiere decir que actualmente hay 7.930.000 niños de hasta 17 años en esa situación en todo el país, según datos de la Universidad Católica Argentina (UCA).
 
Sin embargo, lo más preocupante es la tendencia: en 2017 la cantidad de chicos estructuralmente pobres creció dos puntos, a 62,5%, con relación a lo que sucedía un año atrás, cuando esa cifra era de 60,5% (7.680.000 jóvenes).
Esta radiografía surge del denominado índice multidimensional (que mide la pobreza por dimensiones o derechos, y no por ingresos) que elabora el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, que coordinan Agustín Salvia, y en el caso de los más chicos, la especialista Ianina Tuñón.

El aumento de dos puntos pudo medirse gracias al uso de la antigua metodología del Observatorio, según publica el diario La Nación. Con la nueva, desarrollada en 2017 -que no tiene índice con el cual comparar-, la pobreza estructural entre los más chicos llega al 65%, o sea, a 8.250.000 jóvenes. Ese porcentaje incluye a jóvenes que tienen por lo menos una privación en las dimensiones medidas.
El índice multidimensional de la UCA calcula la pobreza sobre la base de diferentes dimensiones o indicadores en un doble umbral de privaciones (total o severa).
Allí se tienen en cuenta la alimentación (si los chicos pasaron o no hambre), el saneamiento (acceso a agua corriente o inodoro), vivienda (los tipos de materiales con los que está hecha), salud (si visitan a un médico o si son o no vacunados), información (si tienen acceso a libros, teléfonos o Internet), y educación y estimulación (si asisten a clase, tuvieron estimulación temprana, entre otras cosas).

Según la foto de la UCA con la metodología nueva, un 5,9% de los jóvenes estuvieron en 2017 privados en cuatro o más dimensiones; 12%, en tres dimensiones; 18,4%, en dos dimensiones, y 28,7%, en una dimensión.
Con la metodología comparable, aquellos con cuatro o más privaciones mostraron una mejora entre 2016 y 2017 (pasaron de 5,8% a 4,1%). Los otros tres estratos empeoraron entre un punto, y un punto y medio, según el cálculo académico de la universidad ligada a la Iglesia.
“La pobreza medida por dimensiones no está asociada directamente con la política de transferencias de ingresos”, explicó Tuñón. “Y el Gobierno tiene una mirada focalizada solo en bajar la pobreza por ingresos”, planteó la especialista del Observatorio de la Deuda Social Argentina.
En cuanto a la dimensión focalizada en el derecho a la alimentación, la UCA estimó que en 2017 uno de cada diez chicos reside en un hogar “vulnerable en términos de acceso a los alimentos”.
La universidad calculó que desde 2015 se registra una tendencia escalonada en ascenso. “Esta vulnerabilidad trepa al 18% en la infancia pobre en términos monetarios, 14% en la población que recibe asistencia económica del Estado y 14% en el conurbano bonaerense”, afirmó el estudio.
Y después, agregó: “Cabe destacar que el ascenso en la incidencia se detuvo en el último período interanual entre los beneficiarios de transferencias por ingresos, lo cual indica la importancia de su existencia y los límites de la misma para erradicar el problema”.
En los datos comparables, el déficit de alimentación entre 2016 y 2017 mostró un alza de 8,7% a 9,6%
En saneamiento, en tanto, pasó de 22,8% a 20,8%; vivienda (25,2% a 25,3%); salud (de 22,7% a 23,1%), información (de 15,8% a 16,7%); estimulación y educación (de 19,3% a 18,2%).
“Se estima que el 24,7% de la infancia carece de acceso a agua de red y/o inodoro con descarga en el interior de su vivienda (7% carece tanto de agua como de inodoro)”, afirmó el documento de la UCA en uno de sus puntos.
“Si bien entre 2010 y 2014 se registra un descenso en el déficit, a partir de aquel momento el déficit es sostenido con leves incrementos a nivel total y sin cambios en el nivel de la privación más grave. El déficit en el espacio de saneamiento es una problemática central del conurbano bonaerense (40% en 2017)”, estimó la universidad en una de sus conclusiones sectoriales.

Más datos relevantes

Otros datos que fueron desarrollados y que llamaron la atención del informe académico fueron que el 30% de los niños y adolescentes tenían en 2017 viviendas precarias de acuerdo con sus materiales de construcción. O que el déficit en el ejercicio de salud afectaba a un 23% de chicos y que un 19% registraron privaciones en el espacio de la educación. Además, que casi un 19,5% de los niños tiene problemas para acceder a tecnologías de la información.
Más allá de las mediciones multidimensionales, la UCA también publicó su indicador por ingresos.En ese sentido, la pobreza por ingresos entre los chicos de 0 a 17 años cayó de 47,5% a 42,5%, una tendencia que también registró el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (Indec).
El dato por ingresos no comparable de la UCA (elaborado bajo una nueva metodología) estimó en 2017 un 48,1% de chicos pobres.
Para el Indec, en tanto, el dato de pobreza en niños es menor: fue de 39,7%, pero para un universo entre los 0 y los 14 años.
 

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Un tercio de los argentinos son pobres, según la última medición de la UCA

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Un tercio de la población argentina continúa en una situación de pobreza estructural, según el nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina dado a conocer hoy y que revela las cifras del último trimestre del año.

Los datos son preocupantes. El informe de la UCA muestra que el 31,4% de los argentinos vive actualmente en una situación de pobreza, lo que representa a unas 13,5 millones de personas. El porcentaje es menor al de la última medición, cuando marco 32,9%, pero alcanza a una mayor cantidad de personas, informó Ambito.com.

Asimismo, la indigencia es de 5,9%, cerca de 2,5 millones de ciudadanos.

Y hay otro dato alarmante: el 48% de la población que vive bajo la línea de pobreza son niños de entre 0 y 14 años.

Este nuevo informe de la UCA, más amplio que el que elabora el INDEC, emplea una nueva metodología que no sólo mide la pobreza por los niveles de ingreso sino también de acuerdo al censo 2010, a los que le suma una serie de siete valores multidimensionales

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