El cuerpo decidió avanzar de esta forma, mientras la justicia europea define el pedido de investigación sobre la validez del acuerdo que interpusieron los países que se oponen al pacto.
La medida fue anunciada por un comunicado, al tiempo que en Argentina la confirmó el canciller, Pablo Quirno.
El funcionario destacó que “Argentina fue el primer país del bloque en completar los procedimientos internos para hacerlo posible”.
Añadió que es “un paso importante para consolidar nuestra inserción internacional, ampliar oportunidades de comercio e inversión y generar condiciones más previsibles para exportar”.
La decisión permitirá que las reducciones arancelarias y las cuotas de exportación acordadas comiencen a operar sin esperar la ratificación total de todos los parlamentos nacionales de la Unión Europea.
El mecanismo de aplicación provisional se centrará en el pilar comercial, el cual es competencia exclusiva de las instituciones comunitarias de Bruselas.
La aplicación provisional afectará principalmente a los capítulos de eliminación de aranceles industriales y agrícolas.
Los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) deberán completar sus procesos internos de notificación antes de la fecha límite para acceder a los beneficios en el plazo previsto.
Esta modalidad permite que las empresas operen bajo las nuevas reglas mientras continúa el proceso de ratificación de los componentes de diálogo político y cooperación en los estados miembros de la UE.
El acuerdo crea un mercado de más de 780 millones de consumidores y busca reducir los costos operativos para las exportaciones de ambos lados del Atlántico, eliminando gravámenes que en algunos sectores superan el 30%.
El presidente Javier Milei promulgó este jueves el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, apenas horas después de la sanción de esa norma en el Senado.
Así lo destacó el Canciller, Pablo Quirno, vía X. También subrayó que “la promulgación permite a la Comisión Europea aprobar la aplicación provisoria del Acuerdo Mercosur-Unión Europea”.
En el oficialismo pretendían promulgar la ley lo más rápido posible. ¿El próximo paso? El Gobierno comunicará formalmente a los depositarios del pacto —el gobierno de Paraguay (que ejerce la presidencia pro tempore) y la Secretaría General del Consejo Europeo en Bruselas— que la Argentina ya cumplió con todos los procedimientos legales internos para la aplicación del tratado.
Apertura comercial
El objetivo de la Casa Rosada es que se apliquen de la manera más rápida posible las nuevas reglas de juego para el comercio entre los bloques regionales.
De acuerdo a fuentes oficiales consultadas por Agencia Noticias Argentinas, el Ejecutivo procederá a la inmediata publicación de la norma en el Boletín Oficial (BORA) a partir de las próximas horas. Se trata del paso administrativo que le da fuerza de ley interna al entendimiento dentro del territorio argentino.
Para la gestión de Javier Milei, este paso es necesario para bajar costos de importación y que miles de productos argentinos tengan posibilidades de ingresar al mercado europeo. Por eso el oficialismo festejó, vía redes sociales, que el Senado haya avanzado en el tratado.
En tanto, la Oficina del Presidente emitió un comunicado en el que enumeró los beneficios del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea que fue aprobado por el Senado en la tarde del jueves. El texto oficial destaca que se trata de “un paso fundamental para la inserción internacional y consolidar un marco de cooperación estratégica con uno de los principales bloques económicos del mundo”.
No solo eso: se mencionó el pacto como una herramienta para “fortalecer la competitividad de los sectores productivos”, una “oportunidad para promover el desarrollo económico, ampliar el acceso a los mercados, generar condiciones favorables para la inversión” con un agregado: bajo “reglas claras, previsibilidad y mayor integración”.
El tratado, según el oficialismo, significa un avance para el fortalecimiento institucional y consolida relaciones internacionales. Un detalle no menor: aparece en el texto un agradecimiento del presidente Milei a los legisladores nacionales que acompañaron la sanción. Y expresó su deseo de que los congresos de los demás países miembros avancen con la misma rapidez con la que actuó la Argentina.
Tras 25 años de negociaciones, el acuerdo Mercosur–Unión Europea vuelve a escena y coloca a Misiones ante una oportunidad estratégica. La provincia viene impulsando una visión productiva basada en bioinsumos y prácticas orgánicas que hoy encuentran en Europa un mercado que las demanda y valora.
A este diferencial se suma una capacidad logística que posiciona a Misiones en el mapa exportador: el puerto de Posadas y un aeropuerto con carga permiten proyectar exportaciones con mayor eficiencia y trazabilidad.
Yerba mate, té, miel, madera y frutas son parte de un universo productivo que ya cuenta con reconocimiento en mercados que exigen origen, calidad y valor agregado. “La oportunidad es ahora: exportar con valor y marca misionera”, destacó López Sartori.
El presidente Emmanuel Macron anunció hoy, 08/01, que Francia votará en contra del tratado de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, en la votación prevista para mañana en Bruselas. La decisión marca un punto de inflexión en décadas de negociaciones y dispara incertidumbre sobre el futuro del pacto.Las negociaciones entre UE y Mercosur
Este acuerdo, largamente negociado durante más de 25 años, tiene por objetivo eliminar la mayoría de los aranceles entre los dos bloques, facilitando el comercio de bienes como vehículos europeos y productos agroindustriales sudamericanos, y abriendo un mercado de cerca de 780 millones de consumidores. Sus defensores en Europa sostienen que potenciaría las exportaciones europeas hacia Sudamérica e impulsaría el crecimiento económico.
Sin embargo, Francia decidió dar un paso al costado. Macron justificó la medida por el “rechazo político unánime” dentro del país y por las preocupaciones de sectores clave, especialmente el agrícola, que teme que la apertura expondrá a los productores europeos a la competencia de productos sudamericanos a menor costo. Además, Macron remarcó que no tiene sentido exponer a un sector sensible por un posible crecimiento económico del 0,05% del PBI de la UE hacia 2040.
Según el mandatario francés, aunque se han logrado “progresos indudables” en el texto negociado por la Comisión Europea, el acuerdo sigue siendo insuficiente para proteger a los agricultores y a la economía rural y refiere a otra época.
Agricultores en pie de lucha
La oposición interna en Francia no se limitó a discursos oficiales. En las últimas horas, miles de agricultores protagonizaron protestas en diversas regiones del país, con tractores bloqueando carreteras y accesos a París, incluyendo zonas alrededor del Arco de Triunfo y la Asamblea Nacional. Los manifestantes argumentan que el acuerdo, al permitir importaciones más baratas de carne, azúcar y otros productos, socavará las industrias locales que ya enfrentan altos costos de producción y una competitiva presión internacional.
También otros países de la UE expresaron dudas similares: Irlanda anunció que también votará en contra, citando temores por la entrada de productos cárnicos baratos y la falta de salvaguardas efectivas; mientras que naciones como Polonia y Hungría han manifestado reservas por motivos tanto ambientales como productivos.
La pugna de la UE en Bruselas
La postura de Francia pone en riesgo la aprobación del acuerdo en el Consejo Europeo, donde se requiere una minoría de bloqueo para frenar su ratificación. A pesar del rechazo galo, analistas políticos señalan que el bloque todavía podría aprobarse si otros países miembros respaldan la iniciativa y si se concretan concesiones adicionales.
Bruselas ha intentado aplacar las críticas ofreciendo cláusulas de salvaguardia específicas y compromisos adicionales para proteger sectores sensibles, así como más fondos para la Política Agrícola Común (PAC), pero estas medidas no lograron convencer a Macron ni a parte de su gabinete.
Implicancias en el Mercosur
La decisión francesa tiene repercusiones geopolíticas y económicas importantes para los países sudamericanos. Brasil y Argentina, en particular, han visto el acuerdo como una oportunidad para diversificar sus exportaciones agrícolas y reducir barreras comerciales. Desde hace semanas líderes como el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva habían instado a Macron a apoyar la finalización del tratado, subrayando su potencial beneficio mutuo.
Para el Mercosur, el rechazo de uno de sus principales socios comerciales europeos es un golpe diplomático que podría obligar a replantear estrategias comerciales o renegociar términos más favorables, aunque también fortalece la discusión sobre nuevas alianzas globales en mercados emergentes.
¿Un pacto en peligro?
En las próximas horas, la atención internacional estará centrada en la votación en Bruselas. Si la oposición francesa logra sumar suficientes aliados, el horizonte del acuerdo UE-Mercosur podría modificarse drásticamente, extendiendo la incertidumbre sobre uno de los proyectos comerciales más ambiciosos de las últimas décadas.
El Parlamento Europeo decidió prorrogar la entrada en vigencia del Reglamento 1115/2023, la normativa que exige que una serie de productos de exportación ingresen al mercado europeo libres de deforestación y degradación forestal. El aplazamiento ofrece un margen temporal adicional, pero no despeja las preocupaciones del sector agropecuario argentino.
Desde la Sociedad Rural Argentina (SRA) señalaron que la Unión Europea debe revisar el alcance del reglamento para permitir que cada país gestione el uso de sus recursos naturales conforme a sus propias regulaciones, tal como ha ocurrido históricamente. Además, remarcaron que la categorización de riesgo asignada a la Argentina -catalogada como Riesgo Bajo– solo debería exigir como objetivo el freno a la deforestación ilegal, sin incorporar restricciones adicionales.
Cuestionamientos a la “diligencia debida”
La entidad rural también reclamó eliminar la obligación de “diligencia debida” que impone la normativa europea. Según la SRA, ese requisito trasladará sobrecostos a las cadenas de abastecimiento, que terminarán impactando en mayores precios para los consumidores europeos y podrían generar presiones inflacionarias sobre los alimentos.
“Las cargas administrativas y financieras asociadas a este esquema no solo afectan la competitividad de nuestras exportaciones, sino que distorsionan el funcionamiento del comercio internacional”, advirtieron.
La SRA sostuvo que la Argentina cuenta con herramientas y sistemas para demostrar el cumplimiento de los estándares ambientales requeridos por la Unión Europea, pero enfatizó que las exigencias deben aplicarse de forma transparente, simple y previsible. “Las dilaciones y la falta de certidumbre no favorecen el comercio ni fortalecen la relación institucional entre la Argentina y la Unión Europea”, señaló la entidad.
El sector exportador agroindustrial sigue con atención la evolución del reglamento, que impacta particularmente en cadenas como carne bovina, soja, cuero, cacao, café y madera. La prórroga abre una ventana de negociación, pero deja claro que la discusión sobre los criterios ambientales seguirá en el centro de la agenda entre Bruselas y los países productores.