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Dos egresados para conducir Humanidades: “La universidad tiene que volver a escuchar”

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Jorge Servian y María del Rosario “Copo” Millán hablan de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones como quienes describen una casa propia. Y en cierto modo lo hacen: ambos son egresados de la institución que ahora buscan conducir desde la agrupación Compromiso en las elecciones del próximo 10 de junio.

Ese dato atraviesa todo el diagnóstico político y académico que construyen. Servian suele remarcar que fue “el primer director del Departamento de Letras graduado de la propia carrera”, una marca simbólica que para él expresa la maduración histórica de la facultad. “Siempre tuvimos directoras graduadas de Córdoba, de La Plata o de otras universidades. Yo fui el primero electo por los pares siendo egresado de esta carrera”, señala.

Millán comparte esa pertenencia. Ambos reivindican haber sido formados en la universidad pública misionera y entienden que esa experiencia les permite leer con mayor sensibilidad el deterioro social que hoy atraviesa a los estudiantes.

“La situación nacional es muy catastrófica”, resume Millán. Pero enseguida aclara que el problema universitario no puede reducirse solo al financiamiento. “Si pensamos que nuestro problema es solamente presupuesto, estamos mal. Obviamente no se pueden hacer cosas sin presupuesto, pero también hace falta agilizar mecanismos, discutir qué universidad necesitamos y aceptar que hay problemas de gestión”.

El planteo de la fórmula evita la comodidad de la denuncia abstracta. Ambos construyen un diagnóstico crudo sobre la transformación social que golpea a la educación superior. “Cada vez vienen menos estudiantes del interior porque no pueden vivir acá”, advierte Millán. “Antes teníamos muchísimos estudiantes del interior provincial. Ahora ya no pueden pagar alquiler, comida, transporte. Tenemos chicos que trabajan jornadas larguísimas o que leen únicamente desde el celular”.

Servian profundiza esa mirada desde su experiencia docente: “Cuando hablan de estudiantes crónicos o de vagancia, desconocen completamente la desigualdad. Tenemos estudiantes que trabajan quince horas en un restaurante, otros que hacen delivery, estudiantes que son empleadas domésticas o trabajan en hoteles. No son vagos. Están atravesando desigualdades muy fuertes”.

En ese punto, la fórmula insiste en un concepto que consideran central: la universidad pública no puede mirar hacia otro lado frente a las desigualdades educativas y económicas con las que llegan los ingresantes.

“No podemos en nombre de la inclusión reproducir desigualdades”, plantea Millán. “Tenemos problemas de lectocomprensión, problemas de alfabetización académica, desigualdades digitales, problemas de atención derivados del impacto tecnológico y económico. Y no podemos seguir pensando que eso lo resuelve individualmente cada docente”.

El tema tecnológico aparece como una de las preocupaciones más profundas del espacio. Ambos hablan de estudiantes atravesados por nuevas formas de consumo digital, por dificultades crecientes de concentración y por el impacto de la inteligencia artificial en la enseñanza.

“Nos estalla el tema de la inteligencia artificial. Nos estalla el problema de la atención. Nos explotan problemas nuevos todo el tiempo”, describe Millán. “Y las soluciones no pueden recaer en el voluntarismo individual. No alcanza con que cada docente haga un curso y vea cómo se arregla solo. Necesitamos discutir institucionalmente qué hacemos con esto”.

Para Servian, el problema excede incluso lo tecnológico y alcanza al sentido mismo de las ciencias sociales en el presente. “Cuando la desinformación es un problema grande, la formación de periodistas es más urgente. Cuando te dicen que la universidad es un privilegio, lo que están haciendo es negar la desigualdad”.

Allí aparece otra dimensión política de la candidatura: la defensa de Humanidades frente a los discursos de desprestigio hacia las universidades públicas. Ambos consideran que existe un clima deliberado de hostigamiento.

“Hay una planificación del desprestigio”, afirma Millán. “No te van a decir directamente que van a cerrar carreras o facultades. Lo que hacen es llevarte a la inacción mediante el ahogo presupuestario”.

La crítica, sin embargo, no apunta únicamente hacia afuera. Compromiso también cuestiona inercias internas de la propia institución. Reclaman más transparencia, mayor apertura y recuperación del debate académico y político.

“Hace mucho tiempo que el Consejo Directivo funciona más como una escribanía”, sostiene Millán. “Los expedientes llegan la noche anterior y no hay tiempo real para discutir”.

Servian agrega otro punto sensible: “Hay mucha gente que descree de que las cosas puedan cambiar. Pero si uno vive quejándose y no interviene, no se involucra, entonces nada cambia”.

La fórmula insiste en que Humanidades debe volver a conectarse con la sociedad y salir de cierta lógica de encierro académico. “Nos estamos encerrando demasiado”, advierte Servian. “La universidad tiene que tener una pata en el territorio, en los medios, en las escuelas, en la realidad social. Si no, perdemos perspectiva”.

Millán coincide y lleva la reflexión hacia el terreno institucional: “La universidad cambia demasiado lento para la velocidad de los problemas actuales. Nosotros tardamos años en discutir un plan de estudio mientras el mundo cambia todos los días”.

En el fondo, la candidatura de Compromiso parece apoyarse sobre una idea más amplia que una simple disputa electoral: la necesidad de reconstruir sentido dentro de la universidad pública en un contexto social atravesado por la incertidumbre, el ajuste y el desgaste institucional.

Y allí ambos vuelven, una y otra vez, a su propia historia como estudiantes de la UNaM.

“Yo le debo todo a la educación pública”, dice Servian. “Escuela primaria, secundaria y universidad pública. Uno siente también la necesidad de devolver algo”.

Millán completa esa idea con una definición que funciona casi como síntesis política de toda la entrevista: “La universidad pública sigue siendo el único lugar donde mucha gente puede volver a empezar cuando todo lo demás expulsa”.

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“Está en juego el futuro universitario argentino”

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Afirmó el presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y rector de la Universidad Nacional de La Pampa Oscar. “Es difícil para un docente dar clases de calidad cuando está preocupado porque no le alcanza el sueldo para llegar a fin de mes”. El Presidente del CIM pidió también el acompañamiento del Senado.

-Fuerte apoyo de los diputados nacionales en contra del veto y de la gente en defensa de la universidad pública. ¿Cómo se sigue?

“La lógica es el acompañamiento de los senadores y después que se instrumente esta ley porque si no va a quedar dando vuelta. Creo que ha sido un paso no es que sea una solución ya inmediata, pero si no se hubiera aprobado hubiera estado en juego el sistema universitario para el futuro. Es decir, por la positiva todavía faltan muchas cosas para hacer, para que eso se transforme directo a las universidades, hubo un espaldarazo a las universidades que son fundamentales para el sistema democrático”.

-¿Cree que el presidente Milei la va a reglamentar si se aprueba en el Senado tiene 120 días para reglamentarla o la judicializará?

“No lo sé, pero igual será largo y además ya entramos en el presupuesto 2026, con lo cual ambas cosas vamos a tener que ir analizando en cada en cada caso. Pero bueno, esto también es la base para el presupuesto 2026, o sea, queda claro también que en ese sentido si no tenemos esta base de lo que se aprobó, que tiene que ver con la base de presupuesto también es un paso importante. Es muchísimo para adelante, la verdad que digamos esto no es una solución mágica mucho menos, pero sí es lo que planteamos siempre, sentarnos al diálogo para que se entienda que la universidad, así como estamos no podemos continuar porque los fondos son más que insuficientes”

-¿Ha visto el presupuesto 2026 lo que se les asignó a las universidades?

“Es el mismo valor de que estamos cobrando mes a mes y llevado al año que viene, o sea, que no tiene absolutamente ningún aumento, ningún incremento. Hicimos el cálculo tomamos lo que las universidades en total están recibiendo el mes de agosto, lo analizamos y nos da más o menos 4,7 millones contra el 4,8, con lo cual la diferencia es mínima. Pero sí el cálculo que hicimos es que hay un 4% nada más por encima de lo que se está cobrando ahora y comparado con el 10% de inflación que se plantea significa que todavía el año que viene sobre la base de este estamos mal en un 40% el año que viene vamos a seguir perdiendo fondos sobre ese valor”

-¿Se perdió el año?

“El esfuerzo docente hace de que el año no esté perdido. Hay una esperanza de que esto se reglamente y avancemos y que se entienda de los fondos de esto. Si el resultado hubiera sido negativo, yo creo que se perdía el cuatrimestre 2025”

-¿Cómo se mantiene la calidad educativa cuando un docente que va a dar clase y piensa, “¿No llego a fin de mes, tengo deudas?

“No se puede mantener y vamos a tener hacer con un esfuerzo, tenemos que seguir haciendo ese esfuerzo entre todos y viendo las distintas opciones que se van a ir planteando.

-Además del apoyo a la universidad público hubo un fuerte apoyo al hospital Garrahan…

“Hubo un mensaje claro de la sociedad que le llegó a los diputados y que le llegó hasta los gobernadores. Habría que ver los cambios que vinieron desde las provincias y ver que acá hay un mensaje claro y ojalá que el gobierno no siga en esta tesitura de que no hay fondos para nadie, solamente para mantener un dólar que se sigue escapando”

-¿Cuánto bajó la calidad educativa? Si vos cree si bajó la calidad educativa.

“La disminución se va a ir viendo a mediano y largo plazo. Sí, ya notamos en este año una disminución de la calidad educativa con las renuncias que se produjeron. Por otro lado, el desánimo existe en el docente”.

-La mayoría de los diputados nacionales que votaron a favor y los que sufragaron en contra son producto de la universidad pública…

“Los legisladores que votaron a favor pensaron nosotros no vamos a ser los responsables de la destrucción de la universidad pública. Se vio en los diputados y los gobernadores. Ese mensaje se dio y ojalá que el gobierno entienda el mensaje”

-¿Qué les diría a aquellos diputados que votaron en contra de la universidad pública?

“Que votaron en contra de la gente, yo soy rector de la universidad de La Pampa que días pasados cumplió 67 años, esta universidad no surgió de la nada, sino por un esfuerzo colectivo. Los que votaron en contra le dieron la espalda a la sociedad”.

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