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La suba global de la urea golpea al trigo y pone en tensión la estrategia de dólares del Gobierno

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El aumento abrupto del precio internacional de la urea, insumo central para la producción de trigo y maíz, encendió una señal de alerta que excede al sector agropecuario: pone presión directa sobre la principal fuente de divisas del país. En medio de la volatilidad global por el conflicto en Medio Oriente, la tonelada del fertilizante escaló desde niveles de US$450 hasta zonas de US$750, con valores recientes en torno a US$660. El dato llega en un momento clave —la planificación de la campaña fina— y abre una tensión de fondo: ¿puede sostenerse la apuesta oficial por la agroexportación sin herramientas de intervención sobre costos estratégicos?

El factor internacional que redefine los costos internos

El disparador no es local, pero el impacto sí lo es. La cadena global de fertilizantes quedó expuesta a la incertidumbre geopolítica, con el Estrecho de Ormuz como cuello de botella crítico: por allí circulan cerca de 16 millones de toneladas de fertilizantes, un tercio del comercio marítimo mundial, y más de dos tercios corresponden a urea.

Las disrupciones logísticas y la incertidumbre sobre el suministro de gas natural —insumo clave para la producción— elevaron el riesgo percibido de oferta. El resultado fue una suba generalizada de precios y una retracción en las operaciones: importadores y distribuidores locales comenzaron a frenar compras ante la falta de referencias claras.

Esa volatilidad internacional se traslada de manera directa al esquema productivo argentino, altamente dependiente de insumos importados en este rubro.

Trigo más caro, márgenes más finos

El impacto técnico es inmediato y cuantificable. En cultivos como el trigo, la fertilización representa hasta el 50% del costo de implantación y protección, mientras que en maíz ronda el 45%.

Con los nuevos valores de la urea, el costo del trigo podría aumentar en más de US$50 por hectárea. Esa suba desplaza los rindes de indiferencia entre 3 y 5 quintales por hectárea, obligando al productor a obtener mayores rendimientos en un contexto donde los márgenes ya estaban ajustados.

No es solo fertilizante. La suba del petróleo también presiona sobre combustibles y logística, encareciendo toda la estructura de costos de la campaña. El combo configura un escenario más exigente justo cuando el productor empieza a definir decisiones de siembra.

La variable política: menos herramientas, más exposición

El encarecimiento de la urea reabre un debate que el mercado venía observando en silencio: la salida de YPF de Profertil, la principal productora local de urea, concretada en diciembre pasado por unos US$600 millones.

Hasta entonces, la empresa abastecía alrededor del 25% de la demanda del agro local. La operación implicó que el Estado deje de tener participación directa en un insumo estratégico, en un contexto donde Argentina es importador neto de fertilizantes.

La decisión adquiere otra dimensión frente a la actual volatilidad. Sin capacidad de intervención directa sobre precios o abastecimiento, el esquema queda más expuesto a shocks internacionales. Y eso impacta en una variable central para el Gobierno: los dólares del agro.

Según proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, el complejo agroindustrial esperaba generar más de US$34.500 millones en exportaciones en 2026. Pero ese cálculo parte de una estructura de costos que ahora cambia. Cada aumento en insumos críticos introduce incertidumbre sobre volúmenes, márgenes y, en última instancia, liquidación de divisas.

Repercusiones: tensión sobre la “fábrica de dólares”

El efecto no es inmediato en términos macroeconómicos, pero sí progresivo. Un mayor costo de producción puede traducirse en menor área sembrada o en una menor intensidad tecnológica, lo que impacta en los rindes.

En ambos casos, el resultado converge: menos producción potencial o menor eficiencia. Y eso repercute sobre el flujo de exportaciones, la recaudación y la disponibilidad de divisas para el Banco Central.

El sistema entra así en una zona de sensibilidad. El Gobierno depende del agro como principal generador de dólares, pero el agro depende de insumos cuyo precio escapa al control local. Esa dependencia cruzada se vuelve más visible cuando el contexto internacional se vuelve inestable.

Escenario abierto: decisiones bajo incertidumbre

La campaña fina empieza a definirse en las próximas semanas, pero el mercado de fertilizantes todavía no ofrece señales claras. En algunos casos, directamente no hay precios de referencia; en otros, se registran subas de entre US$50 y US$100 por tonelada en pocos días.

El productor, enfocado aún en la cosecha de maíz y el inicio de la soja, deberá tomar decisiones en un escenario donde los costos se mueven más rápido que los precios de los granos.

Habrá que observar si la volatilidad internacional se estabiliza o si se consolida un nuevo piso de costos. También si el mercado logra recomponer la oferta o si persisten las restricciones.

En paralelo, la discusión sobre el rol del Estado en insumos estratégicos podría volver a escena, no por definición ideológica sino por necesidad operativa. La ecuación es simple, pero no lineal: sin costos previsibles, la “fábrica de dólares” pierde potencia. Y ese es un dato que empieza a pesar en la política económica.

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Adecoagro y ACA toman el control de Profertil en una operación por USD 1.200 millones

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La salida de la canadiense Nutrien del mercado argentino de fertilizantes quedó formalizada tras la adquisición del 50% de Profertil S.A. por parte de Adecoagro S.A. y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), en una operación valuada en USD 1.200 millones. La transacción, aprobada por el Directorio de YPF el jueves 11 de diciembre, redefine el control accionario de la principal productora de urea del país y consolida un cambio estructural en el mercado de insumos agroindustriales, con productores e inversores locales al frente de una compañía estratégica para el sector agrícola.

La operación y el repliegue de YPF: foco en Vaca Muerta y activos estratégicos

El acuerdo fue confirmado a través de un comunicado oficial de YPF, en el que se detalla que el Directorio de la petrolera estatal aceptó la oferta vinculante presentada por Adecoagro para adquirir el 50% de su participación en Profertil S.A., empresa líder en la producción de urea granulada en la región. La aprobación se formalizó en la reunión del 11 de diciembre, y la transferencia se concretó tras cumplirse las condiciones previstas en el contrato de compraventa.

YPF aceptó la oferta vinculante presentada por Adecoagro para adquirir el 50% de su participación en Profertil”, señala el texto institucional difundido por la compañía. Desde la petrolera explicaron que la decisión se inscribe en una estrategia de concentración de recursos en el desarrollo de Vaca Muerta y en la ejecución del Plan 4×4, la hoja de ruta que guía la gestión del portafolio de activos desde hace casi dos años.

Según YPF, esta política implica la salida de activos no estratégicos, la desinversión en unidades maduras y la expansión en áreas clave, como las recientes adquisiciones de campos en la cuenca neuquina. En ese marco, la venta de la participación en Profertil aparece como una pieza coherente dentro del proceso de transformación de la empresa, orientado a fortalecer su posicionamiento en el segmento shale y a maximizar el valor para los accionistas.

La operación se desarrolló en dos etapas: la compra del 50% que estaba en manos de Nutrien, y posteriormente la transferencia del 50% perteneciente a YPF, una vez obtenido el aval del Directorio y completados los requisitos regulatorios. El monto total de la inversión asciende a USD 1.200 millones, según precisaron fuentes con acceso al proceso de adquisición.

Nuevo control accionario y peso estratégico de Profertil en el agro argentino

Con la operación cerrada, Adecoagro y la Asociación de Cooperativas Argentinas pasan a ser los principales controladores de Profertil, mientras que el 50% restante permanece bajo la órbita de YPF. De acuerdo con la documentación difundida, la participación de los nuevos accionistas se distribuye en un 90% para Adecoagro y un 10% para ACA.

Profertil S.A. ocupa un rol central en el sistema agroindustrial argentino. La compañía abastece cerca del 60% del consumo nacional de urea, produce aproximadamente 1,3 millones de toneladas anuales de ese fertilizante y genera además 790 mil toneladas de amoníaco por año, insumos clave para los principales cultivos extensivos del país.

La empresa cuenta con su planta industrial principal en el polo petroquímico de Bahía Blanca, considerado el más importante del país, en una ubicación estratégica que le permite acceder de forma competitiva a gas natural y energía eléctrica. Su infraestructura se completa con oficinas administrativas en la Ciudad de Buenos Aires y terminales logísticas en Bahía Blanca, Necochea, San Nicolás (Buenos Aires) y Puerto General San Martín (Santa Fe), lo que garantiza una red de distribución de alcance nacional.

Los datos oficiales indican que la capacidad instalada de la planta central alcanza unas 1.320.000 toneladas anuales de urea granulada, consolidando a Profertil como un referente tecnológico y operativo en Sudamérica. Además, la compañía comercializa mezclas y otros insumos adaptados a las necesidades productivas de cada región, orientados a asegurar una nutrición eficiente de los suelos.

Impacto en el mercado de fertilizantes y consolidación de capital nacional

La salida de Nutrien y la reducción de la participación directa de YPF marcan un punto de inflexión en la configuración del mercado de fertilizantes en Argentina, que queda ahora bajo control mayoritario de empresas nacionales y cooperativas agropecuarias.

En un comunicado conjunto, Adecoagro y ACA definieron la operación como “un paso trascendental en la consolidación de nuestra presencia en la producción y distribución de insumos agropecuarios”. El gerente general de ACA, Ricardo Wlasicsuk, destacó que la adquisición fortalece la integración de la cadena agroindustrial y amplía la capacidad de respuesta a las necesidades de socios y clientes en todo el país.

Por su parte, Mariano Bosch, cofundador y CEO de Adecoagro, afirmó que la compañía está entusiasmada con la adquisición por tratarse de una de las empresas más relevantes del sector, y subrayó que la asociación con ACA refuerza el compromiso con el desarrollo de negocios agroindustriales sustentables y competitivos. También resaltó el valor estratégico de transformar gas natural en insumos esenciales para la producción de alimentos, consolidando el rol regional de Profertil como proveedor eficiente.

Desde los adquirentes señalaron que la nueva composición accionaria permitirá avanzar en una integración vertical de recursos, sostener la producción, impulsar mejoras tecnológicas y asegurar el abastecimiento de fertilizantes y amoníaco al sector agrícola. En paralelo, YPF reafirmó que la operación le permite profundizar su enfoque en los negocios estratégicos de energía, en línea con el Plan 4×4 y la priorización de inversiones en Vaca Muerta.

Con este escenario, el mercado argentino de fertilizantes inicia una nueva etapa, con mayor protagonismo del capital nacional y cooperativo, mientras el sector agroindustrial y la industria química quedan a la expectativa de cómo impactará esta reconfiguración en el precio, el abastecimiento y el acceso a insumos clave en las próximas campañas agrícolas.

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