Vacantes judiciales

Milei oficializó 63 designaciones en la Justicia y el Ministerio Público

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El Gobierno de Javier Milei avanzó con una nueva tanda de designaciones en el sistema de Justicia y oficializó el nombramiento de 35 jueces y siete vocales, además de 21 fiscales y defensores del Ministerio Público. Los nombramientos fueron formalizados mediante decretos publicados en el Boletín Oficial y llevan la firma del Presidente y del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.

En total, se trata de 63 designaciones que completan cargos en distintos niveles de la Justicia nacional y federal. La mayor concentración se encuentra en la Capital Federal, aunque el paquete también incorpora tribunales y organismos del Ministerio Público en Catamarca, Chubut, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos, Salta, Formosa, La Rioja y Santiago del Estero.

La dimensión del movimiento no está solamente en la cantidad de funcionarios designados. La cobertura de vacantes judiciales tiene impacto directo sobre la capacidad operativa de los tribunales, especialmente en fueros donde la acumulación de expedientes y la demora en las resoluciones condicionan el funcionamiento cotidiano del sistema.

La Justicia nacional concentra la mayor parte de los nombramientos

Entre los 35 jueces designados, la mayoría ocupará cargos en juzgados y tribunales de la Capital Federal. Las designaciones abarcan fueros civiles, comerciales, criminales y correccionales y tribunales orales criminales y federales.

Entre los nuevos magistrados figuran Walter Alfredo Cavassa, como juez de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°12; Florencia Inés Córdoba, al frente del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°66; Javier Rodrigo Pereyra, en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°3; y Valeria Alejandra Rico, como jueza de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°4.

El listado incluye además designaciones en juzgados civiles, comerciales y criminales y correccionales de la Capital Federal. También alcanza tribunales federales de Catamarca y Chubut, ampliando el alcance territorial del paquete.

Entre los nombramientos fuera de la Ciudad de Buenos Aires aparecen María Virginia Miguel Carmona y Ana María Busleiman, ambas destinadas al Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Catamarca, mientras que Ángela Cecilia Pagano Mata y Sebastián Pedro Ruiz fueron designados en el Tribunal Federal de Juicio de Comodoro Rivadavia, Chubut.

El Gobierno también oficializó siete vocalías en cámaras de apelaciones. Los cargos comprenden la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, la Cámara Federal de la Seguridad Social, las cámaras federales de Córdoba y San Justo y la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal.

El segundo frente: fiscales y defensores

La renovación institucional también alcanzó al Ministerio Público, donde Milei dispuso otras 21 designaciones. En este caso, los cargos corresponden a fiscales y defensores públicos y tienen una distribución territorial más amplia.

Los nombramientos alcanzan a la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Dolores, Entre Ríos, Salta, Formosa, La Rioja y Santiago del Estero. Entre ellos aparecen fiscales ante juzgados nacionales en lo Criminal y Correccional y fiscales generales ante tribunales orales en lo Penal Económico.

También se designaron defensores públicos para distintos tribunales y fueros, incluidos organismos vinculados con la Cámara Federal de Casación Penal, tribunales orales federales y defensorías especializadas.

En el interior, el paquete incorpora, entre otros, a Pedro Mariano Rebollo como fiscal ante el Juzgado Federal de Primera Instancia de Gualeguaychú; Carlos Nicolás Escandar como defensor público oficial federal del interior con asiento en Salta; María Esther Pinos en Formosa; José Nicolás Celestino Chumbita en La Rioja y Sofía Beatriz del Milagro Martín como defensora pública de víctima con asiento en Santiago del Estero.

La distribución permite observar una diferencia respecto del paquete de jueces: mientras la mayor parte de las magistraturas se concentra en la Capital Federal, los nombramientos del Ministerio Público tienen una presencia territorial más extendida.

Una decisión con impacto sobre el funcionamiento judicial

La cobertura de cargos no es un trámite meramente administrativo. Cada vacante supone una función que no se ejerce plenamente o que debe ser cubierta mediante mecanismos transitorios. En un sistema judicial atravesado por altos volúmenes de expedientes, completar las estructuras puede incidir sobre los tiempos de resolución y la capacidad de los tribunales para procesar causas.

El efecto, sin embargo, no es automático. La incorporación de magistrados y funcionarios mejora la capacidad institucional, pero sus resultados dependerán también de la infraestructura disponible, la cantidad de personal, los recursos presupuestarios y la organización de cada fuero.

En ese sentido, las designaciones forman parte de una discusión más amplia sobre la eficiencia del Estado. Para el Gobierno, la cobertura de vacantes judiciales constituye una herramienta para normalizar el funcionamiento de los tribunales; para el sistema, el desafío posterior será traducir esos nombramientos en menor demora y mayor capacidad de respuesta.

También existe una dimensión federal. Aunque el mayor volumen de designaciones se concentra en la Capital Federal, la incorporación de funcionarios en provincias como Formosa, Entre Ríos, Salta, La Rioja, Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe, Catamarca y Chubut extiende el movimiento hacia distintas estructuras de la Justicia federal y nacional.

El mapa que dejan los nombramientos

El paquete oficializado por Milei consolida, en un mismo movimiento, tres niveles de la estructura judicial: magistrados de primera instancia, integrantes de cámaras y funcionarios del Ministerio Público.

La combinación resulta relevante porque el funcionamiento del sistema no depende únicamente de la existencia de jueces. Fiscales y defensores cumplen funciones centrales en el proceso penal y en la representación de los derechos de quienes intervienen en las causas, mientras que las cámaras tienen la responsabilidad de revisar decisiones de instancias inferiores.

La cobertura simultánea de estos cargos puede contribuir a recomponer capacidades en distintas etapas del proceso judicial. El impacto concreto, no obstante, comenzará a medirse cuando los nuevos funcionarios entren efectivamente en funciones y puedan observarse resultados sobre la tramitación de expedientes.

La decisión llega, además, en un momento en que el Gobierno busca avanzar con distintas reformas institucionales y económicas que requieren interacción con el Congreso y, eventualmente, con el Poder Judicial. La conformación de los tribunales y del Ministerio Público adquiere así una importancia que excede la simple cobertura de vacantes.

Con 35 jueces, siete vocales y 21 fiscales y defensores oficializados, el Ejecutivo completa una de las tandas de designaciones judiciales de mayor volumen de su gestión. El dato político está en la cantidad; el resultado institucional se definirá por la capacidad de esos nuevos funcionarios para transformar cargos vacantes en Justicia efectiva, con menores demoras y mayor capacidad de respuesta para ciudadanos, empresas y organismos del Estado.

La lista de los jueces designados:

Walter Alfredo Cavassa: juez de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°12 de la Capital Federal. Decreto 883/2026.

Florencia Inés Córdoba: jueza del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°66 de la Capital Federal.

Javier Rodrigo Pereyra: juez del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°3 de la Capital Federal.

Valeria Alejandra Rico: jueza de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°4 de la Capital Federal.

María Virginia Miguel Carmona: jueza de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Catamarca.

Vanesa Silvana Alfaro: jueza de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°16 de la Capital Federal.

Ramiro Ariel Mariño: juez del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°54 de la Capital Federal.

Julio César Di Giorgio: juez de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°10 de la Capital Federal.

Sergio Buitrago: juez del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°26 de la Capital Federal.

Ramiro Velasco: juez de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°6 de la Capital Federal.

Pablo César Cina: juez de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°19 de la Capital Federal.

Miguel Ángel Asturias: juez del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°27 de la Capital Federal.

Karina Gabriela Rapkinas: jueza del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°69 de la Capital Federal.

José María Abram Luján: juez del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°110 de la Capital Federal.

Sebastián Rodrigo Ghersi: juez del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°45 de la Capital Federal.

Diego Andrés Villanueva: juez del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°42 de la Capital Federal.

Fernando Carlos Damián Pascual: juez del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°41 de la Capital Federal.

Maximiliano Alberto Leandro Callizo: juez del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°58 de la Capital Federal.

Sergio Alejandro Echegaray: juez del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°44 de la Capital Federal.

Mariana Salduna: jueza de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°25 de la Capital Federal.

Bárbara Rastellino: jueza del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°27 de la Capital Federal.

Gustavo Alejandro Roque Cultraro: juez del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°10 de la Capital Federal.

Lucila Califano: jueza del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°9 de la Capital Federal.

Juan Pablo Ángel Sala: juez del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°23 de la Capital Federal.

Ángela Cecilia Pagano Mata: jueza del Tribunal Federal de Juicio de Comodoro Rivadavia, Chubut.

Federico Alfredo Battilana: juez del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°30 de la Capital Federal.

Evangelina María Lasala: jueza de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°18 de la Capital Federal.

Santiago Juan Schiopetto: juez de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°6 de la Capital Federal.

Santiago Villagrán: juez del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°19 de la Capital Federal.

Pilar Fernández Escarguel: jueza del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°109 de la Capital Federal.

Sebastián Pedro Ruiz: juez del Tribunal Federal de Juicio de Comodoro Rivadavia, Chubut.

Juan Santiago Ylarri: juez del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°22 de la Capital Federal.

Adolfo Omar Piendibene: juez del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°38 de la Capital Federal.

Albertina Anatonia Carón: jueza de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°19 de la Capital Federal.

Ana María Busleiman: jueza de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Catamarca.

En tanto, los vocales designados son:

Valeria Pérez Casado: vocal de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Capital Federal, Sala C. 

Florentino Malaponte: vocal de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, Santa Fe, Sala A. 

Alicia Isabel Braghini: vocal de la Cámara Federal de la Seguridad Social, Sala III.

María Soledad Mancini: vocal de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba, Sala A. 

Juan Manuel Cabral: vocal de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, Sala K. 

Facundo Carlos Cortés: vocal de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba, Sala B. 

Andrés Guillermo Fraga: vocal de la Cámara Federal de Apelaciones de San Justo, provincia de Buenos Aires.

Los fiscales y defensores son los siguientes:

Ana Clarisa Galán Muñoz: defensora pública oficial ante la Cámara Federal de Casación Penal, Defensoría N°3.

Pedro Mariano Rebollo: fiscal ante el Juzgado Federal de Primera Instancia de Gualeguaychú, Entre Ríos.

Maximiliano Eduardo Nicolás: defensor público de Menores e Incapaces ante los tribunales orales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Defensoría N°4.

Leandro Gastón: defensor público oficial ante los tribunales orales en lo Criminal Federal de La Plata, Defensoría N°2.

Nuria Saba Sardañons: defensora pública oficial adjunta ante los tribunales orales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Defensoría N°15.

Paula Inés Lo Gioia: defensora pública oficial ante el Juzgado Federal de Primera Instancia de Dolores, provincia de Buenos Aires.

Carlos Nicolás Escandar: defensor público oficial federal del interior del país con asiento en la ciudad de Salta.

María Esther Pinos: defensora pública oficial federal del interior del país con asiento en la ciudad de Formosa. 

Matías Ezequiel Eidem: fiscal ante los juzgados nacionales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Fiscalía N°7.

Juan Noel Varela: fiscal ante los juzgados nacionales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Fiscalía N°35.

Esteban José Chervin: defensor público oficial ante los tribunales orales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Defensoría N°6.

Patricia Luján Cisnero: fiscal ante los juzgados nacionales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Fiscalía N°43.

Ornella Romina Riggittano: fiscal ante los juzgados nacionales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Fiscalía N°27. 

Santiago Roldán: fiscal general ante los tribunales orales en lo Penal Económico de la Capital Federal, Fiscalía N°2. 

Natalia Cecilia Crede: fiscal general ante los tribunales orales en lo Penal Económico de la Capital Federal, Fiscalía N°3. 

Germán Luis Artola: defensor público oficial adjunto ante los tribunales orales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Defensoría N°11. 

Daniel Fernando Cano: fiscal ante los juzgados nacionales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Fiscalía N°3. 

José Nicolás Celestino Chumbita: defensor público oficial ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja.

Hernán Enrique Figueroa: defensor público oficial ante los tribunales orales en lo Penal Económico de la Capital Federal, Defensoría N°2. 

Sofía Beatriz del Milagro Martín: defensora pública de víctima con asiento en Santiago del Estero. 

María Ángeles Ramos: fiscal general ante los tribunales orales en lo Penal Económico de la Capital Federal, Fiscalía N°4. 

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El Gobierno quitará instancias de participación ciudadana en la selección de jueces y ministros de la Corte

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La administración nacional modificó el procedimiento para la selección de jueces de la Corte Suprema, magistrados federales, fiscales y defensores públicos. El objetivo declarado es reducir tiempos administrativos y acelerar la cobertura de vacantes en un sistema judicial que arrastra demoras estructurales. Para el sector productivo, la medida reabre el debate sobre la velocidad y previsibilidad de la Justicia, un factor cada vez más relevante para inversiones, contratos y resolución de conflictos económicos.

A través del Decreto 467/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, el Gobierno nacional reformó los mecanismos administrativos previos a la nominación de jueces de la Corte Suprema de Justicia, integrantes del Ministerio Público Fiscal y del Ministerio Público de la Defensa.

La modificación apunta a eliminar instancias que el Ejecutivo considera redundantes respecto de los procedimientos que ya realiza el Senado durante el tratamiento de los acuerdos. La decisión llega después de un período marcado por dificultades para cubrir vacantes judiciales y tras la reciente aprobación de 74 pliegos en la Cámara alta.

La principal novedad es la eliminación de la etapa de observaciones ciudadanas y publicación de antecedentes que se desarrollaba dentro del Ministerio de Justicia antes de que los candidatos fueran enviados al Senado. A partir de ahora, los mecanismos de participación y control público quedarán concentrados exclusivamente en la instancia legislativa.

Menos burocracia administrativa, mismos requisitos constitucionales

El Gobierno sostiene que la reforma no modifica el esquema previsto por la Constitución Nacional. Los candidatos seguirán necesitando el acuerdo del Senado y continuarán sometidos a audiencias públicas, impugnaciones y evaluaciones por parte de la Comisión de Acuerdos.

La apuesta oficial es reducir tiempos administrativos en una estructura judicial que presenta un elevado número de cargos vacantes. Según los fundamentos del decreto, las demoras en la cobertura de puestos afectan el funcionamiento de los tribunales y generan mayores tiempos de tramitación de expedientes.

La reforma también incorpora plazos específicos para organismos que intervienen en el proceso. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) deberá emitir en un máximo de cinco días los informes sobre cumplimiento de obligaciones impositivas y previsionales de los postulantes, un trámite que hasta ahora carecía de un límite temporal uniforme.

Además, los candidatos dispondrán de cinco días para presentar sus declaraciones juradas patrimoniales y de potenciales conflictos de interés.

Aunque la medida se inscribe dentro del funcionamiento del sistema judicial, sus efectos potenciales trascienden el ámbito jurídico.

Para empresas, inversores y sectores productivos, la velocidad de respuesta de la Justicia constituye una variable relevante en la toma de decisiones. Litigios comerciales, concursos preventivos, conflictos tributarios, controversias regulatorias o causas vinculadas al comercio exterior dependen de tribunales que actualmente operan con niveles significativos de vacancias.

La demora en la designación de magistrados genera cuellos de botella que terminan afectando la resolución de expedientes con impacto económico directo.

La lógica del Gobierno apunta a que una reducción de los tiempos administrativos en la etapa de nominación permita acelerar los procesos de cobertura de cargos y contribuir a una mayor capacidad operativa del sistema judicial.

Qué cambia concretamente

Entre los principales cambios introducidos por el decreto se destacan: Se elimina la instancia administrativa de observaciones ciudadanas previa a la nominación presidencial. La publicación de antecedentes deja de realizarse en diarios de circulación nacional y se concentrará en el Boletín Oficial y en la página web del Ministerio de Justicia. Se fijan plazos máximos para declaraciones juradas e informes fiscales. Se unifican criterios de transparencia patrimonial para jueces, fiscales y defensores. Se mantienen intactas las audiencias públicas y el requisito de acuerdo del Senado.

La reforma incorpora una novedad política relevante: desaparece del texto normativo la recomendación que figuraba desde 2003 para considerar criterios de diversidad de género, procedencia regional y especialización jurídica en la selección de candidatos.

El Ejecutivo argumenta que esas valoraciones forman parte de las facultades discrecionales del Presidente al momento de proponer postulantes y que no requieren estar expresamente reglamentadas.

Desde el punto de vista institucional, la decisión concentra aún más el peso político de la etapa de nominación en el Poder Ejecutivo y traslada el control público al Congreso, donde continuará realizándose el examen de antecedentes y las instancias de participación ciudadana.

Qué puede significar para las provincias y el interior

Para jurisdicciones del interior, donde numerosas causas económicas, ambientales, comerciales y vinculadas al comercio internacional dependen de la Justicia Federal, la cobertura más rápida de vacantes podría tener efectos sobre la capacidad de respuesta de los tribunales.

En provincias con fuerte perfil exportador y fronterizo como Misiones, Corrientes o Formosa, la eficiencia de la Justicia Federal tiene incidencia sobre investigaciones vinculadas a contrabando, delitos económicos, propiedad intelectual, comercio exterior y cumplimiento regulatorio.

La clave estará en verificar si la simplificación administrativa efectivamente se traduce en una reducción de los tiempos de designación o si las demoras continúan concentrándose en la etapa legislativa, donde permanece intacto el requisito político de construir mayorías especiales para los acuerdos.

La reforma busca atacar un problema concreto: la lentitud en la cobertura de vacantes judiciales. El éxito de la medida no dependerá de la eliminación de trámites administrativos sino de su capacidad para acelerar efectivamente los nombramientos sin afectar los mecanismos de control y transparencia.

Para el sector productivo, el indicador relevante no será la modificación del procedimiento, sino si durante los próximos meses comienza a reducirse el número de cargos vacantes y mejora la capacidad de respuesta de los tribunales. La calidad institucional y la previsibilidad judicial siguen siendo variables centrales para la competitividad económica y la atracción de inversiones.

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