Milei participó en la entrega del Nobel de la Paz a María Corina Machado en plena tensión geopolítica entre Estados Unidos y el régimen de Maduro
En un contexto de creciente presión internacional sobre Venezuela, el presidente Javier Milei viajó este miércoles a Oslo para asistir a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado. La presencia del mandatario argentino coincide con la ofensiva declarada por Donald Trump contra Nicolás Maduro y constituye un gesto político que refuerza el alineamiento de la Casa Rosada con la estrategia de Washington en torno al conflicto venezolano.
Un viaje político al centro de la tensión global
El Presidente llegó a Noruega al mediodía, acompañado por una delegación reducida integrada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. El objetivo inmediato fue participar de la ceremonia del Nobel en el Ayuntamiento de Oslo, donde Machado —la figura opositora más relevante frente al régimen venezolano— fue distinguida.
La secuencia internacional ofrece una lectura clara: mientras Donald Trump afirma que Maduro “tiene los días contados”, Milei se posiciona públicamente junto a la principal referente de la oposición venezolana, actualmente en la clandestinidad desde agosto de 2024, cuando el régimen intensificó las órdenes de captura contra miembros de su movimiento político.
Este gesto diplomático se enmarca en una sintonía declarada entre Buenos Aires y Washington. Tanto Milei como Trump comparten una lectura geopolítica que identifica al gobierno venezolano como un aliado estratégico de China, Rusia, Irán y Corea del Norte, con repercusiones directas en la seguridad regional.
Tras la ceremonia, Milei mantendrá reuniones bilaterales con el rey Harald V y el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, con foco en la relación diplomática entre Argentina y Noruega.
María Corina Machado: clandestinidad, persecución y un premio recibido en ausencia
Si bien se especuló con un encuentro entre Milei, María Corina Machado y el presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, esto quedó descartado horas antes del evento. Machado no asistió al acto debido a su situación de clandestinidad.
Erik Aasheim, portavoz del Comité del Nobel Noruego, había relativizado su presencia, al señalar que “hay expectativas”, pero destacando la dificultad logística para que la dirigente viajara desde Caracas.
Machado, finalmente, envió un mensaje afirmando que está “en camino ahora” y que llegará a Oslo “entre la noche del miércoles y la mañana del jueves”. Agregó que el reconocimiento “es un premio para todos los venezolanos” y que espera reencontrarse con su familia “después de dos años”.
La dirigente fue forzada a la clandestinidad tras ser acusada —sin evidencia presentada— de conspirar contra Maduro. Según los datos difundidos, escapará y regresará protegida por su inmunidad internacional, evitando así ser capturada por el aparato represivo venezolano.
Además del mandatario argentino, asistieron los presidentes José Mulino (Panamá), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y Edmundo González Urrutia, presidente electo de Venezuela. Todos forman parte del bloque regional que respalda la transición democrática en Venezuela y adhieren a los lineamientos de la Estrategia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, donde la situación venezolana es considerada un tema prioritario.
Impacto diplomático y proyección de la crisis venezolana
La presencia conjunta de Milei, Mulino, Noboa y Peña en Oslo refleja un alineamiento hemisférico frente al régimen de Maduro. La región vive un momento de máxima tensión: Estados Unidos fortaleció su presión diplomática con el apoyo explícito de Trump, mientras Venezuela sostiene alianzas estratégicas con países como Rusia, China e Irán, que le proveen asistencia financiera, tecnológica y militar.
Para los analistas internacionales, el rol de María Corina Machado es central. Su liderazgo articuló la resistencia civil y política más amplia de la última década, convirtiéndose en un símbolo de presión global sobre el régimen de Caracas. El reconocimiento del Comité del Nobel no solo legitima esa posición, sino que amplifica la presión sobre la permanencia de Maduro en el poder.
En este marco, el equipo político de Machado desmintió cualquier insinuación de que la dirigente no regresaría a Venezuela tras el viaje a Oslo. Magalli Meda, ex vocera de su campaña, respondió que pensar en su exilio sería “como decirle a una madre que va a dejar de querer a sus hijos”.
Escribe Humberto Márquez / Inter Press Service – Un clima de suspenso vive el Caribe, atento a un posible ataque sobre Venezuela de la poderosa fuerza aeronaval que Estados Unidos ha desplegado en ese mar, y cuyo objetivo más preciado es la caída del presidente venezolano Nicolás Maduro.
“Los días de Maduro como presidente están contados”, dijo el mandatario estadounidense Donald Trump en el programa “60 minutos” de la televisora CBS el 2 de noviembre. Exactamente un mes después, a la pregunta de un periodista sobre si su par venezolano se iría del poder, respondió: “Lo hará”.
A finales de noviembre, mientras Washington acumulaba fuerzas y cañones apuntando a Caracas, hubo una llamada entre ambos gobernantes, en la que se juntaron amenazas y propuestas, según medios estadounidenses. Trump ha sido evasivo. Maduro dijo que fue una conversación “respetuosa, y hasta cordial”.
Así, permanece abierto y al mismo tiempo envuelto en el misterio el abanico de opciones, en cuyos extremos aparecen o una invasión en toda regla a Venezuela, o el retiro de la flota estadounidense, como inicio o conclusión de una negociación.
“No creo en la invasión, aunque puede haber bombardeos. Lo más probable -no digo que sea inmediato, puede que tarde un poquito más- es que esto termine en una negociación entre Estados Unidos y Venezuela”, dijo a IPS Phil Gunson, analista sénior para la región andina de la organización International Crisis Group.
Basado en Caracas desde hace dos décadas, Gunson observa que “la fuerza desplegada por Washington no es solamente para Venezuela; es parte de una reorientación de la política exterior de Estados Unidos, con mayor énfasis en el hemisferio occidental y principalmente en la cuenca del Caribe”.
El 5 de diciembre la Casa Blanca publicó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, en la que desempolva y le da un toque Trump a la Doctrina Monroe, que se formuló hace dos siglos bajo la consigna “América para los americanos», y con la cual reivindica el papel de hegemón hemisférico que se atribuye.
“Lo que busca Trump es que Estados Unidos vuelva a ser el país que determine lo que sucede en su patio trasero cercano”, comentó Gunson, cuya organización tiene su sede central en Bruselas y se enfoca en el análisis y diseño de políticas para prevención de conflictos.
El portaviones Gerald Ford, considerado el más moderno y poderoso del mundo, se desplaza por el Caribe como parte de la flota estadounidense que podría atacar objetivos en Venezuela, Colombia y México. Para expertos militares, su presencia es la demostración de que Washington persigue objetivos geopolíticos mucho más allá de simplemente frenar el tráfico de drogas a través de ese mar. Imagen: US Navy
Portaviones contra lanchas
La fuerza en el Caribe es la mayor desplegada en el área en seis décadas: el poderoso portaviones Gerald Ford, 20 navíos de guerra, decenas de aeronaves de última generación, 15 000 efectivos, reapertura de una base militar en Puerto Rico e instalación de radares en Trinidad y Tobago, vecino hostil de Caracas.
Desde el 2 de septiembre esa fuerza ha liquidado, en el Caribe y el Pacífico oriental, a 23 embarcaciones sindicadas de transportar drogas, y dado muerte a un total de 87 ocupantes, exhibiendo capacidad de alcanzar cualquier blanco en los países que ha puesto en su diana: Venezuela, Colombia y México.
Entre sus argumentos, Trump ha dicho que con cada lancha abatida se eliminó la droga que pudo matar a 25 000 estadounidenses.
Por sobredosis de drogas murieron el año pasado en Estados Unidos 80 391 personas, según sus autoridades de salud. El fentanilo, la droga más mortífera, se asegura que no llega a suelo estadounidense desde el Caribe o Venezuela, sino a través de la frontera con México, donde mafias la elaboran con insumos provenientes de China.
El presidente Nicolás Maduro en una marcha con militares, con su esposa Cilia Flores a su derecha y los ministros de Interior y Defensa, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, a su izquierda. Estados Unidos ofrece millonarias recompensas por la captura de Maduro, Cabello y Padrino, y demanda que el gobernante venezolano debe abandonar el poder para dar paso a una transición. Imagen: Presidencia de Venezuela
Maduro: Se busca
La salida del poder de Maduro aparece como un gran objetivo. Washington lo acusa de ilegítimo por robar la elección presidencial de julio de 2024, que ganó su contendor Edmundo González según la oposición, y de dirigir un narcotraficante “Cartel de los Soles”, ofreciendo una recompensa de 50 millones de dólares por su captura.
Pero, dentro de su política de “paz a través de la fuerza”, Trump envía señales contradictorias acerca de si se dispone a atacar o solo exhibe los cañones para lograr los objetivos con presión y sin desatar el infierno de bombas y misiles.
“Todavía hay mucha incertidumbre y no veo claridad por parte del gobierno de Trump sobre cómo proceder”, dijo a IPS Mariano de Alba, investigador asociado del británico Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, dedicado al estudio de la política internacional y de defensa.
Las alternativas más probables, señaló De Alba a IPS desde Londres, “son ataques quirúrgicos, bien sea contra instalaciones vinculadas al narcotráfico o a las fuerzas armadas, o un acuerdo puntual”.
En la hipótesis de un acuerdo “el régimen de Maduro hace algunas concesiones importantes sobre las prioridades de Trump -inmigrantes ilegales, narcotráfico y recursos naturales- y eso le permite permanecer en el poder, y a Trump vender internamente el despliegue como un éxito”, observó el analista.
“Veo muy claro que sigue habiendo escepticismo en la Casa Blanca sobre una gran operación militar en Venezuela, por los riesgos que supone y, adicionalmente, internamente se le está complicando el despliegue al presidente con acusaciones incluso de congresistas republicanos de posibles crímenes de guerra”, agregó.
El legislativo Congreso estadounidense examina si sus mandos militares incurrieron en esos crímenes al rematar a sobrevivientes en las “narcolanchas” abatidas, y el tema ya se inscribió en la aguda confrontación entre Trump y el partido Republicano, que lo apoya, y el opositor Demócrata, abiertamente reticente a una nueva aventura bélica.
Según analistas militares, la fuerza desplegada es insuficiente para invadir a un país como Venezuela, de 916 000 kilómetros cuadrados y 29 millones de habitantes.
Pero, por otra parte, es demasiada fuerza para hundir un puñado de pequeñas embarcaciones, la operación con la que se justificó el inicio del despliegue, en agosto, lo que convence a muchos de que el objetivo final es la cabeza de Maduro.
Algunos vendedores ambulantes ofrecen algunas mercancías a los peatones en un céntrico bulevar de Caracas. La economía informal va de la mano con la pobreza en Venezuela, en la que está sumida más de 70 por ciento de su población, asediada por imparables inflación y depreciación de su moneda, preocupaciones cotidianas mientras avanza la amenaza de un ataque estadounidense. Imagen: Tairy Gamboa / Caleidoscopio Humano
Venezuela, absorta en su pobreza
En Venezuela, entretanto, al cabo de una polarización política que va con el siglo, décadas de devastación económica, crisis humanitaria y migración de la cuarta parte de su población, la vida continúa entre la incertidumbre, la expectación o el desdén por una posible confrontación con la mayor potencia del planeta.
El gobierno ha hecho toda suerte de aprestos de defensa, desde activar sistemas antiaéreos Pantsir F-1, misiles Buk-M2E y los más ligeros Igla-S, todos rusos, hasta entregar fusiles a civiles sexagenarios que así se estrenan como milicianos.
Con discursos, marchas y declaraciones, el gobierno y su Partido Socialista Unido (Psuv), aseguran que la población está en alerta y dispuesta a combatir si se produce un ataque o una invasión y, para este último caso, se ha desempolvado la vieja tesis guerrillera de activar una “guerra popular prolongada”.
Pero muchos ciudadanos de a pie, en Caracas y en los estados, se muestran inmersos en otras preocupaciones, como la inflación más alta del mundo -535 % este año según Steve Hanke, docente de Economía en la estadounidense Universidad John Hopkins- y la imparable devaluación de su moneda, el bolívar, frente al dólar.
“No puedo hacer compras nerviosas por si vienen los marines”, dice a IPS Josefina, repostera, 39 años, dos hijos, y quien vive en el sector obrero Alta Vista, en el oeste de Caracas. “Puede que tenga nervios, pero en nuestro barrio no abunda la plata para hacer compras”, añade entre risas.
El Estudio de las Condiciones de Vida de los venezolanos, que realiza la caraqueña Universidad Católica Andrés Bello, muestra que ya en 2024, antes de la confiscatoria devaluación de este año, 73 % de los hogares estaba en la pobreza por ingresos insuficientes para satisfacer sus necesidades elementales.
Civiles en una práctica de tiro, entrenando como nuevos integrantes de la Milicia Bolivariana que se suma a las fuerzas regulares en tareas de defensa en Venezuela. El país sudamericano ha puesto en alerta a sus fuerzas armadas, entregó armas a civiles y el gobierno anunció que en caso de invasión pasará a la lucha armada y desarrollará una guerra popular prolongada. Imagen: VTV
Visiones del desenlace
La política de Trump es apoyada por la principal líder opositora y Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, y por sus seguidores, mientras que otros grupos de oposición rechazan que haya posibles ataques, y más aún una abierta invasión.
Gabriel, mecánico de 45 años, habitante de Petare, populosa barriada al este de la capital, dijo a IPS que “hay gente opositora que desea una invasión, pero muchos no la queremos, aunque no estemos de acuerdo con Maduro y como tiene al país. Hasta habría que pelear, la patria es la patria”.
Mientras, siguen apretándose tuercas: días antes de comenzar la temporada navideña y de vacaciones colectivas, Trump declaró que “el espacio aéreo venezolano puede considerarse cerrado”, y media docena de aerolíneas de la región y de Europa han suspendido sus vuelos al país, ya considerablemente aislado en materia de comunicaciones, transporte y actividad financiera.
“Se le está amargando la vida a los venezolanos, no veo a corto plazo nada bueno para su población, se la aísla más del resto del mundo”, comentó Gunson. “Eso tiene un impacto en la economía, que empezaba a mostrar algunos signos de recuperación y ahora retrocede, incluso puede volver a la hiperinflación”, agregó.
En la hipótesis de una invasión “existe la posibilidad de un caos y un vacío de poder, una situación aún peor, incluso con elementos de las fuerzas armadas peleando entre ellos. Veo muy difícil que una intervención directa militar de Estados Unidos termine en un cambio pacífico, rápido y relativamente indoloro”, remarcó Gunson.
En cuanto a la confrontación entre gobernantes, para Gunson “si Trump se retira sin mayor trámite el resultado inmediato es que Maduro se fortalece, por lo menos dentro de la coalición gobernante: mostraría que enfrentó al imperio y venció”.
De Alba añadió el componente de la política interna de Estados Unidos, cuando está por empezar un año marcado por la elección de medio término al Congreso.
En Washington, “al menos de momento, la opinión pública está posicionándose en contra de la escalada, y con señalamientos muy fuertes, como posibles crímenes de guerra. No hay ánimo para una operación que ponga en riesgo a soldados estadounidenses”, apuntó De Alba.
Dado ese juego, en que Venezuela es ahora es una pieza en la lucha política estadounidense, De Alba cree que “se está inclinando la balanza para que Trump se mantenga en la opción de la presión militar y mediática, viendo si logra un eventual acuerdo que satisfaga sus intereses, y que podría incluir la salida del poder de Maduro, o no”.
Mientras se aguarda la decisión, en la horquilla de posibles acciones cabe insertar la frase acuñada en el siglo XIX por el mariscal prusiano Helmut von Moltke: “Ningún plan, por bueno que sea, sobrevive al contacto con el enemigo”.
Venezuela endurece su postura ante Estados Unidos y afirma que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) está lista para una “respuesta contundente”
En medio del despliegue aeronaval estadounidense en el mar Caribe, el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, aseguró que la FANB está “más que preparada” para defender la integridad territorial. Las declaraciones profundizan la tensión bilateral que Caracas interpreta como un intento de propiciar un cambio de régimen y consolidan un discurso interno basado en la “resistencia activa prolongada”.
Un clima de máxima alerta: Venezuela denuncia una “agresión ilegal” y refuerza su estructura militar
En una transmisión del canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, sostuvo que la FANB alcanza hoy un nivel de cohesión y preparación sin precedentes. “Una Fuerza Armada, hoy más que nunca, cohesionada, unida al pueblo… más preparada para dar una respuesta contundente a aquel que se atreva a agredir la integridad de la patria”, afirmó.
El mensaje se enmarca en la percepción venezolana de que el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe constituye una maniobra de presión orientada a “propiciar un cambio de régimen”. Padrino aseguró que, “bajo el liderazgo” del presidente Nicolás Maduro, el país “se va a defender cuando sea necesario”.
La postura oficial se endurece luego de que Maduro calificara como “desproporcionada, innecesaria e ilegal” la presencia militar estadounidense, “a la luz de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional”.
En paralelo, el Gobierno venezolano ordenó a los cuerpos policiales estudiar —en teoría y práctica— la doctrina de “resistencia popular prolongada” y las “formas de lucha armada popular, militar y policial”, al tiempo que exigió a cada institución del país un “plan de ofensiva permanente”.
Cabello refuerza la línea dura: “Es una revolución pacífica, pero no desarmada”
El secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, apuntaló el discurso oficial al afirmar que Venezuela vive “una revolución pacífica, pero no desarmada”. Según dijo, Maduro ordenó hace meses una “resistencia activa prolongada”, compatible con la continuidad del trabajo diario, pero en estado de alerta permanente.
Cabello describió los últimos meses como “cuatro meses intensos de amenazas”, en referencia al inicio del despliegue militar estadounidense. El dirigente acusó a Estados Unidos de ejercer “terrorismo psicológico” para intentar “doblegar por el miedo” a la FANB y a los ciudadanos. “No nos podemos dejar arrinconar por nadie”, afirmó.
En ese clima, anticipó que Venezuela espera una “gran victoria” frente a la presión externa, aunque advirtió: “El que se meta con Venezuela debe tener muy claro que no será una cosa de 48 horas, ni de tres días, ni de un mes”.
Cabello también hizo jurar a comandos bolivarianos su compromiso con “asegurar la defensa” del territorio y “derrotar al imperialismo”.
Movilización interna: 1.000 nuevos militares juramentados en medio del conflicto
Como parte del fortalecimiento institucional, 1.000 jóvenes militares, de entre 18 y 22 años, fueron juramentados este sábado. El acto fue encabezado por Javier Marcano Tábata, comandante general de la Guardia de Honor Presidencial (GHP) y director de la DGCIM.
La ceremonia confirmó el tono de resistencia: “¿Juran ustedes mantener la libertad, la independencia y la integridad territorial? ¿Juran ustedes lealtad absoluta al presidente constitucional de Venezuela…?”, expresó Marcano Tábata, subrayando que el compromiso se da “cuando el imperialismo amenaza de manera ilegal, arbitraria, mentirosa”.
Para el Gobierno venezolano, el despliegue militar estadounidense —justificado por Washington como parte de operaciones contra el narcotráfico— representa un riesgo directo. Caracas insiste en que se trata de una “amenaza” orientada a un posible cambio de Gobierno.
Tensión sostenida y consolidación del discurso de defensa
La combinación de mensajes públicos de Padrino López, Cabello, Marcano Tábata y el propio Maduro deja en evidencia un proceso de movilización institucional con tres vectores principales. Reforzar la cohesión interna de la FANB como columna vertebral del Estado. Instalar la narrativa de “resistencia prolongada” ante cualquier amenaza externa. Aumentar la preparación operativa, con incorporación de jóvenes militares y entrenamiento específico.
El Gobierno venezolano apuesta a presentar cada movimiento militar estadounidense como parte de una escalada. A su vez, impulsa un discurso que amalgama identidad nacional, lealtad interna y legitimidad institucional.
El tablero geopolítico del Caribe ingresa, así, en una fase más sensible, donde cada gesto diplomático o militar se interpreta como señal de escalamiento. Venezuela asegura estar lista para “una respuesta contundente”. Estados Unidos sostiene su despliegue. Las próximas semanas serán clave para medir si la tensión continúa en el plano discursivo o escala hacia un escenario más complejo.
Cuantas obsesiones geopolíticas podrá tolerar el presidente de Estados Unidos mientras siga con su cargo. No es solo Ucrania o Medio Oriente. Tal y como si se tratase de la propia era de la Guerra Fría, América Latina como patio trasero del Tio Sam parece ser la dinámica a aplicar por parte de Donald Trump. Venezuela es el país apuntado, con una invasión inminente, al menos en el plano de las amenazas.
¿Petróleo o democracia?
Hace tiempo que Trump viene ejecutando críticas fuertes hacia el gobierno de Nicolas Maduro. Si bien, no hace falta ser un experto de nutrida experiencia en la materia de geopolítica o política exterior para darse cuenta que el actual mandato en Venezuela es una situación completamente acabada. El gobierno de Maduro demostró una absoluta ineptitud en casi todos los órdenes de manejo de un país, provocando una galopante crisis humanitaria que da como resultado desde las penas familiares de no poder abastecer las necesidades básicas hasta las corrientes migratorias que buscan asilarse en otros países para intentar tener un mejor pasar económico.
Dado este pequeño panorama que habla a las claras que quien escribe no es un adepto ni remotamente cercana a las ideas políticas y económicas de Maduro, es menester también decir que el papel de Estados Unidos con una constante presión de intromisión territorial es la gran “red flag” geopolítica que necesita la región.
Es notoria que es una maniobra de las tantas que ya realizó Estados Unidos en su historia reciente. Así como se apropió del petróleo y de las redes de producción petrolera de Medio Oriente a fuerza pura de intervenciones bélicas con operativos de bandera falsa de por medio. Es cierto que en gran parte de esas regiones, las crisis políticas internas habilitaban a una situación de fragilidad digna de aprovechar por parte del ave de rapiña que es EEUU en su política exterior. La apropiación del petróleo es una dinámica real y absolutamente comprobable, además de la dispersión de fuerzas de contrapeso para Israel como su gran aliado occidental en las cercanías de la medialuna de las tierras fértiles.
El petróleo venezolano es una gran oportunidad para el Tío Sam. De hecho, el país liderado por Maduro tiene la mayor cantidad de reservas del mundo, con un total de más de 300 mil millones de barriles, concentrados principalmente en la Faja Petrolífera del Orinoco. Esta última situación lo pone en un marco de desafíos técnicos y económicos para su extracción y procesamiento. Las reservas venezolanas superan a las de Irán y Arabia Saudita.
Ciertamente hay que ser claros: a Estados Unidos no le importa Venezuela, le importa su petróleo. Hay un aprovechamiento absoluto de la situación de una nación destruida por la pésima gestión de Maduro. No importa el narcotráfico ni tampoco llevar democracia. Las cosas como son, y para EEUU siempre fue así.
El peligro en casa
Como argentinos no debería importarnos en absoluto algún tipo de problema interno de un país si es que no tiene consecuencias que puedan afectar los intereses nacionales, y este parece ser el caso.
Más allá de la evidente cercanía ideológica y diplomática de Milei con Trump, hay una lectura más profunda en términos continentales.
El ingreso de tropas o de fuerzas de influencia de Estados Unidos en Venezuela va a romper el pacto tácito de paz entre Estados del cual goza Sudamérica. Prácticamente todas las zonas del mundo están ataviadas de conflictos armados de índole internacional, sea por cuestiones económicas o religiosas. Sudamérica si es cierto que tiene, dependiendo de la zona, complicaciones más elevadas con el narcotráfico pero no terminan en guerras entre Estados. El avance de Trump en Venezuela puede suponer el fin de esa paz.
Los intereses argentinos se ven tocados en cuanto a que además se permite el uso de la fuerza a fuego limpio en la región, lo que provocaría, lógicamente, efectos de resistencia más violentos. Si hace falta una oposición en las urnas en un contexto de paz, en un contextos de intervenciones y militarización trae la contrarespuesta de grupos armados, poniendo en jaque la paz social.
Asimismo, habilitar a la toma de decisiones internas de países sudamericanos por Estados Unidos blanquea una situación ocurrida desde la Doctrina de Seguridad Nacional, aunque supone, además, una imposición de la fuerza que pueda repercutir más allá del continente. ¿Cómo reaccionará Rusia o China ante un ataque de EEUU?
Rusia está atado de pies y manos. La guerra en Ucrania y la ayuda estadounidense puede ser efectiva para mejorar las condiciones con Moscú, por ende es difícil que entre en conflicto. En cambio, con China es más directo el tema. Si bien no es una mega potencia petrolera, el gigante asiático en esta suerte de carrera económica tecnológica con Estados Unidos, hace que ambos magnates políticos internacionales se hagan de todos los recursos posibles para mantener su maquinaria productiva en pie y competitiva.
Lo curioso es que el futuro de Venezuela es incierto. El tiempo de Maduro parece acabado y el país prácticamente en ruinas. ¿Habrá una suerte de “Plan Marshall” para Venezuela? ¿Volverán los venezolanos de las diásporas a luchar por su país? Ciertamente, para Venezuela, todo es incierto.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este sábado en un mensaje a través de su red social Truth que las aerolíneas y los pilotos tengan en cuenta que el espacio aéreo de Venezuela «permanecerá cerrado en su totalidad».
«A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad. ¡Gracias por su atención! PRESIDENTE DONALD J. TRUMP», reza el mensaje del mandatario, que no aclara ninguna circunstancia relacionada con el cierre, en un momento de alta tensión entre los dos países.
Conversación telefónica entre Trump y Maduro
El mensaje se produce después de que el diario The New York Time, informara de una conversación telefónica entre Trump y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para explorar un posible encuentro, una llamada que ninguna de las dos partes ha confirmado ni negado oficialmente.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, crítico del Gobierno de Maduro, participó en la llamada, en la que finalmente ambos mandatarios no acordaron planes concretos para su encuentro
La noticia de la conversación se produce un día después de que Trump advirtiera que sus Fuerzas Armadas actuarán «muy pronto» en tierra contra supuestos «narcotraficantes de Venezuela», mientras mantiene el despliegue naval en el Caribe.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. EFE/Miguel Gutierrez
El pasado 21 de noviembre, la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE.UU. instó a «extremar la precaución» al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe ante lo que considera «una situación potencialmente peligrosa» en la zona.
La advertencia se produce en el contexto de los bombardeos estadounidenses contra lanchas en el Caribe, que han causado varios muertos y que se realiza con el argumento -no demostrado- de lucha contra el narcotráfico, en el que también implica a las autoridades venezolanas y, en especial, a Maduro.
Cuba denuncia “interferencias” sobre Venezuela por el despliegue militar de Estados Unidos
El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, denunció este sábado la “interferencia electromagnética” sobre el espacio aéreo de Venezuela debido al despliegue militar de Estados Unidos en esa zona.
“Denunciamos persistente interferencia electromagnética en el Caribe, particularmente sobre el espacio aéreo de Venezuela, provocada por el ofensivo y extraordinario despliegue militar de EE.UU. en la región”, apuntó en redes sociales el canciller cubano.
Rodríguez agregó en su mensaje que todo “forma parte de la escalada de la agresión militar y la guerra psicológica contra territorio venezolano, dirigidas a derrocar por la fuerza al legítimo gobierno de esa hermana nación de Nuestra América”.
Bajo el argumento de combatir al narcotráfico, Estados Unidos mantiene desde septiembre un despliegue naval y aéreo en aguas del mar Caribe cercanas a Venezuela. Además, vinculó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, con el Cartel de los Soles, un grupo presuntamente ligado al narcotráfico.
Cuba, aliada histórica de Venezuela, ha alertado desde el inicio de las tensiones que “no puede aceptarse legal o moralmente” lo que considera “pretextos” de Washington para una eventual agresión militar a Venezuela.
Interferencia electromagnética
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó a USA de generar una “persistente interferencia electromagnética” en el espacio aéreo del Caribe, específicamente sobre Venezuela, en medio del despliegue militar estadounidense en la región, calificado por Caracas como una agresión para apoderarse de sus recursos.
“Denunciamos persistente interferencia electromagnética en el Caribe, particularmente sobre el espacio aéreo de Venezuela, provocada por el ofensivo y extraordinario despliegue militar de USA en la región”, escribió en X.
Asimismo, Rodríguez sostuvo que estas medidas constituyen una “escalada de la agresión militar y la guerra psicológica contra territorio venezolano, dirigidas a derrocar por la fuerza al legítimo Gobierno de esa hermana nación de nuestra América”.
Desde agosto pasado, USA mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela. Justifica su despliegue militar, denominado operación ‘Lanza del Sur’, como una lucha contra el narcotráfico.
Tanto la ONU como la Administración de Control de Drogas de USA (DEA) señalan que Venezuela no es el itinerario principal para el tráfico de drogas hacia USA, que utiliza la ruta del Pacífico.En Venezuela
Bloomberg News:
“(…) Después de soportar una depresión económica, hiperinflación, colapso demográfico, apagones y sanciones estadounidenses, los venezolanos no están tan impresionados por los buques de guerra que se mecen en la costa.
Así que cada mañana, los pasajeros bajan de los autobuses y se dirigen a las torres de oficinas, para luego apiñarse en bares como Sala de Despecho o Malquerido, locales de reciente apertura donde a los amantes despechados se les ofrecen cócteles y micrófonos abiertos para cantar (mal). La Navidad ya está en pleno apogeo. La iluminación del árbol ya está en el calendario y los niños hacen fila en los centros comerciales para sacarse fotos con Papá Noel.
Esto no significa que las personas y las empresas no estén tomando ninguna precaución. Para la 3ra. semana de noviembre, las universidades celebraban graduaciones y los alumnos presentaban sus exámenes finales antes de las vacaciones; sin embargo, al menos 2 colegios privados en Caracas informaron a los padres que están elaborando planes de contingencia para los estudiantes en caso de emergencia.
En una importante empresa de bienes de consumo, los gerentes han pedido a los empleados que suspendan los viajes de trabajo durante las próximas semanas. Los datos internos de ventas muestran que los hogares están priorizando los artículos básicos, aunque el aumento en la compra de bebidas alcohólicas sugiere cierta acumulación.
Una ola de ruido electromagnético que ha descendido sobre Venezuela en medio del despliegue militar estadounidense está interfiriendo con las señales GPS del país y complicando las operaciones de algunas aplicaciones de transporte compartido y entrega de comida. Aun así, un empleado de una de estas startups afirma que la gerencia no ha emitido ninguna advertencia sobre posibles interrupciones laborales.
El personal diplomático también continúa trabajando en consulados y embajadas, sin indicaciones de salida hasta el momento.
Existe un tibio entusiasmo en ciertos círculos de Caracas ante la posibilidad de que esto finalmente marque el fin de un régimen que ha convertido al país en un paria. Pero este sentimiento es mucho más fuerte entre los 8 millones de expatriados dispersos por el mundo que dentro de Venezuela.
Mientras tanto, la vida continúa para los caraqueños, quienes comenzaron a hacer fila frente a las tiendas de electrodomésticos de Daka el jueves, anticipando las ofertas del Viernes Negro. Al caer la noche, la mayoría de esos compradores salieron con artículos como aspiradoras y auriculares bajo el brazo, prueba de que, incluso mientras dos presidentes intercambian amenazas, los venezolanos siguen preparándose para la Navidad, no para el combate.”