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¿Quién es Barry Pollack, el abogado de Maduro que defendió a Julian Assange?

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El abogado del presidente venezolano Nicolás Maduro, que se declaró este lunes inocente de narcoterrorismo en un tribunal de Nueva York, es Barry Pollack, un letrado de alto perfil conocido por defender a Julian Assange en el caso ‘WikiLeaks’.

Pollack se presentó hoy como defensa en el tribunal del Distrito Sur de Nueva York donde se tramita el caso del Gobierno de EE.UU. contra Maduro, en medio de una gran expectación mediática tras su captura el pasado 3 de enero en una operación nocturna en Caracas y posterior traslado al país.

En esta primera audiencia, Pollack dijo que «por el momento no solicitará la libertad bajo fianza» pero cuestionó la «legalidad de la abducción militar» de su cliente, declarando que se trata del «jefe de un estado soberano y tiene derecho al privilegio» de su cargo, según PBS.

Las credenciales de abogado de Maduro

El abogado cuenta con unas amplias credenciales detalladas en la página web de su firma, Harris St. Laurent & Wechsler, entre ellas el acuerdo de culpabilidad de Assange, acusado de espionaje por publicar en WikiLeaks información clasificada, y que resultó en su liberación.

Otras dos representaciones de éxito que destaca fueron las que llevaron a la exoneración de un antiguo ejecutivo del gigante energético Enron tras el escándalo de fraude en la empresa y de un hombre llamado Martin Tankleff, erróneamente acusado de matar a sus padres a los 17 años.

¿Quién es Barry Pollack, el abogado de Maduro que defendió a Julian Assange en el caso 'WikiLeaks'?
Fotografía de archivo del fundador de WikiLeaks, Julian Assange (i), mientras sale de un tribunal de Estados Unidos, junto a su abogado, Barry Pollack (c). EFE/Samantha Salamon

Con más de 30 años de experiencia, Pollack fue el presidente de la Asociación Nacional de Abogados Penales Defensores y habitualmente trata casos penales de delitos financieros, corrupción y seguridad nacional, así como civiles, incluyendo aquellos de crimen organizado.

La esposa de Maduro, Cilia Flores, acusada de colaboración en los delitos que se le imputan, tiene un abogado distinto, Mark Donnelly, cofundador de la firma Parker Sanchez & Donnelly y que ha trabajado 12 años en el Departamento de Justicia y ocho como fiscal en un condado de Houston.

Donnelly, destaca la web de su firma, trabajó en la investigación y juicio político del fiscal general de Texas Ken Paxton por supuestos sobornos y abuso de poder en 2023, en el que fue exonerado, aunque siguen las pesquisas a nivel federal.

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Ex ejecutivo de Chevron busca US$2.000 millones para invertir en Venezuela

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Un ex ejecutivo de Chevron está recaudando US$ 2.000 millones para realizar inversiones en Venezuela, luego de que Donald Trump anunciase que las petroleras de Estados Unidos invertirían en el mayor país petrolero del mundo, tras poner a Maduro a un lado.

Así lo publicó Financial Times en una nota exclusiva con Ali Moshiri -exdirector de operaciones de Chevron para America Latina-, quien declaró que su fondo de inversiones Amos Global Energy Management está en conversaciones con inversores para colocar dinero en activos ya identificados en Venezuela.

Moshiri dijo a Financial Times: “Hemos estado anticipando este avance por un tiempo y nuestro memorando de colocación privada de USD 2 mil millones está listo para entrar en vigencia con varios objetivos de inversión identificados”. 

Y agregó: “He recibido una docena de llamadas de posibles inversores en las últimas 24 horas. El interés en Venezuela ha pasado de cero al 99 %”.

Sin embargo, la nota de FT alerta que las empresas petroleras tienen dudas sobre invertir en el país caribeño: “Pero las tres principales petroleras estadounidenses han recibido con cautela el pedido de inversión de Trump debido a las preocupaciones sobre la inestabilidad política, un historial de activos expropiados en Venezuela y las enormes sumas necesarias para aumentar la producción”.

Las grandes empresas ni siquiera fueron consultadas por sus posibilidades de inversión antes de la destitución de Maduro:

“Ninguno de los actores de la industria que tienen el capital y la experiencia para invertir en Venezuela fueron asesorados o consultados antes de la destitución de Maduro o de las declaraciones del presidente de ayer”, dijo una fuente al mismo medio.

Ali Moshiri 

El plan de inversión de Amos

El memorando para inversores preparado por Amos, al que ha tenido acceso el Financial Times, está fechado en diciembre de 2025. Indica que el fondo pretende adquirir entre 20.000 y 50.000 barriles diarios de producción de petróleo y 500.000 barriles de reservas de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Prevé una salida en un plazo de cinco a siete años y una rentabilidad de la inversión de dos veces y media. 

Otros inversores

Aunque otros inversores del sector podrían estar interesados en invertir, aún las condiciones no están claras y las históricas expropiaciones de Venezuela frenan a las empresas. Varias petroleras extranjeras todavía esperan pagos del Estado venezolano en contrapartida por haber tenido que ceder sus capitales.

Financial Times pone como ejemplo a un aliado de Donald Trump: Harold Hamm, el magnate estadounidense del esquisto y destacado donante de Trump, dijo al FT que su compañía Continental Resources consideraría invertir en Venezuela bajo las circunstancias adecuadas. 

“Si bien no tenemos planes inmediatos con respecto a Venezuela, creemos que el país tiene un potencial de recursos significativo y con una mejor estabilidad regulatoria y gubernamental definitivamente consideraríamos inversiones futuras”, dijo. 

 

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Tras Venezuela, Trump escala la confrontación y amenaza a Colombia, Cuba, México y Groenlandia

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A menos de 48 horas del operativo militar en Venezuela y de la captura de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, profundizó una escalada retórica y política que sacude al hemisferio occidental. Desde el Air Force One, el mandatario lanzó amenazas explícitas contra Colombia, Cuba, México y Groenlandia, bajo el argumento de la “seguridad nacional” y la lucha contra el narcotráfico, en una ofensiva que reaviva viejas doctrinas de intervención y genera alarma en América Latina y Europa.

Las declaraciones, realizadas el domingo 4 de enero de 2026 durante su regreso a Washington desde Mar-a-Lago, consolidan un giro abiertamente confrontativo de la política exterior estadounidense, con implicancias económicas, diplomáticas e institucionales para toda la región.

Venezuela como punto de partida de una ofensiva regional

Trump volvió a advertir a Caracas que podría haber un “segundo ataque” si el nuevo gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez no concede a Washington “acceso total” a los recursos naturales del país. La amenaza llegó pocas horas después de que Rodríguez asumiera tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa en una operación militar calificada como ilegal por distintos actores internacionales.

“Si no se portan bien, lanzaremos un segundo ataque”, afirmó el presidente estadounidense, reforzando la idea de que la intervención en Venezuela no fue un hecho aislado sino el primer movimiento de una estrategia más amplia. En ese marco, el propio Trump vinculó el futuro de otros países de la región al desenlace venezolano, particularmente Cuba, histórica aliada de Caracas.

El endurecimiento del discurso se inscribe en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada el mes pasado por la Casa Blanca, donde la administración republicana plantea la restauración de la “preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental” como uno de los pilares centrales del segundo mandato de Trump. El mandatario incluso reivindicó la Doctrina Monroe y el Corolario Roosevelt como antecedentes de su enfoque, llegando a bromear con que ahora algunos la llaman la “Doctrina Donroe”.

Colombia y Cuba, en el centro de las advertencias más explícitas

Uno de los blancos más sensibles fue Colombia. Trump apuntó directamente contra el presidente Gustavo Petro, a quien acusó sin pruebas de estar vinculado al narcotráfico. “Colombia está dirigida por un hombre enfermo que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos”, afirmó, y agregó que Petro “no va a seguir haciéndolo mucho tiempo”.

Ante la pregunta de un periodista sobre si eso implicaba una posible operación militar estadounidense en territorio colombiano, Trump respondió sin matices: “Suena bien”. Las declaraciones se producen en un contexto ya tenso: en septiembre, Estados Unidos incluyó a Colombia —principal receptor histórico de asistencia estadounidense en la región— en la lista de países que no cooperan plenamente en la lucha contra las drogas, lo que redujo la ayuda bilateral por primera vez en casi 30 años.

La cancillería colombiana calificó las amenazas como una “injerencia inaceptable”, mientras Petro respondió públicamente que su nombre “no aparece en los archivos judiciales sobre narcotráfico” y exigió el cese de las calumnias. Más tarde, el mandatario colombiano elevó el tono al señalar que, aunque había jurado no volver a tomar las armas tras el acuerdo de paz de 1989, “por la patria” podría verse obligado a hacerlo.

En paralelo, Trump extendió su advertencia a Cuba, aunque descartó una invasión directa. Según el presidente estadounidense, la isla “siempre ha sobrevivido gracias a Venezuela” y ahora, sin el apoyo económico del chavismo, “está a punto de caer”. “No pienso que debamos tomar ninguna acción. Parece que se está cayendo”, sostuvo.

El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó esa línea al afirmar que efectivos cubanos custodiaban a Maduro antes de su captura y que estaban a cargo de tareas de inteligencia interna. Posteriormente, el gobierno cubano confirmó que 32 de sus efectivos murieron durante la operación militar estadounidense en Venezuela, un dato que incrementó la tensión diplomática.

México y Groenlandia: narcotráfico y seguridad nacional como ejes

Trump también incluyó a México en su lista de advertencias. “Hay que hacer algo con México”, dijo, al acusar al país de permitir el ingreso de estupefacientes a Estados Unidos. Si bien señaló que le “encantaría” que el propio gobierno mexicano resolviera el problema, sostuvo que los cárteles “son muy fuertes”. Además, deslizó críticas hacia la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien describió como una “persona estupenda” pero con “un poco de miedo” frente al poder del narcotráfico, y afirmó que ella rechazó en varias oportunidades el envío de tropas estadounidenses.

La mayor sorpresa, sin embargo, volvió a ser Groenlandia. Trump insistió en que Estados Unidos “necesita” ese territorio autónomo de Dinamarca por razones de seguridad nacional. “Es tan estratégico en este momento. Está cubierto de barcos rusos y chinos por todas partes”, argumentó, al tiempo que sostuvo que Dinamarca “no va a ser capaz” de garantizar esa seguridad.

Aunque ante el repudio europeo intentó bajar el tono —“nos preocuparemos por Groenlandia en dos meses”—, sus declaraciones encendieron alarmas en Copenhague y en la Unión Europea. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió que Estados Unidos “no tiene derecho a anexar” el territorio y pidió que se respeten los acuerdos de seguridad existentes. Desde Groenlandia, el primer ministro Jens Frederik Nielsen fue aún más contundente: “¡Ya basta! Basta de presión, de insinuaciones y de fantasías de anexión”.

Un escenario de alta tensión internacional

Las amenazas de Trump, pronunciadas en un lapso de pocas horas, ofrecen una señal clara del clima político que se abre tras la intervención en Venezuela. Con un discurso cada vez menos sutil, el presidente estadounidense sacude a aliados y adversarios por igual, mientras crece la incertidumbre sobre cuál será el próximo foco de conflicto y hasta dónde está dispuesto a avanzar Washington en su intento de reconfigurar el equilibrio geopolítico regional.

Más allá de la retórica, el impacto económico y político ya se hace sentir: mercados atentos, gobiernos en alerta y un sistema internacional que vuelve a enfrentar el riesgo de decisiones unilaterales con consecuencias imprevisibles.

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Maduro se declaró inocente en Nueva York y denunció un “secuestro” tras su captura en Caracas

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El derrocado líder venezolano Nicolás Maduro compareció este lunes por primera vez ante un tribunal federal de Nueva York, donde se declaró inocente de los cargos por narcotráfico y conspiración narcoterrorista que enfrenta en Estados Unidos. En una audiencia marcada por la tensión política y el rigor judicial, se presentó como presidente de Venezuela, afirmó haber sido “secuestrado” en Caracas y rechazó de plano la acusación: “No soy culpable de nada de lo que se menciona aquí, soy un hombre decente”.

La comparecencia se produjo el 5 de enero de 2026, dos días después de su captura en la capital venezolana durante una operación militar estadounidense de gran escala. El caso, que tramita en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, abre un capítulo inédito en la relación entre Washington y Caracas y plantea fuertes implicancias geopolíticas, judiciales e institucionales para la región.

La primera audiencia: identidad, inocencia y choque con la autoridad judicial

Pasado el mediodía de Nueva York —alrededor de las 14 en la Argentina— el juez Alvin K. Hellerstein dio inicio al procedimiento. Maduro ingresó a la sala vestido con uniforme carcelario naranja y azul marino, esposado y con auriculares para la traducción simultánea, al igual que su esposa, Cilia Flores, quien también compareció ante el magistrado.

Cuando se le pidió que se identificara, Maduro se presentó como “presidente de la República de Venezuela” y sostuvo que estaba “secuestrado”. El juez lo interrumpió para aclarar que el tribunal solo requería su identidad legal. Finalmente, el acusado confirmó su nombre completo: Nicolás Maduro Moros.

Tal como se anticipaba, Maduro se declaró inocente. “No soy culpable de nada de lo que se menciona aquí, soy un hombre decente”, afirmó en español, con interpretación oficial. Señaló además que tenía el escrito de acusación “por primera vez” en sus manos y prefirió leerlo personalmente cuando el juez le ofreció hacerlo en voz alta.

Flores, por su parte, se identificó como “la primera dama de la República de Venezuela” y también se declaró “completamente inocente”. Durante la audiencia se la vio con una venda en la frente y un hematoma visible cerca del ojo derecho. Su abogado informó que presentaba problemas de salud que requerían atención médica, posiblemente una fractura o hematomas graves en las costillas. El juez ordenó a la fiscalía garantizar la atención sanitaria correspondiente.

Desde dentro de la sala, un periodista del The New York Times resumió la escena como “un notable choque con la realidad”, al señalar que el exmandatario intentó hacer una declaración política, pero debió someterse a las reglas del tribunal, donde la autoridad es exclusivamente judicial.

Acusaciones, defensas y el avance del proceso judicial

La causa está a cargo de los fiscales federales del Distrito Sur de Nueva York, encabezados por Jay Clayton, y se basa en una investigación de largo alcance de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).

La acusación formal, publicada el sábado previo a la audiencia, imputa a Maduro los delitos de conspiración narcoterrorista y conspiración para importar cocaína, mientras que a Flores se la acusa de conspiración para traficar cocaína. De ser hallado culpable, Maduro podría enfrentar penas de entre 30 años de prisión y cadena perpetua.

Según el expediente, Maduro y su esposa habrían participado en el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos en asociación con organizaciones violentas como los cárteles mexicanos de Sinaloa y Los Zetas, las FARC colombianas y el Tren de Aragua.

Maduro estuvo representado inicialmente por un abogado de oficio, aunque luego se confirmó la contratación de un defensor privado, Barry Pollack, quien planteó que existen “cuestiones sobre la legalidad de su secuestro militar” y anticipó la presentación de documentos preliminares “voluminosos” para impugnar el procedimiento. Además, sostuvo que su cliente “es jefe de un Estado soberano y tiene derecho al privilegio” que ese estatus confiere.

Ambos acusados aceptaron permanecer detenidos por el momento. La posibilidad de solicitar libertad bajo fianza será evaluada más adelante. El juez fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo, y se estima que podría pasar más de un año antes de que se conforme un jurado y comience el juicio propiamente dicho.

Al finalizar la audiencia, que concluyó a las 12.31 hora local (14.31 en la Argentina), un hombre del público le gritó a Maduro “presidente ilegítimo”. El acusado respondió: “Soy un presidente secuestrado. Soy un prisionero de guerra”. El manifestante fue identificado como Pedro Rojas, quien aseguró haber estado encarcelado por el régimen venezolano.

Captura, traslado y reconfiguración del poder en Venezuela

La comparecencia judicial fue el corolario de un operativo militar estadounidense ejecutado en la madrugada del sábado en Caracas, que incluyó comandos en tierra, bombardeos aéreos y una fuerte presencia naval. Maduro y Flores fueron sacados por la fuerza y trasladados a Estados Unidos.

Durante la mañana del lunes, una caravana partió desde el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn hacia un campo deportivo cercano, donde un helicóptero trasladó a los detenidos a Manhattan. Desde allí fueron conducidos en un vehículo blindado al tribunal federal Daniel Patrick Moynihan, un edificio de 27 pisos ubicado en las afueras de Chinatown.

En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país está “a cargo” de Venezuela y que mantiene conversaciones con las nuevas autoridades encabezadas por la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien expresó su disposición a cooperar con Washington y a avanzar en una agenda de “desarrollo compartido”.

Trump evitó precisar el alcance del control estadounidense, pero ante la insistencia de la prensa respondió: “Significa que nosotros estamos a cargo”. Desde la Casa Blanca se reiteró que la relación con el nuevo gobierno venezolano dependerá, entre otros puntos, de la apertura al acceso de inversión estadounidense en las reservas petroleras venezolanas, consideradas las más grandes del mundo.

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Venezuela: movilizaciones y continuidad institucional tras el ataque militar de EE.UU.

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Luego del ataque militar que generó conmoción en Venezuela, el país atraviesa horas de fuerte movilización social y definiciones institucionales clave. Según describió el periodista venezolano Ernesto Navarro, en diálogo con Radio Open 101.7, la reacción popular fue inmediata, organizada y sin desbordes, con concentraciones multitudinarias en Caracas y en el resto de los estados del país, en rechazo al ataque y en respaldo al orden constitucional.

El escenario se desarrolla en un contexto político sensible: este 5 de enero se instala formalmente la nueva Asamblea Nacional, tal como establece el mandato constitucional, mientras el gobierno activó mecanismos de continuidad ante la ausencia del presidente Nicolás Maduro, a quien Navarro definió como “bajo una situación de secuestro”.

Movilización social y organización territorial tras el ataque

Desde Carrizal, a 18 kilómetros de Caracas, Navarro explicó que la población venezolana reaccionó “con rapidez y cordura” frente a un hecho que calificó como “difícil de digerir”. El periodista destacó que Caracas fue escenario de una movilización impresionante, con miles de personas que salieron a condenar el ataque militar y a exigir el regreso del presidente.

Las manifestaciones no se limitaron a la capital. De acuerdo con el relato, hubo movilizaciones en los 24 estados del país, de los cuales 23 están gobernados por el Partido Socialista Unido de Venezuela, lo que facilitó una respuesta territorial coordinada. Navarro subrayó que esta capacidad de reacción se apoya en un entramado de organización social de base, impulsado por ley, que obliga a las comunidades a organizarse en comunas para acceder a créditos y obras sociales.

“Eso se vio no solo en la reacción rápida del pueblo, sino también en la organización”, señaló, al tiempo que remarcó que el mensaje dominante fue el de actuar con “nervios de acero”, una consigna que, según indicó, el propio presidente Maduro suele utilizar en contextos de crisis.

Continuidad institucional y rol de la Asamblea Nacional

En paralelo a la movilización social, el país transita un momento institucional relevante. Este 5 de enero, conforme al calendario constitucional, asume funciones la nueva Asamblea Nacional, lo que agrega un elemento central al escenario político.

Navarro explicó que, ante la ausencia del presidente, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia realizó una interpretación de la norma y ordenó que la vicepresidenta asuma las funciones del jefe de Estado de manera temporal. Según sostuvo, la Constitución venezolana prevé mecanismos de continuidad ante ausencias, aunque “ninguna constitución del planeta prevé el secuestro del jefe de Estado”.

Desde esa perspectiva, el periodista remarcó que el chavismo mantiene el control del gobierno nacional y que el funcionamiento institucional continúa, incluso en un contexto que definió como “extraordinario”.

Oposición, escenario internacional y expectativas sociales

En relación con la oposición, Navarro diferenció entre los sectores que actúan dentro del país y aquellos que, según afirmó, se encuentran fuera de Venezuela y tienen mayor visibilidad en la prensa internacional. Señaló que los partidos de oposición que participan de la vida política interna cuentan con representación parlamentaria y rechazaron una agresión militar contra el país, sumándose a una convocatoria unitaria previa.

En contraste, indicó que los sectores que promueven sanciones o intervenciones desde el exterior “no tienen capacidad de movilización interna”, mientras que la oposición que permanece en Venezuela apuesta al juego democrático y al respeto del orden constitucional.

Respecto del clima social, Navarro sostuvo que la población muestra disciplina política y alto nivel de conciencia, producto de los últimos veinte años de conflictividad. “No hay desbordamientos ni justicia por mano propia”, afirmó, y anticipó que en los próximos días el accionar popular seguirá canalizado a través de convocatorias oficiales y conducción política.

Finalmente, señaló que existen conversaciones y negociaciones a nivel del alto gobierno, cuyos resultados se conocerán con el correr de las horas, en un escenario que permanece dinámico y abierto.

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