Víctor Navajas

Víctor Navajas: “La yerba tiene que jugar en las grandes ligas, ya no es competir con el café, sino con Coca-Cola y Red Bull”

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“La yerba estuvo pasando por un momento complicado. Estos últimos tres años, muy vinculado con la producción. Estamos saliendo de un momento malo, por la caída de precios y la disminución del consumo masivo por la suba de los servicios y demás. También hay una sobreproducción”, explicó Víctor Navajas, director de Las Marías, la segunda yerbatera del país y una de las principales exportadoras.

Para el director del Establecimiento Las Marías, el verdadero desafío trasciende la coyuntura: la yerba mate debe dejar de verse únicamente como un producto regional para convertirse en un competidor dentro del mercado global de las bebidas.

Durante la Expo Rural de Palermo, en una entrevista con InfoCampo, Navajas sostuvo que la actividad empieza a salir de un ciclo muy complejo, aunque advirtió que el futuro dependerá menos de los precios coyunturales y más de la capacidad de toda la cadena para posicionar la yerba en el mundo.

“Estamos saliendo de un momento malo”, resumió el empresario, al explicar que la crisis fue consecuencia de dos factores que coincidieron en el tiempo: una caída del consumo masivo, afectado por la pérdida del poder adquisitivo de los hogares, y una sobreproducción de hoja verde que terminó presionando los precios hacia abajo.

Un consumo estable, pero con un límite

A diferencia de otros productos agroindustriales, la yerba mate tiene una particularidad que condiciona su mercado: el consumo prácticamente no crece cuando baja el precio. “La gente toma uno, dos o tres mates por día independientemente del valor de la yerba. Si sobra producción, ese excedente no encuentra fácilmente un consumidor adicional”, explicó.

A ello se suma otra característica estructural: la yerba mate no cuenta con destinos alternativos de utilización, como ocurre con otros commodities agrícolas. Mientras la soja, el maíz o el azúcar pueden orientarse hacia diferentes industrias, el mercado de la yerba depende casi exclusivamente del consumo como bebida.

Para Navajas, una de las mayores oportunidades aparece fuera de Argentina. Si bien las exportaciones tradicionales continúan concentradas en mercados como Siria, el sur de Chile y las comunidades de argentinos en el exterior, el empresario observa una tendencia mucho más relevante: el creciente interés internacional por la yerba mate como ingrediente para bebidas energéticas y funcionales.

Estados Unidos, Europa y distintos países de Asia muestran una demanda creciente de productos elaborados a base de yerba mate, impulsados por consumidores que buscan bebidas naturales con propiedades estimulantes y beneficios para la salud.

En paralelo, el mate tradicional también gana visibilidad gracias a figuras del deporte y el espectáculo. “Cada vez se ve más. Lo toman artistas, futbolistas, pilotos de Fórmula 1 como Franco Colapinto y también aparece en distintos equipos deportivos. Son personas que generan tendencias y ayudan a que más gente conozca el mate”, señaló.

A ese fenómeno se suma un contexto favorable: la creciente demanda mundial de alimentos y bebidas funcionales, segmento en el que la yerba mate posee una posición competitiva por sus propiedades antioxidantes y estimulantes.

Competir con gigantes

Sin embargo, Navajas advirtió que el desafío comercial es mucho mayor de lo que suele suponerse. A su entender, la yerba mate no compite únicamente con el café o el té.

Compite con Coca-Cola, Quilmes, Red Bull y todas las bebidas que buscan ocupar los aproximadamente dos litros diarios que consume una persona”, explicó.

Eso obliga a pensar el negocio desde otra escala. “Hay que jugar las grandes ligas de las bebidas del mundo“, afirmó.

Según su visión, el crecimiento internacional exigirá inversiones sostenidas en innovación, desarrollo de nuevos productos, construcción de marcas globales, marketing y redes de distribución capaces de competir con las principales multinacionales del sector.

Una cadena integrada que debe ganar competitividad

El director de Las Marías también destacó que la cadena yerbatera mantiene una fuerte integración productiva, aunque convive con tensiones recurrentes entre productores, secaderos, intermediarios e industrias.

En el caso de Establecimiento Las Marías, la empresa participa en todas las etapas del proceso: desde la producción primaria y la secanza hasta la industrialización y la comercialización. Esa integración, señaló, permite comprender las dificultades que enfrenta cada eslabón y planificar estrategias de largo plazo.

Con la mejora gradual del mercado, Navajas consideró que el sector tiene por delante una etapa de adaptación.

“Estamos terminando una temporada de muy malos precios. Toda la cadena debe ser más competitiva para poder atravesar tanto los ciclos negativos como aprovechar los positivos. Nadie tiene la vaca atada“, concluyó.

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