VIDA SILVESTRE

Animales de la selva usan alcantarillas como cruce seguro de rutas

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En Misiones, el atropellamiento de fauna es una de las principales amenazas para la conservación de mamíferos. Para mitigar este impacto, alcantarillas y puentes fueron adaptados para que puedan funcionar como pasos de fauna optimizando así su uso por parte de la vida silvestre. Las tareas de adecuación de puentes y alcantarillas de drenaje como pasos alternativos para la fauna silvestre en la provincia se encuentran avanzadas y monitoreos incipientes arrojan resultados alentadores.

Este trabajo, liderado por la Fundación Vida Silvestre Argentina, el Instituto de Biología Subtropical (IBS-CONICET), el Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (CeIBA), y la Administración de Parques Nacionales, se focalizó en una primera etapa en el Parque Nacional Iguazú. En las alcantarillas y puentes ya existentes, se construyeron veredas o pasarelas secas para permitir el cruce seguro de animales por debajo de la ruta, junto con la instalación de cercos conductores y rampas de escape. Estas medidas, que no representan una solución definitiva a la problemática, buscan mitigar el atropellamiento de fauna en rutas que atraviesan áreas naturales protegidas, complementando otras iniciativas destinadas a reducir el impacto vial sobre la biodiversidad.

“En tan sólo cuatro días de monitoreo de una de las alcantarillas intervenidas para favorecer a especies que evitan el contacto con el agua, el equipo técnico logró comprobar que ya la comenzaron a usar. En pocas horas, las cámaras trampa fotografiaron a un tapetí (conejo de monte) y un el ocelote utilizando las pasarelas”, señaló Lucía Lazzari, coordinadora del programa bosques de Fundación Vida Silvestre Argentina. “Si bien se trata de una muestra insipiente, las imágenes obtenidas parecen indicar que el esfuerzo valió la pena” agregó.

Para abordar la problemática del atropellamiento de fauna, además de prever la construcción de pasafaunas y la adecuación de nuevas alcantarillas o puentes, es necesario seguir trabajando en medidas de control y penalización del exceso de velocidad, cuya máxima es 60 km/h en áreas naturales protegidas, junto al emplazamiento de reductores físicos de velocidad en áreas donde actualmente se está registrando más mortalidad por atropellamiento (“zonas calientes”). Es fundamental, además, que las personas respeten, y hagan respetar, los límites de velocidad para reducir al máximo esta problemática.

Un enfoque innovador para mitigar atropellamientos

Con el objetivo de evaluar el uso de las alcantarillas por parte de la fauna para cruzar en forma segura las rutas, el equipo de investigadores monitoreó, entre 2022 y 2023, 34 km de rutas que incluyen la RN12, RN101 y accesos al área Cataratas y al Aeropuerto dentro del Parque Nacional Iguazú y el Parque Provincial Puerto Península. Con cámaras trampa instaladas en 21 alcantarillas y puentes, se obtuvieron más de 450.000 fotografías. Además, se analizaron 35 sitios cercanos de selva para evaluar la presencia y comportamiento de especies en los alrededores de estas estructuras.

El estudio demostró que diversas especies de animales, muchas de ellas en peligro de extinción, utilizaban alcantarillas y puentes por debajo de la ruta para atravesarlas. Sin embargo, se pudo apreciar que determinadas especies presentaban limitaciones para utilizarlas, principalmente en aquellas alcantarillas que tienen agua casi permanentemente. Esta situación dificulta el uso de las estructuras para varias especies, como los ocelotes, a los que no les gusta mojarse. A partir de este estudio es que se diseñaron y llevaron a la práctica diferentes adecuaciones a estos cruces para aumentar su efectividad como pasos de fauna alternativos.

Propuestas y avances

En respuesta al estudio, el equipo desarrolló diversas propuestas de acondicionamiento de estructuras para mitigar atropellamientos en tramos de rutas y caminos dentro del Parque Nacional Iguazú. A partir de ello, se efectuaron mejoras en alcantarillas existentes y la construcción de nuevas estructuras para optimizar su uso como pasos seguros para la fauna. Se instalaron cercos conductores sobre la ruta, alambrados que se ubican en sitios de alto riesgo de atropellamiento de especies sensibles y que son acompañados por un paso de fauna. Esta medida de mitigación contribuye a evitar que los animales crucen por la calzada y lo hagan por las estructuras seguras.

Estas intervenciones buscan, no sólo evitar el atropellamiento de fauna silvestre, sino garantizar la conectividad de hábitats y proteger tanto a la biodiversidad como a los usuarios de las rutas.

Una problemática urgente

El atropellamiento de fauna es una amenaza creciente en Misiones. Miles de animales medianos y grandes mueren a lo largo del año en rutas que atraviesan áreas naturales protegidas*. Este problema pone en riesgo no solo a las especies locales, sino también a las y los conductores, reflejando la necesidad de un enfoque equilibrado entre desarrollo vial y conservación.

A medida que las obras de adecuación concluyan, se iniciarán nuevos monitoreos para evaluar el impacto de estas intervenciones en las especies que anteriormente no utilizaban las estructuras.

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Día Mundial de la Alimentación: el sistema alimentario es uno de los principales motores de pérdida de naturaleza   

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Cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, con el objetivo de concientizar sobre el problema alimentario mundial, fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre y la desnutrición, y recordar la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria. Este día fue proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el lema planteado para este año refiere al «Derecho a los alimentos para una vida y un futuro mejor.»   

El Informe Planeta Vivo 2024, recientemente publicado por WWF y difundido en Argentina por Fundación Vida Silvestre, expone que el sistema alimentario mundial está destruyendo la biodiversidad, agotando los recursos hídricos mundiales y cambiando el clima, pero no proporciona la nutrición que las personas necesitan. La producción de alimentos es uno de los principales motores del declive de la naturaleza: utiliza el 40% de toda la tierra habitable, es responsable del 80% de la pérdida de biodiversidad, el 80% de la deforestación, el 29% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y el 70% del uso del agua.  

Sin embargo, a pesar de la producción récord de alimentos, alrededor de 800 millones de personas no tienen cubiertas sus necesidades básicas de alimentación: los índices de obesidad están aumentando, mientras que casi un tercio de la población mundial no recibe con regularidad suficientes alimentos nutritivos. Paradójicamente, nuestro sistema alimentario está socavando nuestra capacidad de alimentar a la humanidad, ahora y en el futuro. Por eso, es esencial revisar urgentemente cómo estamos produciendo alimentos a gran escala, con el objetivo de lograr un real desarrollo sustentable compatible con la alimentación de una población global creciente y dentro de los límites planetarios.  

“El actual sistema alimentario mundial no solo está fallando en alimentar adecuadamente a la humanidad, sino que también está destruyendo los ecosistemas de los cuales dependemos. Es urgente que transformemos la forma en que producimos y consumimos alimentos para garantizar un futuro sustentable tanto para las personas como para la naturaleza”, detalló Manuel Jaramillo, director general de Vida Silvestre.  

A pesar de que el sistema alimentario es el principal factor de degradación ambiental, no se aborda adecuadamente en las principales políticas ambientales internacionales. Es necesaria una acción coordinada para: 

  • Fomentar una producción respetuosa con la naturaleza, que proporcione suficientes alimentos para todas las personas y permita, al mismo tiempo, la conservación de la naturaleza. Esto requiere de la adopción de prácticas agrícolas y ganaderas responsable con el ambiente.
  • Garantizar que toda la población mundial tenga una dieta nutritiva y saludable, producida de forma responsablelo que requerirá cambiar las opciones y elecciones alimentarias, al mismo tiempo que se aborda la desnutrición y la seguridad alimentaria.
  • Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos: en la actualidad, se calcula que alrededor del 40% de todos los alimentos producidos nunca se consumen, lo que implica que también se desperdician los recursos naturales utilizados para producirlos. Esto tiene un impacto significativo en el cambio climático, contribuye e intensifica la degradación ambiental y perpetúa la inseguridad alimentaria.
  • Aumentar el apoyo financiero y fomentar la buena gobernanza de sistemas alimentarios sostenibles, resilientes y respetuosos con la naturaleza, reorientando el financiamiento a la producción sustentable, a reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, a mejorar el consumo y mantener los alimentos al alcance de todos. 

“Es vital y necesario garantizar un futuro donde las personas y la naturaleza puedan prosperar. Debemos trabajar en conjunto —gobiernos, empresas, sociedad civil y ciudadanía— para transformar nuestros métodos de producción y consumo. Solo así podremos construir un sistema alimentario sustentable que asegure alimentos saludables para todas las personas, sin comprometer los recursos del planeta”agregó Jaramillo. 

En esa línea, desde Fundación Vida Silvestre se aborda la problemática a través del trabajo conjunto con diferentes sectores, con el objetivo de transformar los actuales sistemas de producción de alimentos y lograr que sean amigables con la naturaleza y saludables para las personas. En esa línea las acciones están orientadas a:  

  • Promover métodos de producción y consumo eficientes y respetuosos con la naturaleza: el sector empresarial es clave en la economía global, por eso Vida Silvestre trabaja con empresas para reducir sus impactos ambientales, promoviendo transformaciones que integren la sustentabilidad en sus operaciones y cadenas de valor, priorizando alianzas que fomenten la conservación, y brindando información sobre el impacto de la producción en la naturaleza. Con ese objetivo, se desarrollaron fichas técnicas sobre sistemas alimentarioscarne vacuna y soja, para poner a disposición información relevante que permita fomentar la transformación y los compromisos empresariales.
  • Fomentar la adopción de buenas prácticas de producción agrícola y ganadera compatibles con la conservación, para asegurar la sustentabilidad de los sistemas productivos: Vida Silvestre impulsa métodos para mejorar el manejo de ambientes naturales (como bosques y pastizales), que permitan un uso sustentable de los recursos naturales dentro de un enfoque productivo. Para apoyar a los productores en este desafío, se ha desarrollado una plataforma sobre Ganadería Sustentable, con el objetivo de promover la adopción de buenas prácticas ganaderas que contribuyan a la conservación de los entornos naturales y la biodiversidad.
  • Concientizar sobre la importancia de adoptar hábitos de alimentación más responsables con el ambiente y que eviten el desperdicio de alimentos: para ello, Vida Silvestre realizó una Guía de 21 días que propone hábitos alimentarios más saludables y amigables con el ambiente, promoviendo dietas que cuidan la salud y el planeta. A su vez, lanzó un cuadernillo de educación ambiental sobre Consumo Responsable, que aborda el impacto del sistema alimentario en la naturaleza y ofrece recursos para que docentes y estudiantes puedan trabajar la temática en las aulas. 

Resulta primordial redefinir los modelos de producción y de consumo, respondiendo a las tendencias alimentarias y productivas que demanda el mercado global y garantizando los cuidados necesarios para todas las personas, así como también para nuestro planeta. Esto permitirá revertir la pérdida de biodiversidad, frenar la destrucción de ecosistemas, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mitigar la contaminación del agua y la escasez hídrica, y garantizar el acceso a alimentos saludables y nutritivos para todas las personas. 

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Feriado largo: Vida Silvestre recuerda la importancia de respetar los límites de velocidad

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Ante la llegada de los días feriados y fines de semana largos, en los que suelen aumentar la circulación en las rutas de nuestro país, desde la Fundación Vida Silvestre Argentina vuelven a recordar la importancia de adoptar una conducta responsable al volante, especialmente al transitar por áreas protegidas y sus alrededores.

El atropellamiento de fauna es una de las principales amenazas que enfrenta nuestra biodiversidad, representando no solo un riesgo para la vida silvestre, sino también para la seguridad de las personas. Por esta razón, se enfatiza la necesidad de respetar las indicaciones y límites de velocidad establecidos y señalizados en rutas y caminos que atraviesan áreas protegidas.

En muchas regiones de nuestro país, las rutas y caminos fragmentan hábitats naturales, actuando como barreras que obstaculizan el movimiento de las poblaciones animales y generan trágicos incidentes de atropellamientos. De acuerdo con un análisis realizado por la Fundación Vida Silvestre Argentina, se estima que alrededor de 15 animales mueren al día debido a esta problemática en las rutas que atraviesan áreas protegidas en el norte de Misiones.

Por esta razón, dentro de las áreas protegidas, el límite de velocidad máxima establecido es de 60 kilómetros por hora. Es fundamental comprender que estos sitios desempeñan un papel fundamental en la conservación de la diversidad natural y cultural de nuestro país, proporcionando servicios ambientales y económicos esenciales para nuestra sociedad.

“Para abordar el problema del atropellamiento de fauna, es necesario no solo incrementar los controles, las multas, la instalación de pasafaunas, y la señalización tanto vertical como horizontal, sino también instar a una mayor responsabilidad por parte de las y los conductores al transitar por rutas y caminos que atraviesan áreas protegidas”, destacó Lucía Lazzari, coordinadora del programa bosques de la Fundación Vida Silvestre Argentina. “El respeto de los límites de velocidad en los tramos designados constituye una manera esencial de cuidar el ambiente y proteger la fauna, y además representa una medida fundamental para garantizar la seguridad de las personas “, añadió.

Consejos para un viaje seguro

Al emprender un viaje hacia o a través de áreas protegidas, es crucial prestar especial atención a las señales de tránsito y, sobre todo, respetarlas rigurosamente. Estas señales están estratégicamente ubicadas y advierten sobre las zonas de cruce frecuente de animales. A su vez, los límites de velocidad máxima proporcionan a las y los conductores el tiempo necesario para reaccionar de manera segura ante la presencia de fauna en la calzada.

Es esencial tener en cuenta que, durante el crepúsculo y el amanecer, es necesario estar especialmente alerta, ya que son momentos del día en que los animales de mayor tamaño suelen estar en movimiento. En caso de presenciar un accidente o encontrarse con fauna atropellada, es importante evitar acercarse al animal herido y notificar de inmediato a la autoridad competente más cercana.

Atropellarlos, también es extinguirlos.

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Día Mundial del Medio Ambiente: nuestras tierras, nuestro futuro

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Desde 1972 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) dirige y celebra cada 5 de junio el Día Mundial del Medio Ambiente, una iniciativa mundial para la concientización ambiental, que busca fomentar la protección y restauración de los ecosistemas. El lema elegido para el 2024 es #GeneraciónRestauración: no se puede retroceder el tiempo, pero sí es posible hacer crecer los bosques, revitalizar las fuentes de agua y restaurar los suelos.

Los ecosistemas de todo el mundo están en peligro. Desde bosques y tierras áridas hasta tierras productivas y lagos, los espacios naturales de los que depende la existencia de la humanidad y otras especies están llegando a un punto de no retorno. Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, hasta el 40% de las zonas terrestres del planeta están degradadas, lo que afecta directamente a la mitad de la población mundial.

La acción es urgente: asumir compromisos, asignar recursos y actuar de manera efectiva. La conservación y restauración no son solo imperativos ambientales, son esenciales para preservar la salud, el bienestar y la supervivencia de nuestra sociedad y del planeta.  

Desde hace más de 50 años el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), conmemora el 5 de junio como el día mundial del ambiente; no obstante, a pesar de los múltiples esfuerzos, nuestro ambiente se sigue degradando. Afrontamos una triple crisis compuesta por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y los excesivos índices de contaminación. Los niveles de consumo de los recursos naturales alcanzados por nuestra generación sobrepasan ampliamente la capacidad del ambiente de reponerlos, y esto ya no solo compromete las posibilidades de las generaciones futuras de satisfacer sus necesidades, sino que compromete nuestras propias posibilidades de desarrollo” reflexionó Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.

La verdadera sostenibilidad es aquella que se aplica de manera transversal: desde la producción de energía y productos, hasta las formas de comercio o el transporte, pasando por cómo vivimos, cómo son los sistemas alimentarios y económicos. Para tomar decisiones sobre políticas públicas y económicas se debe considerar el análisis de los impactos que estas acciones podrían producir sobre los ambientes, las especies y los servicios ecosistémicos asociados.

“La gravedad de la situación requiere acciones concretas: la conservación de los ecosistemas de nuestro planeta y la biodiversidad asociada es la base del bienestar de las sociedades y de la prosperidad humana, y del cual provienen todos los elementos que necesitamos para cubrir necesidades tan básicas como respirar, hidratarnos, alimentarnos, cobijarnos y protegernos. Es por eso que, en un contexto de crisis ambiental, la restauración resulta un imperativo, antes de llegar a un punto de no retorno” advirtió Manuel Jaramillo.

Conservar y restaurar los bosques nativos de Argentina: Bosque Atlántico y Gran Chaco

El Bosque Atlántico, compartido por Argentina, Brasil y Paraguay, se enfrenta a una grave crisis de deforestación y degradación. Se trata de una de las ecorregiones más amenazadas del planeta y alberga una riqueza biológica única: contiene el 7% de las especies de plantas y el 5% de las especies de animales vertebrados del mundo.  Originalmente cubría 1.345.300 km2. Sin embargo, en los últimos 40 años se redujo significativamente —por la deforestación, urbanización, producción— y hoy queda solo el 17 % de los bosques originales.

Los tres países aún enfrentan desafíos para la conservación de la ecorregión, siendo la restauración del paisaje una oportunidad para aumentar la cobertura forestal y mejorar la calidad de vida de las personas. En el Bosque Atlántico, representado por la selva misionera en nuestro país, vive el felino más grande de Latinoamérica que se encuentra en peligro crítico de extinción en nuestro país: el yaguareté.

Por su parte, el Gran Chaco se trata de la ecorregión boscosa más extensa del continente americano después del Amazonas, con una diversidad ambiental y social excepcional. Se extiende en gran parte de Argentina, Paraguay, Bolivia y una pequeña porción de Brasil, y sus ambientes —bosques, pastizales, sabanas, arbustales y humedales— la hacen una región única en el mundo. Sin embargo, El Gran Chaco es una de las principales ecorregiones del país y se encuentra seriamente amenazada: es uno los sitios con mayor deforestación del mundo y niveles más altos de degradación.

Desde hace más de un siglo esta región enfrenta la pérdida sostenida de su patrimonio natural y cultural principalmente por el cambio de uso del suelo para producción agropecuaria y forestal y negocios inmobiliarios, causando deforestación, conversión y degradación de sus ambientes naturales, desplazamiento y empobrecimiento de las comunidades indígenas, extinción de especies y pérdida de los servicios ecosistémicos. En Argentina ya hemos perdido más del 30% de los bosques chaqueños y, a pesar de contar con la Ley de Bosques, entre los años 2007 y 2021, el 76% de la deforestación fue ilegal.

Las Pampas: la ecorregión más transformada

La ecorregión pampeana es una gran llanura cubierta originalmente por pastizales naturales. Sus ambientes albergan una enorme biodiversidad que incluye al icónico venado de las pampas, especie amenazada de extinción.

Las Pampas están en grave peligro y la vida del pastizal se está perdiendo a gran velocidad.  Actualmente queda solo el 20% de sus ambientes naturales, debido al avance de la agricultura y la ganadería no sustentable, la caza furtiva, y en los últimos años por la expansión de urbanizaciones y plantaciones de árboles exóticos.

La conversión de los ambientes se trata de la pérdida de la cobertura vegetal natural de un ambiente, como bosques, pastizales y humedales. Generalmente, es provocada por la acción humana para destinar ese suelo a otras actividades, como la agricultura, la ganadería y la urbanización. Estos procesos tienen un enorme impacto negativo: contribuyen al cambio climático -ya que se incrementan las emisiones de dióxido de carbono (CO2)-, reducen y fragmentan el hábitat de especies animales y vegetales -aumentando el riesgo de extinción- y dificultan la capacidad de los suelos de regular excedentes de agua y, por ende, inundaciones. Pero también atentan gravemente contra el desarrollo sustentable de la sociedad, ya que disminuyen la provisión de servicios ecosistémicos, como la regulación del clima, la captación y reserva de agua dulce, y la estabilidad de los suelos para la producción de alimentos.

Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja en estas ecorregiones en proyectos de conservación y restauración, tanto de la selva misionera como de los bosques chaqueños y los pastizales pampeanos, junto con la sociedad local y gobierno. El objetivo es lograr la protección y el manejo responsable de los recursos naturales y compatibilizar los planes de desarrollo regional con la conservación de la biodiversidad.

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Misiones suma espacios verdes: 80 hectáreas en el Parque Foerster

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Misiones amplió su frontera verde con la incorporación de hectáreas al Parque Foerster, en conjunto con la Fundación Vida Silvestre Argentina que donó terrenos ubicados en Picada Suarez.

Se trata de dos lotes, de 20,74 hectáreas y 60 hectáreas, que incrementarán la superficie del Parque Provincial “Guardaparque Horacio Foerster”, dentro del municipio de Comandante Andresito. Actualmente, el parque abarca 4.980 hectáreas y esta expansión servirá para mejorar las perspectivas de conservación en la región.

La firma del acuerdo fue encabezada por el gobernador Hugo Passalacqua, quien agradeció a la fundación por el compromiso y se comprometió a profundizar en políticas similares de protección ambiental.

El director ejecutivo de la Fundación Vida Silvestre Argentina, Manuel Jaramillo, señaló que “estamos muy contentos de haber podido hacer una contribución más. En este caso, a mejorar la forma del Parque Provincial Horacio Foerster”.

En la rúbrica estuvieron presentes el subsecretario de Ecología y Desarrollo Sustentable, Facundo Ringa, y el Director de Área Natural Protegida, Fabio Maloch.

FORTALECIMIENTO AL SISTEMA DE ÁREAS NATURALES PROTEGIDAS

Manuel Jaramillo explicó que la irregularidad del terreno del parque ha sido un desafío constante y las donaciones de tierras buscan solucionar este problema al llenar los huecos dentro del área protegida. “Ya desde hace varios años desde Vida Silvestre venimos haciendo contribuciones que en superficie no son muy grandes. En este caso, son 80 hectáreas en dos lotes, pero que mejoran mucho la forma y van llenando esos huecos que estaban dentro del parque. Hemos trabajado mucho con los guardaparques y con los pobladores locales también, con la idea de sumar más que superficie, mejoras en la funcionalidad del área protegida. Todo esto está englobado dentro de una política de resguardo de la biodiversidad”.

Jaramillo resaltó que Misiones se destaca por su política activa en la protección ambiental, con implementación de áreas protegidas provinciales más extensamente que otras provincias. “La Fundación Vida Silvestre hace ya más de 20 años que tiene una oficina en Puerto Iguazú. Es la única provincia en este momento en la cual la Fundación Vida Silvestre tiene una oficina regional, y esto articula con la política de Estado que tiene Misiones. Hace ya mucho tiempo, no sólo porque tenga un ministerio que se llame de ecología, sino porque implementa la política de áreas protegidas provinciales, mucho más que otras provincias”, comentó Jaramillo.

Asimismo, recalcó que el compromiso de Misiones y la Fundación Vida Silvestre no se limita a la ampliación territorial ya que incluye también mejoras en los recursos y la capacitación para los guardaparques. “Desde la Fundación Vida Silvestre también hemos hecho y seguimos haciendo muchas contribuciones para que haya mejores equipos, mejor capacitación, mayor cantidad de recursos para implementar control y vigilancia, y temas de formación en áreas que no son comunes para los guardaparques, relacionadas con la parte más social y de articulación con la comunidad local”, agregó.

Respecto a futuros planes, Jaramillo detalló que la Fundación tiene previstas otras contribuciones similares, identificando terrenos que puedan ser adquiridos y añadidos al parque. “Es un proceso largo porque uno tiene que conversar con los propietarios, asegurarse de que existe una vocación de venta y que los propietarios se encuentran en el lugar donde van a seguir las actividades después. Es un proceso que llamamos de conservación inclusiva, donde la negociación que se hace no es una negociación inmobiliaria típica, sino que incluye muchas cuestiones personales, familiares, y a veces históricas de las personas que han desarrollado su vida ahí”, explicó.

LA COLABORACIÓN ENTRE LA FUNDACIÓN Y MISIONES

“En febrero estuvimos aquí en una situación similar. En ese caso fueron 28 hectáreas, ahora se suman 80 y vamos a seguir en la medida en la cual sigamos accediendo a financiamiento con aportes similares. Es importante, y esto lo conversamos también con el gobernador, darle los medios a los guardaparques para que tengan la capacidad de optimizar el control y vigilancia en ese lugar, y a su vez, que aprovechen las ventajas que esto tiene”, señaló Jaramillo.

El director del organismo recalcó que estas nuevas hectáreas permitirán mejorar la gestión y vigilancia en el Parque Horacio Foerster. “Esta chacra va a permitir la presencia y pernoctación en un lugar muy sensible para la conservación. Facilita atravesar el parque Foerster por su parte más angosta hacia la zona vecina con Brasil de una forma mucho más rápida y eficiente”, señaló. Por eso, la capacidad de los guardaparques para realizar sus tareas de conservación y vigilancia se verá significativamente mejorada con esta nueva adquisición.

Además, vale resaltar que el Parque Horacio Foerster es parte del corredor verde, una iniciativa legislativa clave para la conservación en Misiones. “El parque Foerster es parte del corredor verde, el corredor verde que conocemos, creado por ley. Pero, a su vez, este espacio de control y vigilancia facilita la rapidez y eficacia de las acciones de control y vigilancia que pueden hacer los guardaparques, y también les permite estar más cerca de la comunidad para hacer toda la parte de conservación que tiene que ver con la parte más sociológica, de ser buenos vecinos con las personas que viven alrededor de las áreas protegidas”, concluyó Jaramillo.

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