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Redefinen el reconocimiento de Indicaciones Geográficas del Mercosur para vinos y fortalecen el rol del INV

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La Secretaría de Agricultura incorporó formalmente al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) al procedimiento de reconocimiento de las Indicaciones Geográficas (IG) de vinos y productos vínicos provenientes de los países del Mercosur. La medida busca ordenar la aplicación del acuerdo regional, centralizar la evaluación técnica y dotar de mayor seguridad jurídica a un segmento donde el origen geográfico constituye un activo comercial de alto valor.

La Resolución 94/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial, establece que las Indicaciones Geográficas reconocidas en los Estados Parte del Mercosur para productos vínicos deberán atravesar el procedimiento previsto por la normativa argentina antes de obtener protección en el país. La novedad central es que ese análisis quedará bajo la órbita del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) cuando se trate exclusivamente de vinos y productos de origen vínico.

La decisión complementa la reglamentación aprobada en mayo de este año para implementar el Acuerdo de Protección Mutua de las Indicaciones Geográficas del Mercosur, incorporado al derecho argentino mediante la Ley 27.765.

Un cambio institucional para un activo estratégico

Las Indicaciones Geográficas constituyen un sistema de protección intelectual que vincula la reputación y determinadas características de un producto con su lugar de origen. En el negocio vitivinícola representan mucho más que una denominación: funcionan como un diferencial competitivo que agrega valor comercial, facilita el posicionamiento internacional y protege a productores frente al uso indebido de nombres geográficos.

Con la nueva resolución, el Gobierno determina que el INV será el organismo técnico encargado de evaluar las solicitudes vinculadas a vinos y productos vínicos, utilizando el marco previsto por la Ley 25.163, que regula las denominaciones de origen e indicaciones geográficas del sector vitivinícola argentino.

La medida no modifica el acuerdo regional ni crea nuevos derechos, sino que define con mayor precisión cuál será la autoridad competente para llevar adelante las evaluaciones técnicas dentro del país.

Para las bodegas y exportadores, la resolución aporta previsibilidad institucional en un mercado donde la certificación del origen constituye un elemento central para acceder a segmentos de mayor valor agregado.

Entre los principales efectos se destacan mayor especialización técnica en la evaluación de Indicaciones Geográficas vinculadas al sector vitivinícola. Unificación de criterios bajo el organismo que ya administra las denominaciones de origen y las IG argentinas. Mayor seguridad jurídica para el reconocimiento de denominaciones provenientes del Mercosur. Sin impacto fiscal ni creación de nuevas estructuras administrativas, ya que la resolución aclara que las funciones serán absorbidas por el INV con los recursos existentes.

Alcance regional y oportunidades

Aunque el NEA no posee una industria vitivinícola comparable con otras regiones del país, la resolución adquiere relevancia para las empresas vinculadas al comercio exterior, la distribución de vinos, la gastronomía premium y el turismo, actividades que incorporan productos certificados por origen como parte de su estrategia comercial.

También fortalece el proceso de armonización regulatoria dentro del Mercosur, un aspecto relevante para las economías regionales que buscan proteger productos diferenciados mediante sistemas de calidad e identidad territorial.

La decisión refleja una tendencia creciente en el comercio internacional: los atributos vinculados al origen, la trazabilidad y la autenticidad ganan peso como herramientas de diferenciación frente a mercados cada vez más exigentes.

El próximo paso será observar cómo se implementa el procedimiento de evaluación y reconocimiento de las Indicaciones Geográficas provenientes de Brasil, Uruguay y Paraguay, así como el impacto que esta coordinación institucional tendrá sobre futuras solicitudes de protección dentro del bloque. Para la vitivinicultura argentina, consolidar reglas homogéneas en materia de propiedad intelectual constituye un componente estratégico para sostener el posicionamiento de sus productos en el mercado regional.

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La paraguaya Alma Cabral es la nueva Mejor Sommelier de la Argentina y representará al país en Portugal

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Alma Cabral, la paraguaya que conquistó el vino argentino y se consagró Mejor Sommelier del país

La paraguaya Alma Cabral, nacida en Ciudad del Este y radicada en Buenos Aires desde hace dos décadas, fue reconocida como la Mejor Sommelier de la Argentina tras imponerse en la 10° Edición del Concurso nacional.
Su trayectoria, marcada por la migración, el esfuerzo personal y la inserción en la industria vitivinícola del país vecino, la posiciona como una de las figuras más destacadas del sector en la región. Su próximo desafío será competir en el Concurso Mejor Sommelier del Mundo, que se realizará en Portugal.

De Ciudad del Este a Buenos Aires: una carrera forjada entre disciplina y vocación

La historia profesional de Alma Cabral comenzó cuando dejó su natal Ciudad del Este con el objetivo de estudiar cocina en la capital argentina. Allí ingresó al Instituto Argentino de Gastronomía (IAG), donde una clase de Vinos y Servicio marcó definitivamente su rumbo.

“Empecé a estudiar en el IAG, y cuando tomé la clase de Vinos y Servicio, quedé fascinada”, recordó. Ese descubrimiento la llevó a formarse en Sommellerie en el Centro Argentino de Vinos y Espirituosas (CAVE).

Lo que inicialmente pensó como un complemento para su carrera gastronómica, evolucionó hasta convertirse en su verdadera profesión.

El recorrido no fue fácil. Cabral explicó que emigrar siendo joven la obligó a adquirir autonomía rápidamente:
“Tuve que aprender a manejarme sola, a tomar decisiones y a construir mi propio camino”.

Sostuvo que Buenos Aires la recibió con una fuerte red de contención integrada por colegas y amistades, y que el desarrollo de la Sommellerie en Argentina —el mayor productor de vinos de Latinoamérica— fue determinante para forjar su crecimiento profesional.

Su dedicación constante la llevó a conquistar el paladar argentino, un mercado altamente competitivo, y finalmente a consagrarse como ganadora del concurso que distingue a la Mejor Sommelier del país.

La consagración: un reconocimiento al trabajo técnico y a la formación continua

Para Cabral, obtener el premio representa la culminación de años de estudio, práctica y perseverancia en un sector que exige precisión y actualización permanente. “Fue un momento muy especial”, afirmó al recordar el anuncio de su nombre como ganadora. También destacó el rol de la Asociación Argentina de Sommeliers, organizadora del certamen, por su aporte al crecimiento profesional de la disciplina.

En cuanto a los desafíos del concurso, subrayó que el nivel de complejidad fue elevado: “Existe un abanico de posibilidades infinito a la hora de prepararse, dado que lo que hacemos no sólo se relaciona al vino”.

Detalló que la formación de un sommelier abarca destilados, bebidas fermentadas e incluso infusiones, lo que requiere un conocimiento profundo y transversal.

Cabral también enfatizó el valor del trabajo colectivo: “El éxito es un resultado de la dedicación, pero también del aporte de otros colegas y del cariño de los seres queridos”.

Afirmó que este reconocimiento reafirma la pasión y el compromiso hacia la profesión, especialmente en una industria donde la competencia global exige niveles crecientes de especialización.

Un camino con proyección internacional: de la cocina al vino y del Cono Sur a Europa

A lo largo de su recorrido, Cabral trabajó en restaurantes que consideró “verdaderas escuelas”, tanto en Latinoamérica como en Europa, donde profundizó aprendizajes en estilos de servicio y propuestas gastronómicas diversas. Recordó que sus primeros pasos los dio en Resto, donde tuvo como mentora a Paz Levinson, referente internacional de la sommellerie.

Su evolución profesional adquiere ahora una nueva dimensión: el reconocimiento como Mejor Sommelier de Argentina le abre la puerta a participar del Concurso Mejor Sommelier del Mundo, que se realizará en octubre del próximo año en Portugal. Allí competirá con los máximos exponentes globales del sector.

“A su vez, quisiera continuar trabajando en comunidad para fortalecer y elevar el posicionamiento del vino argentino en el mundo”, expresó.

El desafío internacional coincide con su convicción de que el aprendizaje es un proceso constante:

“Aprendí a confiar en los procesos, a aceptar los desaciertos como parte del crecimiento y a disfrutar del camino más que del resultado”.

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