WTI

Trump anuncia tregua temporaria con Irán y el petróleo se desploma: el alivio del Brent abre una tregua precaria en la crisis

Compartí esta noticia !

El anuncio de Donald Trump de suspender durante cinco días los ataques contra centrales eléctricas e infraestructura energética iraníes provocó este lunes un movimiento inmediato en el tablero geopolítico y en los mercados: el crudo Brent se hundió un 13%, perforó la barrera de los 100 dólares y llegó a negociarse en torno a 96 dólares por barril poco después de las 12.00, tras conocerse que Estados Unidos e Irán mantuvieron durante los últimos dos días conversaciones que el presidente estadounidense definió como “muy positivas y productivas”. El dato excede la lógica financiera. Después de casi cuatro semanas de ofensiva, amenazas cruzadas y presión militar sobre el estrecho de Ormuz, Washington ensaya una pausa táctica que descomprime el precio de la energía, pero deja abierta una pregunta más política que bursátil: ¿se trata de un primer paso hacia una salida negociada o de una tregua instrumental en medio de una escalada todavía viva?

El impacto del mensaje fue instantáneo porque tocó el corazón del conflicto: la infraestructura energética y la libre navegación en uno de los corredores más sensibles del planeta. Trump informó que ordenó a su Departamento de Guerra posponer los ataques por un período de cinco días, condicionado al resultado de las reuniones en curso. La decisión llegó después de que el propio presidente hubiera dado el sábado un plazo de 48 horas para que Irán abriera “totalmente” el estrecho de Ormuz, bajo amenaza de atacar sus centrales eléctricas. En otras palabras, la Casa Blanca pasó en pocas horas de la coerción directa a una ventana limitada de negociación. No es un cambio menor: cuando el mercado leyó que el riesgo inmediato sobre el suministro podía moderarse, el petróleo reaccionó con una caída abrupta.

De la amenaza sobre Ormuz a una pausa condicionada

La relevancia del anuncio se entiende por el contexto. Desde el 28 de febrero, fecha de inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, la guerra dejó de ser un frente bilateral para convertirse en una crisis con impacto regional, energético y financiero. En ese marco, el estrecho de Ormuz se consolidó como pieza central: por allí transita el 20% de las exportaciones globales de crudo, lo que convierte cualquier amenaza sobre esa vía en una señal directa sobre inflación, abastecimiento y expectativas globales.

Trump buscó asociar la pausa militar a un avance diplomático. Según su mensaje en Truth Social, las conversaciones con Irán fueron “profundas, detalladas y constructivas” y continuarán durante la semana. Pero la tregua no implica desmovilización ni cierre de la ofensiva. El propio esquema que comunicó Washington deja claro que la suspensión depende del “éxito” de esas reuniones. Es decir, no se presentó como una desescalada consolidada, sino como una interrupción revocable.

La secuencia previa refuerza esa lectura. Teherán había advertido, según medios iraníes, que atacaría infraestructura energética de Estados Unidos si sus centrales eran bombardeadas. La Guardia Revolucionaria reiteró este lunes que no planea atacar centrales eléctricas de la región, aunque dejó establecido que, si la República Islámica sufre un ataque de ese tipo, “responderá de la misma manera”. Ese intercambio no describe una negociación madura; describe una correlación de amenazas donde ambas partes intentan fijar costos al adversario antes de cualquier eventual entendimiento.

El petróleo corrigió, pero no hubo una señal homogénea en todos los activos

El derrumbe del Brent fue la reacción más visible, aunque no la única. El WTI, referencia en Estados Unidos, se movía en dirección opuesta en la previa de la apertura oficial del mercado estadounidense, con una suba del 0,78%, hasta los 112,81 dólares. La divergencia revela un dato importante: el mercado no leyó la jornada como un cierre limpio del riesgo, sino como una reconfiguración todavía inestable de expectativas, con señales cruzadas entre alivio coyuntural y persistencia del conflicto.

El movimiento se trasladó además a otros activos. El oro caía 5,98%, hasta 4.223,25 dólares por onza, en lo que podía convertirse en su novena baja consecutiva, mientras la plata retrocedía 9,24%, hasta 61,66 dólares por onza, en su quinta jornada en negativo. En paralelo, el dólar volvía a fortalecerse. La combinación es consistente con una reasignación de refugio financiero: si el mercado percibe una reducción parcial del riesgo energético inmediato, la demanda por metales preciosos cede y la moneda estadounidense recupera centralidad. Sin embargo, esa dinámica no equivale a normalización. Más bien refleja un reacomodamiento ante una tregua de alcance todavía incierto.

La infraestructura energética se volvió el centro real de la guerra

El conflicto dejó de girar únicamente sobre capacidades militares o disuasión regional. La infraestructura energética se convirtió en blanco, amenaza y moneda de negociación al mismo tiempo. Por eso el anuncio de Trump tuvo semejante efecto. No habló de pausar ataques generales, sino de congelar por cinco días los golpes sobre centrales eléctricas e infraestructura energética iraníes. Ese recorte de objetivos no es técnico: busca bajar la tensión justamente en el punto que puede desatar un desorden mayor en los mercados y en la seguridad regional.

La presión sobre Ormuz sigue siendo el otro componente crítico. Según lo informado, Keir Starmer abordó con Trump la necesidad de reabrir el estrecho al transporte marítimo y ambos coincidieron en que esa reapertura resulta esencial para la estabilidad del mercado energético mundial. El alineamiento entre Washington y Londres refuerza la idea de que el problema ya no se limita a la confrontación con Irán, sino a la contención de una crisis que amenaza la cadena global de suministro.

En paralelo, la escalada continuó en otros frentes. El CENTCOM anunció el ataque a una planta iraní de producción de motores utilizados en drones y aeronaves de la Guardia Revolucionaria, ubicada en la provincia de Qom. A la vez, Arabia Saudí, Emiratos, Kuwait y Baréin reportaron nuevos ataques o interceptaciones durante la noche. Es decir, mientras Washington ofrecía una pausa condicionada sobre infraestructura energética, el teatro regional seguía activo. Esa coexistencia de tregua parcial y ofensiva periférica explica por qué el alivio del Brent no puede leerse todavía como una señal de estabilización profunda.

La señal política de Trump: contener el costo energético sin ceder la iniciativa

La decisión del presidente estadounidense también tiene una lectura de poder. Al ordenar una pausa de cinco días tras haber fijado un ultimátum de 48 horas, Trump intenta mostrar que conserva la iniciativa sobre los tiempos del conflicto. Primero elevó la amenaza. Luego abrió una compuerta de negociación. Ese mecanismo le permite ubicarse como actor que puede escalar o desescalar según la respuesta iraní y según el efecto buscado sobre los mercados.

Hay además una dimensión doméstica e internacional difícil de ignorar. En una guerra donde el precio del petróleo se volvió una variable política de primer orden, cualquier salto del crudo por encima de ciertos umbrales impacta sobre inflación, costos logísticos, expectativas de crecimiento y tensión social en múltiples países. La caída del Brent ofrece a Washington una ventaja táctica: al menos por unas horas, reduce la presión sobre el frente energético sin renunciar formalmente a la coerción militar.

Pero esa ventaja es frágil. La Agencia Internacional de la Energía, a través de Fatih Birol, advirtió que la situación es “muy grave” y que supera a las crisis energéticas de la década de 1970, en un escenario atravesado por el bloqueo de Ormuz y los ataques a centrales energéticas en Oriente Medio. La afirmación subraya que, más allá del desplome intradiario del Brent, la estructura de riesgo sigue intacta. Una conversación productiva no borra semanas de guerra ni neutraliza la capacidad de daño de los actores involucrados.

Irán mantiene la presión y busca negociar sin aparecer replegado

Del lado iraní, la estrategia parece orientarse a no quedar atrapado en una capitulación pública. La Guardia Revolucionaria rechazó la idea de que Teherán planee atacar centrales de la región, pero explicitó que responderá “de la misma manera” si Estados Unidos golpea instalaciones iraníes. Al mismo tiempo, se informó que Irán amenazó con minar “todo el golfo Pérsico” si sus islas son atacadas por Washington. La lógica es clara: abrir un margen de negociación sin renunciar a la capacidad de disuasión.

Ese punto importa porque condiciona cualquier escenario de alto el fuego. Una pausa negociada requiere algún tipo de reciprocidad verificable, pero también necesita que las partes no aparezcan debilitadas ante sus propias audiencias y aliados. Por eso el mensaje de Trump evita presentar el proceso como acuerdo cerrado, y por eso Irán mantiene un discurso de respuesta asegurada ante nuevos ataques. Ambos gobiernos están negociando, pero al mismo tiempo están cuidando la imagen de firmeza.

Repercusiones sobre energía, alianzas y gobernabilidad internacional

En términos de correlación de fuerzas, el freno temporal de los ataques fortalece en lo inmediato a los actores que venían reclamando contener el frente energético y asegurar la navegación. También otorga margen a los aliados que dependen del crudo de la región y necesitaban una señal de descompresión. La caída del Brent, por sí sola, ya funciona como un alivio político para esos gobiernos.

Sin embargo, la tregua deja bajo presión a todos los involucrados. Washington queda obligado a mostrar resultados de las conversaciones si quiere sostener el efecto estabilizador del anuncio. Teherán debe administrar la negociación sin que se interprete como retroceso forzado. Y los aliados regionales de ambos bloques seguirán midiendo hasta qué punto la pausa es real o simplemente un compás previo a una ofensiva más focalizada.

También habrá que observar el comportamiento del mercado en las próximas ruedas. Un rebote fuerte del crudo indicaría que el alivio fue leído como meramente táctico. Una consolidación por debajo de los 100 dólares sugeriría que los operadores empiezan a asignar mayor probabilidad a una contención del conflicto sobre la infraestructura energética. En cualquiera de los dos casos, el precio del petróleo seguirá funcionando como indicador político, no solo económico.

Un respiro de mercado, no una paz cerrada

La secuencia de este lunes dejó una imagen potente: una sola decisión presidencial alcanzó para derrumbar el Brent un 13% y alterar el mapa de activos globales. Pero también dejó en claro que la crisis sigue lejos de resolverse. Hubo conversaciones, sí. Hubo una pausa de cinco días, también. Pero el conflicto conserva todos sus puntos de combustión: Ormuz, la infraestructura energética, la capacidad de represalia iraní, la presión de los aliados y la persistencia de operaciones militares en la región.

La próxima semana será decisiva no tanto por lo que ya se dijo, sino por lo que efectivamente ocurra. Si las reuniones avanzan, el mercado podría consolidar la corrección y la diplomacia ganar espacio. Si fracasan, la pausa de cinco días puede quedar como un paréntesis breve antes de una nueva escalada sobre objetivos energéticos, con consecuencias mucho más amplias que las de una simple suba del barril.

Compartí esta noticia !

El petróleo roza los US$100 y expone el riesgo global tras la escalada militar entre Irán, Israel y Estados Unidos

Compartí esta noticia !

La guerra en Medio Oriente volvió a impactar de lleno en la economía global. Este jueves, los precios internacionales del petróleo registraron una suba de hasta 10% y regresaron a la zona de los US$100 por barril, tras una ofensiva militar de Irán contra buques petroleros en el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

La reacción de los mercados fue inmediata. El Brent crude oil, referencia para Europa, llegó a cotizar US$101 por barril, antes de moderarse hacia los US$98, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió 4,6% hasta los US$91. Ambos índices acumulan una revalorización superior al 60% en lo que va de 2026, una señal de que el mercado energético ya está incorporando el riesgo geopolítico como factor estructural.

El detonante inmediato fue el recrudecimiento del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán. Pero la pregunta que domina a los analistas es otra: ¿está el mundo ante una nueva crisis energética global o frente a un shock geopolítico de corto plazo?

Ormuz, el cuello de botella energético del planeta

La tensión se concentra en el estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por donde circula aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo. La ofensiva iraní contra buques que navegaban en la zona provocó incendios en al menos dos petroleros cerca del sur de Irak, obligando a evacuar a las tripulaciones. El ataque dejó un muerto y varios desaparecidos.

El bloqueo de esa vía marítima tiene un efecto inmediato en los mercados. Se trata del principal paso para el petróleo que sale del Golfo Pérsico hacia Asia, Europa y Estados Unidos. Cada interrupción en esa ruta se traduce en menos oferta global disponible, una ecuación que empuja los precios al alza.

Los inversores interpretan que el cierre parcial de Ormuz podría estar afectando la circulación de alrededor de 20 millones de barriles diarios, una cifra que explica la reacción inmediata del mercado.

La respuesta energética de Occidente

Ante la amenaza de un shock de oferta, las potencias occidentales activaron mecanismos de emergencia. La Agencia Internacional de la Energía anunció la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas, la mayor medida de este tipo en la historia del organismo.

Por su parte, Estados Unidos informó que liberará 172 millones de barriles adicionales a partir de la próxima semana.

Sin embargo, la capacidad de estas medidas para estabilizar el mercado aparece limitada. Los volúmenes anunciados siguen lejos de compensar el flujo de petróleo que podría verse interrumpido si el conflicto se prolonga o si el tránsito marítimo continúa restringido.

En términos políticos, la decisión revela una preocupación creciente: el precio del petróleo vuelve a convertirse en un frente de tensión para las economías globales, en especial en un contexto donde la inflación energética sigue siendo un riesgo para gobiernos y bancos centrales.

Israel amplía el frente militar y eleva la tensión regional

Mientras los mercados reaccionaban al shock energético, el conflicto militar escaló en paralelo. El ejército de Israel confirmó que atacó el complejo nuclear Taleghan nuclear complex en territorio iraní.

La ofensiva se inscribe en una estrategia más amplia. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, instruyó al ejército para que se prepare a expandir las operaciones militares contra el grupo chiíta Hezbollah en el Líbano.

El conflicto ya tiene impactos humanitarios significativos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados informó que 3,2 millones de personas se encuentran desplazadas dentro de Irán como consecuencia de las hostilidades.

En paralelo, medios iraníes reportaron la muerte de Sardar Esmail Dehghan, comandante de la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en un ataque selectivo ocurrido en la ciudad de Arak, donde falleció junto a su esposa y sus dos hijos.

Un conflicto militar que redefine el tablero energético

La combinación de ataques en rutas petroleras, ofensivas militares y respuesta energética de Occidente está configurando un escenario de alta volatilidad geopolítica.

El mercado energético opera con una lógica simple: cuando se percibe riesgo de interrupción en el suministro, los precios reaccionan antes de que la escasez se materialice.

Eso explica por qué el petróleo ya volvió a niveles cercanos a US$100 por barril, incluso antes de que el impacto real en la oferta global sea completamente medido.

Para muchos gobiernos, el problema no es solo el precio del crudo. Un salto sostenido en los valores del petróleo impacta en inflación, costos logísticos, transporte y energía, variables que afectan directamente la estabilidad económica.

Un escenario abierto con implicancias globales

El movimiento de los precios del petróleo es, en realidad, un termómetro político. Cada escalada militar en Medio Oriente se traduce en un reajuste inmediato de expectativas en los mercados.

Si el conflicto se limita a episodios aislados, la presión sobre los precios podría moderarse. Pero si el cierre del estrecho de Ormuz se prolonga o si la guerra se expande hacia nuevos frentes, el impacto podría escalar hacia una crisis energética de alcance global.

Por ahora, el mercado se mueve entre dos fuerzas opuestas: las reservas estratégicas liberadas por Occidente y el riesgo creciente de interrupción del suministro.

En ese delicado equilibrio se juega algo más que el precio del petróleo. También está en disputa la estabilidad energética de la economía global.

Compartí esta noticia !

Los precios del petróleo se disparan por encima de US$ 100 por barril por primera vez desde 2022

Compartí esta noticia !

El petróleo superó este domingo los US$100 por barril, un umbral que no alcanzaba desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, en medio de una fuerte tensión geopolítica por la escalada del conflicto con Irán y el temor de los mercados a interrupciones prolongadas en el suministro de crudo desde Medio Oriente.

Los futuros del petróleo estadounidense (WTI) treparon cerca de 18% hasta los US$108 por barril, su nivel más alto desde julio de 2022, e incluso tocaron momentáneamente los US$110 durante la noche del domingo. En paralelo, el Brent, referencia global, avanzó alrededor de 16% y se ubicó también en torno a US$108 por barril.

El repunte responde principalmente a las amenazas de Irán de atacar cualquier petrolero que atraviese el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por el que circula aproximadamente el 20% del petróleo comercializado en el mundo. Un eventual bloqueo o interrupción en esa vía clave podría alterar de forma significativa la oferta global de energía.

En ese contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, minimizó el impacto del alza de precios. En una publicación en su red Truth Social sostuvo que el encarecimiento del petróleo es “un precio muy bajo a pagar” frente a los objetivos estratégicos de su política exterior.

“Los precios del petróleo a corto plazo, que caerán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear iraní, son un precio muy bajo a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo. ¡Solo los tontos pensarían diferente!”, escribió el mandatario.

Riesgo de un salto mayor

Algunos analistas advierten que la tensión en la región podría empujar el crudo aún más arriba. Según Homayoun Falakshahi, analista principal de investigación de crudo de la consultora Kpler, el petróleo podría escalar hasta US$150 por barril hacia fines de marzo si no se normaliza el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.

El impacto del encarecimiento energético ya comenzó a reflejarse en los mercados financieros. Los futuros de Wall Street operaron con fuertes caídas: el Dow Jones retrocedía más de 800 puntos (-1,7%), mientras que los futuros del S&P 500 y del Nasdaq cedían alrededor de 1,6%.

La preocupación central de los inversores es que un aumento prolongado del precio del combustible reactive presiones inflacionarias y complique la recuperación económica.

Suba en los combustibles

En Estados Unidos, el efecto ya comenzó a trasladarse al consumidor. Tras los primeros ataques registrados el 28 de febrero, el precio promedio de la gasolina alcanzó US$3,45 por galón, lo que representa un aumento de 16% en apenas una semana, según datos de la asociación automovilística AAA.

Un encarecimiento sostenido del combustible podría generar nuevos problemas de accesibilidad para los hogares y abrir un frente político delicado para la administración republicana de cara a las elecciones legislativas de medio término.

Intentos por estabilizar el mercado

Ante el riesgo de interrupciones en el comercio energético, la Casa Blanca anunció medidas para garantizar la circulación de buques petroleros en la zona. El gobierno de Trump evalúa ofrecer seguros a los petroleros que atraviesen el estrecho de Ormuz, luego de que varias aseguradoras marítimas advirtieran que dejarían de cubrir operaciones en la región si aumentan los ataques.

También se analiza la posibilidad de escoltas navales para las embarcaciones comerciales, aunque el esquema aún no fue definido y varias compañías navieras se muestran reticentes a operar en la zona mientras persista el conflicto.

La tensión escaló aún más luego de que Israel atacara instalaciones de almacenamiento de petróleo en Irán. Un alto funcionario iraní advirtió que el conflicto ha entrado en una “nueva fase” y señaló que Teherán podría responder con ataques contra infraestructura energética en la región.

“Irán no cederá el control del estrecho de Ormuz hasta lograr los resultados deseados”, afirmó el funcionario.

El escenario ya está impactando en la producción. Ante las dificultades logísticas y de almacenamiento, varios productores comenzaron a reducir el ritmo de extracción, lo que podría restringir aún más la oferta global.

Por su parte, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró en el programa State of the Union de CNN que Washington no planea atacar la industria petrolera iraní ni su infraestructura energética. Sin embargo, el crudo iraní se encuentra fuertemente sancionado y China se mantiene como su principal comprador relevante en el mercado internacional.

Compartí esta noticia !

Trump asegura que los objetivos en Irán están “muy cerca” y descarta tropas terrestres

Compartí esta noticia !

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que “está muy cerca” de lograr los objetivos en Irán, señalando que no cree que sea necesario desplegar tropas terrestres.

En una serie de publicaciones en X el lunes por la noche, Kellie Meyer, corresponsal de la Casa Blanca para News Nation, indicó que acababa de mantener una conversación telefónica de dos minutos con Trump.

En su primera reacción al ataque contra la Embajada de Estados Unidos en Riad, Trump declaró a Meyer que se sabrán cuáles son las represalias “pronto”.

Cuando se le preguntó sobre el posible despliegue de tropas terrestres estadounidenses, Trump afirmó que no daría ninguna información sobre eso, añadiendo:  “No creo que sean necesarias”.

Así lo indica un cable de la agencia de noticias Xinhua, a cuyo servicio está abonada la Agencia Noticias Argentinas.

Trump habló después de Marco Rubio

Las declaraciones de Trump llegan pocas horas después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmara que la Administración Trump cree que sus objetivos contra Irán “pueden lograrse sin fuerzas terrestres”.

“En este momento, nuestro enfoque está en la destrucción de sus lanzadores de misiles balísticos, sus reservas de misiles balísticos y su capacidad de fabricación de misiles balísticos, así como sus drones de ataque unidireccionales y su Armada”, comentó Rubio a los periodistas. 

Más de Trump

Trump, defendió los ataques contra Irán como “muy necesarios e importantes” y criticó a los demócratas por “quejarse amargamente”.

“Los demócratas radicales de izquierda, un partido que ha perdido completamente el rumbo, se quejan amargamente del ataque muy necesario e importante, realizado por Estados Unidos e Israel contra Irán”, escribió Trump en su plataforma de redes sociales Truth Social.

Trump agregó: “La mayoría de la gente entiende que solo se quejan PORQUE LO HICE YO y, si no lo hubiera hecho, estarían gritando: ‘¿Por qué Trump no atacó Irán? ¡Debería hacerlo INMEDIATAMENTE!’”

Legisladores demócratas criticaron la acción, argumentando que no existía una amenaza inmediata y que el ataque no había sido autorizado por el Congreso.

También advirtieron que Trump podría estar arrastrando a Estados Unidos a otro conflicto prolongado en Medio Oriente.

En un mensaje en la red social X el lunes, Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, afirmó que las prioridades de la Administración Trump están equivocadas.

“Donald Trump y los extremistas republicanos están dispuestos a gastar miles de millones para bombardear Irán. No han hecho nada para bajar los precios de los alimentos ni el alto costo de vida”, sostuvo.

Se esperaba que el Congreso votara sobre los poderes de guerra esta semana. 

Mientras tanto, durante la jornada del lunes Trump había anunciado la posibilidad de movilizar más tropasa y naves hacia Irán.

“Decepción” con el Reino Unido

Trump también analizó que la relación anglo-estadounidense “obviamente no es la que fue”, mientras Reino Unido reafirmó su decisión de no sumarse a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, informó este martes un medio británico. 

En declaraciones al diario The Sun, Trump señaló que el primer ministro británico, Keir Starmer, “no ha sido de ayuda”. “Nunca pensé que vería eso. Nunca pensé que vería eso de Reino Unido”, manifestó Trump, añadiendo que “es muy triste ver que la relación obviamente no es la que fue”.

 Trump afirmó que se siente “muy decepcionado” con Starmer por impedirle utilizar la base militar en Diego García para ejecutar ataques contra Irán. 

El rechazo británico a permitir previamente que las fuerzas estadounidenses utilizasen la base fue algo que nunca había “ocurrido antes entre nuestros dos países”, expresó Trump.

En un comunicado este domingo, Starmer aceptó la petición estadounidense de utilizar la base para “propósitos de defensa específicos y limitados”. 

Sin embargo, Trump consideró que a Starmer “le llevó demasiado tiempo” cambiar su opinión. El lunes, Starmer declaró ante el Parlamento británico que Reino Unido no se sumará a los “ataques ofensivos” de Estados Unidos e Israel contra Irán. “El presidente Trump ha expresado su desacuerdo con nuestra decisión de no involucrarnos en los primeros ataques, pero es mi deber juzgar cuál es el interés nacional del Reino Unido”, afirmó. 

En una serie de publicaciones en X el lunes por la noche, Kellie Meyer, corresponsal de la Casa Blanca para News Nation, indicó que acababa de mantener una conversación telefónica de dos minutos con Trump.

En su primera reacción al ataque contra la Embajada de Estados Unidos en Riad, Trump declaró a Meyer que se sabrán cuáles son las represalias “pronto”.

Cuando se le preguntó sobre el posible despliegue de tropas terrestres estadounidenses, Trump afirmó que no daría ninguna información sobre eso, añadiendo:  “No creo que sean necesarias”. Así lo indica un cable de la agencia de noticias Xinhua.

Trump habló después de Marco Rubio

Las declaraciones de Trump llegan pocas horas después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmara que la Administración Trump cree que sus objetivos contra Irán “pueden lograrse sin fuerzas terrestres”.

“En este momento, nuestro enfoque está en la destrucción de sus lanzadores de misiles balísticos, sus reservas de misiles balísticos y su capacidad de fabricación de misiles balísticos, así como sus drones de ataque unidireccionales y su Armada”, comentó Rubio a los periodistas. 

Más de Trump

Trump, defendió los ataques contra Irán como “muy necesarios e importantes” y criticó a los demócratas por “quejarse amargamente”.

“Los demócratas radicales de izquierda, un partido que ha perdido completamente el rumbo, se quejan amargamente del ataque muy necesario e importante, realizado por Estados Unidos e Israel contra Irán”, escribió Trump en su plataforma de redes sociales Truth Social.

Trump agregó: “La mayoría de la gente entiende que solo se quejan PORQUE LO HICE YO y, si no lo hubiera hecho, estarían gritando: ‘¿Por qué Trump no atacó Irán? ¡Debería hacerlo INMEDIATAMENTE!’”

Legisladores demócratas criticaron la acción, argumentando que no existía una amenaza inmediata y que el ataque no había sido autorizado por el Congreso.

También advirtieron que Trump podría estar arrastrando a Estados Unidos a otro conflicto prolongado en Medio Oriente.

En un mensaje en la red social X el lunes, Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, afirmó que las prioridades de la Administración Trump están equivocadas.

“Donald Trump y los extremistas republicanos están dispuestos a gastar miles de millones para bombardear Irán. No han hecho nada para bajar los precios de los alimentos ni el alto costo de vida”, sostuvo.

Se esperaba que el Congreso votara sobre los poderes de guerra esta semana. 

Mientras tanto, durante la jornada del lunes Trump había anunciado la posibilidad de movilizar más tropasa y naves hacia Irán.

“Decepción” con el Reino Unido

Trump también analizó que la relación anglo-estadounidense “obviamente no es la que fue”, mientras Reino Unido reafirmó su decisión de no sumarse a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, informó este martes un medio británico. 

En declaraciones al diario The Sun, Trump señaló que el primer ministro británico, Keir Starmer, “no ha sido de ayuda”. “Nunca pensé que vería eso. Nunca pensé que vería eso de Reino Unido”, manifestó Trump, añadiendo que “es muy triste ver que la relación obviamente no es la que fue”.

 Trump afirmó que se siente “muy decepcionado” con Starmer por impedirle utilizar la base militar en Diego García para ejecutar ataques contra Irán. 

El rechazo británico a permitir previamente que las fuerzas estadounidenses utilizasen la base fue algo que nunca había “ocurrido antes entre nuestros dos países”, expresó Trump.

En un comunicado este domingo, Starmer aceptó la petición estadounidense de utilizar la base para “propósitos de defensa específicos y limitados”. 

Sin embargo, Trump consideró que a Starmer “le llevó demasiado tiempo” cambiar su opinión. El lunes, Starmer declaró ante el Parlamento británico que Reino Unido no se sumará a los “ataques ofensivos” de Estados Unidos e Israel contra Irán. “El presidente Trump ha expresado su desacuerdo con nuestra decisión de no involucrarnos en los primeros ataques, pero es mi deber juzgar cuál es el interés nacional del Reino Unido”, afirmó. 

Compartí esta noticia !

Los mercados globales profundizan caídas tras el ataque a Irán y el petróleo salta hasta 6%

Compartí esta noticia !

La segunda rueda tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán consolidó el clima de aversión al riesgo en los mercados globales. Las bolsas de Europa y Asia volvieron a operar en terreno negativo este martes, mientras el petróleo y el gas aceleraron su escalada ante la confirmación iraní del bloqueo en el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del suministro mundial de crudo.

En Europa, París cayó 2,15%, Fráncfort 2,78%, Milán 3,21%, Londres 2,02% y Madrid 3,56%. El índice Euro Stoxx 50 se desplomó 4% y el Ibex 35 perdió 5%, su mayor caída en 11 meses, con más de 1000 puntos evaporados en las primeras dos ruedas tras el estallido del conflicto.

En Asia, Tokio retrocedió 3,06%, Hong Kong 1,23% y Seúl 7,24%, tras reabrir luego del feriado del lunes. El impacto no fue homogéneo, pero sí generalizado.

El dato político que atraviesa la reacción financiera es claro: el conflicto dejó de ser un foco regional para convertirse en un factor sistémico. La incógnita ya no es solo militar, sino energética y geoeconómica.

El Estrecho de Ormuz como epicentro del riesgo global

La confirmación iraní del bloqueo en el Estrecho de Ormuz alteró el eje de la crisis. Por esa vía transita cerca del 20% del suministro global de petróleo, lo que convierte cualquier interrupción en un shock directo sobre precios y expectativas inflacionarias.

El barril de Brent, referencia para Europa, trepó hasta la zona de los US$82, con un alza cercana al 6%, mientras el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 5,32% hasta US$75.

El gas amplificó el movimiento. En Europa, los contratos TTF negociados en Países Bajos superaron los 57 euros por MWh, casi el doble que hace un mes. Este martes subieron 30%, tras un salto previo del 40%, en un contexto en el que Qatar mantiene cerrada una planta de gas licuado que representa el 20% de la oferta global transportada por vía marítima.

La energía volvió a ser el canal de transmisión inmediata del conflicto. El mercado descuenta una prima de riesgo estructural mientras persista la incertidumbre sobre la navegación y posibles ataques a infraestructura petrolera.

Volatilidad histórica y señales mixtas en Wall Street

El impacto también se refleja en Estados Unidos. El comportamiento histórico del S&P 500 frente a shocks geopolíticos muestra un patrón: retrocesos iniciales que, en promedio, alcanzan un drawdown del 5% en aproximadamente 22 ruedas de negociación.

En el 68% de los episodios registrados en las últimas ocho décadas, el índice se ubicó en terreno positivo un año después del inicio de las hostilidades, con un rendimiento mediano de 8,4%. El mercado suele recuperar las pérdidas en un plazo medio de 47 días.

La lectura estratégica que circula en el mercado es prudente. Mientras no se configure una recesión global prolongada, vender en el pico del pánico suele resultar contraproducente. Sin embargo, la actual combinación de riesgo bélico y shock energético introduce un elemento adicional: la posibilidad de inflación renovada.

Los bonos del Tesoro estadounidense reflejan esa tensión. La búsqueda de refugio impulsa compras, pero la expectativa de mayores precios de la energía presiona los rendimientos al alza. No hay señal única. Hay fuerzas contrapuestas.

Oro, dólar y diplomacia: los factores a seguir

El flujo de capitales migra hacia el oro y el dólar estadounidense como activos defensivos. La clave de las próximas jornadas estará en dos frentes políticos: la capacidad de China para intervenir diplomáticamente y la rapidez con la que Estados Unidos logre asegurar la libertad de navegación.

Mientras persista la incertidumbre sobre una respuesta terrestre o nuevos ataques a infraestructura energética, la volatilidad será la norma. El mercado ya incorporó el riesgo inmediato; ahora evalúa la duración.

El inicio del tercer mes del año quedó marcado por un shock geopolítico de alto impacto. El tablero financiero global se mueve al ritmo de decisiones militares y diplomáticas. Si el conflicto se contiene, la historia sugiere recuperación. Si se amplía, el canal energético puede transformar la crisis en algo más profundo.

Por ahora, el precio del crudo y el gas funcionan como termómetro. Y el mercado, como siempre, anticipa antes de confirmar.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin