El Juzgado Federal de Formosa estableció hoy que un hombre, acusado de la caza ilegal de un ejemplar de yaguareté, deberá pagar una caución de 3.770.000 de pesos, no podrá salir del país y tendrá prohibido el uso y la tenencia de armas, hasta tanto se resuelva su situación procesal, en la causa que tiene como querellantes a la Administración de Parques Nacionales (APN), junto a la provincia de Formosa y Red Yaguareté.
De esta manera y luego de que la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia hiciera lugar parcialmente al recurso presentado por la APN, se fijó los alcances de la caución real que sustituye a la caución juratoria impuesta anteriormente a Carlos Miguel Javier Chagra por la caza ilegal de un yaguareté (de la especie Panthera onca), señalaron voceros del organismo.
La cifra impuesta surge del cálculo económico del daño ambiental causado por la pérdida de este ejemplar que realizó la Dirección Nacional de Conservación de la APN, base a diversos aspectos y variables ambientales, a tener en cuenta.
En el marco de un proceso judicial, calificado como “histórico”, este tipo de resoluciones “resultan ejemplificadoras y cruciales para frenar la cacería de ejemplares de yaguareté, que por lo general quedan impunes y sin consecuencias para los cazadores”, se indicó.
La caza de ejemplares de fauna nativa, y particularmente mamíferos grandes y medianos amenazados de extinción, está prohibida a nivel nacional y provincial.
La Administración de Parques Nacionales tiene el compromiso y la determinación para revertir la situación desfavorable de las poblaciones de yaguareté en Argentina, a través de la participación activa en denuncias por caza ilegal y en otras acciones conjuntas con todos los actores interesados en la conservación de la especie.
Es por ello que, en este caso, se presentó como querellante en el marco de la causa que investiga la comisión del delito previsto en el artículo 25 de la Ley 22.421 de Conservación de la Fauna.
La técnica Ana Gutiérrez del Programa Biodiversidad, Áreas Protegidas y Cambio Climático del Ministerio de Producción y Ambiente de Formosa informó hoy que “un nuevo yaguareté (Panthera onca) fue registrado en territorio formoseño”.
El animal fue captado por las cámaras trampa mediante un relevamiento realizado entre el Ministerio de la Producción y Ambiente de Formosa (MPyA) y el Proyecto Yaguareté (CeIBA-CONICET)”, expresó en un comunicado emitido por la Subsecretaria de Comunicación provincial.
Agregó que “fue un trabajo posible gracias a la colaboración y participación de un gran número de pobladores y productores. Este registro se obtuvo después de 16 meses de monitoreo permanente en la zona central de la provincia y en uno de los corredores biológicos definidos de importancia para la conservación de la biodiversidad”.
En detalle, contó que la última revisión de cámaras trampa fue llevada a cabo entre el 28 y 31 de marzo, pero las fotografías corresponden a los últimos días de los meses de enero y febrero. Este ejemplar de yaguareté es el segundo fotografiado en la provincia y el quinto en la región chaqueña argentina.
Según explicaron desde la Dirección de Recursos Naturales y Gestión del MPyA “a raíz de este nuevo esperanzador y valioso registro, se reforzará el monitoreo en la zona de observación y se planifican ejecutar acciones de difusión, capacitación y educación ambiental que permitan seguir sumando aliados por la conservación del mayor felino de América”.
La especie se encuentra en peligro crítico de extinción en el país principalmente debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat y la cacería directa. El yaguareté es un Monumento Natural Provincial (Ley 1.673), un Monumento Natural Nacional (Ley 25.463) y su cacería está estrictamente prohibida y penada por la ley.
El próximo 3 de marzo es el Día Mundial de la Vida Silvestre, fecha para celebrar la vida de los animales y plantas de nuestro planeta. Sin embargo, 1 de cada 8 especies silvestre en el mundo se encuentra amenazada de extinción, lo que genera consecuencias negativas en el aspecto económico, ambiental y social. Sólo hay una forma de enfrentar este reto y revertirlo, por eso el lema de este año es “Alianzas en favor de la conservación de la vida silvestre” para crear un mundo mejor y más sostenible para la naturaleza y para las personas.
En la edición 2022 del Informe Planeta Vivo, difundido en nuestro país por Fundación Vida Silvestre Argentina, que analiza el estado mundial de la biodiversidad, se evidencia el descenso promedio del 69% en la abundancia de las poblaciones de mamíferos, reptiles, aves, peces y anfibios de todo el mundo. Además, en el mismo se detalla que nuevamente Latinoamérica y el Caribe -una de las regiones más biodiversas del planeta-, es en donde se registra el declive regional más alto, con una disminución del 94% en las poblaciones monitoreadas.
Los principales factores directos identificados como responsables de la degradación de los sistemas terrestres, marinos y de agua dulce son los cambios de uso del suelo, la sobreexplotación de la flora y la fauna, el cambio climático, la contaminación y las especies exóticas invasoras. Sin embargo, la crisis ambiental se puede mitigar con el aumento de los esfuerzos de conservación y restauración, la producción y el consumo de alimentos de forma más sostenible, y la rápida y profunda descarbonización de todos los sectores.
Venado de las pampas
“La pérdida de biodiversidad y de ecosistemas en nuestro país es alarmante. Por eso, desde Fundación Vida Silvestre Argentina, trabajamos junto a la comunidad, organizaciones y gobierno en la protección y restauración de hábitats naturales, en la mitigación de las amenazas, la creación y correcta aplicación de leyes que protegen nuestros ecosistemas y en promover buenas prácticas empresariales”, detalló Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.
Nuestro país alberga 574 peces marinos, 561 peces de agua dulce, 177 anfibios, 450 reptiles, 1.113 aves y 428 mamíferos. Las especies consideradas amenazadas dentro de estos grupos representan el 17,8% y el 15,2% son endémicas – es decir que solo se encuentran en nuestro país-(AZARA). Algunas especies amenazadas en nuestro país son el yaguareté, el venado de las pampas, el delfín franciscana, el tiburón escalandrún, el pecarí quimilero, la lagartija de las dunas, y muchos más. Conservar una biodiversidad saludable es clave para mantener el equilibrio de los ecosistemas y asegurar los importantes servicios ecosistémicos que nos ofrece.
Hasta principios del siglo XX el venado de las pampas era uno de los mamíferos más abundantes y característicos de los pastizales del norte y centro de Argentina. Se distribuía en el norte y centro del país con registros en 14 provincias, en la actualidad sólo existe en cuatro pequeñas poblaciones aisladas en Buenos Aires, San Luis, Santa Fe y Corrientes.
Su población actual se ve amenazada por la pérdida de pastizales naturales por reemplazo por forestaciones, pasturas implantadas y cultivos; depredación por perros domésticos; e impacto de especies exóticas – como el chancho cimarrón. En la actualidad se considera que quedan unos 2.000 individuos, y se encuentra en peligro crítico de extinción-
Delfin franciscana
Es uno de los delfines más pequeños y más raros del mundo: mide entre 1.30 y 1.75 m de largo. Recibe su nombre común debido al color de su piel, en tonos marrones, que recuerda a los hábitos de los monjes franciscanos. Pertenece al grupo de los delfines de río, que incluyen otras especies en el Orinoco y el Amazonas, y es el único delfín de río que frecuenta también ambientes marinos. Se lo encuentra exclusivamente en Argentina, Uruguay y Brasil. En nuestro país, un poco más de 13.000 individuos habitan las costas de la Provincia de Buenos Aires. Actualmente se encuentra vulnerable siendo su principal amenaza la pesca incidental.
Escalandrún
En el Mar Argentino existen unas 12 especies de grandes tiburones, presentes tanto en las costas y en mar abierto, como en las profundidades. Viajan grandes distancias e inclusive suelen migrar a aguas de otros países o internacionales. Son predadores topes y comparten otra característica: su tasa reproductiva es baja, por lo que, si aumenta su mortalidad, las poblaciones rápidamente caen. El escalandrún, uno de los representantes por excelencia de nuestras costas, en la actualidad se encuentra en peligro crítico de extinción. Su principal amenaza es la pesca deportiva con sacrificio.
Yaguareté
El yaguareté, panthera onca, es una de las diez especies de felinos silvestres que habitan en la Argentina. Es el felino más grande de Latinoamérica y el tercero a nivel mundial, después del tigre de bengala y el león. Es considerado una especie “indicadora” de la salud del ambiente, porque cumple una función importante en el mantenimiento de sistemas naturales que proveen de servicios ecosistémicos vitales para el bienestar de la naturaleza y las personas. Por ello, su conservación y la de su hábitat protegen indirectamente a otras especies de flora y fauna, y asegura una naturaleza sana para las personas.
Pecarí quimilero
Es una de las tres especies de pecaríes presentes en nuestro país junto al pecarí de collar y pecarí labiado. El quimilero es el más grande los tres, recibe ese nombre porque se alimenta de los frutos y pencas del quimil, cactus con forma de árbol. Es endémica del Gran Chaco, particularmente del Chaco Seco. Su estado de conservación es en peligro, la mayor amenaza que enfrenta la especie es la acelerada pérdida de hábitat y la caza directa ilegal.
Es una especie endémica de la Costa Atlántica de Buenos Aires y el extremo noreste de la provincia de Río Negro. Se encuentra altamente adaptada a la vida en la arena: lo primero que llama la atención es la gran similitud entre su coloración dorsal y el sustrato en donde vive, es decir, la arena. Este rasgo hace que los individuos pasen prácticamente inadvertidos, siempre y cuando se mantengan quietos. Otra característica, es su capacidad para enterrarse bajo la arena, que es sumamente útil como mecanismo de escape. Una vez enterradas, estas lagartijas pueden desplazarse unos metros por debajo de la arena y emerger en un sitio diferente a fin de iniciar una nueva huida y así alcanzar un refugio adecuado. La especie se encuentra amenazada debido a la alteración de su hábitat, la fragmentación de las dunas costeras causada por la urbanización y reconversión de dunas para ganadería, como también la extracción de arena para destinarla a la construcción.
Para reforzar la importancia de conservar las especies en peligro y por tercer año consecutivo, Fundación Vida Silvestre eliminará al icónico oso hormiguero de su logotipo por el Día de la Vida Silvestre, junto a diferentes organizaciones, equipos deportivos y marcas de todo el mundo, para resaltar el vacío de un mundo sin naturaleza en el marco de la campaña “Un mundo sin Naturaleza”.
¿Cómo colaborar?
Informarse sobre las especies animales y vegetales amenazadas, sus características y hábitats, las amenazas a las que se enfrentan y cómo contribuir a su conservación.
Compartir lo aprendido con familiares, grupos de amistades, jóvenes, niñas y niños para que cada vez seamos más por un planeta positivo para las generaciones actuales y futuras.
Reducir el consumo y desperdicios. Reciclar residuos, para que sean utilizados como materia prima para la creación de nuevos productos. Reutilizar y reparar objetos para darles un nuevo uso y extender su vida útil antes de desecharlos.
Buscar alternativas sustentables, que permitan compatibilizar el consumo con la conservación de los ambientes naturales.
Exigir a representantes de gobierno, políticas públicas concretas para proteger al ambiente.
Crear alianzas desde una iniciativa escolar para dar visibilidad sobre las especies de nuestro país, movilizaciones comunitarias, actividades comunitarias de sensibilización, y muchas más.
El 29 de noviembre se conmemora el Día Internacional del Yaguareté, una fecha que busca celebrar y concientizar sobre la conservación de la especie. Es un motivo para poner en valor el importante rol que posee para el ambiente, el bienestar y la salud de los ecosistemas, y de las personas en las áreas donde habita.
El partido contra la extinción
“Ahora que estamos todas las personas pendientes del mundial, tenemos que entender que el yaguareté se está jugando un partido clave y decisivo, el de la extinción”, indicó Manuel Jaramillo, director general de la Fundación Vida Silvestre Argentina. Las amenazas que afectan al yaguareté son la deforestación y la pérdida de hábitat, la cacería y el atropellamiento de yaguaretés y otros animales. Actualmente en la Argentina, el hábitat del tigre criollo se redujo a las yungas (Salta y Jujuy), Misiones, la región del Chaco (Chaco, Formosa y Santiago del Estero) y Corrientes, donde fue re introducido.
Sin embargo, aún hay esperanzas de revertir la situación. En la selva misionera aún se conserva una población de alrededor de 90 individuos, en la región del Chaco se estima en 20 yaguaretés, al menos 120 en las yungas, mientras la especie ha sido re introducida con éxito en Corrientes. Es necesario que organizaciones, instituciones, el sector académico, gobiernos y la sociedad se sumen para revertir el resultado.
Originalmente, el yaguareté habitaba desde el norte de la Patagonia argentina hasta el sur de Estados Unidos. Debido a su amplia distribución geográfica, la misma especie es llamada de diversas formas según la cultura y región en que habitaba: yaguareté, el pintado, onça pintada, nahuel, tigre americano, jaguar, balam, entre otros. Sin embargo, su hábitat y por ende su población, se están reduciendo: En la Argentina quedan menos de 250 yaguaretés, habiéndose extinto en Uruguay y El Salvador.
Es el felino más grande de la región y el tercero a nivel mundial, después del tigre de bengala y el león. Es considerado una especie “indicadora” de la salud del ambiente, porque cumple una función importante en el mantenimiento de sistemas naturales que proveen de servicios ecosistémicos vitales para el bienestar de la naturaleza y las personas. Por ello, su conservación y la de su hábitat protegen indirectamente a otras especies de flora y fauna, y asegura una naturaleza sana para las personas.
Además, es un predador tope, es decir, que se encuentra en la cima de la pirámide alimenticia. Esta condición, sumado a que requiere grandes extensiones de territorio para vivir, hace que sea una especie muy sensible a las alteraciones del ecosistema, e incluso llega a ser el primero en desaparecer cuando el hábitat se deteriora. Debido a ello, y la importancia que cumple para el ambiente y las personas, se trabaja tanto en su conservación y recuperación.
¿Qué hace Fundación Vida Silvestre Argentina por su conservación?
La Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja por la conservación del yaguareté en el Bosque Atlántico, que involucra la selva misionera y es la ecorregión que compartimos junto a WWF Brasil y WWF Paraguay hace más de 20 años. “En 2002 iniciamos nuestra colaboración con los científicos que permitieron conocer la cantidad de individuos de la especie presentes en el bosque atlántico, su rango de distribución y sus requerimientos y junto con otras organizaciones, comunidades y gobiernos trabajamos arduamente para aumentar la población de la especie. Mediante acciones de educación y extensión ambiental, de comunicación y apoyando a los guardaparques misioneros estamos haciendo frente a la cacería, uno de las principales problemáticas. A su vez, colaboramos en la resolución positiva de los casos de conflicto entre el yaguareté y las comunidades”, señaló Manuel Jaramillo.
“El apoyo y esfuerzos en conjunto, realizados con los investigadores del CONICET nucleados en el Proyecto Yaguareté, nos han permitido ajustar las estrategias de trabajo. Mediante los monitoreos periódicos que se realizan, podemos decir que a través del trabajo interinstitucional prácticamente logramos duplicar la cantidad de yaguaretés presentes en la selva misionera”, aseguró Jaramillo. “En 2005 los estudios reflejaban que la población había sufrido una drástica reducción y sólo quedaban alrededor de 40 individuos en Misiones y el Parque Nacional do Iguazú, de Brasil. En 2020, el mismo análisis demostró que la población aumento a 90 individuos aproximadamente. En la actualidad, hace unos meses junto a socios en Brasil y Paraguay, comenzamos un nuevo relevamiento con cámaras trampa en 250 estaciones en un radio de 500 mil hectáreas, en breve tendremos otra estimación poblacional que nos permitirá saber si nuestro trabajo sigue rindiendo frutos”, finalizó.
Vida Silvestre trabaja además en asegurar el hábitat del yaguareté, mediante apoyo con capacitación, equipamiento y nuevas tecnologías para la conservación a los parques provinciales. A su vez, realiza una fuerte promoción de las legislaciones vigentes para la conservación del bosque en propiedades privadas, así como en iniciativas de restauración de la selva misionera.
El trabajo con la comunidad es otro de los puntos fuertes de las acciones que Vida Silvestre realiza en Misiones. Un equipo especializado en extensión ambiental, en coordinación con el área de educación ambiental del Ministerio de Ecología, recorre y visita escuelas y centros comunitarios en diversos parajes y colonias del norte de Misiones. El apoyo de docentes es fundamental para desarrollar contenidos ambientales desde diversas expresiones del arte.
El 29 de noviembre se conmemora el Día Internacional del Yaguareté, una fecha que busca celebrar y concientizar sobre la conservación de la especie. Es un motivo para poner en valor el importante rol que posee para el ambiente, el bienestar y la salud de los ecosistemas, y de las personas en las áreas donde habita.
El partido contra la extinción
“Ahora que estamos todas las personas pendientes del mundial, tenemos que entender que el yaguareté se está jugando un partido clave y decisivo, el de la extinción”, indicó Manuel Jaramillo, director general de la Fundación Vida Silvestre Argentina. Las amenazas que afectan al yaguareté son la deforestación y la pérdida de hábitat, la cacería y el atropellamiento de yaguaretés y otros animales. Actualmente en la Argentina, el hábitat del tigre criollo se redujo a las yungas (Salta y Jujuy), Misiones, la región del Chaco (Chaco, Formosa y Santiago del Estero) y Corrientes, donde fue re introducido.
Sin embargo, aún hay esperanzas de revertir la situación. En la selva misionera aún se conserva una población de alrededor de 90 individuos, en la región del Chaco se estima en 20 yaguaretés, al menos 120 en las yungas, mientras la especie ha sido re introducida con éxito en Corrientes. Es necesario que organizaciones, instituciones, el sector académico, gobiernos y la sociedad se sumen para revertir el resultado.
Originalmente, el yaguareté habitaba desde el norte de la Patagonia argentina hasta el sur de Estados Unidos. Debido a su amplia distribución geográfica, la misma especie es llamada de diversas formas según la cultura y región en que habitaba: yaguareté, el pintado, onça pintada, nahuel, tigre americano, jaguar, balam, entre otros. Sin embargo, su hábitat y por ende su población, se están reduciendo: En la Argentina quedan menos de 250 yaguaretés, habiéndose extinto en Uruguay y El Salvador.
Es el felino más grande de la región y el tercero a nivel mundial, después del tigre de bengala y el león. Es considerado una especie “indicadora” de la salud del ambiente, porque cumple una función importante en el mantenimiento de sistemas naturales que proveen de servicios ecosistémicos vitales para el bienestar de la naturaleza y las personas. Por ello, su conservación y la de su hábitat protegen indirectamente a otras especies de flora y fauna, y asegura una naturaleza sana para las personas.
Además, es un predador tope, es decir, que se encuentra en la cima de la pirámide alimenticia. Esta condición, sumado a que requiere grandes extensiones de territorio para vivir, hace que sea una especie muy sensible a las alteraciones del ecosistema, e incluso llega a ser el primero en desaparecer cuando el hábitat se deteriora. Debido a ello, y la importancia que cumple para el ambiente y las personas, se trabaja tanto en su conservación y recuperación.
¿Qué hace Fundación Vida Silvestre Argentina por su conservación?
La Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja por la conservación del yaguareté en el Bosque Atlántico, que involucra la selva misionera y es la ecorregión que compartimos junto a WWF Brasil y WWF Paraguay hace más de 20 años. “En 2002 iniciamos nuestra colaboración con los científicos que permitieron conocer la cantidad de individuos de la especie presentes en el bosque atlántico, su rango de distribución y sus requerimientos y junto con otras organizaciones, comunidades y gobiernos trabajamos arduamente para aumentar la población de la especie. Mediante acciones de educación y extensión ambiental, de comunicación y apoyando a los guardaparques misioneros estamos haciendo frente a la cacería, uno de las principales problemáticas. A su vez, colaboramos en la resolución positiva de los casos de conflicto entre el yaguareté y las comunidades”, señaló Manuel Jaramillo.
“El apoyo y esfuerzos en conjunto, realizados con los investigadores del CONICET nucleados en el Proyecto Yaguareté, nos han permitido ajustar las estrategias de trabajo. Mediante los monitoreos periódicos que se realizan, podemos decir que a través del trabajo interinstitucional prácticamente logramos duplicar la cantidad de yaguaretés presentes en la selva misionera”, aseguró Jaramillo. “En 2005 los estudios reflejaban que la población había sufrido una drástica reducción y sólo quedaban alrededor de 40 individuos en Misiones y el Parque Nacional do Iguazú, de Brasil. En 2020, el mismo análisis demostró que la población aumento a 90 individuos aproximadamente. En la actualidad, hace unos meses junto a socios en Brasil y Paraguay, comenzamos un nuevo relevamiento con cámaras trampa en 250 estaciones en un radio de 500 mil hectáreas, en breve tendremos otra estimación poblacional que nos permitirá saber si nuestro trabajo sigue rindiendo frutos”, finalizó.
Vida Silvestre trabaja además en asegurar el hábitat del yaguareté, mediante apoyo con capacitación, equipamiento y nuevas tecnologías para la conservación a los parques provinciales. A su vez, realiza una fuerte promoción de las legislaciones vigentes para la conservación del bosque en propiedades privadas, así como en iniciativas de restauración de la selva misionera.
El trabajo con la comunidad es otro de los puntos fuertes de las acciones que Vida Silvestre realiza en Misiones. Un equipo especializado en extensión ambiental, en coordinación con el área de educación ambiental del Ministerio de Ecología, recorre y visita escuelas y centros comunitarios en diversos parajes y colonias del norte de Misiones. El apoyo de docentes es fundamental para desarrollar contenidos ambientales desde diversas expresiones del arte.