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Yateí: la abeja nativa que cura, alimenta y conserva el ambiente

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Hasta hace pocos meses, el Código Alimentario Argentino indicaba que miel era el producto proveniente de las abejas obreras, haciendo referencia a la especie Apis mellífera, originaria de Europa y distribuida en todo el mundo. Una reciente modificación incorporó a esta categoría a la sustancia que producen las meliponas Tetragonisca fiebrigi, conocidas popularmente como yateí o rubita, convirtiéndola en un recurso genuino para múltiples comunidades del norte del país que crían y utilizan estos insectos desde hace varios siglos.

La miel de las abejas nativas sin aguijón es usada como medicina y como alimento, tanto por grupos de pueblos originarios como por descendientes de inmigrantes, según reportaron diversos estudios realizados durante la última década por investigadores del CONICET en distintas provincias. Además de resaltar su importancia cultural y nutricional, aseguran que mantener y valorizar la cría de meliponas podrá ayudar a la conservación del ambiente, mediante la preservación de fragmentos de bosques nativos que, a su vez, servirán de soporte para la recuperación de especies.

Para lograr la incorporación de la miel de yateí al Código nacional, fueron necesarias múltiples acciones provenientes de distintos sectores comunitarios, gubernamentales y académicos. “Requirió un trabajo de equipo multidisciplinario, que fue muy largo e intenso, similar al que hacen estas abejas para producir su miel”, compara la investigadora independiente del CONICET en el Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UNaM)Norma Hilgert.

Es que para producir apenas un litro de miel, una colonia compuesta por 5 mil abejas trabaja todo un año. Esto convierte a la producción de las yateí en un bien sumamente preciado para las comunidades, donde la utilizan selectivamente para fines específicos o la comercializan a más de 100 dólares por litro.

De acuerdo al grupo cultural y a la especie de abeja que prospere en cada ambiente, en los estudios realizados por investigadores del CONICET se han reportado más de 400 usos distintos de las mieles -solas o combinadas con plantas-, que van desde el tratamiento de infecciones en la piel o en el sistema respiratorio hasta la cura de cataratas. “También se la utiliza como un suplemento para fortalecer el sistema inmunológico de los niños. Por ejemplo, es muy frecuente darles a los niños una cucharadita de miel de yateí antes de ir a la escuela”, comenta Hilgert, quien desde hace varios años se involucró en estudios vinculados a las meliponas nativas desde la etnobiología.

 

Una miel por cada región

En Argentina, las meliponas están distribuidas principalmente en las provincias del Norte, llegando incluso hasta algunas regiones de Catamarca y Buenos Aires. Misiones es la que tiene mayor trayectoria en el aprovechamiento de este recurso y hace más de 30 años promueve talleres sobre el manejo de las abejas en los que, junto a los pobladores, se definen las mejores prácticas de cría, se establecen los métodos para mudar un nido desde un árbol a una caja y se evalúa cuál es el momento más adecuado para iniciar la cosecha.

Pese a esta vasta experiencia, los emprendimientos vinculados a la miel de yateí no lograron el desarrollo esperado en las últimas décadas porque la producción no podía comercializarse formalmente. La incorporación al Código es el primer paso para lograr las certificaciones y registros necesarios para que se pueda vender en mercados oficiales.

La próxima instancia en el proceso de valorización de la producción melífera, explican los investigadores, es la caracterización por regiones. “Tenemos evidencia de que estas abejas prefieren la flora nativa y que particularmente usan el néctar de especies frutales silvestres que, a su vez, se emplean para hacer dulces. Con un trabajo organizado, se van a poder obtener no sólo mermeladas regionales, sino también mieles exclusivas de cada zona”, agrega Hilgert.

Además, adelanta que está previsto que se registren mieles de otras cuatro especies de meliponas, características de otros ambientes y valoradas por diferentes grupos culturales. “Uno de los objetivos es que estos recursos puedan convertirse en un ingreso más para el sistema diversificado que tienen los productores locales, que en sus chacras se dedican a distintos cultivos y hacen un aprovechamiento integral. De esa manera, se potencian las economías nativas sustentables y se fortalecen los sistemas productivos familiares, además de contribuir al mantenimiento de las funciones ecosistémicas a partir de la promoción de la presencia de estos insectos nativos polinizadores”, destaca la investigadora.

 

Soberanía alimentaria y conservación

Desde la etnobiología, los investigadores navegan entre los marcos teóricos de la biología y la antropología para estudiar los usos y el manejo que los distintos grupos humanos hacen de los recursos de la naturaleza. El abordaje pone en primer plano al vínculo que se establece entre la persona y el recurso, analizando tanto el uso como la manera en la que se adquiere y transmite el conocimiento.

La valorización de la meliponicultura en cada una de las regiones del país en las que están presentes las abejas sin aguijón será un modo de fortalecer la soberanía alimentaria, que es el derecho que tienen los pueblos a elegir qué producir y consumir. “Cuando hablamos de sistemas productivos locales nos referimos a aquellos que están vinculados a recursos silvestres o a aquellos naturalizados que han sido incorporados al acervo cultural local, es decir a recursos  que se renuevan de manera natural. Esto es fundamental para generar identidad, además de aportar a la economía familiar”, explica Hilgert, al tiempo que aclara que la producción de miel de yateí no debe ser vista como una oportunidad de enriquecimiento de los productores o una alternativa de explotación a escala masiva.

“La lógica industrial, aplicada a sistemas productivos diversificados de mediana o pequeña envergadura, generalmente no se lleva bien con la conservación. Lo que buscamos es hacer un aporte a través del uso”, advierte la investigadora. Una posible estrategia para lograr este fin será la recuperación de fragmentos de bosques nativos que están empobrecidos en terrenos privados. “Los dueños de las chacras verán que es una buena alternativa volver a plantar especies nativas porque son usadas por las yateí para hacer miel. Esto no sólo les permitiría generar productos únicos, sino que también le dará valor a esos remanentes que, a su vez, serán de ayuda para la recuperación de la biodiversidad”, agrega.

 

Colmenas en riesgo

Por múltiples causas vinculadas con deterioro del ambiente, las abejas de la especie Apis mellifera están en declive, con casos de mortandad masiva en los nidos y escasez de producción de miel en muchos países del mundo. Aunque en Argentina aún no se registra este fenómeno, la posibilidad de que las colmenas locales sean afectadas está motivando el interés de los apicultores en el uso de abejas nativas.

Los trabajos de los etnobiólogos señalan que el conocimiento acerca de las meliponas se está fragmentando. “En las comunidades, encontramos gente mayor que sabe cuáles son las meliponas que producen remedios y para qué usarlos en muchas recetas diferentes, pero ya no van al campo. Por otro lado, están los jóvenes que saben dónde están las abejas y cómo cosecharlas, pero no saben exactamente cómo se llaman. Eso significa que estamos ante el riesgo de que se pierda la información. A esto hay que sumarle que las poblaciones de algunas especies están mermando debido a las modificaciones en el ambiente”, explica Hilgert, quien confía que la incorporación de la miel de yateí al código alimentario genere un impulso comercial que se traduzca en un interés renovado por todo el elenco de meliponas.

 
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Miel de Yateí: el producto elaborado por abejas sin aguijón más demandado en el mercado

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Por Solana Sommantico. Los beneficios a la salud que trae el consumo de miel hace a este producto natural, uno de los más elegidos por los consumidores. En esta ocasión, Infocampo trae a conocer este tipo particular de miel que vale hasta 12 veces más que la convencional, producida por abejas sin aguijón.

Víctor Rusas,especialista en apicultura del INTA Colonia BenítezChaco, explicó en una oportunidad que “las meliponas producen una miel con propiedades medicinales y paliativas para afecciones en las vías respiratorias y en la vista (cataratas y conjuntivitis), como así también para la anemia y heridas en la piel”.

La creciente valoración y demanda por un segmento de alto poder adquisitivo, hace que la miel de esta abeja valga mucho más que su competencia.

Frente a este marco Rusas destacó la importancia de fomentar la cría de meliponas, algo que actualmente está desvalorizado por desconocimiento, debido a que es una especie “con grandes ventajas” como criarse en zonas urbanas y produce una miel exclusiva, con propiedades medicinales únicas y con un elevado precio en el mercado.

“Además, tiene un bajo costo de producción, lo que la convierte en una alternativa ideal para la economía familiar”, aseguró.

Estos insectos producen una miel diferente a la convencional con un sabor agridulce, con mayor humedad y más propiedades nutritivas y curativas que la miel de la abeja común ya que usan el néctar de plantas diferentes a las abejas comunes y añaden jalea real a la miel durante el proceso de elaboración del alimento de las crías.

“Es un producto exclusivo de gran demanda internacional pero con un mercado, aún, informal”, detalló el técnico apicultor.

A pesar de las numerosas ventajas, la cría de esta especie es mínima en el noreste argentino debido al desconocimiento de su manejo y ventajas. A fin de recuperar la producción de meliponas a la cadena productiva, el INTA trabaja con los apicultores regionales en la difusión de los beneficios de esta alternativa.

USOS Y PROPIEDADES

• Cura úlceras y llagas en la piel que tardan en cicatrizar. Se debe lavar y secar con cuidado el lugar afectado y luego aplicar la miel de meliponas, repitiendo tres veces al día ya que la miel se absorbe. En quince días se advierten los resultados.

 

• Para la inflamación de hemorroides, especialistas recomiendan aplicar la miel directamente en la zona afectada ya que la misma actúa aliviando las molestias inmediatamente.

• En el caso de querer atenuar manchas en el cutis, se aplica en la miel en la cara y se deja actuar durante quince minutos. Para retirarla es preciso enjuagar con agua tibia.

• Para problemas de vías respiratorias altas, como son la laringitis y sinusitis, se sugiere consumir una cucharada mediana de miel de meliponas durante tres veces al día.

• Se emplea también para tratar la anemia como alternativa natural porque estimula la producción de glóbulos rojos hasta la normalización. La clave está en tomar una cucharadita tres veces al día.

• Por último, aseguraron que regulariza las disfunciones hepáticas o intestinales promoviendo un mejor funcionamiento del hígado y del intestino.

 
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Misiones apuesta a fortalecer la producción de miel de Yateí

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Organismos provinciales y nacionales acordaron fortalecer la producción de miel de Yateí, un producto bien típico de la biodiversidad misionera y que recientemente fue incluido en el Código Alimentario Nacional. A esta decisión se arribó durante una jornada que se realizó este miércoles en la sala Eva Perón del Centro de Convenciones del Parque del Conocimiento, de Posadas. Allí comenzó el primer registro formal de productores que buscarán posicionar la miel pero con actitud conservacionista.

Si bien hay productores que comercializan la miel de Tetragonisca fiebrigi Schwarz -conocida como “Yateí”, que produce la “abeja sin aguijón” perteneciente a la familia Apidae, tribu Meliponini, cuya distribución natural en el país comprende al monte misionero- no existe un padrón formal.

Otro valor agregado a esta apuesta es que lo harán en forma sustentable y bajo la consigna conservacionista. Así lo explicaron el ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables, Juan Manuel Díaz, y el presidente del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI), Ricardo Maciel, quienes coincidieron en subrayar que “de estos talleres de capacitación seguramente surgirán nuevos atributos de este producto cuyos usos están muy difundidos en la medicina”.

En ese sentido, Maciel explicó que “el consumo estaba limitado casi al uso medicinal, pero a partir de integrar el Código Alimentario nos permite entrar a un sistema comercial sin poner en riesgo la actividad”. Es decir se podrá producir sin afectar la cuestión  ambiental. De ahí la importancia de la participación de los profesionales forestales de la Universidad Nacional de Misiones para orientar a los productores. 

Opción sustentable

El ministro de Ecología explicó que “buscamos en conjunto con otros organismos sentar las bases para el desarrollo sustentable de la actividad en Misiones. Tratando de conservar los panales, el ambiente y que se convierta en una alternativa económica más para quienes viven de lo producido en la chacra. Incluso pueden dedicarse también aquellos que vivan en las ciudades”. Recordó que “la abeja yateí y su miel es un producto bien misionero, lo que será otra alternativa para ofertar al turismo, pero necesitamos trabajar en la capacitación para asegurar un crecimiento en forma ordenada y sostenible”.

Por su parte, el productor de Montecarlo, Enrique König, contó que “trabaja con yateí desde hace mucho tiempo. Hice varias capacitaciones en Brasil, también en la provincia y es muy importante todo el intercambio que se hagan en estos talleres”. Afirmó que tiene 200 colmenas y “es mucha la demanda actualmente. No solo la usan por sus atributos medicinales, ya que es buena para la piel, ojos y porque los diabéticos pueden consumirla también porque es una miel sin sacarosa”.

La organización de la jornada de trabajo estuvo a cargo del programa Uso Sustentable de la Biodiversidad Bosque Atlántico, Yungas y Chacho Seco de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, el Ministerio de Ecología de la provincia, el Ministerio del Agro y la Producción, la Secretaría de Agricultura Familia de la provincia y el Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI).

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Misiones logra insertar a la miel de Yateí al código alimentario nacional

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A partir de un sostenido trabajo de articulación entre diversos actores (productores, comunidades Guaraníes, guardaparques, la Universidad Nacional de Misiones  y Organismos Públicos como la Secretaría de Ambiente de la nación se logró la inclusión en el Código Alimentario Argentino (CAA) la Miel Yateí. A partir de la resolución 17/2019 de la Secretaría de Regulación y Gestión Sanitaria, del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, queda incorporada la miel de Tetragonisca fiebrigi Schwarz, conocida en el Argentina como Yateí, rubita o mestizo, en el Capítulo X del Código Alimentario Argentino (CAA). Es un aporte de un producto de la biodiversidad misionera al desarrollo de una futura actividad económica sustentable que se propone apoyar y ampliar.
 
Esta decisión proporcionará de ahora en más a las comunidades guaraníes como también a productores que generan esta miel obtener un ingreso alternativo haciendo uso sustentable del entorno. Misiones participa a través del Ministerio de Ecología y de Recursos Naturales Renovables en el proyecto de uso sustentable de biodiversidad o USUBI, por medio del cual se llevaron a cabo las investigaciones, reuniones y coordinación para la presentación ante la Comisión Nacional de Alimentos la miel de Yateí para la incorporación al Código Alimentario Nacional.
 
De esta manera la miel de nuestra abeja nativa (Tetragonisca fiebrigi Schwarz), queda a un solo paso ante el SENASA para su transporte y comercialización dentro y fuera del país.

 
La miel Yateí es el producto elaborado por abejas nativas que se encuentran en la selva misionera, sin aguijón llamadas meliponas (Tetragonisca fiebrigi) derivado de la succión del néctar de las flores, que es transformado, combinado con sustancias específicas propias de las abejas, almacenado y madurado dentro de las colonias. A nivel regional esta especie posee un gran valor para la biodiversidad, ya que es un importante polinizador de la flora nativa y se destaca como un recurso con potencial económico, pudiendo ser utilizada como complemento productivo, principalmente en predios familiares, comunidades aborígenes y chacras con producción diversificada y bosque en pie, en función de su fácil e inocuo manejo, de las propiedades nutricionales y del valor agregado de los productos obtenidos. Este es un paso más hacia la puesta en valor para la comercialización legal de productos que respetan la biodiversidad de la flora y fauna nativa misionera.

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