yerba mate argentina

El balance del INYM, un argumento clave frente a la nueva desregulación del sector yerbatero

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El balance de gestión del Instituto Nacional de la Yerba Mate correspondiente al período 2002–2023 se convirtió en un documento central dentro del debate actual sobre el futuro de la actividad yerbatera. En un contexto marcado por la desregulación introducida a partir del Decreto 70/23, el informe permite observar, con datos objetivos y verificables, los logros alcanzados por el organismo hasta antes de la quita de sus facultades, y se posiciona como una pieza clave para argumentar la necesidad de preservar su continuidad institucional. Ese documento fue enviado al ministro del Interior, Diego Santilli, a quien se le pidió que intervenga para frenar lo que consideran una “destrucción criminal” de la producción primaria.

El documento, elaborado por las entidades productivas que tienen representación en el INYM, repasa 21 años de gestión pública-privada en una de las economías regionales más relevantes del noreste argentino. En ese período, el instituto funcionó como ente de derecho público no estatal, con financiamiento del propio sector y un directorio integrado por representantes públicos y privados, y tuvo un rol decisivo en el ordenamiento, crecimiento y modernización de toda la cadena productiva yerbatera .

El INYM fue creado en 2002 por la Ley 25.564, como respuesta directa a una profunda crisis sectorial que derivó en protestas masivas de productores, tareferos, secaderos, cooperativas e industrias, conocidas como los “tractorazos”. En aquel momento, la actividad carecía de datos confiables, normativa actualizada y mecanismos de regulación que garantizaran previsibilidad. Desde su puesta en funcionamiento, el organismo comenzó a generar estadísticas, registros y herramientas de planificación que permitieron diseñar políticas sectoriales de mediano y largo plazo .

Uno de los pilares de su accionar fue la fijación del precio mínimo de la materia prima, una herramienta que, según el balance, permitió ordenar el mercado y generar condiciones de estabilidad. En 2023, incluso, el precio de la hoja verde llegó a pagarse por encima del valor oficial, en un escenario que el propio informe define como uno de los mejores momentos de la actividad en más de un siglo de cultivo sistemático.

Crecimiento productivo y expansión de la cadena

Los datos recopilados por el INYM muestran un crecimiento sostenido de la actividad entre 2011 y 2022. La producción de hoja verde pasó de 703.312 toneladas a 829.237 toneladas, mientras que aumentó la cantidad de productores, secaderos y molinos en la zona productora de Misiones y el norte de Corrientes. En el mismo período, los productores que comercializaron hoja verde crecieron de 7.360 a 9.942, los secaderos de 166 a 209 y los molinos y fraccionadores de 96 a 101 .

El mercado interno también evidenció una expansión: el consumo pasó de 248.989 toneladas en 2011 a 275.809 toneladas en 2022. En paralelo, las exportaciones crecieron de 35.428 a 40.304 toneladas, con presencia en más de 50 países. Estos registros consolidaron a la Argentina como principal productor y exportador mundial de yerba mate, con un consumo per cápita que alcanzó niveles récord en los últimos años.

Uno de los aspectos destacados del balance es la Resolución 170/21, aprobada en junio de 2021, que reguló la expansión de la superficie plantada. La norma habilitó la plantación de hasta cinco hectáreas por año y la renovación de hasta el dos por ciento de la superficie existente, estableciendo reglas comunes para pequeños, medianos y grandes productores. Según el INYM, esta medida permitió un crecimiento ordenado de la materia prima, favoreció el arraigo de las familias rurales, fortaleció a las cooperativas y dinamizó las economías locales donde se concentran las plantaciones .

El informe también detalla el funcionamiento del Servicio de Extensión Yerbatero (SEY), creado en 2020, integrado por ingenieros agrónomos que trabajan directamente con pequeños productores. El objetivo fue mejorar la productividad de manera sustentable, mediante prácticas de conservación de suelos, manejo del agua, control biológico de plagas y mitigación de los efectos del cambio climático. Esta asistencia técnica integral se orientó a lograr incrementos graduales y sostenidos de la producción, sin comprometer los recursos naturales.

En paralelo, el INYM desplegó más de 25 programas de apoyo al sector, que incluyeron la entrega de herramientas, indumentaria y equipamiento, así como becas educativas para hijos de productores y tareferos. Entre 2020 y 2023 se distribuyeron miles de motoguadañas, motosierras, tijeras automáticas y equipos de protección, con el objetivo de mejorar las condiciones laborales y la eficiencia de la cosecha.

El respaldo al sector tarefero ocupó un capítulo específico, con aportes al Programa Intercosecha, capacitación laboral y provisión de equipamiento durante los períodos sin actividad. Estas acciones, según el balance, fueron claves para sostener el empleo y reducir la vulnerabilidad social en una actividad altamente estacional.

Otro eje central fue la política de calidad. El INYM creó el Área de Control y Gestión de Calidad y fortaleció la fiscalización, con controles fisicoquímicos y microbiológicos en toda la cadena. Se implementaron normas para la yerba mate importada, con el objetivo de resguardar a la industria nacional y garantizar que el producto que llega al consumidor cumpla con los estándares argentinos.

En paralelo, el organismo impulsó investigaciones científicas sobre las propiedades benéficas de la yerba mate, organizó jornadas de divulgación y creó una base de datos bibliográfica única a nivel mundial. Estas acciones acompañaron el posicionamiento del producto en mercados internacionales, donde crece la demanda de alimentos naturales y funcionales, y favorecieron el desarrollo de nuevos formatos de consumo.

Un balance que alimenta el debate actual

El documento concluye destacando que, en sus 21 años de funcionamiento, el INYM brindó previsibilidad, crecimiento y desarrollo a una cadena integrada por unos 15.000 tareferos, más de 12.500 productores, decenas de cooperativas, secaderos e industrias, con impacto directo en Misiones y el norte de Corrientes. En ese sentido, el balance se presenta hoy como una herramienta central para evaluar las consecuencias de la desregulación y como un insumo clave en el debate sobre la continuidad del organismo.

En un escenario de fuerte incertidumbre para la actividad yerbatera, los datos del INYM permiten observar que la regulación no sólo ordenó el mercado, sino que también promovió inversión, empleo, calidad y expansión internacional. Para los actores del sector, estos antecedentes constituyen elementos fundamentales para defender la vigencia del instituto como órgano regulador y evitar la pérdida de un esquema que, hasta su desarticulación, había mostrado resultados concretos y medibles en una de las principales economías regionales del país.

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Yerba: productores acusan “destrucción criminal” y piden a Santilli frenar el desguace del INYM

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Organizaciones de productores yerbateros solicitaron la intervención del ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli, para revertir lo que definieron como un “criminal deterioro del sector yerbatero”, al que atribuyen a las medidas adoptadas por el Gobierno nacional desde la entrada en vigencia del DNU 70/23 y la quita de facultades al Instituto Nacional de la Yerba Mate.

El reclamo fue formalizado en una nota fechada el 29 de enero de 2026, que será entregada esta semana por representantes de CONINAGRO durante una reunión prevista con el funcionario nacional. En el documento, los productores advierten que desde la asunción del presidente Javier Milei, la Yerba Mate Argentina atraviesa un proceso de deterioro acelerado que compromete no sólo la sustentabilidad económica de la actividad, sino también la calidad e inocuidad del producto, que contrasta con la realidad yerbatera hasta antes de la desregulación.

Según plantean, el Decreto 70/23 y otras decisiones de política económica “están ocasionando la destrucción de una economía regional que hasta hace dos años era pujante”, afectando de manera directa a miles de trabajadores, pequeños productores, cooperativas, secaderos y pequeñas y medianas industrias. En ese marco, alertan que el daño ya comienza a impactar sobre la calidad del producto final, con eventuales riesgos sanitarios y consecuencias negativas para la comercialización, tanto en el mercado interno como en el externo.

La nota lleva las firmas de Hugo Sand, de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM); Salvador Torres, del Movimiento Agrario de Misiones (MAM); Julio Petterson, de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN); Jorge Lizznienz, productor de Jardín América; Antonio França, de la Asociación de Productores Yerbateros y Tareferos del Alto Uruguay; y Jorge Skripczuk, de la Asociación Civil Impulso Yerbatero.

Los dirigentes agrarios reivindican la plena vigencia del INYM como herramienta central para el desarrollo del sector. “Sabemos por experiencia que la única herramienta que permite crecimiento y previsibilidad a una actividad con más de 120 años de historia es la regulación del mercado”, sostienen, y reclaman la restitución de todas las facultades del organismo.

En el mismo sentido, cuestionan la gestión encabezada por el recientemente designado presidente del INYM, Rodrigo Correa, al considerar que sus decisiones profundizan la crisis existente. Entre los puntos señalados, rechazan la creación de una secretaría privada en el organismo en un contexto de fuerte deterioro económico del sector.

Junto al escrito, los productores adjuntaron un documento que resume el impacto positivo del INYM en sus 21 años de funcionamiento. Allí recuerdan que el organismo aportó previsibilidad y crecimiento a toda la cadena yerbatera, integrada por unos 15.000 cosecheros, 13.000 productores, 190 secaderos, 60 cooperativas y más de 110 molinos y fraccionadores, además de impulsar un plan estratégico y posicionar a la yerba mate como un alimento saludable en los mercados nacional e internacional.

Finalmente, solicitan a Santilli una reunión y su intermediación ante las autoridades nacionales “para comenzar a revertir esta insensata destrucción de una economía regional clave”, y remarcan que la defensa de la Yerba Mate Argentina “es inseparable de la vigencia plena del Instituto Nacional de la Yerba Mate, tal como funcionaba antes del Decreto 70/23”.

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Carne y yerba mate, una alianza estratégica para ganar mercados en Europa y el mundo

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Dos de los productos más representativos de la economía y la identidad productiva argentina avanzan hacia una estrategia conjunta de promoción global. El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) acordaron profundizar un trabajo coordinado para posicionar la yerba mate argentina junto a la carne vacuna en las grandes ferias internacionales, con el objetivo de ampliar el consumo externo, fortalecer la Marca Argentina y potenciar el valor agregado de ambas cadenas productivas.

La iniciativa se consolidó tras una reunión realizada el miércoles 10 de diciembre, en la que participaron los directores del INYM Gerardo Vallejos (sector Cooperativas) y Gerardo López (sector Industria), la subgerente de Promoción y Desarrollo María Marta Oria, y el presidente del IPCVA, Georges Breitschmitt. Allí coincidieron en la necesidad de sostener el mercado interno, pero remarcaron que el crecimiento de largo plazo exige una mayor inserción internacional, aprovechando sinergias entre dos productos con fuerte reconocimiento global.

Promoción conjunta y estrategia de Marca Argentina

El eje central del acuerdo apunta a desarrollar una agenda común de promoción internacional, especialmente en ferias y eventos donde la carne vacuna argentina ya cuenta con espacios consolidados. La propuesta consiste en que, en los ámbitos de degustación organizados por el IPCVA, los visitantes puedan encontrar también yerba mate argentina, tanto en su formato tradicional como en saquitos, acompañada de información sobre su proceso de elaboración y sus beneficios para la salud.

Desde ambas instituciones destacaron que la carne y la yerba mate no solo son bienes exportables, sino símbolos culturales y económicos de alcance nacional, claves dentro de la estrategia de posicionamiento país. En ese sentido, el trabajo conjunto busca generar una visión estratégica que contribuya a la promoción, fomento y fortalecimiento de la producción, industrialización, comercialización y consumo de ambos productos, tanto en el plano alimentario como en sus derivados y nuevas modalidades de consumo.

Además, se subrayó el valor de estas acciones como herramienta para potenciar el turismo y la identidad cultural argentina, integrando alimentos, tradiciones y experiencias asociadas al origen.

Europa, un mercado en expansión para la yerba mate

En paralelo a esta estrategia conjunta, el INYM profundizó su agenda internacional con la capacitación “Exportación de yerba mate: oportunidades en el mercado europeo”, organizada junto a la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional. La actividad, realizada vía Zoom, contó con exposiciones de Germán Sturc, economista y desarrollador de negocios internacionales, y Victoria de la Torre, fundadora y CEO de Southmatea.

Durante la capacitación se analizó el crecimiento del consumo de yerba mate en la Unión Europea, un mercado que mostró una expansión significativa en las últimas dos décadas. Según los datos presentados, entre 2005 y 2024 las importaciones de yerba mate —principalmente desde Argentina y Brasil— pasaron de 2.500 toneladas, por un valor de U$S 3,5 millones, a cerca de 9.000 toneladas, equivalentes a U$S 31 millones.

España se consolida como el principal destino europeo, concentrando alrededor del 50% de las ventas de yerba mate en formato tradicional, con una fuerte presencia del producto argentino. Le siguen Alemania y, en menor medida, Francia, Italia y Polonia. El informe destacó que España combina una amplia colectividad sudamericana, cultura de infusiones, fácil acceso al canal latino y una creciente inserción en segmentos bio/salud y comercio electrónico, mientras que Alemania se posiciona como un mercado abierto a la experimentación con “superfoods” y productos funcionales.

Nuevos formatos, valor agregado y desafíos regulatorios

Los especialistas coincidieron en que el crecimiento europeo no se limita al formato tradicional. El potencial se amplía hacia segmentos como las bebidas RTD (Ready To Drink), bebidas energéticas, infusiones tipo “mate tea”, solubles para “mate instantáneo” y desarrollos vinculados al rubro no bebidas, como cosmética, cápsulas nutricionales y suplementos herbales, apalancados en el alto contenido de polifenoles antioxidantes y otras propiedades funcionales de la yerba mate.

En este contexto, se señaló que la denominada industria de bebidas y no bebidas cerrará 2024 con un volumen estimado de U$S 712 millones, con una proyección de U$S 1.200 millones para 2035, un escenario que abre oportunidades concretas para la diversificación del producto argentino.

No obstante, el mercado europeo también plantea desafíos. Entre ellos, el cumplimiento estricto de normativas, registros y etiquetados, así como la necesidad de adaptar el packaging y el mensaje a los distintos perfiles de consumidores. Según se explicó, la tendencia en la UE privilegia diseños naturales, vinculados al entorno, con colores tierra, verdes y materiales reciclables, evitando estéticas saturadas o un “look sudamericano tradicional” excesivamente cargado.

El caso de Alemania fue citado como ejemplo de adaptación exitosa: desde 1924 se produce allí “Club-Mate”, una bebida carbonatada sin alcohol elaborada con extracto de yerba mate, que se convirtió en un producto de culto entre comunidades vinculadas a la tecnología, la música electrónica y los videojuegos.

Un escenario de oportunidades para la yerba mate argentina

El balance final de la capacitación fue claro: la Unión Europea representa un mercado estratégico en expansión para la yerba mate argentina, con demanda creciente en segmentos de valor como hoja premium, blends funcionales, bebidas RTD y suplementos. Europa occidental concentra la mayor parte de la innovación y premiumización, con altos márgenes y una fuerte percepción de calidad para los productos de origen argentino en canales bio, gourmet y health.

En ese marco, conceptos como “clean energy”, “plant-based”, sustentabilidad, ritual auténtico y herencia cultural aparecen como ejes clave para un posicionamiento competitivo. Integrar estas tendencias con la potencia simbólica de la carne vacuna argentina refuerza una estrategia que busca no solo vender productos, sino exportar identidad, valor agregado y cultura productiva.

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“El INYM no regula, ordena el mercado y garantiza la calidad de la yerba mate”

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Productores de Misiones defienden al INYM, advierten que el Instituto se autofinancia y ordena el mercado sin costo para la Nación.

En un contexto de creciente tensión en el sector yerbatero, productores de Misiones realizaron un “abrazo simbólico” en defensa del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Matías Pellizzer, productor de Dos Arroyos, alertó que la pérdida del organismo afectaría a pequeños y medianos productores, degradaría la calidad del producto y pondría en riesgo la continuidad de generaciones en la actividad.

“El instituto no pone precios, ordena el mercado. Y hoy, sin controles, la gente está tomando cualquier cosa”, advirtió.

El rol del INYM y la crisis del sector

El reclamo se enmarca en más de dos años de protestas por parte de los productores yerbateros en busca de un precio justo para la hoja verde. Según Pellizzer, existe un malentendido a nivel nacional respecto a la función del INYM: “Está mal visto porque creen que regula el mercado, pero el instituto lo único que hace es ordenar. El precio siempre surge de acuerdo entre varias partes”.

El dirigente remarcó que la situación actual se agrava con el ingreso de yerba importada sin controles de calidad. “Hoy viene yerba de afuera y nadie sabe qué es lo que viene. La gente está tomando cualquier cosa, se perdió mucho la calidad”, señaló.

En este escenario, el riesgo de abandono de la producción es creciente, sobre todo entre los productores medianos, quienes concentran buena parte de la inversión en tecnología y fertilización. “El pequeño productor puede sostenerse con otras actividades como el tabaco o el té, pero el productor mediano es el que más invierte y hoy no lo puede hacer”, explicó.

El impacto sobre medianos productores y la continuidad generacional

Uno de los puntos críticos es la situación de los productores medianos, que cumplen un rol central en la cadena yerbatera y sostienen la transmisión generacional de la actividad. Pellizzer destacó: “El mediano productor manda a estudiar a los hijos, invierte en fertilizantes, en tecnología, en mejorar la chacra. Hoy eso no lo puede hacer. Nos cuentan que no saben cómo sostener a un hijo en la facultad los años que le faltan para recibirse, y es una pena”.

La pérdida de este eslabón significaría no solo menor inversión en innovación y calidad, sino también un quiebre en la continuidad de las familias productoras. “El hijo del mediano productor es el que vuelve al campo, a seguir lo que empezaron el abuelo o el padre. Sin condiciones económicas, ese ciclo se rompe”, lamentó.

Matías Nicolás Pellizzer en su chacra en Dos Arroyos

Autofinanciamiento del INYM y el debate con Nación

Los productores también rechazaron el argumento oficial de que el INYM representa un costo fiscal. Pellizzer aseguró que se trata de un organismo autárquico: “Desde una oficina en Buenos Aires un diputado me dijo que el instituto le cuesta a la Nación. No tiene ningún costo. Se financia solo, el gobierno nacional no invierte ni un centavo”.

Para los productores, el desconocimiento del funcionamiento financiero del organismo alimenta decisiones políticas que terminan debilitando la cadena productiva. En este sentido, subrayaron que la continuidad del INYM no solo es una cuestión económica, sino institucional, ya que garantiza la representatividad y el equilibrio entre productores, industria y trabajadores en la definición de políticas sectoriales.

Riesgo de retroceso estructural

De prosperar el debilitamiento del INYM, advierten los productores, las consecuencias serían múltiples: caída de precios de la hoja verde, deterioro de la calidad del producto, pérdida de competitividad internacional y desinversión en tecnología. A nivel social, la falta de rentabilidad expulsaría a productores medianos, debilitando la economía regional y afectando la continuidad de generaciones vinculadas a la yerba mate.

“El instituto ordena, no regula. Si desaparece, lo que se pone en riesgo no es solo el ingreso de los productores, sino la identidad de la yerba como producto emblemático de Misiones y de la Argentina”, concluyó Pellizzer.

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“El INYM es una conquista histórica que no podemos perder”

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Sindicato de Obreros Rurales exige defender el INYM como garantía de derechos y equidad en la cadena yerbatera

El Sindicato Único de Obreros Rurales (SUOR), representado por Ana Cubilla, se sumó a la convocatoria en defensa del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), advirtiendo que su debilitamiento pone en riesgo una conquista histórica del sector productivo y laboral. La dirigente señaló que el instituto no solo regula precios y producción, sino que otorga un marco de referencia que impacta directamente en las paritarias rurales y en la calidad de vida de miles de trabajadores.

Un organismo nacido de la lucha social y productiva

El INYM fue creado tras intensas movilizaciones en los años noventa y principios de los 2000, en un escenario similar al actual de crisis de precios, desigualdad y concentración del mercado. Cubilla recordó que “es una institución que nació de la lucha de los años noventa, parecido a lo que está pasando ahora. Durante veinte años se logró sostener un piso regulatorio que no podemos perder porque se le ocurra a un presidente de la Nación”.

La sindicalista subrayó que, aunque el INYM no regula directamente las condiciones laborales —que se fijan en la Comisión Nacional de Trabajo Agrario—, su rol es determinante como referencia. “Eso da un piso de todas maneras para ver cuánto es esa paritaria a partir de lo que dice el INYM cada cosecha de cada año”, explicó.

Cubilla también cuestionó la postura oficial del gobierno nacional, al que acusó de desconocer la naturaleza autárquica del instituto: “No se maneja solo el Instituto de la Yerba Mate, es autárquico. El presidente de la Nación no acata ni siquiera las órdenes de la justicia”.

La mesa yerbatera: equidad y representación

Uno de los aspectos destacados por el SUOR es el carácter plural del INYM, donde confluyen pequeños productores, industriales, cooperativas y trabajadores en un espacio de deliberación conjunta. “Es muy importante, porque sentaba en una mesa en igualdad de condiciones a productores pequeños, a los grandes industriales y al sector de los trabajadores. Eso no se da en las relaciones de poder habituales”, afirmó Cubilla.

No obstante, la representante sindical señaló que aún falta ampliar la participación de las organizaciones laborales en esa mesa. “Siempre pedimos sentarnos en esa mesa, que haya más voces de los trabajadores y trabajadoras. Históricamente están muy retrasados en todo lo que son derechos laborales, porque el sinónimo de siempre es pobreza”, expresó.

La dirigente destacó la paradoja de que, pese a ser el motor que hace posible que el mate llegue a la mesa de los consumidores en Argentina y el mundo, los trabajadores rurales siguen asociados a condiciones de vulnerabilidad. “Gracias a los trabajadores se tiene el mate todos los días, pero esos trabajadores históricamente tienen sinónimo de pobreza en la provincia”, denunció.

Riesgo de retroceso social y sindical

La advertencia del SUOR apunta a las consecuencias de un eventual desmantelamiento del INYM. Según Cubilla, la pérdida del organismo implicaría un retroceso no solo económico, sino también social y político: menores precios de referencia, precarización de las condiciones laborales y exclusión de los trabajadores de los ámbitos de decisión.

“Es necesario que las organizaciones de trabajadores estén mucho más representadas en estas mesas, porque se trata de defender derechos básicos en un sector estratégico para la economía de Misiones y para la identidad cultural del país”, concluyó la dirigente.

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