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Tapabocas, el accesorio menos pensado

Tapabocas, el accesorio menos pensado
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Forman parte del look del día. Aparecieron como una medida de protección al Coronavirus y poco a poco se fueron complementando a la indumentaria y el estilo. Larga vida a los tapabocas que nos protegen, son una salida laboral y se aggiornaron a los looks del día y la noche.

De distintos modelos, tamaños y formas. Inclusivos, con características bien definidas,  confeccionados a color, lisos, con estampas, diseño y extravagancia. Le aportan esa cuota que permite distinguir la personalidad de quien lo lleva. Los tapabocas se transformaron en el accesorio menos pensado.  

Apareció con el objetivo de prevenir contagios de COVID-19, ¡y sí, llegó para quedarse al menos por un buen tiempo! hoy es el “accesorio del momento” en todo el mundo.

Hemos visto a través de las redes sociales como miles de personas se las ingenian para combinar el tapabocas, o también llamado cubrebocas, con el look del día.


Tapabocas glamorosos y extravagantes elegidos para aquellas personas que le gusta el brillo o solamente quieren darle un touch a su vestimenta.

Volvamos un poco hacia atrás. En un principio cuando se determinó que el uso del tapabocas era esencial para protegernos de los contagios, se utilizaron los barbijos blancos, clásicos, quirúrgicos.

En la Argentina se determinó que eran obligatorios para salir a la calle y fue determinante para que se convirtieran en una salida laboral para los miles de diseñadores que vieron paradas sus producciones por la cuarentena. Así, hoy por hoy salimos y vemos diversos tipos y hasta empresas online que se crearon y se dedican exclusivamente a su confección.  Empresariales, aquellos que marcan fanatismo hacia clubes deportivos o artistas. Pero más de allá de ser un accesorio, nos iguala.


“tapabocas Inclusivo” creados con el fin de  facilitar la comunicación con personas hipoacúsicas.

Barbijos que representan la defensa de un derecho, una elección, una forma de pensar.

Como mencioné antes, esta pandemia  afectó de manera generalizada a los diseñadores quienes a pesar del aislamiento social, preventivo y obligatorio vieron la posibilidad de continuar con sus actividades y  pusieron a prueba su creatividad para confeccionar  una gran variedad de modelos de tapabocas.

Este es el caso de Benito Fernández, uno de los creadores de indumentaria de moda más reconocido de la Argentina. El contexto lo llevó a inspirarse en diseños increíbles, originales con estampados y diferentes texturas, lanzando de esta manera su propia línea de tapabocas, con el objetivo de unir la moda a las nuevas costumbres sanitarias, que se convirtieron en furor para muchas de las grandes personalidades del espectáculo y del mundo. Diseños exclusivos por sus telas, y modelos.

En la misma línea, diseñadores reconocidos de todo el país se unieron para formar parte de la campaña “El barbijo se puso de moda”, entre ellos  Javier Saiach, el propio Benito Fernández, Adriana Costantini, Maria Gorof, Laura Noetinger, Marcelo Senra, Adrian Brown, Suami Delelis, Laurencio Adot, Araceli Pourcel, Veronica de la Canal y Santiago Artemis. Organizado por la fundación y Centro Rossi que tiene como directora a Agustina Rossi. El objetivo de esta campaña es acompañar  y generar una cercanía a un accesorio al que no estábamos  acostumbrados y que es de uso esencial demostrando a su vez solidaridad con los demás.

Y si hablamos de tendencias y estilos, podemos mencionar a la primera dama de la Argentina,  Fabiola Yáñez, quien acompañó al presidente en su visita a Misiones, y lució un llamativo barbijo de color negro sujeto a la cabeza con un imponente moño, modelo mortal kombat de la diseñadora Florencia Tellado, en la Inauguración del Hospital Materno Neonatal de Posadas.

¿Quiénes se animaron también a llevar adelante este emprendimiento en Misiones? Podemos decir que uno de los más destacados es Leo Coronel diseñador de alta costura quién trabaja en conjunto con Ariel Pawluszek y Antonella Piedrabuena.

La idea fue ponerle onda, con géneros, tal vez que salgan de lo común, entonces armamos alguna de lentejuelas y estampados, y así fuimos variando, siempre con la consigna de que cada vez que salía un modelo nuevo eran de cantidad limitada. También, hicimos unos en colores básicos, como blanco, negro, marrón, gris, azul que son los siempre combinan y que con todo siempre quedan bien. Y con eso tuvimos grande demanda ya que son los que más rápidos se agotan. Siempre teniendo en cuenta todas las normas para que los mismos protejan al margen de darle una nota de color a este nuevo accesorio de la vestimenta, que vino para quedarse por un largo tiempo en nuestra cultura occidental”, expresó a Economis Leo Coronel, diseñador de alta costura de la provincia.

Escribió, Agustina Almirón. @Agustinaalmi

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