Tipos de cultivos agrícolas y aplicaciones de la tecnología satelital
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El objetivo principal de la agricultura es obtener cultivos. Se considera cultivo a una planta que puede desarrollarse hasta servir para uso humano; al mismo tiempo, el cultivo puede ser una parte de la cosecha o un producto refinado, por ejemplo, sin cáscara.
Dado que cada región tiene sus propias características meteorológicas y propiedades del suelo, una tarea clave para los agricultores es la de conocer cuáles son los diferentes tipos de cultivos que dan mayor rendimiento y cuáles son aquellos que no merece la pena plantar.
Clasificación y tipos de cultivos según la estación
No todos los tipos de cultivos agrícolas crecen en el mismo momento del año. Así pues, una clasificación habitual de los tipos de cultivos se basa en la época en la que se plantan y se cosechan.
Los cultivos de otoño, también denominados cultivos monzónicos o cultivos kharif, se cultivan a finales de primavera/principios de verano y se cosechan entre septiembre y octubre. Este tipo de cultivos necesitan un clima cálido y abundante agua, por lo que suelen plantarse en Asia. Algunos ejemplos de este tipo de cultivo son el arroz, el maíz, la soja o el algodón.
Los cultivos de invierno o cultivos rabi crecen durante el invierno. En función de la zona, se plantan entre octubre y diciembre y se cosechan a finales de invierno y principios de primavera (marzo-abril). Aunque la germinación se realiza con clima templado, su crecimiento se dará solo si el ambiente es frío. El trigo, la cebada, los guisantes, la avena, el garbanzo o la mostaza pertenecen a esta categoría.
El tercer tipo es el de los cultivos zaid, que se cultivan entre los cultivos de otoño (kharif) y los de invierno (rabi). Se caracterizan por necesitar un clima cálido y seco durante el crecimiento y una mayor duración del día para la floración. El pepino, la calabaza, la sandía, el melón y diversas legumbres son cultivos zaid.
Clasificación y tipos de cultivos según su ciclo de vida
Otra forma de clasificar los tipos de cultivos es en base a su ciclo de vida. En esta categoría, también encontramos 3 tipos: cultivos anuales, bianuales y perennes. Como su propio nombre indica, los cultivos anuales tienen un ciclo de vida en torno a 1 año. Estos cultivos, como tomates, rábanos, berenjenas, judías, guisantes, lechuga, pepinos, mostaza y todos los tipos de cereales, crecen a través de semillas, maduran hasta florecer y producir semillas hasta que se cosechan en una sola temporada de cultivo. Aunque estos cultivos necesitan ser replantados, las semillas que generan sirven de puente entre una generación y la siguiente.
Los cultivos bianuales tienen un ciclo de vida de 2 años. El primer año, el cultivo desarrolla la estructura vegetativa (hoja, tallo y raíz) en miniatura y después entra en una fase de reposo en la estación más fría. Una vez en la segunda temporada, se produce la elongación del tallo, el desarrollo de las flores, el desarrollo y maduración de las semillas y, posteriormente, la muerte de la planta entera. Son cultivos bianuales la cebolla, la zanahoria, la col, la remolacha, el nabo o la amapola.
Por su parte, los cultivos perennes son aquellas plantas que sobreviven más de dos temporadas de cultivo. Por norma general, cada invierno la planta muere (hojas, frutos) y en la siguiente temporada de crecimiento, las plantas vuelven a crecer a partir del mismo sistema de tallo, ramas y raíces que existía anteriormente. Este es el caso de la pera, la manzana, la almendra, el melocotón o la avellana.
Clasificación y tipos de cultivos según su propósito
En función del objetivo con el que se plante un cultivo, éste puede pertenecer a una de las siguientes 6 categorías: cultivos alimentarios, forrajeros, de fibras, oleaginosos, ornamentales e industriales.
Por un lado, los cultivos alimentarios, como frutas y verduras, se cosechan para el consumo humano y fueron el primer tipo de agricultura que se practicó. Por otro lado, los cultivos forrajeros, como la alfalfa, también se usan para consumo, en este caso del ganado. Dentro de esta categoría se puede distinguir entre forraje verde, que se consume cuando la cosecha todavía está verde, o el heno, que se cosecha y se deja secar mientras se almacena.
Los cultivos de fibras, como el algodón y el cáñamo, se cosechan para fabricar productos textiles y de papelería. Las fibras suelen proceder del tallo de la planta y se secan y procesan antes de poder usarlas en la fabricación de otros productos. En el caso del papel, la fibra se convierte en pulpa.
Los cultivos oleaginosos tienen como objetivo producir aceite para consumo humano y uso industrial. Entre los usos industriales está la fabricación de biocombustible, así como su uso en la fabricación de pinturas, jabones y lubricantes para maquinaria.
Los cultivos ornamentales suelen cultivarse en viveros con fines decorativos. Es el caso de flores como el tulipán, la rosa o el clavel. Este tipo de plantas pueden cultivarse en interior y exterior. Por último, los cultivos industriales pueden ser usados como tal, como el tabaco, o en la producción de bienes industriales, como el caucho.
Tecnología satelital útil sin importar el tipo de cultivo
Cada tipo de cultivo requiere de unas condiciones específicas para su desarrollo, lo cual puede suponer un desafío incluso para el agricultor más experimentado. Por suerte, la tecnología satelital es un aliado fiable y poderoso cuando se trata de hacer frente a esta tarea.
Plataformas como EOSDA Crop Monitoring están equipadas con diversas funciones que resultan de utilidad: la clasificación de los tipos de cultivo, permite conocer, mediante el uso de imágenes de satélite, qué tipos de cultivos hay plantado en una región. Esto permite estimar cuál será la producción de cada cultivo (y determinar su posible precio de venta), así como el porcentaje de tierra destinado a cultivo de alimentos, zonas de pastoreo, etc.
EOSDA Crop Monitoring también es de ayuda a la hora de establecer rutinas de rotación de cultivos o realizar riego de precisión. De este modo, no solo se producen cultivos de forma más sostenible, también otros agentes del sector (como agentes de seguros o consultores) pueden conocer de primera mano información clave sobre el proceso agrícola.
