Un emprendedor misionero busca instalar la auténtica chipa misionera en el mercado nacional

Los alimentos regionales son uno de los aspectos más demandados en el turismo y una de las experiencias más contadas por los viajeros al volver a su hogar. Es usual, al ir de viaje a algún lugar del mundo, volver al hogar con dulces o alimentos típicos del lugar visitado, para regalar a familiares y amigos.

En Misiones (y gran parte de la región del NEA) la chipa de almidón de mandioca es uno de los productos más identitatarios de la región, pero no es un alimento transportable, ya que se debe consumir durante el día. Ante este problema, Osvaldo Ramírez, un abogado de la ciudad de Posadas, decidió buscar una solución concreta, efectiva y práctica y el resultado fue Bizcochipa, un snacks a base de almidón de mandioca.

Osvaldo es un trabajador risueño y amable, en sus ojos se refleja el brillo del orgullo que le genera poder sacar al mercado ese producto que resultó ser una solución a un escollo que siempre se le presentó, cuando amigos de otras partes del país le pedían les envíen la chipa misionera. “Tengo amigos de Córdoba y Mar del Plata que me pedían que les envíe chipas de acá, pero no se podía, ya que es algo que tenés que comer en el día”, explicó.

Es por esto que le surge la idea de preparar un producto que transcienda los meses, que pueda ser empaquetado y transportar largas distancias, sin que pierda calidad ni sabor, lo que resultó ser un snack de almidón de mandioca. “Es la chipa con la masa de la chipa, con almidón de mandioca, con todos los ingredientes que tiene que tener y lo que diferencia a la chipa tradicional, que está hecho tipo un snack y tiene duración en el tiempo”, detalló Osvaldo.

Al ser un producto nuevo, innovador, tuvo que realizar un trabajo exhaustivo de investigación, de prueba y error. Con la pandemia del Covid-19, que obligó a gran parte de la población a mantenerse encerrada, aprovechó para pensar cómo podría materializar esa idea.

Lo primero fue diferenciar la chipa argentina, de la paraguaya, ya que en el vecino país ya trabajan con un producto de similares características. “La diferencia con la chipa paraguaya, es que tiene anís, algo que en nuestra chipa no va”, remarcó. Una vez definida esta diferenciación, tuvo que empezar a poner manos a la obra, para encontrar una masa que se adecúe a lo que pretendía.

“Fue un consultar con mi madre que es paraguaya, mi señora, no podía preguntar a panaderos, porque trabajan con harina y mi producto no lleva harina”, expresó Osvaldo, quien agregó que los primeros intentos fracasaron estrepitosamente. “Primero no salía la masa, después salía un poquito más duro, un poquito más blando, hasta que encontramos el punto justo e ideal, porque acá se trabaja con almidón, puro almidón, margarina, huevo, leche y sal”, detalló.

Sumado a esto, tuvo que adaptar la máquina que fue traída desde Santa Fe y que producía la masa y preparaba los moldes en las fuentes de los hornos. “El problema que teníamos era que, al no usar harina, la masa no ligaba como el pan, porque el almidón no se pega, pero pudimos acondicionarlo para que funcione a cómo necesitábamos”.

Una vez obtenido la masa al punto esperado, decidió formalizar el emprendimiento. “Cuando por fin salió, dije: bueno, esto lo voy a comenzar, lo voy a patentar, voy a registrar y para comercializar”. Es así, que el primer estudio de mercado lo realizó con familiares y amigos, donde ultimó detalles de sabor y texturas. “Soy muy exigente con en el tema de sacar el gusto, porque tenía que conservar el gusto a chipa, pero en un producto más parecido a unas galletitas”.

Un producto bien misionero

Una de las particularidades principales de Bizcochipa, es que todos sus ingredientes e insumos utilizados son misioneros. Para la masa utiliza almidón que compra de las cooperativas de Jardín América, al igual que la leche, huevos y el almidón que también son de productores locales. Por otra parte, el packaging fue diseñado e impreso por empresas locales.

Con una inversión inicial estimada de 5 millones de pesos, Osvaldo dirige actualmente una empresa que brinda trabajo, de manera directa e indirecta, a alrededor de 30 personas, con tan sólo unas semanas de existencia. Sólo en la fábrica son seis personas, entre cocineros, empaquetadores y administrativos y la producción a término medio de sus capacidades, ronda las 15.000 chipitas diarias.

Osvaldo destaca su trabajo y de quienes lo acompañan, debido a que en muy poco tiempo lograron instalar sus productos en los supermercados más importantes de la capital provincial y ya tienen pedidos de Iguazú, Córdoba y Mar del Plata, uno de los primeros objetivos que se propuso al iniciar el proyecto. “Así como uno va a Córdoba y te llenan de alfajores, yo quiero que la gente que visite misiones, se pueda llevar su paquete de Bizcochipa y lo comparta en diferentes partes del mundo, ojalá se pueda pronto”, finalizó.

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