Una familia dedicada a endulzarle la vida a los misioneros

Rogelio de los Santos es parte de la tercera generación de productores cañeros asentados en el cerro Santa Ana. Allí producen azúcar, rapadura, miel y licores en base a la caña de azúcar.

La localidad de Santa Ana además de sus ruinas jesuíticas tiene otros atractivos para otros sentidos, además de la vista, se puede saborear la tradicional rapadura y otros dulces elaborados de manera tradicional por lugareños. La familia De los Santos participó del stand de Agricultura Familiar en la feria Selva Adentro el pasado fin de semana en Posadas mostrando su producción a base de caña de azúca

En pleno cerro de Santa Ana, se puede acceder a la fábrica de rapaduras de la familia De los Santos, su propietario, Rogelio cuenta que él es la tercera generación de su familia que se dedica a este rubro. Actualmente la nueva fábrica esta solo a 500 metros del acceso al Parque Temático de la Cruz.

El empresario de la caña de azúcar explicó a Economis que aprendió los secretos de la rapadura y de los numerosos productos derivados de la caña en el cerro, ya que sus padres y abuelos lo producían. Actualmente Rogelio y su esposa son los encargados de llevar adelante la fábrica y las distintas actividades que requiere la producción de este dulce, tan típico de la región.

Rogelio explicó que todos los días recibe visitas para conocer la fábrica. Se considera un productor mediano, que supo aprender los secretos de la caña de azúcar para elaborar las mezclas que terminan con la famosa rapadura incluyendo de diferentes sabores.

Actualmente no trabaja en la fábrica que montaron sus progenitores, sino que construyeron nuevas instalaciones donde producen el azúcar, mejorando el proceso industrial. Sin embargo, la antigua fábrica sigue en pie y se utiliza en las visitas guiadas para explicar el proceso de la caña.

Asegura que la calidad y la pasta que logran en Productos regionales Cerro Santa Ana, no se adquieren en ningún otro lugar de la provincia. Entre algunos de los secretos que confesó Rogelio se encuentra la de la utilización de leche y esto optimiza la calidad de los productos. Otro de los secretos es trabajar con la caña bien madura.

El propietario de las 25 hectáreas donde se produce el dulce elaborado de la caña de azúcar comentó que a diario se dedican a la tarea que tiene varios pasos, que explicó consisten en buscar la materia prima, la caña, luego triturarla para extraer el jugo y luego hervirla hasta el punto en que se obtiene la miel, la pasta de rapadura o el azúcar.

El empresario señaló que en la fábrica se realizan varios productos, entre ellos la rapadura de diferentes sabores, como batatas u otro dulce, y con maní, también miel de caña, que De los Santos asegura llega a confundirse con la de abejas. El principal producto que está trabajando es el azúcar, que llega a producir 30 a 40 kilos por día.

Aseguró que lleva muchas horas la elaboración de la pasta de rapadura, y es de suma importancia controlar el fuego y cuando llega al punto rapadura, se retira el recipiente, se deja enfriar unos instantes, mientras se acomodan los moldes en una mesa preparada a tal fin. Por día producen entre 100 y 150 unidades del dulce.

Por otra parte, De Los Santos recordó que su trabajo es artesanal. Para optimizar el uso de la caña su padre elaboraba con un alambique mediante producía caña blanca, muy codiciada en la zona, y prohibida en los comienzos de la elaboración.

Actualmente volvieron a producir bebidas, “la caña blanca es un producto que se destila, es muy tradicional” explicó el productor. La caña ya no es tan consumida, por lo que ellos comenzaron a producir licores, que son más suaves y tienen mejor aceptación por los clientes.

Estos licores son saborizados con frutas como ananá, naranja o anís. Dependiendo del sabor que quiera el cliente es diferente el tiempo de proceso, que puede llevar de 30 días a tres meses.

El productor memoró que sus padres y abuelos producían rapadura, con un trapiche de madera, que se utilizaba para triturar la caña, ahora lo realizan con una máquina, capaz de producir mil litros de jugo de caña por hora.

También se usaban carros polacos, que aún conservan en la chacra de De los Santos. Antes eran tiradas por mulas, ahora por bueyes, ya que las mulas han desaparecido, según comentó el lugareño. La propiedad de los De los Santos cuenta con 25 hectáreas, en una porción se han dedicado al cultivo y el resto es monte nativo.

 

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