USUBI: la posibilidad de producir preservando la biodiversidad

Pensar en el uso sostenible de la biodiversidad conduce indefectiblemente a pensar en el arraigo, pues los territorios se conservan siempre que las comunidades permanezcan en ellos y; para que eso suceda, es preciso otorgar herramientas y recursos a las personas. Bajo esta pequeña gran premisa, hay quienes están liderando un cambio de paradigma en el sistema productivo misionero

Nilda Rivas, de Paraje Gentil y  Raúl Ramírez, de Colonia Yabotí, son dos agricultores que hoy se posicionan como referentes en un escenario en el que la agricultura es amiga de la naturaleza y deja de ir en contra de ella

La instalación de parcelas agroforestales sucesionales con fines productivos y educativos en sus chacras, desplegó un abanico de oportunidades hacia la regeneración del ambiente y la recuperación de la biodiversidad local, pero también hacia la reconversión y la generación de ingresos en la unidad productiva.

Pudieron lograrlo a partir del programa USUBI o Uso Sustentable de la Biodiversidad. La iniciativa que invita a un transformación socio cultural y abre un camino de oportunidades hacia sistemas agroforestales como productores de grandes beneficios económicos, sociales y ambientales

El proyecto cuenta con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y lo  implementa el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación junto al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 

En Misiones, se articula con el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones y otras instituciones como por ejemplo la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), institución con la que recientemente se firmó una carta acuerdo.  Al respecto, la coordinadora Marina Parra, comentó que “este camino que se consolida es un cambio de paradigma por la manera en que se concibe el territorio, la articulación interinstitucional, el rol que posee la universidad pública y el modo en que se crea conocimientos por medio del diálogo entre la academia y los saberes  ancestrales y populares”.

Varios de los pequeños agricultores que participan del programa son ex tabacaleros y hoy están abocados a la producción de vinagres y mermeladas de frutas nativas. USUBI los asiste con acompañamiento y capacitaciones técnicas, y cuestiones vinculadas a la producción y comercialización de sus productos. 

Los productos basados en la biodiversidad nativa son fundamentales para la subsistencia y la economía de las familias rurales y las comunidades locales. En ese contexto, las aristas de trabajo en territorio son variadas incluyendo frutales nativos, plantas medicinales, abejas nativas (miel de yateí) y aportes a viveros de Eldorado y del Jardín Botánico. 

Se propician espacios participativos de diagnóstico, planificación, diseño, capacitación y acción. Además de las familias productoras, participan los jóvenes referentes del Programa de Capacitación y Entrenamiento Laboral “Promotores ambientales y del empleo verde en el marco de la articulación de USUBI, INTA y el Ministerio de Trabajo de la Nación. 

Escalabilidad y replicabilidad son dos cualidades que tranquilamente se pueden asignar al proyecto. Y esto no es un dato menor en un contexto en el que la situación ambiental mundial es cada vez más alarmante y requieren actuar de forma inmediata. Pero también, la importancia radica en la capacidad instalada que permanece en las comunidades, más allá de los proyectos y financiamientos. 

Acerca de los Sistemas Agroforestales. Contribuyen a la soberanía alimentaria de las familias productoras, eliminando la necesidad del transporte de los alimentos y la utilización de energía fósil; al utilizar fertilización natural -no agroquímicos-, produce alimentos sanos y de calidad. 

Además de hortalizas, granos y frutales que generan otros productos, incluyendo árboles de biomasa destinados a nutrir y regenerar el suelo cubriéndolo con sus ramas y hojas al ser podados. Dichas  especies fijan en el suelo gran cantidad de dióxido de carbono, uno de los gases de efecto invernadero más problemáticos. Justamente por esto, se considera que los sistemas agroforestales enfrían el planeta, a diferencia de la cadena de agricultura industrial que, según algunos grupos de investigación, producen más del 45% de los gases de efecto invernadero. 

Los árboles maderables también sirven para otros propósitos tales como obtener leña, comercializar madera (lo que aminora la tala de dichas especies en el monte nativo) e incluso cultivar hongos comestibles en troncos. 

Además, en los sistemas agroforestales las plantas crecen una muy cerca de la otra pero en tiempos de vida diversos logrando así un mejor aprovechamiento del espacio, la luz y el agua y; generando, las condiciones para que las plantas cooperen entre sí, mejorando continuamente las condiciones del suelo para las que son más exigentes y que viven mayor cantidad de años. 

La organización de la plantación permite trabajar el suelo una sola vez y generar cosechas escalonadas. Así, por ejemplo, el primer año se cosecharía lechuga, tomate, pepino, porotos, arroz, etc. Luego, mandioca, ananá, banana, etc. Entre los 5 y 8 años, según la especie, se podrá cosechar los frutales (guaporeití, jaboticaba, cereza de monte, pitanga, ubajay, aguay, yacaratía, palmito, palta, mango y cítricos). Estos frutales serán abonados con las podas de árboles de biomasa y maderables (anchico colorado, cedro, caña fístula, caroba, viraró, timbó, ceibo grande, etc) y cuando lleguen a un diámetro esperado, se los aprovechará para comercializar madera de calidad plantada de forma sustentable y regenerativa. Debajo de ellos, crecerán otras especies maderables de crecimiento más lento (cancharana, grapia, loro negro, marmelero, rabo molle, guayubira, canela de viado, alecrín, incienso, guatambú blanco, etc). Estos árboles se quedarán en el sistema hasta lo último, junto con los frutales. Ellos también serán podados y alimentarán la vida del suelo y a los frutales durante todo el ciclo productivo. 

También se podría cosechar la madera de estos árboles y sacar los frutales para reiniciar el ciclo productivo, pero esta vez, sembrando en suelos mucho más fértiles y más capaces de almacenar agua, gracias a que durante muchísimos años el suelo fue abonado por las plantas de biomasa. 

El proyecto USUBI en Argentina, propone un enfoque conceptual, metodológico y político basado en el desarrollo territorial e integrando en el abordaje la sustentabilidad ambiental, la inclusión social, los derechos humanos, la transición hacia la agroecología y la soberanía alimentaria

Además de Misiones, el PNUD acompaña iniciativas y equipos territoriales en Salta y Jujuy. Los equipos territoriales ecorregionales llevan adelante acciones sostenidas de articulación interinstitucional, capacitación y asistencia técnica, financiera, legal y comercial; destinadas a mejorar las oportunidades y condiciones de vida de productores/as rurales agrupados en asociaciones y cooperativas, y comunidades originarias en relación al uso sustentable de la biodiversidad, lo que ha posibilitado el desarrollo de experiencias en 14 sitios pilotos (parajes y localidades y municipios) . 

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