Mes: agosto 2022

Las provincias mejoran su recaudación y se encaminan al quinto año seguido de superávit primario

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Las provincias cerraron la primera mitad del año con un incremento nominal promedio del 64% en su recaudación y una mejora del 4,2% en términos reales, con un resultado fiscal que hace prever que 2022 podría ser el quinto año consecutivo que cierren con superávit primario consolidado.

La recaudación de recursos de origen provincial para el consolidado de veinte jurisdicciones (Catamarca, Corrientes, Misiones y Santiago del Estero no cuentan con información actualizada) totalizó al primer semestre un billón 689.022,8 millones, con una suba real en mayo (el mes de mayor crecimiento porcentual) de 8,8% “tras un primer cuatrimestre algo más débil”, según la evaluación de la consultora Politikon Chaco.

El dato fortalece la posibilidad de completar un lustro consecutivo de superávit primario consolidado, algo que para el director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), Nadín Argañaraz, constituye “un hecho excepcional”, luego de un 2021 que también mostró un resultado poco común en la historia económica argentina reciente, en el que las provincias también tuvieron un resultado financiero superavitario.

En ese sentido, Iaraf destacó que en 2021 las provincias cerraron con un superávit primario de $264.684 millones, y financiero de $89.230 millones.

“El superávit primario de 2021 supera al exhibido en 2019 en $188.889 millones constantes de 2021, mientras que el resultado fiscal, pasó de un déficit de $294.946 millones constantes en 2019 a un superávit de $89.230 millones constantes en 2021, lo que equivale a una mejoría de $384.176 millones”, indicó la entidad.

Télam consultó al presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Jorge Colina, y al director de Politikon Chaco, Alejandro Pegoraro, para que expliquen las razones de los diferentes desempeños de un conjunto de provincias superavitarias, en un contexto marcado por un Estado nacional con más de una década de déficit fiscal.

Colina precisó que el proceso de reintegro gradual del 15% de la masa coparticipable que se destinó entre 1992 y 2015 al financiamiento del sistema previsional “mejoró la situación estructural de las provincias, a la vez que empeoró la de la Nación”.

Por otra parte, señaló que “la recaudación provincial aumenta automáticamente con la inflación, porque el impuesto sobre los Ingresos Brutos tiene muchas retenciones en la fuente y cuando los comercios remarcan, sube su recaudación en forma inmediata”.

Más allá de las críticas que economistas, tributaristas y empresarios realizan a ese tributo por considerarlo “regresivo”, Ingresos Brutos es la principal fuente de ingresos a la hora de analizar los recursos propios de cada uno de los 24 distritos, al punto de concentrar en el primer semestre 73 de cada 100 pesos recaudados por las administraciones provinciales.

A considerable distancia se ubica en segundo lugar el impuesto a los Sellos, con el 8,2% de la recaudación total en el primer semestre, seguido por el Inmobiliario (7,9%) y el Automotor (5,8%).

Pero la buena performance de los ingresos no habría sido suficiente para conformar la seguidilla de cuatro superávits primarios entre 2018 y 2021, si no hubiese sido acompañada por una moderación en el gasto.

Si bien en términos reales el gasto primario creció el año pasado un 6,1% respecto de 2020 y el total un 5,5%, debe tenerse en cuenta la situación excepcional resultante de la pandemia, al punto que si la comparación es con 2019 se registraron caídas reales de 0,02% en el gasto primario y de 2,5% en el total, según Iaraf.

Para Colina, en cuanto al gasto “las provincias suelen ser más conservadoras, porque no tienen posibilidad de emitir dinero y se manejan con los recursos de los que disponen”.

Pegoraro añadió en el análisis el aporte de las transferencias automáticas del Estado nacional, como reflejo del buen desempeño de la recaudación de los impuestos coparticipables, pero puntualizó el impacto de las transferencias no automáticas o discrecionales, con un incremento “muy importante respecto de 2020” y que “sigue siendo un recurso muy importante para las provincias”, más allá de cierta desaceleración en los últimos meses.

En ese sentido, aseguró que “las provincias no pagan el costo vinculado con los desajustes de la macroeconomía y de hecho es el Estado nacional el que pagó ese costo, con un esfuerzo fiscal para que sean los gobiernos del interior los que sostengan la actividad económica”.

“El propio esquema de relación Nación-provincias va en esa dirección, con provincias que demandan recursos y una Nación que los cede”, agregó, en alusión al carácter automático de las transferencias del régimen de Coparticipación, en el que los beneficios de cualquier aumento de la recaudación deben ser compartidos.

A su vez, indicó que “las provincias son autónomas en su decisión de gasto y ellas mismas ajustan donde lo consideran más factible”, y que en ese marco “la cuestión salarial la van manejando con los gremios”, buscando compensaciones ante posibles desfases “con algún tipo de bono”.

Fuera del empleo público, Pegoraro sostuvo que, en general, “las provincias no realizan ajustes muy severos”, y que “con el incremento de las transferencias discrecionales pueden aumentar el gasto en obras”, lo que queda reflejado en el mayor dinamismo de la actividad de la construcción en el Interior.

Buenos Aires, CABA, Córdoba y Santa Fe concentran 3 de cada 4 pesos recaudados por las provincias

La recaudación impositiva está directamente vinculada con la actividad y eso queda reflejado en el desequilibrio regional histórico de la Argentina, por el que los distritos de más peso económico son también los que muestran una mayor concentración de recursos tributarios propios.

En el primer semestre, la recaudación de las provincias (con la excepción de Catamarca, Corrientes, Misiones y Santiago del Estero que no aportaron la información actualizada) ascendió a un billón 689.022,8 millones, aunque con una distribución en la que solamente cuatro jurisdicciones embolsaron recursos que por sí solos triplicaron a los de las dieciséis restantes.

La provincia de Buenos Aires obtuvo entre enero y junio recursos tributarios propios por un total de $ 592.719, 2 millones, equivalentes al 35,09% del total, seguida por la Ciudad Autónoma (CABA) con $ 396.973,3 millones (25,50%), Córdoba con $ 149.976,7 millones (8,88%) y Santa Fe con $ 129.464,9 millones (7,66%).

En quinto lugar estuvo Mendoza, con el 3,5% del total, mientras que el resto de las provincias no alcanza el 3% de participación y “San Luis, San Juan, Jujuy, Formosa y La Rioja son las únicas que no superan el punto porcentual de participación sobre el consolidado nacional”, destacó Politikon Chaco.

Esa disparidad, a su vez, impactó en la desigual evolución porcentual de la recaudación, en la que se evidenció un crecimiento más significativo en las jurisdicciones de menor peso relativo.

En moneda constante, cuatro provincias cerraron el primer semestre del 2022 con incrementos reales de doble dígito: Formosa (20,1%), Chaco (11,9%), Jujuy (11,2%) y Santa Cruz (10,4%).

Al respecto, Alejandro Pegoraro, director de Politikon Chaco, remarcó en declaraciones a Télam que el nivel de recaudación de Formosa “es muy bajo” en comparación con los distritos de más recaudación, al punto que en el primer semestre totalizó $ 7.695,6 millones, el 0,45% del total.

De todos modos, la considerable mejora porcentual tiene sus motivos, entre los que Pegoraro señala “el crecimiento de la actividad de la construcción”, además de cambios en Ingresos Brutos, con “un reajuste de la alícuota en el sector financiero y la implementación de un esquema de pago a cuenta”.

“Además aumentó la tasa de cobrabilidad”, indicó, en tanto el impacto de la afluencia de paraguayos que compran en la provincia aprovechando los precios más baratos “no es tan significativo, porque en su mayoría se realiza en la informalidad”.

En el mismo sentido se expresó Jorge Colina, presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), para quien “Formosa es muy pequeña, no marca tendencia, al igual que Tierra del Fuego, que es deficitaria”.

“Hay que prestar atención a las provincias grandes, como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza o a Tucumán y Salta en el NOA, el resto no marca tendencia”, enfatizó en declaraciones a Télam.

La buena performance en materia de recaudación no implica que las provincias dejen de lado reclamos históricos en materia de distribución de recursos nacionales y en ese sentido, desde la provincia de Buenos Aires enfatizaron que son “los más perjudicados por el sistema de Coparticipación Federal de Impuestos”, debido a que percibe el equivalente a la mitad de la riqueza que genera.

“Los recursos no alcanzan para afrontar las inversiones necesarias en materia educativa, de salud, de infraestructura de servicios básicos, al punto que, aún con el crecimiento real de la recaudación y con el manejo responsable de la deuda, la situación fiscal hoy no es holgada ni mucho menos”, advirtieron a Télam allegados al Gobierno provincial.

En ese sentido, si bien los números consolidados son positivos, las realidades específicas de cada distrito no son homogéneas y los bonaerenses puntualizaron que “en 2021 el déficit financiero fue cercano a los $95.000 millones, y para este año se proyecta un nivel de $150.000 millones”.

El listado de provincias según la evolución real de sus recaudaciones continuó en el primer semestre con San Luis y Salta (9% en cada caso), Mendoza (7,4%), CABA (6,6%), Santa Fe (6,6%), La Rioja (6,1%), San Juan (6,0%), La Pampa (5,1%) y Río Negro (5,0%), todas por encima del promedio general del 4,2%.

Debajo de esa marca se anotaron Tucumán (4%), Neuquén (3,9%), Córdoba (2,4%), Buenos Aires (2,0%) y Entre Ríos (1,1%), mientras que dos provincias tuvieron retrocesos reales: Chubut (-1%) y Tierra del Fuego (-3,2%).

En la comparación contra los primeros semestres de años anteriores, se observa que todas las jurisdicciones están por encima del 2020 en sus volúmenes recaudatorios reales, con clara influencia de la baja base comparativa del inicio de la pandemia de coronavirus.

En ese marco, Formosa es la provincia que muestra la mayor variación real bianual, con suba de 60,1%, seguida por La Rioja (50,9%) y Jujuy (47,7%), en tanto que el resto, sin excepción, tuvo subas de dos dígitos, con pico en La Pampa (32,1%) y un piso en Mendoza (13,4%).

Contra 2019, la situación es distinta ya que “no todos los distritos crecen, y en aquellos con descensos, algunos son bastantes pronunciados”, remarcó Pegoraro.

Formosa nuevamente fue la provincia de mayor expansión real de su recaudación (31,2%), en este caso seguida por Chaco (25,8%), La Rioja (23,4%), La Pampa (20,2%), Jujuy (16,9%), Salta (12,7%) y CABA (11,6%).

Otras siete crecen entre el 1% y el 9%, y son también siete los distritos cuya recaudación en pesos constantes muestra caída contra 2019, con Tierra del Fuego como el caso extremo, al registrar en los tres años transcurridos una retracción real del 11,6%.

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Cinco empresas internacionales lideran el ranking de exportación de granos en Argentina

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Cinco empresas internacionales lideraron el ranking de exportaciones de granos y derivados en la Argentina al 23 de agosto de este año, y concentraron el 57% de las ventas totales de estos productos en el país, según informó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

De esta manera, la firmas de capitales externos presentaron Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) por 40,9 millones de toneladas, de las 72,2 millones que el país lleva registradas hasta el momento para despachar.

El primer puesto lo ocupó la estadounidense Cargill con 9,67 millones de toneladas, seguida por el holding chino Cofco, con 9,01 millones.

En el tercer puesto, según los registros de la BCR, se posicionó la transnacional Bunge, con 7,56 millones, mientras que la estadounidense ADM tiene comprometidas 7,4 millones y Oleaginosa Moreno, hace ya un año conocida como Viterra Argentina, de capitales canadienses, anotó 7,26 millones.

En el sexto puesto aparece la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), la primera firma argentina del ranking, con 6,4 millones.

Completaron el podio de la compañías de capital nacional AGD (Aceitera General Deheza), con 5,6 millones de toneladas, y Molinos Agro con 3,43 millones.

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Los Pumas logran un histórico triunfo ante los poderosos All Blacks por primera vez como visitantes

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El seleccionado de rugby de la Argentina, Los Pumas, logró hoy un histórico y emocionante triunfo frente a los poderosos All Blacks de Nueva Zelanda por segunda vez en la historia y primera en condición de visitante, en esta ocasión por 25 a 18.

https://www.youtube.com/watch?v=MmN4vuRDRAc

Los Pumas protagonizaron una actuación descollante para alcanzar su primer triunfo en la tierra del rugby, marcando un cambio mental y también del juego que impulsó desde su llegada el entrenador australiano Michael Cheika.

El triunfo tan trascendente e histórico a la vez quedará marcado como un nuevo hito para el deporte argentino, al obtener la hazaña de derrotar a los All Blacks en tierra neozelandesa.

Otro dato significativo del presente actual de Los Pumas, es haber consumado por primera vez en su historia dos triunfos seguidos frente a potencias del hemisferio Sur, ya que en su anterior presentación habían superado a otro peso pesado como Australia por 48 a 17 y tras haberle marcado siete tries, en San Juan.

Los Pumas jugaron un partido descomunal basado en un esquema de juego ordenado y disciplinado, cometieron pocos penales y fue admirable también la tarea defensiva.

El tackle de sus jugadores fue uno de los aspectos centrales de la histórica victoria y pese a ser superados en el scrum y haber mostrado un juego irregular en el line.

Este triunfo además marcó la primera derrota de los tricampeones del mundo en condición de local frente al seleccionado argentino, e ilusiona con el inicio de una nueva era para Los Pumas.

Los Pumas repitieron la gesta alcanzada en el 2020 cuando vencieron por primera vez a los “hombres de negro” en Sydney, Australia, por el torneo Tres Naciones.

Más allá de épica batalla del equipo argentino que quedará marcada en la historia del deporte argentino, Los Pumas escalarán el próximo lunes al séptimo puesto del ranking oficial de la World Rugby.

La emoción y las lágrimas de los jugadores argentinos una vez finalizado el encuentro, dejaron a las claras la importancia y la magnitud del logro alcanzado.

El triunfo de hoy estuvo sustentado por la concentración, el juego ordenado y disciplinado, y una batalla frente a los embates de los neozelandeses a puro tackle.

Otro de los factores determinantes, fue la efectividad de su pateador Emiliano Boffelli, que alcanzó sumar veinte puntos con los envíos a los postes y el excelente try logrado por el tercer alínea Juan Martín González en una jugada de ataque con sus delanteros.

El encuentro se disputó en el Orangetheory Stadium de la ciudad de Christchurch, con parcial favorable para los All Blacks por 15 a 12 al término del primer tiempo..

Los puntos de Argentina frente a los tricampeones del mundo fueron anotados por un try del tercera línea Juan Manuel González, mientras que Emiliano Boffelli sumó seis penales y una conversión.

Para los All Blacks, marcaron dos tries obtenidos por Samisoni Taukei’aho, Caleb Clarke, mientras que Richie Mo’unga aportó dos penales y una conversión.

Los Pumas en el primer tiempo cometieron dos errores que le costaron caro en el que los locales anotaron dos tries, con el correr de los minutos Los Pumas se ordenaron y se fueron al descanso con resultado adverso de 15-12.

En el complemento, los locales trataron de imponer el ritmo de las acciones con sus delanteros que no lograron someter a los forwrads argentinos que en la única jugada clara de ataque marcaron el único try conseguido por el tercera línea Juan Martín González.

Otro de los factores determinantes, fue la efectividad de su pateador Emiliano Boffelli, que sumó veinte puntos con los envíos a los postes y el excelente try logrado por el tercera línea Juan Martín González en una jugada de ataque con sus delanteros

Los jugadores mas destacados del equipo argentino fueron el segunda línea Tomás Lavanini, el hooker y capitán Julián Montoya y el octavo Pablo Matera entre sus forwards

Entre los tres cuartos, sobresalieron el medio scrum Gonzalo Bertranou, el centro matías Moroni y Emiliano Boffelli.

Luego del resonante triunfo, Los Pumas volverán a enfrentarse frente a Nueva Zelanda el próximo sábado 3 de septiembre en Hamilton.

En las últimas dos fechas del torneo, Argentina se medirán con Sudáfrica, el 17 en el estadio de Vélez Sarsfield y el 24 en la ciudad de Durban.

Con esta triunfo, Argentina es puntero junto a Australia con nueve puntos, seguido por Nueva Zelanda con 5 y Sudáfrica 4.

– Síntesis -:

Nueva Zelanda: Jordie Barrett; W ill Jordan, Rieko Ioane, David Havili y Caleb Clarke; Richie Mo’unga; Aaron Smith y Ardie Savea; Sam Cane (capitán) y Shannon Frizell; Scott Barrett y Sam Whitelock; Tyrel Lomax, Samisoni Taukei’aho y Ethan de Groot: Entrenador: Ian Foster.

Ingresaron: Codie Taylor, George Bower, Fletcher Newell, Tupou Vaa’i, Akira Ioane, Finlay Christie, Stephen Perofeta y Quinn Tupaea.

Argentina: Juan Cruz Mallia; Emiliano Boffelli, Matías Moroni, Matías Orlando y Lucio Cinti; Santiago Carreras y Gonzalo Bertranou; Pablo Matera, Marcos Kremer y Juan Martin González; Tomas Lavanini y Matías Alemanno; Joel Sclavi, Julián Montoya (capitán) y Thomas Gallo. Entrenador: Michael Cheika.

Ingresaron: Santiago Socino, Mayco Vivas, Eduardo Bello, Guido Petti, Santiago Grondona, Tomas Cubelli, Tomas Albornoz y Santiago Cordero.

Tantos en el primer tiempo: 7′ penal Boffelli (A), 10′ try Taukei’aho (NZ), 17′ penal Boffelli (A), 28′ penal Mo’unga (NZ), 31′ try Clarke convertido por Mo’unga (NZ), 36′ penal Boffelli (A) y 40′ penal Boffelli (A). Resultado parcial: Nueva Zelanda 15- Argentina 12.

Tantos en el segundo tiempo: 6`penal Mo’unga (NZ), 7 try González convertido por Boffelli (A), 17`penal Boffelli (A), 25′ penal Boffelli (A) . Resultado final: Nueva Zelanda 18- Argentina 25.

Amonestado en el segundo tiempo: 30′ Frizell (NZ)

Árbitro: Nika Amashukeli (Georgia).

Asistentes: Nic Berry (Australia) y Damon Murphy (Australia).

Estadio: Orangetheory Stadium (Christchurch).

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Los ejes de la gira de Massa en EEUU: Inversiones, dólares, acuerdo con FMI, turismo y evasores

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El ministro de Economía, Sergio Massa, ultima detalles de su agenda en su primera gira por Estados Unidos, con objetivos específicos en cerrar inversiones en energía, acelerar los pagos de los dólares de organismos internacionales, avanzar en el programa con el FMI, lanzar un programa para atraer mayores turistas hacia la Argentina y buscar un mayor compromiso del gobierno de Joe Biden para ir a la caza de eventuales evasores argentinos que llevan su capital a los Estados Unidos en cuentas sin declarar en el país.

Se trata de una agenda ambiciosa -contiene varios ejes, pero muchos de ellos tienen el objetivo común de ingresar más divisas al país en un momento de escasez de reservas- y Massa no quiere volver con las manos vacías, sino todo lo contrario. Es por ello que viene perfeccionando la agenda hace varios días para poder sacar el máximo provecho: aunque inicialmente se pensó que la gira podría comenzar la semana que se inicia, el verano boreal y el feriado del Día del trabajador en Estados Unidos se interpusieron en los planes del ministro, ya que muchos de los funcionarios top en Washington se encuentran en su período de descanso.

Trabajan en ella el embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, y su asesor internacional, el diplomático de carrera Gustavo Martínez Pandiani.

Massa concentrará su actividad en dos ciudades -Washington y Houston- entre el 6 y el 12 de septiembre, y viajará acompañado por una amplia comitiva que incluye al ministro de Turismo, Matías Lammens, quien lanzará un plan de promoción de turismo receptivo con Estados Unidos; el director del Banco Central Lisandro Cleri; el titular del Indec, Marco Lavagna; el jefe de asesores del Ministerio de Economía, Leonardo Madcur; la secretaria de Energía, Flavia Royon; la titular del Banco Nación, Silvina Batakis; y los presidentes de Enarsa, Agustín Gerez, y de YPF, Pablo González.

En Washington, Massa se entrevistará con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, un encuentro que se pensó para el inicio de la gira pero quedó reservado para el final, para el 12 de septiembre. También se verá con el vicepresidente de Operaciones del Banco Mundial, Axel van Trotsenburg; y con el titular del BID, Mauricio Claver-Carone.

El ministro también tiene en agenda encuentros con las máximas autoridades del Tesoro de EEUU -con quienes avanzará en el acuerdo de intercambio de información tributaria en las AFIP y el IRS para detectar irregularidades y eventual evasión tributaria-, con funcionarios de la Casa Blanca y con directivos de las principales empresas que forman parte de la American Chamber of Commerce.

Sucede que la Argentina ya tiene un acuerdo vigente al respecto, pero no es de carácter automático, y fuentes consultadas por Télam indicaron que se busca “avanzar con un mayor y más acelerado intercambio de información”, y que el objetivo de máxima sería lograr un acuerdo automático.

Al respecto, trascendió que la semana próxima se desarrollará una reunión virtual entre funcionarios del área internacional de la AFIP y funcionarios del área del Tesoro (IRS) para avanzar en estos temas, antes de la llegada de Massa a Estados Unidos.

Lo mismo sucederá con el FMI: un equipo técnico liderado por Madcur se reunirá con el staff del Fondo días antes del encuentro cara a cara entre Massa y Georgieva.

La agenda con las mineras del litio y con las petroleras en Houston es el plato fuerte favorito de Massa: inversiones en la economía real y aceleración de dólares de empresas que ya operan en el país y tienen capacidad para ampliar inversiones.

Es así que el viernes 9 de septiembre Massa se trasladaría a Houston acompañado por Royon y por los presidentes de YPF y de Enarsa, para reunirse con ejecutivos de las firmas Chevron, Exxon, Shell y Total.

También tiene programados encuentros con autoridades de la automotriz Volkswagen, de las firmas mineras Rio Tinto y Livent (litio) y del grupo Amazon, entre otras compañías.

“La misión apunta a consolidar apoyos en EEUU para la estabilización de la economía argentina y fortalecer las reservas a través de más mercados para las exportaciones nacionales, más inversiones productivas en sectores estratégicos como energía, gas, agroindustria, proteínas, servicios basados en el conocimiento, minería y más ingreso de divisas por turismo receptivo”, subrayaron en el Ministerio de Economía.

Por último, habrá una agenda política interesante en Washington donde Massa se entrevistará con Juan González, asesor del presidente Joe Biden para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional; y con Amos Hochstein, coordinador del mandatario estadounidense para Infraestructura, Inversión y Energía, entre otros.

En tanto, el mercado tomó con optimismo la incorporación de Gabriel Rubinstein como viceministro de Economía, así como las nuevas medidas de orden fiscal para bajar el déficit.

De esta forma, el dólar blue alcanzó su nivel más bajo desde mediados de julio, a 292 pesos.

En cuanto a las reservas, el viernes completó 12 ruedas consecutivas de subas de reservas, que totalizaron unos 308 millones de dólares, si bien la cuenta de agosto aún da un saldo de ventas netas por encima de 500 millones de dólares.

El asesor financiero de Portfolio Personal Inversiones, Gonzalo Gaviña, expresó que “en los últimos días se vio una especie de racha positiva, con buenas señales respecto de la acumulación de reservas y también con los bonos soberanos subiendo por cuarta rueda consecutiva”, si bien aclaró que el mercado espera que se consolide un paquete de medidas “robusto”.

“Claramente se ha creado un buen clima de expectativas, con el dólar soja en la mira, ya que, si logra incentivar al agro a que liquide, aumentaría el stock de reservas del Banco Central”, concluyó.

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¿Quién vive?

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Por Jean Tible, publicado en Le Monde Diplomatique. Luiz Inácio Lula da Silva polariza las elecciones presidenciales brasileñas desde la segunda vuelta de 1989 y volverá a ser el personaje principal de los comicios de este año. Figura épica, vivió experiencias de miseria en su juventud, antes de convertirse en obrero metalúrgico. Luego se volvió una pieza clave de la clase trabajadora en la redemocratización de Brasil, por su participación sindical y en las huelgas de los 80, liderando la creación del Partido de los Trabajadores (PT) y de la Central Única de Trabajadores (CUT). En el transcurso de su gobierno, se transformó en una figura política de importancia global. ¿Cómo entender la situación política actual y su retorno al centro de la escena?

El punto de inflexión se sitúa en las protestas de 2013. Luego de una década de gobiernos petistas marcada por el ascenso social de decenas de millones de personas, la irrupción de las protestas abre un nuevo ciclo político. Para bien o para mal, marcó el fin de una etapa. Terminó la estabilidad y se agudizó el conflicto distributivo debido a la dificultad para profundizar (e incluso continuar) el proceso de disminución de las desigualdades sin tocar los intereses concretos de los sectores más privilegiados. La “magia” del lulismo –distribuir a los pobres sin sacarles a los ricos– encontró allí su límite. Los gobiernos de Lula habían involucrado una paradoja: moderación y ausencia de “reformas estructurales” y, al mismo tiempo, un fuerte giro simbólico y material a favor de los más necesitados. Durante aquellos años se produjo una expansión de las oportunidades de vida y de las perspectivas de lucha gracias a una serie de políticas sociales (el plan Bolsa Familia, cuotas raciales y sociales para beneficiar a los excluidos de la enseñanza superior, la expansión de la universidad pública y la universalización del acceso a la electricidad). Hubo también mejoras económicas (aumento del salario mínimo, créditos rurales y populares), culturales, novedosos mecanismos de participación y nuevos vínculos con el mundo: la política de no aceptar un lugar prefijado en el concierto global y el fomento de las relaciones Sur-Sur, el apoyo a la integración regional y el impulso de nuevas alianzas. Ese conjunto de políticas benefició –e inclusive transformó– al electorado petista hasta hoy, con el realineamiento electoral detrás de la figura de Lula y la conquista de los más pobres, sobre todo en el Nordeste, que antes temían y ahora permanecen leales al PT.

El auge del lulismo se da hacia fines del segundo gobierno de Lula. Dotado de una altísima popularidad, Lula elige a su sucesora, Dilma Rousseff, y asegura a Brasil como la sede de las Olimpíadas (Río de Janeiro 2016) y de la Copa del Mundo (Brasil 2014). Y es justamente en el contexto de esta especie de coronación cuando se ponen de manifiesto las fuertes fragilidades del proceso de cambio: una democracia de baja intensidad (violencia estatal y privada, participación limitada, represión a las manifestaciones), alianzas contradictorias y la vigencia del poder para nada democrático de las grandes empresas y los bancos.

El gobierno de Dilma Rousseff no tomó en serio las protestas de 2013. La crisis se agudizó y nos aproximamos al escenario siniestro de estos últimos años. No sorprende que los partidos tradicionales no hayan tomado en serio el descontento de sectores importantes de la sociedad, pero justamente el PT, situado a la izquierda del sistema político, debería haber interpretado las señales de las calles de forma más consciente, pues allí están sus orígenes. Al no lograr –o no querer– escuchar este mensaje, el PT bloqueó una renovación que era muy necesaria, tanto la suya propia como la de la democracia. El asesinato de la concejal carioca Marielle Franco en el marco de la intervención militar en Río de Janeiro durante el gobierno golpista de Michel Temer, el 14 de marzo de 2018, puede ser leído como un intento del sistema de cerrar aquello que se había abierto, al quitarle la vida a un símbolo de las nuevas subjetividades emergentes. Cinco años después del comienzo de las protestas es elegido un candidato que celebra la maquinaria de la muerte en un proceso lleno de ilegalidades, que incluyen el golpe contra Dilma de 2016 y la detención y proscripción de Lula.

Al no tratar de forma más contundente las heridas coloniales de Brasil (el genocidio de jóvenes negros, el etnocidio de los pueblos indígenas y las desigualdades sociales inmorales), esos pendientes que atraviesan a todas las generaciones desde el inicio de lo que llamamos Brasil se vuelven contra el proceso político-creativo que estaba en curso. Nunca ajustamos las cuentas con esos crímenes y las regiones más violentas de un país ya muy violento adquieren una importancia crucial que apuntan a una nacionalización de sus tragedias: la Bajada Fluminense y el Oeste de Río con sus milicias, el Pará y la Amazonia en llamas y el Mato Grosso del Sur y la matanza que nunca cesa. Este Estado, de menos de tres millones de habitantes, contaba con dos ministros al inicio del gobierno de Jair Bolsonaro, ambos asociados a posiciones anti-indígenas, componiendo una mezcla espantosa con la influencia miliciana y latifundista.

Si Brasil exhibe a lo largo de su historia un continuum de masacres contra pobres, negros e indígenas y otras comunidades, la novedad es que los protagonistas de esta guerra ininterrumpida contra colectivos disidentes llegaron (o mejor aun, volvieron) al Gobierno Federal. La agenda de muerte y de masacres es el eslabón (explícito) que une las distintas iniciativas del gobierno de Bolsonaro, en una lista larga: la cancelación de las políticas de solidaridad, la liberalización general del uso de agrotóxicos, el desmantelamiento de las políticas ambientales y el boom de la deforestación, la oposición a la demarcación de las tierras indígenas, la destrucción de las premiadas políticas de lucha contra el HIV, la ampliación de los permisos de posesión y portación de armas, el punitivismo, la política exterior subordinada y una gestión genocida de la pandemia.

Lula enfrentará en las elecciones de octubre al actual Presidente. A pesar de que las encuestas lo sitúan en un primer lugar, el partido está todavía abierto y la disputa puede ser ardua. Los sondeos siguen registrando un importante rechazo a todos los candidatos: el de Lula, aunque elevado, es uno de los más bajos. Luego de su exclusión en las últimas elecciones presidenciales y 580 días injustamente preso, el ex presidente vive un regreso estentóreo. ¿Qué propone? ¿Cuáles son sus horizontes?

En un plano general, un retorno a los buenos tiempos lulistas de salarios, empleos y expectativas en aumento. Pero, ¿es suficiente? Todavía no se sabe exactamente cuál será su programa de gobierno y algunas discusiones importantes (como la revocación o no de las contrarreformas del último período) permanecen en duda. ¿Es posible reeditar la receta, considerada exitosa, de la primera victoria de Lula en 2002, cuando se impuso con un programa de conciliación? El país se encuentra en condiciones peores que en aquel momento, una “tierra devastada” por la quita de derechos, el desempleo, la disminución del poder adquisitivo de los salarios, el hambre que afecta a 20 millones de personas, las muertes de la pandemia y la destrucción de las conquistas de las últimas décadas (sobre todo en educación y cultura). Las elecciones de este año se dan en un contexto extremadamente delicado, con un Presidente de extrema derecha que cuenta con el apoyo –minoritario pero decidido– de entre un sexto y un quinto de la población.

Tal vez el único actor (junto a su partido) que cumplió las reglas del juego rotas por la clase dominante al desplazar irregularmente a Dilma de la Presidencia, Lula busca ahora una recomposición. Una de las señales en este sentido es la elección (todavía no confirmada oficialmente) del ex gobernador de San Pablo, el conservador Geraldo Alckmin, como su vice. Lula intenta así un acercamiento a los sectores que se dicen democráticos, aunque apoyaron el golpe parlamentario-mediático-judicial contra Dilma, así como los sectores empresariales que apoyaron a Bolsonaro en 2018. La jugada de Lula se puede explicar por la importancia de una elección decisiva y por la necesidad de construir un frente (para la elección y para la futura gobernabilidad en el caso de resultar elegido) contra los ímpetus fascistas.

La estrategia cobra especial importancia si, como ya insinuó, Bolsonaro no reconoce una eventual derrota (incluso cuando ganó en 2018 habló de fraude) y se producen reacciones brutales o intentos golpistas. Aquí vale una reflexión sobre lo que sucedió el 6 de enero de 2021 en Washington, cuando Donald Trump incitó a sus partidarios a cuestionar los resultados e invadir el Capitolio. Aunque había prometido acompañarlos, se quedó en la Casa Blanca. Por ser ciudadanos blancos y por la falta de previsión (¿deliberada?) de las fuerzas policiales, un grupo, relativamente pequeño para semejante empresa, logró entrar al Congreso e intentó ajustar las cuentas con algunas legisladoras y el vicepresidente, bordeando una tragedia. Un poco más de un año después de estos acontecimientos, son pocos los dirigentes del Partido Republicano que condenan esa falta de respeto a las reglas básicas de la democracia representativa y de hecho no se puede excluir una vuelta de Trump a la Presidencia. ¿Un modelo para los Bolsonaro?

Una victoria de Lula sería también importante para interrumpir una espiral de desastre, el abismo cada vez más hondo en el cual el país se fue hundiendo. Pero las señales preliminares, como la designación de Alckmin, sin embargo, pueden atar (o hasta inviabilizar) los cambios, privándolos de la osadía necesaria, desde una agenda de emergencia para enfrentar la dura crisis social (con una atención inmediata a los pobres y desempleados) hasta una amplia política de reformas de las instituciones (policiales, judiciales, representativas, mediáticas) y verdaderas medidas de redistribución del ingreso y de la riqueza.

Entonces: ¿acuerdo institucional y/o movilización? Durante el gobierno de Bolsonaro se produjeron las mayores protestas en defensa de la educación de la historia del país. Después, durante la pandemia, hinchas de fútbol lanzaron a las calles el movimiento “Somos democracia”, se llevaron adelante una serie de masivos reclamos antirracistas, los repartidores y trabajadores de aplicaciones hicieron sus primeras huelgas, además de varios –y muy fuertes– actos de los pueblos indígenas.

Sin embargo, al contrario de lo que sucedía en los países vecinos, así como en otras partes del planeta, y a pesar de la superposición de crisis, las manifestaciones quedaron relativamente limitadas. ¿División de las izquierdas? ¿Trauma del 2013? ¿Primacía del juego institucional? ¿Incapacidad de movilizar? He ahí un punto clave para una verdadera democracia en Brasil. Una parte decisiva de la agenda de cambio depende de las calles. Por un lado, esto implica cuestiones muy importantes para los movimientos negro, indígena y transfeminista, ignoradas por la sociedad en general y por parte de la izquierda, como la guerra contra las drogas y contra (determinadas) personas en esa tradición nacional necropolítica. Por otro lado, la promoción de políticas de salud en amplio sentido, fortaleciendo el Sistema Único de Salud (SUS), revolucionando la protección sociolaboral y otras esferas como la agricultura familiar y campesina (productoras de buena parte de los alimentos consumidos en el país), la siempre pendiente reforma agraria y la construcción de un modelo de relaciones humanos-naturaleza no predatorias. Los biomas como riqueza y potencia colectiva. Eso se relaciona con la necesidad de prestar una atención especial a los que se ocupan de los otros, a la clase trabajadora, sobre la que descansa la producción y reproducción y que sostuvo la vida en este período extremadamente turbulento. Una infraestructura de las existencias más amplia que el nacional-desarrollismo que muchas veces parece ser la única propuesta de las izquierdas en el ámbito económico.

Esto podría articularse con las nuevas posibilidades macropolíticas del contexto latinoamericano, con posibles gobiernos más sensibles, dependiendo de los resultados de este año, desde México hasta Chile, pasando por Colombia y Bolivia. Las conquistas del ciclo anterior (el combate a las desigualdades sociales y étnico-raciales, la emergencia de nuevos sujetos colectivos y la tentativa de formar un bloque regional) fueron posibles gracias a los movimientos que las concibieron e impulsaron. América del Sur fue, en aquel comienzo de siglo, uno de los laboratorios políticos más fértiles del planeta, y su declive se explica por la imposibilidad de profundizar esos cambios. Una clave del progresismo sudamericano se percibe en el símbolo colectivo y en la conexión Belo Monte-Tipnis-Yasuní-Vaca Muerta: en esas cuatro decisiones políticas cruciales, los gobiernos progresistas desistieron de crear vías alternativas para continuar por el camino habitual. La construcción de la hidroeléctrica en Brasil, la apertura de una ruta en un parque nacional en Bolivia, el comienzo de la explotación de petróleo en una reserva en Ecuador y el desarrollo de los yacimientos no convencionales en Argentina convergen en rumbos monoculturales, llevando a una pérdida decisiva de las posibilidades de transformación. Frente a la devastación capitalista de las personas y de la naturaleza, ¿aprovecharemos estas nuevas oportunidades, honrando la creatividad política que estos tiempos exigen?

* Profesor de Ciencia Política en la Universidad de San Pablo. Autor de Marx Selvagem, Autonomia Literária, San Pablo, 2018 (3ra edición).

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