Día: 22 diciembre, 2025

Otra cooperativa yerbatera en crisis con cientos de cheques rechazados

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La crisis financiera que atraviesa la cadena yerbatera misionera sumó en las últimas horas un nuevo y delicado capítulo, con ramificaciones que exceden largamente a una sola empresa o cooperativa. A la cesación (momentánea) de pagos anunciada por la Cooperativa Yerbatera Andresito, se agrega ahora la compleja situación de la Cooperativa La Hoja, propietaria de una marca conocida del mercado, que acumula una abultada cantidad de cheques rechazados y arrastra en su caída a cooperativas proveedoras de menor escala.

Según datos oficiales del Banco Central de la República Argentina, la Cooperativa La Hoja mantiene una deuda superior a 1.200 millones de pesos, correspondiente a 398 cheques rechazados. Buena parte de esos compromisos impagos impacta directamente sobre cooperativas de productores que le vendieron yerba canchada, profundizando una crisis de liquidez que se expande en forma de efecto dominó dentro del entramado productivo.

Entre las entidades afectadas aparece la Cooperativa Agrícola Km. 16, con sede en Oberá, que enfrenta serias dificultades para cumplir con los pagos a sus socios tras el incumplimiento del molino al que abastece.

“La cooperativa tiene 20 años. Está conformada por 20 socios y compramos yerba a terceros productores. Son unas 110 familias, de las cuales unas 50 no cobraron. La bomba explotó hace 60 días con los primeros cheques rebotados de la yerba canchada que le vendimos al molino La Hoja. Eso hizo que rebotaran nuestros cheques”, relató a Bichos de Campo el productor y tesorero de la entidad, Patricio “Pato” Koch.

Los números reflejan la magnitud del problema: la cooperativa Km. 16 adquiere anualmente unos 8 millones de kilos de hoja verde, que tras el secado se convierten en aproximadamente 3 millones de kilos de yerba canchada. Entre el 10% y el 15% de ese volumen se destina a producción propia bajo la marca Yerba Progreso, mientras que el resto se envía a distintos molinos para su estacionamiento, entre ellos La Hoja.

Sin embargo, el quiebre en la cadena de pagos generó una deuda acumulada de 628 millones de pesos, correspondiente a 489 cheques rechazados, también según registros del BCRA. Un golpe severo para una estructura cooperativa que depende de la rotación financiera para sostener a decenas de familias productoras.

Andresito, la señal de alarma

La crisis tomó mayor visibilidad pública tras el anuncio de la Cooperativa Yerbatera Andresito, que comunicó formalmente la suspensión de pagos “debido a la situación económica actual”. Se trata de una de las cooperativas más relevantes del norte misionero, por lo que su decisión encendió alarmas en todo el sector.

Más allá de los casos puntuales, el trasfondo es común: caída del flujo financiero, incumplimientos en cascada y una estructura de costos que ya no encuentra precios de referencia que garanticen previsibilidad. A eso se sumó el elevado costo financiero por las tasas impuestas por los bancos.

En el sector yerbatero hay consenso sobre el origen del problema. El quiebre estructural se produjo en diciembre de 2023, con la entrada en vigencia del DNU 70/23, mediante el cual el Gobierno nacional avanzó en una profunda desregulación del mercado yerbatero. La norma dejó sin efecto una de las principales herramientas del Instituto Nacional de la Yerba Mate: la facultad de fijar precios mínimos para la hoja verde y la yerba canchada.

La eliminación de ese mecanismo alteró de inmediato el equilibrio interno de la cadena y expuso con crudeza las asimetrías entre productores primarios, cooperativas, secaderos y grandes molinos. En un mercado altamente concentrado, la pérdida de precios de referencia trasladó el riesgo financiero hacia los eslabones más débiles.

Durante 2024 y 2025, las cooperativas -históricamente un amortiguador frente a los vaivenes del mercado- comenzaron a mostrar signos crecientes de estrés: menor volumen de acopio, retrasos en los cobros, mayores costos operativos y una creciente dependencia de pagos diferidos que hoy se traducen en cheques sin fondos.

Lo que ocurre con Andresito, La Hoja y Km. 16 no es un hecho aislado, sino la manifestación más visible de una crisis sistémica en la principal economía regional de Misiones. La ruptura de la cadena de pagos compromete no solo a las cooperativas, sino también a cientos de productores primarios, tareferos, secaderos y economías locales que dependen directamente del movimiento de la yerba mate. En las últimas horas, una yerbatera de renombre tuvo que asistir financieramente a una cooperativa del sur provincial para evitar un inminente colapso.

Sin precios de referencia, con contratos frágiles y un mercado desregulado, la lógica financiera reemplazó a la lógica productiva. El resultado es una sangría que continúa, con cooperativas endeudadas, productores sin cobrar y una creciente incertidumbre sobre la sustentabilidad del modelo yerbatero misionero en el nuevo escenario.

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Del vivero al papel y las bolsas de exportación: 50 años de Papel Misionero

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Papel Misionero es un emblema. Medio siglo de producción forestal desde Misiones al mundo, con plantines seleccionados, papel de alta calidad y una nueva línea de bolsas industriales que llegan a 40 destinos de exportación. Desde su génesis, se convirtió en un motor económico de Puerto Leoni, Puerto Rico y Capioví: hoy hay cerca de 350 jóvenes de la zona trabajando en las fábricas que combinan experiencia con lo más moderno del mercado. Muchos entraron sin experiencia previa, otros tanto, gracias a los vínculos educativos que se tejieron desde que Arcor se hizo cargo de la firma. 

Queda poco de aquellos años iniciales. Camilo Paniego, gerente técnico de la planta, es uno de ellos. Cuarenta y siete años y medio de experiencia en la fábrica, a la que entró siendo apenas un adolescente. Historia viva de la planta que comenzó siendo del Estado, se privatizó y luego cambió de manos. Cuenta cada etapa con orgullo sincero. Y hay mucho para contar. Hoy Papel Misionero es carbono positivo, con diez mil toneladas de carbono captadas más de la que emiten, según las certificaciones de FSC y PEFC. Con residuos forestales, la planta se autoabastece de energía con un ahorro de 20 mil toneladas de fuel oil al año. Esos logros se traducen en la emisión de 355 mil bonos de carbono colocados en el mercado. 

Guillermo Muller, Gerente General de Packaging del Grupo Arcor, repasó el presente de la planta, su impacto económico regional y la importancia de sostener una mirada estratégica de largo plazo.

Papel Misionero comenzó trabajando con el raleo de la producción forestal local y hoy es un actor relevante en la producción de papeles kraft y sack kraft. ¿Qué representa este recorrido de 50 años?
Es un recorrido muy significativo. Haber transitado 50 años en una industria como esta no es un dato menor. Papel Misionero pasó de ser una empresa vinculada al aprovechamiento del raleo forestal a convertirse en un jugador importante en la producción de papeles kraft y sack kraft. Creo sinceramente que es un orgullo para la Argentina contar con una empresa de estas características, con esta trayectoria y con este nivel de desarrollo industrial.

¿Cómo describiría hoy a la planta en términos de empleo y capacidad productiva?
La planta, junto con la planta de bolsas industriales, genera de manera directa más de 350 empleos. Pero cuando uno analiza el impacto real, hay que sumar todo el empleo indirecto, que tranquilamente multiplica ese número por más de cinco. Desde el punto de vista económico, esto tiene un efecto muy significativo en la región. Además, hay un aspecto clave: transformar los activos forestales de la provincia en valor agregado industrial. Ahí hay un eje central del aporte de Papel Misionero.

Más allá del empleo directo, ¿cómo se mide el aporte económico de Papel Misionero a la provincia?
Es difícil cuantificar con precisión, porque Papel Misionero tiene un impacto económico muy amplio. No se trata solo de la venta de papel o de bolsas. Hay que considerar a los servicios forestales, el transporte, los proveedores, los servicios de mantenimiento y todo el ecosistema que permite que la industria funcione. En una parada de planta, por ejemplo, directa e indirectamente trabajan más de mil personas.

Durante los períodos de parada, la capacidad hotelera se ocupa de manera muy significativa y eso derrama sobre las localidades cercanas, que experimentan un aumento general de la actividad. Es un impacto concreto y visible en la economía regional.

En materia de exportaciones, ¿a cuántos mercados llega hoy Papel Misionero?
Actualmente estamos llegando a 40 países. Exportamos a todos los continentes: Asia, África, Europa, muchos países de América. Es el resultado de un camino de 50 años. En los últimos tiempos, además, empezamos a trabajar con mayor foco en generar más valor agregado, exportando bolsas, lo que nos permitió ingresar a mercados muy sofisticados y abrir oportunidades aún mayores.

¿Qué implica competir en esos mercados internacionales?
Implica una visión de largo plazo. Somos parte del país y como tal tenemos que adaptarnos a distintas circunstancias, pero no se puede pensar solo en el corto plazo. Ganar un mercado externo lleva mucho tiempo y mucho esfuerzo. Tomar la decisión de salir por una cuestión circunstancial es muy costoso y, en muchos casos, volver es imposible. Por eso, si hay algo que caracterizó a Papel Misionero a lo largo del tiempo es la continuidad en apostar a políticas de mediano y largo plazo.

¿Qué rol juegan las políticas públicas en ese proceso?
Todo lo que sea financiamiento para nuevas inversiones, promoción de exportaciones y el trabajo de la Cancillería para facilitar el acceso a mercados internacionales es clave. Pero no beneficia solo a Papel Misionero: juega a favor de toda la industria y, en definitiva, de todo el país.

Papel Misionero, empresa líder en la producción de papel Kraft (papel marrón de alta resistencia utilizado para embalajes, bolsas y cajas) y de bolsas industriales, es la única planta integrada del país que abarca todo el proceso productivo: forestación, producción de celulosa, fabricación de papel (Kraft Linerboard y Sack Kraft) y desarrollo de bolsas industriales. Es el único productor de papel Kraft elaborado 100% con fibra virgen de pino. 

Tiene un enorme impacto económico en toda la zona, ya que solo el 40 por ciento de la demanda de madera se cubre con producción propia, mientras que el resto proviene de productores locales. 

Desde su incorporación a Grupo Arcor en 2017, la compañía ha mantenido un desarrollo continuo, acompañado por un proceso de inversión y diversificación que reforzó su competitividad. Entre sus inversiones recientes, en 2021 la compañía destinó 20 millones de dólares a la construcción de una nueva planta de bolsas industriales con una capacidad productiva de más de 80 millones de bolsas por año, que además de abastecer el mercado interno, se exportan a Estados Unidos, Paraguay, Colombia, Chile y Bolivia.

A su vez, el papel Kraft de Papel Misionero ha llegado históricamente a más de 40 países de América, Europa, África y Asia, consolidando su presencia internacional en los principales mercados del mundo.

En materia de sustentabilidad, la compañía cuenta con certificación de carbono positivo; es decir, absorbe más carbono del que emite, gracias a una gestión forestal responsable y a la conservación activa de la biodiversidad, también avalada por la certificación PEFC

El complejo de Papel Misionero abarca más de 22 mil hectáreas, donde se encuentra la Reserva Natural y Cultural Papel Misionero, que se extiende por 10.300 hectáreas y alberga familias de la comunidad Mbya guaraní con las que se realizan proyectos de desarrollo productivo y educativo, y especies de fauna en peligro de extinción. En este espacio, y también en las zonas productivas, la empresa realiza tareas de regeneración ambiental, reforestación y monitoreo de fauna. En la reserva, ubicada en El Soberbio, se encontraron 29 tipos de animales, el 75 por ciento de las especies esperables.

De forma complementaria, mantiene un vivero forestal que produce plantines de más de 30 especies nativas, destinados a proyectos de recuperación ambiental y forestación, contribuyendo así a la preservación activa del entorno natural, explicó Andrés Garde, gerente industrial Papel Misionero del del Grupo Arcor, aunque con pasado como gerente de la planta de Puerto Leoni. 

El vivero de pino produce 700 mil plantas, suficientes para cubrir 500 hectáreas de plantación por año. En total, Papel Misionero tiene siete mil hectáreas forestadas propias.

La planta consume mil toneladas diarias de madera y cuenta con reservas para 30 o 40 días. Por día entran a la planta un centenar de camiones. 

Además, Papel Misionero consolidó un modelo productivo circular que aprovecha los subproductos del proceso industrial para generar energía renovable a través de una caldera de biomasa. Este mecanismo permitió reemplazar el uso de combustibles fósiles y reducir 20.000 toneladas de consumo anual de fuel oil, y contribuyó a la obtención de más de 355 mil bonos de carbono.

La caldera genera 110 toneladas de vapor por hora, suficientes para generar 8 megas de energía. Por cada tonelada de papel se utilizan actualmente 100 m3 de agua. Hace unos años se usaban 120. El objetivo es bajar a 80 m3. 

El vínculo con la comunidad es otro pilar fundamental de su gestión. La empresa sostiene alianzas con instituciones educativas, como la Tecnicatura en Celulosa y Papel, impulsada junto a la Universidad Nacional de Misiones y la Municipalidad de Puerto Rico. Estas iniciativas alcanzan a más de 400 estudiantes por año y promueven la formación técnica y profesional favoreciendo la empleabilidad de los jóvenes. Hoy el 45 por ciento del personal de planta es femenino, con un 22 por ciento de mujeres en roles jerárquicos, contó Rocío Pérez, gerente de Recursos Humanos, quien se sumó al grupo Arcor hace once años. 

Al mismo tiempo, Papel Misionero brinda un horizonte laboral real para muchos de ellos, permitiendo que jóvenes misioneros puedan crecer profesionalmente y proyectar su futuro en su lugar de origen. 

Ceo fotógrafo. Muller y los jóvenes operarios compartieron un brindis por los 50 años de Papel Misionero.

Del mismo modo, la empresa acompaña el desarrollo del entramado productivo a través de iniciativas que buscan fortalecer a toda la cadena forestal. En este marco, trabaja junto al INTA para obtener árboles con mayor rendimiento y mejor calidad de fibra que se traducirán en un papel con los más elevados estándares de calidad. Los resultados de esta alianza beneficiarán a toda la cadena forestal, ya que las nuevas variedades podrán ponerse a disposición de productores locales, favoreciendo un abastecimiento más eficiente, sustentable y competitivo. Esta alianza fortalece el ecosistema forestal regional, ayudando a elevar la productividad de los bosques que abastecen a la industria del papel.

Muller marca que “estos 50 años reflejan el esfuerzo y la evolución de una industria que hoy es sinónimo de innovación y calidad. Nuestra mirada está puesta en el futuro: seguir modernizando procesos, ampliando mercados y reafirmando nuestro compromiso con el crecimiento de Misiones. Argentina tiene una gran oportunidad de seguir desarrollando la industria celulósica papelera, dado que tiene las condiciones de competitividad a nivel mundial”.  

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McCain Foods y Arcos Dorados reafirman sus compromisos con la Agricultura Regenerativa en Argentina

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Con pilares estratégicos basados en la acción social y la agricultura regenerativa, McCain Foods y Arcos Dorados, operadora de los restaurantes McDonald’s en Argentina y otros 20 países de América Latina y el Caribe, anunciaron en Balcarce el lanzamiento de la segunda edición del Desafío de Agricultura Regenerativa. El objetivo principal del desafío es continuar promoviendo la adopción de prácticas de agricultura regenerativa y fortalecer el vínculo con la comunidad de productores de papa de la región, en línea con las estrategias globales de sustentabilidad de ambas compañías.

“La agricultura regenerativa es mucho más que una práctica: es una estrategia para restaurar los suelos, reducir impactos, optimizar insumos y fortalecer la resiliencia de toda la cadena agroalimentaria”, señaló Juan Máximo Magnoni, CEO de EDRA Global, empresa que conecta compañías y productores agropecuarios para implementar prácticas sostenibles. Él, junto a su equipo brindará soporte técnico, herramientas, monitoreo y recolección de información para el desarrollo de esta nueva edición del desafío. “Y para escalar esta estrategia, se necesitan datos confiables, monitoreo técnico y evidencia medible”, enfatizó.

Lanzado en julio de 2024, el Desafío de Agricultura Regenerativa incluyó capacitación a productores, recolección de datos en campo y evaluación independiente en 10 indicadores ambientales, agronómicos y sociales. Los ganadores fueron seleccionados en junio de 2025 y anunciados en el evento de cierre de campaña de McCain Foods en Mar del Plata en agosto, con la presencia de Arcos Dorados. Los ganadores fueron: 1° Potato Growers, 2° Agropecuaria La Gándara y 3° Huiñay.

Al presentar los resultados de la primera edición, McCain Foods Argentina destacó la fuerte predisposición y compromiso ambiental demostrado por todos los participantes.

También subrayó que la metodología implementada brinda un marco sólido para la evaluación, auditoría, certificación y reconocimiento de los productores que adoptan prácticas regenerativas.

Pablo Bisio, Gerente de Productores, Agronomía y Sustentabilidad en McCain Foods Argentina, afirmó que el desafío “refuerza nuestro compromiso con los métodos de cultivo regenerativos, permitiéndonos poner en práctica todo el trabajo que venimos desarrollando en esta área”.

Por su parte, Carola Baglietto, Gerente Senior de Compromiso Social y Desarrollo Sustentable en Arcos Dorados, señaló que esta iniciativa “es pionera, porque nos brinda la posibilidad de establecer trazabilidad y promover prácticas responsables con el ambiente planeta, que son compromisos clave de nuestra agenda ambiental. Con ello no solo nos diferenciamos con productos de menor impacto, sino que también fortalecemos la resiliencia de toda nuestra cadena de valor.”

Esta segunda edición del Desafío de Agricultura Regenerativa representa la dedicación y el fuerte compromiso de los productores de papa de Balcarce y la región, la industria y la cadena comercial con las prácticas de agricultura regenerativa y con un modelo de producción de alimentos cada vez más basado en prácticas regenerativas. Correrá desde noviembre de 2025 a junio de 2026.

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La autenticidad en la era de la IA: el 86% de las personas afirma que apoya marcas que sienten reales

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Lo que más llama la atención de esta nueva etapa no es que la Inteligencia Artificial esté transformando como estamos re descubriendo las marcas. Lo sorprendente es que, mientras las empresas se esfuerzan por optimizar su contenido para sistemas cada vez más inteligentes, los consumidores reclaman lo contrario: menos perfección y más verdad.

Por un lado, Google anuncia que el Modo IA ya está desplegado en más de 200 países, y con él una nueva forma de buscar. La gente ya no quiere una lista de enlaces; quiere una conversación que los entienda, que sintetice y que resuelva. El 83% de los consumidores globales usa Google y YouTube a diario, pero ahora lo hace con otra expectativa: la de recibir contexto, criterio y claridad. Eso obliga a las marcas a funcionar como un sistema: web, redes, reseñas, newsletters, entrevistas, todo coherente, todo verificable, todo alineado. No alcanza con “estar”; hay que ser interpretable.

Y mientras las empresas intentan adaptarse a esa lectura algorítmica (que exige arquitectura, consistencia, semántica y estructura) aparece la otra cara de la paradoja: la autenticidad. Según estudios recientes, el 86% de las personas afirma que apoya marcas que sienten reales, no perfectas. No el mensaje pulido, sino la historia detrás. No el guion, sino la voz. No la pose, sino la coherencia.“La autenticidad vuelve a ser estratégica ya que la IA la está redefiniendo y es la forma en que las marcas se van a distinguir”, afirma Malena Martin, CEO y co founder de Fardo.

Malena Martin, CEO y co founder de Fardo

Marketing moderno

Esta tensión define el desafío central del marketing moderno: ¿Cómo optimizar las máquinas sin perder la verdad de lo que necesitan los humanos? “Porque una marca que solo piensa en IA se vuelve rígida y previsiblemente artificial. Y una marca que solo piensa en humanos corre el riesgo de invisibilidad en un ecosistema donde la IA intermedia todo”, argumenta Nicolás Seguro, CTO y cofundador de Fardo.

El nuevo rol de la marca no es elegir entre ambos mundos, sino unirlos. La IA busca lógica; las personas buscan sentido. Los algoritmos necesitan estructura; la audiencia necesita historia. Lo que Google llama “marketing basado en contexto y coherencia” es, en realidad, el punto exacto donde la interpretación algorítmica y la autenticidad emocional se encuentran.

Nicolás Seguro, CTO y cofundador de Fardo

Y si miramos más de cerca, la autenticidad que va a funcionar en 2026 no tiene nada que ver con “ser espontáneo” o “mostrar el detrás de escena solo por mostrar”. Tiene que ver con sostener una narrativa verdadera en todos los lugares donde la marca existe. Porque una IA puede sintetizar lo que decís, pero no puede inventar lo que no está. Y un usuario puede creer en tu promesa, pero solo si esa historia se confirma cuando te buscan, cuando te leen, cuando te comparan y cuando te recomiendan.

La autenticidad se vuelve más estratégica que nunca

Cuando Google transforma la búsqueda en conversación, cuando los usuarios investigan a través de IA antes de llegar a tu web, cuando las plataformas reorganizan categorías enteras, la autenticidad se vuelve más estratégica que nunca. No es un gesto. Es infraestructura narrativa. Es tu huella semántica en el mapa mental de la IA y en el emocional del usuario.

En otras palabras: “tu marca tiene que ser tan clara que la IA la entienda, y tan honesta que la audiencia la elija”, agrega Malena Martin.

Las empresas que acepten esta paradoja no van a perder identidad; la van a fortalecer. Porque una marca que se vuelve interpretable para la IA sin dejar de ser humana para su comunidad se vuelve inevitable: aparece en las conversaciones automatizadas y permanece en las decisiones reales.

Ahí está el nuevo juego. Ahí está la nueva visibilidad.

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Lo que se come en las Fiestas bajo la lupa

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A nivel nacional, la crisis se refleja con claridad en la alimentación de las Fiestas de fin de año. No porque falten alimentos, sino porque el recorrido que hacen hasta llegar al plato se volvió largo, costoso y desconectado de su origen. En Misiones, en cambio, las políticas públicas de cercanía, las ferias francas y el comercio justo sostienen un modelo que funciona como excepción.

Hay crisis que se anuncian con estadísticas y otras que se comprueban en la cocina. La de este fin de año pertenece a la segunda categoría. Se compra menos, se reemplazan productos, calidad y se resignan platos tradicionales. No por falta de ganas de celebrar con lo tradicional, sino porque el precio final perdió relación con el valor real de los alimentos.

La gastronomía del nordeste ayuda a entenderlo. Platos como la sopa paraguaya, la torta de choclo o la chipa, nacieron de una lógica económica simple y eficiente: queso, huevos, leche y maíz. Antes que símbolos identitarios, fueron soluciones prácticas en su origen. Economía doméstica inteligente, basada en la cercanía y la disponibilidad.

La paradoja actual es evidente. En gran parte del país, esos mismos alimentos hoy resultan caros, incluso inaccesibles. Las recetas no cambiaron; cambió la estructura que las rodea. Entre quien produce y quien consume se acumularon intermediarios, costos financieros y márgenes superpuestos que encarecen lo esencial.

En nuestra provincia, el escenario es distinto. No porque la crisis no exista, sino porque la cadena productiva se organiza de otra manera. Los pequeños productores, los mercados concentradores barriales y los circuitos cortos de comercialización, sostenidos por acciones públicas desde hace décadas, funcionan como corrección concreta a esa distorsión.

Aquí, la distancia entre producir y consumir se reduce. El productor vende lo que produce; el consumidor paga lo que entiende. El precio recupera lógica. No se trata de romanticismo ni de folklore económico, sino de una decisión política sostenida en el tiempo.

Gracias a ese modelo, la identidad misionera no se conserva como relato, sino como práctica cotidiana. Comer sigue siendo un acto cercano. Las Fiestas no dependen exclusivamente de una góndola construida lejos del territorio, ni de precios ajenos a la producción local.

Esta comparación, no niega la crisis: la explica. Mientras a nivel nacional, el encarecimiento expone una estructura que excluye, En nuestro terruño, esa misma estructura, organizada con otros criterios, funciona. Sosteniendo además de manera genuina: la tradición, lo cultural y la identidad primigenia.

Porque cuando la mesa nacional entra en crisis, el problema queda expuesto. Y en Misiones, esa exposición no señala una carencia, sino una elección.

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