Día: 2 enero, 2026

En busca del mate perdido: una historia de amor y resistencia

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Santi Carneri, El País. En Paraguay, cuna de la yerba mate, encontrarla silvestre se ha vuelto casi imposible. Entre monocultivos de soja, estancias ganaderas y la pérdida acelerada del bosque nativo, una comunidad guaraní lucha por preservar el ka’aite —la yerba auténtica, en guaraní— que desde hace siglos es parte esencial de su identidad.

La mejor yerba mate del mundo nació, sin proponérselo, de una historia de amor: el amor de un hombre hacia su esposa, de un pueblo hacia sus tradiciones y de una comunidad hacia un bosque cada vez más pequeño, cercado por enormes campos de soja y pastizales para el ganado. Para los guaraníes, el ka’a, es la planta madre. Sagrada. Hoy, consumirla es, a la vez, un placer y un acto de resistencia.

Victoria, esposa de Ernesto Vera.Mayeli Villalba

Son casi las cuatro de la madrugada cuando Ernesto Vera, un anciano de la aldea Tekoha Y’apy —Territorio del Manantial— sale de su casa en una fresca mañana de octubre. El aire huele a lluvia y a hojas de menta y salvia. Su silueta pequeña, envuelta en un abrigo demasiado grande, se mueve en silencio sobre tierra roja y ramas tan húmedas que no crujen bajo sus sandalias. Ernesto es el tamoi, el guía espiritual de la comunidad. Entra a la cabaña de madera anexa a la casa de ladrillo comunal, una estructura amplia con techo de chapa, enciende un fuego y calienta agua en una vieja cazuela. Coloca la yerba molida verde y oscura en una calabaza esculpida, agrega el agua y sorbe el mate con una tacuara, un fino junco de madera. Ningún día comienza sin mate. Cuando le ofrece la bebida a Victoria, su esposa, son casi las seis de la mañana y el cielo ya se está aclarando. A su alrededor, hijas, nietos y pájaros les acompañan.

El Ogaguasu es el espacio donde se realizan las ceremonias espirituales, en el patio de la casa de Ernesto Vera.Mayeli Villalba

Desde hace un milenio, los guaraníes realizan ceremonias similares en estas tierras tropicales. Aunque el mundo conozca la yerba gracias al exilio sudamericano de las dictaduras de los años 70, o más recientemente, por las figuras como Messi o el papa Francisco, proviene de los pueblos guaraníes que habitaron y habitan la selva paranaense, cuyos vestigios están hoy repartidos entre Argentina, Paraguay y Brasil. Es parte del mito fundacional de su cultura, donde todas las plantas son sagradas. Y la yerba mate ocupa un lugar especial: purifica, fortalece, conecta con la tierra. Su uso más antiguo consistía simplemente en masticar las hojas y beber agua del río, con eso basta para sentir sus propiedades medicinales y estimulantes.

Pero hace unos veinte años, en la misma casa comunal, Victoria decidió dejar de tomar mate. Decía que sufría acidez cada vez que lo consumía. Ernesto se sorprendió: la yerba mate siempre había sido parte fundamental de sus vidas. Pero sus palabras le hicieron recordar algo: hacía décadas que ya no consumían el ka’aite, la yerba auténtica, silvestre, sino yerba industrial comprada en paquetes de la tienda. La auténtica planta del bosque había desaparecido detrás de los monocultivos y del avance de las estancias ganaderas. La vida diaria y la pobreza habían empujado a su comunidad a aceptar las versiones comerciales, producidas por empresas que controlan tierras, precios y procesos con agroquímicos y maquinaria.

Preocupado, Ernesto pasó horas rezando a Tupã, la mayor deidad de los guaraníes, y meditando junto al fuego. Y entonces surgió una idea tan simple como arriesgada: cruzaría las estancias, los alambres de pinchos y los campos de soja para buscar la yerba mate original. Le traería a Victoria hojas tiernas, como las que tomaban antes de que llegaran los blancos.

Una gran extensión del territorio Y’apy está dispuesto como reserva natural.Mayeli Villalba

Tekoha Y’apy da cobijo y buena vida a 1.800 agricultores que preservan unas 850 hectáreas de bosque nativo, de donde extraen sus medicinas y algo de caza menor. Sin embargo, a su alrededor, unas pocas familias controlan cientos de miles de hectáreas casi completamente deforestadas. Apenas uno o dos árboles se alzan tímidos en medio de las explanadas sin fin de soja verde o pastos y vacas donde alguna vez hubo hasta yaguaretés (jaguares).

Paraguay es uno de los países más desiguales en la distribución de la tierra. Aproximadamente un 2% de la población es dueña del 85% de la superficie cultivable, según la FAO. Y ocho de cada diez hectáreas de bosque están dentro de propiedades privadas. La mayoría de ellas pertenecen a terratenientes que operan como señores feudales modernos.

En busca del mate verdadero

Ernesto recordaba bien lo que su abuelo le había enseñado: cómo encontrar el ka’aite bajo los lapachos de flores rosadas y los árboles cubiertos de musgo y helechos gigantes. En su infancia bastaba caminar una hora para llegar al yerbal silvestre. Pero ahora, su comunidad era una isla verde rodeada por el rugido de excavadoras, motos, vacas y alambradas interminables.

El mate es parte intrínseca de la identidad de Paraguay como lo es de Argentina, Uruguay y el sur de Brasil. Es un gesto cotidiano que une a millones de sudamericanos de toda clase, bandera y condición. La senadora antes de su discurso y la agricultora antes del amanecer, el enfermero durante su guardia y la camionera mientras conduce sola por la Panamericana, el profesor que se quema los labios ante sus estudiantes, todos sorben mate, propio o ajeno, en su casa o en la calle.

Mariano Vera hace el primer tueste de la yerba mate, rama por rama, con las hojas aún verdes.Mayeli Villalba

Y esta herencia ancestral es gracias a los pueblos guaraníes que descubrieron su uso. Es círculo de palabra, compañía, ceremonia y, a veces, refugio. También viajó con migrantes árabes, y por eso hoy Siria y Líbano lo consumen cotidianamente. Mientras tanto, cómo no, en Europa y Estados Unidos se vende como bebida energética procesada, alejada de la tradición. En latas de refresco con gas o mezcladas con otros 20 ingredientes y montones de azúcar.

El mundo demanda cada vez más yerba, y, paradójicamente, los guardianes originarios de la planta luchan por acceder a ella.

A partir de los 2000, además del ganado, a Paraguay llegó la soja. Millones de hectáreas de monocultivo rodearon las últimas selvas. A Ernesto, la búsqueda se le complicó todavía más. El tamoi comenzó a explorar otras comunidades, a preguntar dónde habría una isla de bosque en la que creciera la yerba mate. En sus caminatas había una palabra que se repetía: permiso.

Tenía que pedir permiso a un estanciero, permiso a alguna de las familias o grandes empresas adueñadas de la tierra. Permiso para abrir la puerta de la estancia sin que le disparen, permiso para caminar entre las vacas, permiso para tomar en la mano algunas hojas y ramas. Permiso para cruzar los grandes campos de soja donde una sola persona subida a un tractor con pantalla táctil y aire acondicionado puede cosechar cientos de hectáreas en una tarde o fumigar agrotóxicos alrededor de su comunidad.

Fernando, de la comunidad Y’apy debe conseguir permiso de acceder a los terrenos cerrados.Mayeli Villalba

Aquella situación le recordaba demasiado a lo que sus antepasados habían sufrido durante cientos de años. Los colonizadores españoles observaron el primer consumo de yerba mate en el siglo XVI en lo que hoy es Paraguay y entonces era el Virreinato del Perú. Tan pronto como lo vieron lo prohibieron. En 1610, la Inquisición prohibió usar la planta y en Asunción se impusieron penas de 100 latigazos para los indígenas y 100 pesos de multa para los españoles que consumieran o traficaran yerba, según cuenta el argentino Jerónimo Lagier en el libro La aventura de la yerba mate.

El renacer del ka’aite

Solo 20 años después, los españoles la legalizarían y la convertirían en la base de su expansión económica y territorial en la región, dando lugar a la Provincia Paraquaria, una especie de Estado jesuita que llegó a abarcar parte de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay cuando aún España y Portugal se repartían el territorio americano en tratados. Esta rama de la Iglesia Católica, junto a franciscanos y dominicos, gestionó las relaciones diplomáticas, bélicas y religiosas con casi todos los pueblos guaraníes. Por unos dos siglos impusieron su religión y costumbres a los nativos mientras absorbían sus saberes, su fuerza de trabajo y, no solo su yerba mate, sino su territorio. Sus bosques. Fueron los primeros europeos en hacer monocultivos para exportación desde América del Sur.

Ernesto caminó durante días por estancias privadas, esquivando cercos y guardias armados, hasta que finalmente halló un árbol de mate; sí, un árbol, y no esos arbustitos que se ven en las plantaciones industriales desde tiempos de la Colonización. Estaba cerca de un arroyo, como siempre. Trepó casi dos metros sin dudar, abrazado al tronco, arrancó unas ramas, guardó las hojas en los bolsillos y volvió con el tesoro a casa. Cuando Victoria probó la yerba silvestre, la acidez desapareció. Habían recuperado el sabor verdadero: dulce, amargo, ahumado. Vivo.

Este árbol, que puede llegar a medir hasta 20 metros de alto, es sagrado.Mayeli Villalba

Cansado de pedir permiso, Ernesto tomó una decisión revolucionaria: si el bosque ya no ofrecía ka’aite, entonces la yerba debía volver a crecer dentro de la comunidad.

Comenzó a plantar junto a otras familias. Así nació un proyecto colectivo: recuperar la yerba mate auténtica a través del cultivo comunitario, sin químicos, respetando los tiempos naturales.

Hace diez años, durante un Mitã Karaí, la ceremonia para otorgar nombres espirituales, Ernesto y Victoria conocieron a Norma Ávila, artista y cantante de Asunción con dos décadas de experiencia trabajando para ONGs que apoyan a las comunidades indígenas. Ella quedó fascinada por la música y por el vínculo entre la comunidad y la yerba mate. Al ver la producción acumulada por TekohaY’apy y comunidades vecinas, Victoria propuso ofrecerle que se convirtiera en su puente hacia el mundo exterior. Así nació la marca SEA.

El Tatuape (“Caparazón de armadillo”), hecho de forma artesanal, con componentes naturales del bosque, lo usan para hacer el segundo tueste de la yerba mate.Mayeli Villalba

El proceso de producción es artesanal de principio a fin: sapecado al fuego, secado en el tatuape —un horno gigante construido sin un solo clavo—, tostado lento durante días y molienda manual. La yerba se estaciona un año antes de ser envasada. SEA fue incorporada al Arca del Gusto de la Fundación Slow Food, que reconoce alimentos que deben preservarse por su valor cultural y ambiental. Hoy, Norma viaja presentando la yerba, narrando su historia, explicando quién es el tamoi Ernesto y guiando ceremonias del mate que mezclan canto, memoria y naturaleza.

Mientras SEA viaja por el mundo, en TekohaY’apy cada día comienza igual que siempre: Ernesto enciende el fuego antes del amanecer y toma los primeros sorbos de mate. Victoria revisa la huerta. Otros vigilan el tatuape, donde las ramas de yerba se tuestan lentamente. En uno de los pocos rincones de Paraguay donde aún hace fresco algunas mañanas aunque no sea invierno, el mate conserva su espíritu original: un acto de amor, resistencia y memoria viva.

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Quita de subsidios y tarifas más caras: cómo se preparan hogares y administraciones para un verano de boletas recargadas

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Los servicios que se consumen en todos los hogares tienen diferentes porcentajes de reajuste en el primer mes del año. A partir del 1 de enero de 2026, las boletas de electricidad y gas natural presentarán una suba del 2,5%; mientras que el servicio de agua potable en la región metropolitana tendrá un alza del 4%.

En este contexto, administraciones de consorcios, clubes de barrio, complejos deportivos y espacios que dependen fuertemente del consumo energético están empezando a buscar alternativas para amortiguar el impacto. La agenda se corre hacia la eficiencia, la gestión inteligente y la posibilidad de recortar desperdicios sin resignar funcionamiento.

Dentro de ese movimiento aparece una camada de soluciones tecnológicas que se volvió más visible a partir del anuncio de la quita de subsidios.

Un ejemplo es Simple Domótica, desarrollada por Simple Solutions, que permite automatizar el uso de luces y espacios. Por ejemplo, permite reservar una cancha, encender sus luces desde una app, sin intervención de terceros.

La ventaja principal para clubes y administraciones es la trazabilidad del consumo, el control de gastos y la reducción del uso innecesario de luminarias, algo que empieza a tener otro peso cuando cada kilovatio sube.

No es la única herramienta del mercado, pero sí una que muestra menos operación manual, más control de datos y un enfoque que prioriza ahorro y eficiencia en tiempos en los que las tarifas dejan de estar amortiguadas por el Estado.

Martín Eliçagaray, especialista en Tecnología aplicada a la Propiedad Horizontal y Founder de Simple Solutions, señaló que “Las boletas llegarán más abultadas. La pregunta, ahora, es quién se prepara mejor para enfrentar el cambio. Probablemente, sean quienes ajusten su modo de consumo antes de que la factura llegue”.

También advirtió que “el problema no pasa solo por el aumento, sino por la falta de información que tienen muchas administraciones sobre su propio consumo. Cuando no se mide, no se gestiona. Y cuando no se gestiona, se paga de más. La eficiencia empieza por saber exactamente qué, cuándo y cuánto se está usando”.

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Mascotas: Cómo prevenir la otitis, una amenaza silenciosa del calor y el agua

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Con la llegada de las altas temperaturas una de las postales más comunes es ver a las familias refrescando a sus mascotas con mangueras, juegos de agua o un chapuzón en la pileta. Sin embargo, esta práctica puede traer una consecuencia dolorosa para la mascota: la otitis externa. La médica veterinaria Lucía Marcerou, coordinadora de Trade Marketing de König, laboratorio de productos veterinarios, alerta sobre cómo disfrutar del verano sin poner en riesgo la salud auditiva de sus compañeros de cuatro patas.

“El principal error que observamos es el secado inadecuado de los oídos tras el contacto con el agua. Secar la parte externa de la oreja con una toalla es un buen primer paso, pero lamentablemente, elimina solo el agua superficial y no actúa dentro del conducto auditivo”, comenta Marcerou. “La humedad que queda atrapada en el interior, crea un ambiente cálido y oscuro, ideal para la proliferación de bacterias que desencadenan la infección”.

La experta refuerza la prevención empieza antes que empiece el mal olor. Cuando el mal olor se hace presente, es muy probable que la otitis ya esté instalada. Por ello, la clave está en la vigilancia y la acción proactiva.

Señales de alerta: ¿Cuándo sospechar de otitis?

Es crucial que los tutores estén atentos a los primeros síntomas, que pueden indicar un problema en desarrollo. Hay que prestar especial atención si la mascota presenta:

• Sacudidas de cabeza más frecuentes o enérgicas de lo normal.

• Rascado insistente en la zona de las orejas y el cuello.

• Enrojecimiento e inflamación del pabellón auricular (la parte visible de la oreja).

• Mal olor proveniente del conducto auditivo.

¿Qué mascotas están en mayor riesgo?

Si bien cualquier animal puede sufrir de otitis, ciertas razas tienen una predisposición anatómica o genética que aumenta significativamente el riesgo. Es vital que los dueños de estas mascotas extremen las precauciones.

Tipo de PredisposiciónRazas con Mayor Incidencia¿Por Qué Están en Riesgo?
Orejas Caídas y Poca VentilaciónCocker Spaniel (muy alta incidencia), Beagle, Labrador, Golden RetrieverLa forma de sus orejas dificulta la ventilación natural del conducto, atrapando calor y humedad.
Conducto Auditivo Estrecho o PeludoCaniche, Shih Tzu, Maltés, Yorkshire Terrier, SchnauzerEl pelo abundante o un canal auditivo angosto impiden que el agua se evapore correctamente.
Predisposición a AlergiasBulldog Francés, Bulldog Inglés, West Highland White Terrier, Boxer, Shar PeiLas alergias cutáneas a menudo se manifiestan con inflamación en los oídos, haciéndolos más susceptibles a infecciones recurrentes.

La prevención es simple y puede ahorrarle a la mascota mucho dolor. Después de cada contacto con el agua, desde Konig recomiendan los siguientes pasos:

1.Secar la parte externa: Usar una toalla limpia y seca para remover el exceso de agua del pabellón auricular y la entrada del oído.

2.Limpiar y secar el conducto: usar un limpiador auricular específico para mascotas, recomendado por el veterinario. Estos productos están formulados no solo para limpiar, sino también para secar el canal auditivo y reestablecer su equilibrio natural. Masajee suavemente la base de la oreja por unos segundos y luego permita que su mascota sacuda la cabeza para expulsar los restos de líquido y cera.

3.Consultar al veterinario: No todas las soluciones son adecuadas para todos los animales. El veterinario de confianza podrá recomendarle el producto ideal según la raza, edad e historial clínico de su mascota.

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Prototipo Cero: un innovador desarrollo de coctelería sin alcohol

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Por Manuel Recabarren / AAS – El consumo de alcohol cae hace años, en Argentina y en el mundo. Las razones son varias y variadas: modas, salud, crisis económicas, marketing. Sea cual sea el caso, cada vez más consumidores eligen beber opciones analcohólicas. Para ellos, una simple limonada dejó de ser suficiente. Una gaseosa, menos aún.

Los bares de nuestro país se pusieron manos a la obra, pensando en algunos ítems originales que no utilicen espirituosas. Salieron cosas muy buenas que conquistaron incluso a aquellos que bebemos -y seguiremos bebiendo-. Pero una cantinera decidió ir más allá. Para la actualización de su carta, Flavia Arroyo, head bartender de Casa Cavia, desarrolló un menú donde todos los cócteles nacen desde la ausencia de alcohol: Prototipo Cero.

“Pase por varios estadíos hasta llegar al proyecto que le presenté en primera instancia al equipo de barra. Si bien nosotros ya contábamos con opciones sin alcohol, estaban más que nada para lograr armonías con los platos”, comenta Arroyo. “Pero observé que cada vez se pedían más”.

Analizando la industria en otros países, Flavia encontró que los mocktails -léase, cócteles sin alcohol- forman parte del menú, a veces entre sus pares alcohólicos, sin necesidad de aclarar con títulos cuál pertenece a cada categoría. “Después pensé, si las cervecerías estaban explotando este mercado, ¿por qué no podía llegar a la coctelería?”.

Carta libre de alcohol

Pero de agregar opciones más pensadas a armar una carta entera libre de alcohol, hay un salto importante: “con las ideas siempre voy a fondo, me parecía un buen momento creativamente para desarrollarlo. Se lo comenté al equipo, si no salía como queríamos, no veía la luz”, comenta.

En Casa Cavia ya contaban con su propio “gin” sin alcohol: una bebida aromatizada con esencia de enebro y otros botánicos que suplía a su par espirituoso. De hecho, durante los meses previos a este lanzamiento, la versión cero del Gin Tonic era incluso más pedida que aquella con London Dry. ¿Por qué, entonces, no replicar lo mismo con otras?

“Fuimos a buscar esas bebidas cero, que debían tener un espíritu de marcas que nos gusta usar para mezclar, con un ADN personal. Eso nos ayuda a que el cóctel cero o con alcohol tengan la misma identidad”, explican. Para ser claros, su whisky cero se inspira en Singleton 12 y su tequila, en Volcán de mi Tierra, por ejemplo. Si dos personas pidieran Margaritas con o sin alcohol, las bases comparten identidad organoléptica.

“Teníamos que pensar que dicha bebida cero sea atemporal y realizable para la parte operativa”, relata Flavia. “Desglosamos los spirits en notas de cata y en base a eso utilizamos los spirits para obtener aromas primarios y secundarios que se acercaran al objeto de inspiración”.

Lo que parece complejo de explicar, es aún más difícil de realizar. El equipo de investigación encontró un desafío particular en la densidad de las bebidas. Claro, el alcohol la aumenta de manera significativa y da equilibrio y textura al cóctel.
“En algunos casos, nos ayudamos con las cocciones o técnicas de las frutas; en otros, con aloe vera o glicerina. Lo gracioso es que el vodka, en principio el más difícil de lograr, fue el primero que salió bastante redondo”, recuerda la bartender.

Compartir la misma experiencia líquida

Las combinaciones de las bebidas parecen alocadas, pero cada ingrediente la acerca un poco más a su spirit original, aunque su aporte pase desapercibido. El Cognac cero, por ejemplo, es una mezcla compleja de uvas, flores, pera, verjus, avellanas, almendras y tabaco. El whisky combina trigo, Lapsang Souchong, manzana verde, mango, mermelada de naranjas y fenogreco.

Cada cóctel de la carta puede pedirse en versión cero o con alcohol. Y en tiempos de billeteras escuetas, las versiones analcohólicas resultan también más económicamente amigables. Más allá de eso, Prototipo Cero propone una situación inédita: por primera vez, un abstemio y un bebedor pueden compartir la misma experiencia líquida.

Los bebedores usuales podemos tener cierto escepticismo, pero los números hablan por sí solos: “increíblemente, hoy los cócteles cero y alcohólicos salen a la par”, informa Arroyo. “Hay buena recepción y más allá de la elección con/sin, abrimos el juego a clientes que no tenían cercanía con la coctelería. Se entiende que buscamos una nueva manera de ver la experiencia del bar. Sin juzgar”.

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Banda cambiaria indexada: límites del esquema y lecciones de Perú

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Las modificaciones al esquema de bandas cambiarias que entran en vigencia el 1ro de enero de 2026 tienden a contribuir a dos objetivos relevantes de política económica: por un lado, generar condiciones para que el Banco Central pueda comprar dólares en el mercado; por el otro, comenzar a salir del estancamiento del nivel de actividad de los últimos dos trimestres, resignando la meta de una rápida desinflación.

Aun así, el régimen monetario-cambiario sigue siendo de transición y, más allá que puedan lograrse esos objetivos inmediatos, subsisten limitaciones que deberían removerse en aras de lograr crecimiento sostenido. La indexación del techo de la banda cambiaria en función de la inflación pasada habrá de complicar la configuración de la “curva de tasas” y la extensión del plazo de las operaciones a tasa prefijada, al tiempo que el esquema no parece contemplar el levantamiento del cepo para personas jurídicas, también relevante para la dinámica de la inversión.

Esas dos limitaciones podrían comenzar a resolverse en caso que se avance hacia un régimen bimonetario formalizado, al estilo del vigente en Perú.

Vale subrayar que un régimen monetario-cambiario que pueda ser considerado permanente, y no de transición como el actual, es clave en la dimensión de las variables financieras, pero también en el plano de la economía real, por la ampliación del horizonte que conlleva. Con “flotación administrada” del tipo de cambio, es posible morigerar el impacto de los eventuales choques externos sobre el nivel de actividad, a la vez que un esquema de metas de inflación, en donde manda la tasa de interés de referencia fijada por el Banco Central, es el más apropiado para estirar el plazo de contratos pactados a tasa prefijada, permitiendo salir del cortoplacismo financiero.

Son cuestiones relevantes cuando se aspira a romper el “techo de cristal” que opera sobre la inversión, que por supuesto también sufre el lastre de los problemas de organización de la economía y de las reformas estructurales pendientes.

En ese sentido, el tercer trimestre encendió una alerta amarilla, ya que el ajuste de la economía se concentró en la caída de 1,3 puntos de la tasa de inversión, desde 20,3 por ciento del Producto Interno Bruto en el segundo trimestre. Así, la tasa de inversión del tercer trimestre fue de 19,0 por ciento del Producto Interno Bruto, en un contexto de déficit externo de 5,5 por ciento del Producto Interno Bruto (diferencia entre importaciones y exportaciones de bienes y servicios), lo cual habla de un muy limitado volumen de ahorro interno.

Focalizando en la tasa de inversión en máquinas y equipos, el tercer trimestre marcó 12,8 por ciento del Producto Interno Bruto, sin poder traspasar la barrera de los 13 puntos contra la que chocó en 2011 y 2012, cuando se impusieron los cepos, y también en 2017 y 2018, cuando comenzó a desestabilizarse la macro.

El repaso de estos indicadores ilustra sobre un punto clave: el régimen monetario-cambiario no sólo debe facilitar el funcionamiento transaccional de la economía, sino también ser base para canalizar crecientes volúmenes de ahorro e inversión, haciendo que el bimonetarismo sea funcional a ese objetivo, y no un problema a resolver.

Es cierto que el 2026 está empezando con un horizonte más despejado, con el riesgo país en torno a 570 puntos, por condiciones políticas que acercan la agenda de reformas estructurales, la posibilidad de volver a colocar deuda en el mercado, al tiempo que se amplía el espectro de opciones de inversión, saliendo de la mera pulseada “dólar versus tasa”.

No es sencillo que el Banco Central pueda equiparar al período de mayo a diciembre de 2024, cuando la fuerte remonetización de la economía le permitió adquirir 6,9 mil millones de dólares a un ritmo de 42 millones diarios.

Focalizando en el mercado cambiario, para acercarse a esa referencia, el 2026 debería lograr que la entrada de capitales privados se duplique respecto de 2025 y que la demanda de dólares de personas físicas se achique a la mitad. Aun con esa exigencia, el arranque de 2026 podría mostrar resultados del nuevo esquema, con el techo de la banda deslizándose de acuerdo a la inflación pasada.

Este régimen habrá de funcionar “normalmente” si el tipo de cambio observado permanece a cierta distancia del techo de la banda, que se ubicará en 1.565 pesos a fin de enero y en 1.870 pesos tentativos a fin de 2026.

Pero hay algo de bruma por una inflación a la que, por un tiempo, le costará perforar el piso del 2,0 por ciento mensual, y también porque no está definido cómo habrá de reaccionar el Banco Central ante eventuales desvíos de trayectoria.

Con tipo de cambio flotante, sin techo explícito, una merma en el ritmo de compras diarias podría desencadenar un “nuevo equilibrio” de dólar y tasas de interés. Pero, en este esquema, cuando el tipo de cambio rebote contra el techo, el Banco Central debería vender, no comprar dólares.

Dos preguntas surgen a propósito de ese escenario:
a) ¿estará el gobierno dispuesto a subir las tasas de interés “lo que sea necesario” para “normalizar” el circuito de oferta de dólares?
b) ¿qué ocurrirá con la trayectoria de la demanda de dinero si se deterioran las expectativas?

Este tipo de interrogantes es lo que abona la idea de transitoriedad del actual esquema, y refuerza los argumentos acerca de la conveniencia de avanzar hacia un régimen bimonetario como el de Perú, donde hay “flotación administrada” del tipo de cambio y es la tasa de interés de política monetaria la que guía las expectativas de inflación.

En Perú, el crédito en moneda local (el sol) pasó del equivalente a 5,9 por ciento del Producto Interno Bruto en 1996 a 28,5 por ciento del Producto Interno Bruto en el presente, mientras que los préstamos en moneda extranjera hicieron el recorrido inverso, del 16,8 por ciento al 8,9 por ciento del Producto Interno Bruto.

Vale decir, el bimonetarismo en Perú fue sinónimo de monetización en moneda local, no de dolarización. Algo que perfectamente podría lograrse en la Argentina.

Uno de los secretos del “triunfo” del sol sobre el dólar en la operatoria del sistema financiero peruano reside en la convergencia entre las tasas de interés en moneda local y en moneda extranjera, un fenómeno asociado a la solvencia fiscal del país, una inflación que tiende a ser inferior a la de Estados Unidos y también por el diferente tratamiento de soles y dólares en la política de encajes.

De acuerdo a datos recientes, un préstamo hipotecario se obtiene a una tasa de interés del orden del 8,0 por ciento anual en soles, y del 7,0 por ciento en dólares. Lo acotado de la diferencia explica la preferencia de las familias peruanas por endeudarse en la moneda local, tanto que hace treinta años los créditos hipotecarios se pactaban 90 por ciento en dólares y 10 por ciento en soles, y ahora esa relación es exactamente la inversa.

Pese a las turbulencias políticas de los últimos años y a conservar cierto grado de dolarización, en Perú las tasas de interés están cada vez más asociadas al ciclo económico y cada vez menos a la volatilidad del tipo de cambio.

El régimen de “flotación sucia” del bimonetarismo peruano no tiene por objetivo cambiar la trayectoria del tipo de cambio real, sino simplemente morigerar sus oscilaciones. Con ese mecanismo y políticas anticíclicas se ha logrado neutralizar el impacto de choques externos y o internos (de origen político) sobre el sector real.

En lo que va del siglo, la cotización del dólar contra el sol peruano en términos nominales registró un pico de 4,15 en 2021 y un piso de 2,55 en 2013, oscilaciones del orden del 25 por ciento hacia arriba y hacia abajo en torno al promedio.

En el presente, las exportaciones de Perú alcanzan a 87,0 mil millones de dólares, una cifra semejante a la de la Argentina, pero superior cuando se la mide por habitante: 2.536 dólares per cápita en el vecino país, versus 1.890 dólares en el nuestro.

Esta publicación es propiedad del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL). Se autoriza la reproducción total o parcial citando la fuente.

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