Día: 3 julio, 2026

El costo del frío: cómo el ambiente impacta en la conversión y la rentabilidad porcina

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Por Sebastián Ratto – Consultor Técnico Monogástricos, Cargill Animal Nutrition & Health. El frio es un déficit de calor. El punto de partida conceptual es contraintuitivo pero decisivo. En invierno no gestionamos “frío” sino pérdidas de calor: desde la física, el frío no es una magnitud en sí mismo, sino la ausencia o la fuga de calor de un sistema. Cuando observamos lechones amontonados o condiciones de baja temperatura, en realidad estamos viendo calor que se escapa o falta. Y toda pérdida de calor se compensa, siempre, con energía. El problema es que esa energía sale del bolsillo del productor por dos vías que conviene separar con claridad.

La primera es la energía directa: la de la calefacción. Un edificio que pierde mucho calor necesita cada vez más energía para mantener las condiciones normales de producción dentro de la sala. Esa factura se paga y se ve. La segunda es la energía indirecta, y es la menos evidente: la energía del alimento. Cuando el animal vive por debajo de su temperatura ambiente efectiva, destina parte de la energía que consume en el alimento a generar calor metabólico para mantener constante su temperatura interna, en lugar de destinarlo a crecer. El alimento usado para calor metabólico castiga directamente la conversión. Esa pérdida también se paga, pero la mayoría de las veces no se detecta.

En el extremo de la curva aparecen los costos clásicos: más gasto en antibióticos, animales que quedan como “sobrevivientes” con su rendimiento condicionado a futuro y, en el escenario más catastrófico, mortalidad por hipotermia. Pero el grueso del daño económico ocurre antes, en la adaptación silenciosa: pérdidas pequeñas que se acumulan día a día y que, al cierre del lote, explican por qué no se alcanzaron los pesos ni las conversiones esperadas sin que sepamos bien por qué. Nada es gratis: el animal tiene una enorme capacidad de adaptación, pero siempre la cobra.

El iceberg: lo clínico y lo subclínico

En el sitio 2, el lechón es muy elocuente. Por su relación superficie/volumen intercambia mucha temperatura con el entorno y, ante una pérdida de calor, lo manifiesta rápido: piso mojado, diarreas, aumento del uso de antibióticos. Pide atención a gritos, y por eso solemos atenderlo. El riesgo está en el sitio 3, con los animales de crecimiento. Al ser más resistentes y tener mayor capacidad de generar calor, no muestran signos clínicos evidentes salvo en casos extremos. “Total, se produce igual”, se piensa. Pero las pérdidas están: como el animal, en esa etapa, consume más, ese mayor consumo le permite generar mayor calor metabólico en lugar de carne, y el golpe se concentra justamente en la conversión alimenticia, el indicador más sensible del negocio.

El animal es el primer sensor (y los datos no se leen solos)

El indicador más fiable dentro del galpón es el comportamiento animal. Antes que cualquier instrumento, hay que aprender cómo se comportan los animales en condiciones normales para detectar rápido cualquier desvío; el cerdo, como animal de presa, oculta los problemas, de modo que cuando el desvío se hace evidente el daño productivo ya está hecho.

El segundo principio es no leer los datos de forma aislada. Un ejemplo lo deja claro. Animales de 60 a 63 días con el termómetro en 22 °C: temperatura aparentemente ideal. Pero si la humedad relativa está en 75 %, el cálculo del punto de rocío arroja unos 17,4 °C. Eso significa que todas las superficies del galpón que estén a esa temperatura comenzarán a condensar: paredes, techo y piso mojados, el típico galpón mojado. Y si la piel del animal alcanza esa temperatura, se forma sobre él una película de humedad y la transferencia térmica aumenta considerablemente cuando el animal está mojado: es como mojarlo con un sprinklers. Tenemos animales con frío real mientras el termómetro marca 22 °C. La explicación está en la interrelación de los datos —temperatura, humedad, punto de rocío, velocidad de aire, CO?, temperatura de superficie y de piel— no en ninguno por separado.

Cómo auditar una granja de baja tecnología

La rutina de recorrida sigue un orden lógico que cualquier encargado o propietario puede replicar. Primero, comportamiento animal: cómo están y cómo crecen los animales, qué sintomatología hay, cuánto antibiótico se está usando. Segundo, como esa “sensación de frío” es pérdida de calor y el calor siempre fluye hacia donde hace más frío, hay que revisar la aislación y la hermeticidad del galpón. Una cortina rota o caída deja escapar todo el calor —metabólico o de calefacción— hacia el exterior, sobre todo de noche y de madrugada. La aislación y la hermeticidad son estrategias pasivas: no consumen energía, y por eso son las primeras que se deben de optimizar.

Tercero, la calidad del aire. Es frecuente entrar temprano a salas de ventilación natural con muy buena temperatura, pero con calidades de aire muy malas, hasta el punto de no poder permanecer dentro. La clave es buscar el equilibrio entre temperatura y calidad de aire para dar las mejores condiciones a las necesidades fisiológica de los animales alojados. Contar al menos con el dato de temperatura y humedad es fundamental para decidir cuándo abrir o cerrar las cortinas.

Manejo de fosas: dónde nace el amoníaco

El amoníaco que irrita los ojos y las vías respiratorias se genera principalmente por la descomposición biológica de la urea presente en la orina y de la materia orgánica acumulada en las fosas. La consecuencia práctica es directa: mantener un adecuado nivel de agua en la fosa ayuda a reducir la exposición de los residuos al ambiente y disminuye la liberación del gas. Querer resolver el problema únicamente aumentando la ventilación suele ser un error costoso, ya que puede conducir a sobreventilar el galpón, incrementando las pérdidas de calor y el consumo de energía de calefacción o la energía que el propio animal debe destinar a mantener su temperatura corporal. Conviene recordar, además, que las personas suelen percibir el amoníaco antes que los cerdos debido a su efecto irritante sobre ojos y vías respiratorias. Por eso, el objetivo debe ser siempre reducir su generación en origen mediante un correcto manejo de las fosas y de los efluentes, utilizando la ventilación como complemento y no como única herramienta de control.

La instrumentación mínima imprescindible

Para trabajar correctamente —tanto en ventilación natural como forzada— el equipamiento básico es un sensor de temperatura y uno de humedad. La humedad importa porque es indicador de calidad de aire y de confort térmico, y porque con ambos datos se calcula el punto de rocío, que indica a qué temperatura condensará el aire. Combinando ese cálculo con la medición de la temperatura de superficies se puede anticipar a si el galpón estará mojado y el animal cederá calor. A esto conviene sumar dos registros simples de enorme valor: el consumo de antibióticos y la mortalidad. Cruzar estos datos con el historial de la distribución de la temperatura a lo largo del día permite realizar un correcto análisis de las condiciones de producción.

Ventilación forzada: física aplicada al galpón

Los sistemas de presión negativa trabajan en tres modos —ventilación mínima, de transición y túnel— y en invierno operan el 80–90 % del tiempo en ventilación mínima. Por lo que su correcto diseño y regulación pasa a ser fundamental. El principio de funcionamiento consiste en generar una presión interna ligeramente inferior a la presión atmosférica mediante la extracción de aire con los extractores. Este diferencial de presión impulsa el ingreso de aire a través de los inlets. En este proceso intervienen dos fenómenos físicos clave: el efecto Venturi, que acelera el aireal atravesar una sección reducida, y el efecto Coanda, que permite que el chorro de aire se adhiera al techo y recorra la sala y se mezcle con el aire interior, se atempere y luego alcance a los animales. C uando la presión negativa es insuficiente o los inlets están mal regulados o dimensionados y/o el galpón posee falta de hermeticidad, el aire ingresa a baja velocidad y el efecto Coanda se pierde y aparecen corrientes de aire frías sobre los animales. El resultado es exactamente el opuesto al buscado: se incrementa la perdida de calor sin mejorar adecuadamente la calidad de aire.

La prueba de hermeticidad, primero

Se puede hacer la mejor inversión en equipos del mercado, pero sin hermeticidad el sistema de ventilación mínima no funciona. Por eso la primera prueba es de hermeticidad: se cierra todo el galpón, se enciende un ventilador de ventilación mínima —idealmente lo más cercano a 18 m³/h por m² de superficie— y se mide la presión diferencial interior. El objetivo es estar por encima de 35 Pa; cuanto más alto, más hermético. Luego se regulan los inlets para que el aire pase entre 4 y 6 m/s, 15 a 25 Pa y se complementa con pruebas de humo —para visualizar el direccionamiento del aire— y cámaras termográficas. Pero todo parte, siempre, de la hermeticidad.

Parámetros de referencia para el análisis de datos

El análisis de las instalaciones debe de basarse en parámetros objetivos y, fundamentalmente la interpretación conjunta de los datos. Por ejemplo, es posible encontrar valores adecuados de temperatura y humedad relativa, pero concentraciones elevadas de CO?. El CO? es un excelente indicador de la eficiencia de ventilación. Concentraciones elevadas suelen indicar insuficiente renovación de aire o deficiencias en su distribución. La evaluación integrada de los indicadores permite diagnosticar con mayor precisión el funcionamiento del sistema de ventilación y tomar decisiones de manejo más acertadas. La tabla siguiente resume valore de referencia más utilizados.

ParámetroRango / objetivo de referenciaObservación
Temperatura Según la curva de la genética y edad (ej. ~22 °C a 60 días; 20–21 °C a 70 días)Nunca leerla de forma aislada
Humedad relativa 50–70 %Indicador de calidad de aire y confort
Punto de rocío Calculado a partir de T° y HRDefine a qué T° condensan las superficies. Define bloqueo de intercambio de calor latente.
Dióxido de carbono (CO?) < 2.500 ppm (2.500–3.000 ppm = zona de alerta)Calidad de aire – indicador de eficiencia de ventilación
Amoníaco (NH?) < 15 ppm para el cerdo; < 10 ppm para las personasSe origina en la fosa, no en la respiración
Hermeticidad. > 35 Pa 18 m3/h x m2 superf.Condición previa para ventilación mínima
Velocidad en inlets 4–6 m/sAsegura efecto Venturi y Coanda

Errores frecuentes que rompen el sistema

En ventilación mínima hay fallas que suelen subestimarse. Los ventiladores que no sellan —con persianas rotas o ausentes— provocan un cortocircuito de aire: el ventilador en marcha extrae aire del que tiene al lado en lugar de hacerlo entrar por los inlets, y al apagarse generan un efecto chimenea con gran pérdida de calor. La recomendación es trabajar con ventiladores de cierre mariposa, bien herméticos. Otro punto crítico, y peligroso, son las tapas de inspección de fosa que quedan destapadas, permitiendo que el aire ingresa por la fosa en lugar de por los inlets y arrastra los gases que justamente se quieren evacuar, entre ellos el sulfuro de hidrógeno, el más peligroso para los animales y para las personas. Una prueba de humo lo evidencia de inmediato.

Finalmente, la regulación y el posicionamiento de los inlets define cómo y con qué direccionamiento entra el aire: el ventilador marca cuánto aire ingresa, pero el inlet define cómo ingresa. Y conviene verificar el caudal real de los ventiladores, porque uno que “debería” entregar un trabajo que permita ingresar 18.000 m³/h a veces no entrega ni la mitad. Todo esto responde a la ley del mínimo: lo primero que falla hace fallar al sistema completo. Por eso hay que revisar que cada componente funcione para que el conjunto funcione.

Tecnología accesible e inteligencia artificial

Herramientas que antes parecían reservadas a especialistas hoy son accesibles, por ejemplo, cámaras térmica —útiles para evaluar aislación y hermeticidad—. En el horizonte, la inteligencia artificial promete un cambio profundo en el análisis de datos, permitiendo integrar grandes volúmenes de información y obtener en horas conclusiones que antes llevaban semanas. La diferencia competitiva no estará en las tareas manuales del galpón, sino entre los técnicos que sepan utilizar y auditar estas herramientas y los que no: nadie puede trabajar con IA sobre un tema que no comprende. La condición sigue siendo dominar los conceptos.

Conclusión

El invierno no castiga al productor con frío, sino con pérdida de calor, y esa pérdida se paga con energía, conversión y sanidad. Optimizar el ambiente no exige necesariamente grandes inversiones: exige un orden de prioridades —comportamiento animal, hermeticidad y aislación, calidad de aire, fuentes de calor—, una instrumentación mínima bien aprovechada y la disciplina de leer los datos en conjunto. Y, por encima de todo instrumento, observar a los animales: siguen siendo el mejor sensor del galpón.

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Energía de Misiones inicia obra integral para fortalecer el servicio eléctrico en Nuevo Iguazú y Las Palmeras

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Energía de Misiones, en conjunto con la Municipalidad de Puerto Iguazú y vecinos de los barrios Nuevo Iguazú y Las Palmeras, presentó el plan de trabajo correspondiente a la obra de infraestructura eléctrica que financia el Gobierno de la Provincia de Misiones y que comenzará el próximo lunes 6 de julio, con el objetivo de mejorar la calidad, seguridad y confiabilidad del servicio.

Durante la reunión se expusieron los alcances del proyecto, el cronograma de ejecución y las acciones que se desarrollarán de manera coordinada entre la empresa, el Municipio y la comunidad para garantizar el correcto desarrollo de las tareas.

En ese marco, se remarcó la importancia de que todas las familias se incorporen al proceso de regularización del servicio eléctrico, destacando que ello permitirá prevenir accidentes y siniestros, eliminar conexiones irregulares, optimizar las condiciones de seguridad y garantizar un suministro eléctrico más seguro, eficiente y de calidad.

Asimismo, se acordó una agenda de trabajo conjunta entre los vecinos, el Gobierno de Misiones, Energía de Misiones y la Municipalidad, estableciendo canales permanentes de comunicación para acompañar el avance de la obra y atender las inquietudes de la comunidad durante todo el proceso.

Como parte de las acciones previstas, se realizará un relevamiento territorial para determinar con precisión la cantidad de familias beneficiarias. Posteriormente, se llevará adelante un operativo en el barrio para asistir a los vecinos en la generación del Usuario Web de Energía de Misiones y en la gestión de las solicitudes de conexión al servicio eléctrico, facilitando el acceso a la regularización.

La obra contempla la incorporación de nueva infraestructura eléctrica destinada a fortalecer la red de distribución y brindar una solución definitiva a una demanda histórica de los barrios Nuevo Iguazú y Las Palmeras, beneficiando a cientos de familias con un servicio más seguro, estable y confiable. La inversión prevista supera los 80 millones de pesos.

Con esta intervención, el Gobierno de la provincia, a través de Energía de Misiones, reafirma su compromiso de continuar invirtiendo en obras que amplían el acceso a la energía, fortalecen la infraestructura eléctrica provincial y mejoran la calidad de vida de los misioneros mediante el trabajo articulado con los municipios y la comunidad.

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Patrimonio para una escuela histórica y una sede para la Aduana: nuevas leyes aprobadas

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La Cámara de Representantes sancionó iniciativas destinadas a impulsar el desarrollo productivo, preservar un edificio emblemático de la educación misionera y autorizar la donación de un inmueble provincial para el funcionamiento de la sede central de la División de Aduanas de Puerto Iguazú.

La primera ley sancionada autoriza la donación a favor de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero de un inmueble de propiedad de la Provincia, ubicado en Puerto Iguazú, que será destinado al funcionamiento de la sede central de la División de Aduanas de esa ciudad.

En la sesión, el diputado Horacio Martínez, como miembro informante, expresó: “La donación de este inmueble permitirá que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) cuente con una sede administrativa propia en Puerto Iguazú, fortaleciendo su capacidad operativa en uno de los pasos fronterizos más importantes del país”.

“Puerto Iguazú tiene una importancia estratégica para la Argentina. Por este paso fronterizo circulan millones de personas cada año y un enorme volumen del transporte de cargas que conecta a nuestro país con Brasil y Chile”, agregó.

“Hoy la Aduana funciona en un inmueble prestado. Por eso consideramos imprescindible dotar al organismo de una sede propia, acorde a la relevancia que tiene este corredor para el comercio y el control fronterizo”, señaló Martínez.

También fue aprobado el proyecto del diputado Enio Lemes, que declara Patrimonio Histórico y Cultural a la Escuela de Frontera 603 “Onésimo Leguizamón”, de San Javier.

En los fundamentos del proyecto, el autor destaca que la institución, fundada en 1882, constituye la primera escuela de frontera de Misiones y una de las más antiguas del territorio nacional.

Asimismo, sostiene que el establecimiento fue pionero en la alfabetización de la región, desempeñó un papel central en la consolidación de la identidad nacional en una zona fronteriza y conserva un valioso patrimonio histórico, educativo y arquitectónico que debe preservarse y transmitirse a las futuras generaciones.

En sesión, el autor expresó: “Hoy esta Cámara tiene la oportunidad de sancionar una ley que trasciende el reconocimiento a un edificio. Preservamos uno de los espacios donde comenzó a gestarse la historia de la educación pública en Misiones y, con ella, una parte fundamental de nuestra identidad como provincia”.

“Las escuelas enseñan mucho más que contenidos. Enseñan valores, construyen ciudadanía y modelan la identidad de los pueblos. Cuando una escuela lleva más de 140 años cumpliendo esa misión, deja de pertenecer solo a quienes la transitan para convertirse en patrimonio de toda la sociedad”, agregó.

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Misiones apuesta a producir proteína vegetal, reducir costos ganaderos y crear nueva cadena agroindustrial

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La Cámara de Representantes de Misiones dio este jueves un paso estratégico hacia la diversificación de la matriz productiva provincial al sancionar la ley que crea el Programa Provincial de Producción de Proteínas Vegetales, una iniciativa presentada por el diputado Juan José Szychowski que busca desarrollar una nueva cadena agroindustrial destinada a abastecer con insumos proteicos a la ganadería misionera.

La norma apunta a promover la producción sustentable y el procesamiento en origen de cultivos destinados a la obtención de proteínas vegetales para la alimentación animal, con el objetivo de incrementar la disponibilidad local de estos insumos y reducir la dependencia de materias primas provenientes de otras provincias.

La nueva legislación establece un esquema integral de promoción que contempla asistencia técnica, impulso al procesamiento industrial de los granos dentro de la provincia, fortalecimiento del asociativismo entre pequeños y medianos productores, cooperativas y otras formas organizativas, además de la posibilidad de instrumentar líneas de financiamiento, incentivos productivos y beneficios tributarios conforme a la normativa vigente.

Reducir uno de los mayores costos de la producción animal

La iniciativa parte de un diagnóstico conocido por todo el sector agropecuario: buena parte de las proteínas vegetales utilizadas para la alimentación de bovinos, porcinos, aves, ovinos y caprinos llega desde otras regiones del país, lo que incrementa significativamente los costos de producción.

Con esta ley, Misiones busca comenzar a sustituir parte de esas importaciones internas mediante el desarrollo local de cultivos proteicos adaptados a las condiciones agroecológicas provinciales, integrando agricultura y ganadería en un mismo sistema productivo.

Durante el tratamiento del proyecto, Szychowski sintetizó el espíritu de la iniciativa con una pregunta dirigida al recinto:

“¿Por qué seguimos comprando proteínas vegetales para alimentar nuestras cadenas ganaderas cuando tenemos todas las condiciones para producirlas en Misiones? Ese es el desafío que plantea este proyecto”.

El legislador explicó que la producción local de estos insumos permitirá atacar uno de los principales componentes del costo de la producción animal.

“Si producimos localmente los insumos proteicos, reducimos uno de los principales costos de la ganadería, la avicultura y la porcicultura, haciendo más competitivos a nuestros productores y generando empleo, inversiones y valor agregado en la provincia”.

Una nueva cadena de valor

La ley crea formalmente el Programa Provincial de Producción de Proteínas Vegetales con objetivos que van más allá del desarrollo agrícola.

Entre sus metas figura incrementar la producción provincial de proteínas vegetales, favorecer la elaboración de alimentos balanceados, integrar la agricultura con las cadenas ganaderas, promover nuevas industrias procesadoras de granos, generar empleo rural y desarrollar saldos exportables.

Para alcanzar esos objetivos, el Ministerio del Agro y la Producción será la autoridad de aplicación y podrá implementar líneas de crédito a valor producto, asistencia técnica, programas de investigación y desarrollo, incentivos fiscales y acciones destinadas a facilitar la radicación de industrias procesadoras dentro del territorio provincial.

Asimismo, la norma otorga un rol central a pequeños y medianos productores y al sistema cooperativo, promoviendo el asociativismo como herramienta para mejorar la escala productiva, el acceso al financiamiento y la incorporación de tecnología.

Desarrollo con criterios ambientales

Uno de los aspectos destacados de la legislación es que incorpora criterios estrictos de sustentabilidad.

La producción deberá respetar la biodiversidad, preservar los bosques nativos y las áreas naturales protegidas, proteger las cuencas hídricas y priorizar la utilización de tierras previamente intervenidas, además de fomentar la rotación de cultivos y el manejo responsable de los suelos rojos característicos de Misiones.

Los fundamentos del proyecto sostienen que el desarrollo de estos cultivos permitirá no sólo abastecer de proteínas a la producción ganadera provincial, sino también generar empleo, promover el agregado de valor en origen, ampliar las oportunidades para pequeños productores y construir un sistema agroalimentario más integrado y competitivo.

Una apuesta al futuro productivo

En el cierre de su exposición, Szychowski vinculó la iniciativa con una estrategia de desarrollo de largo plazo para la provincia. “El desarrollo no ocurre por casualidad; ocurre cuando existe una visión estratégica y un Estado que crea las condiciones para que el sector privado invierta, produzca y genere riqueza. Apostar por la producción misionera es apostar por el futuro de nuestra provincia”.

Con esta sanción, Misiones incorpora una nueva herramienta para avanzar hacia una producción agropecuaria más integrada, con mayor agregado de valor, menor dependencia de insumos externos y mejores condiciones para el crecimiento de las cadenas ganaderas, en línea con una política provincial orientada a diversificar su economía y fortalecer el desarrollo rural.

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Producir menos también cuesta más: la pérdida de escala desafía a la industria textil

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 La industria textil argentina atraviesa una situación cada vez más compleja y su principal desafío hoy es la pérdida de escala productiva. Con maquinarias operando a menos de la mitad de su capacidad, el sector enfrenta crecientes dificultades para sostener la competitividad, el empleo y la inversión.

Según los últimos indicadores difundidos por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), se registró una caída interanual de la producción de 22,2% en abril y una retracción acumulada de 25,5% entre enero y abril de 2026, un retroceso superior a la baja registrada por la industria manufacturera en su conjunto.

En abril, la industria textil alcanzó apenas 42,4% de su capacidad productiva, lo que implica que más de la mitad de las máquinas, instalaciones y recursos disponibles permanecieron detenidas sin utilizar. Además, el impacto sobre el empleo es concreto y acumulado. Desde diciembre de 2023, la cadena textil, de la confección, cuero y calzado perdió más de 24.000 puestos de trabajo.

En materia de precios al consumidor, el rubro prendas de vestir, cuero y calzado registró un incremento de 0,3% en el mes y 12% en los últimos doce meses, por debajo de la inflación general, que alcanzó 2,1% mensual y 33,2% anual.

En cuanto a las exportaciones, la cadena textil completa exportó en mayo 715 toneladas (+178% interanual) alcanzando un acumulado en 2026 (hasta mayo) de 5.693 toneladas (+183%). Es el único dato positivo del período, aunque su crecimiento no alcanza para compensar la caída del consumo interno ni el nivel de ociosidad que enfrenta el sector.

“Cuando una fábrica trabaja durante mucho tiempo a menos de la mitad de su capacidad, el problema deja de ser exclusivamente comercial o coyuntural. Empieza a ser un problema de viabilidad productiva”, dijo Celina Pena, Gerente General de FITA.

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