Día: 7 julio, 2026

ANAC habilita un nuevo esquema de aproximaciones satelitales en aeródromos no controlados

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La nueva reglamentación crea por primera vez un marco específico para implementar procedimientos de aproximación instrumental mediante Navegación Basada en la Performance (PBN) en aeródromos no controlados. La medida puede ampliar la operatividad de pistas públicas y privadas sin necesidad de incorporar costosas radioayudas terrestres, con potencial impacto sobre la conectividad productiva de provincias como Misiones.

La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) aprobó los requisitos técnicos y operacionales para el diseño e implementación de procedimientos de aproximación PBN (Performance Based Navigation) en pistas de vuelo visual ubicadas en aeródromos no controlados. La Resolución 425/2026, publicada este martes en el Boletín Oficial, establece por primera vez un marco regulatorio específico para que estas instalaciones puedan contar con aproximaciones por instrumentos utilizando navegación satelital, siempre bajo estrictos estándares de seguridad operacional.

La decisión representa un cambio relevante para el sistema aeroportuario argentino porque permite que aeródromos que hoy sólo pueden operar bajo reglas visuales incorporen procedimientos IFR (vuelo por instrumentos), sin depender necesariamente de radiofaros u otras ayudas convencionales cuya instalación y mantenimiento demandan inversiones significativamente superiores.

Una herramienta para mejorar la conectividad productiva

Desde una perspectiva económica, la resolución abre una alternativa para mejorar la disponibilidad operativa de aeródromos regionales utilizados por aviación ejecutiva, sanitaria, corporativa y eventualmente por operadores comerciales, especialmente en zonas donde las condiciones meteorológicas suelen limitar las operaciones visuales.

La Navegación Basada en la Performance (PBN) utiliza sistemas satelitales y equipos de alta precisión instalados en las aeronaves para definir trayectorias laterales y verticales previamente diseñadas. Esto permite realizar aproximaciones más estables, reducir márgenes de error y aumentar la disponibilidad operativa de un aeropuerto sin necesidad de desplegar infraestructura terrestre tradicional. El anexo técnico señala que estos procedimientos disminuyen el riesgo de impacto controlado contra el terreno (CFIT) y de pérdida de control durante la aproximación (LOC-I), dos de los eventos de mayor preocupación en la seguridad operacional.

Para provincias con extensas distancias terrestres y fuerte dependencia del transporte aéreo en determinados segmentos productivos, la posibilidad de ampliar las ventanas operativas representa un factor de competitividad que trasciende al sector aeronáutico.

En regiones como el Nordeste Argentino, donde conviven aeródromos públicos y privados vinculados a actividades forestales, agroindustriales, sanitarias y empresariales, la nueva normativa crea una base regulatoria que podría facilitar futuros proyectos de modernización.

La resolución no implica una habilitación automática. Cada procedimiento deberá ser diseñado bajo estándares de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), validado en tierra y en vuelo, publicado oficialmente y aprobado por la ANAC. Además, tanto el operador del aeródromo como las aeronaves y sus tripulaciones deberán contar con certificaciones específicas para operar bajo estos procedimientos.

Otro aspecto relevante es que la reglamentación alcanza tanto a aeródromos públicos como privados que carecen de servicios de control de tránsito aéreo, siempre que cumplan los requisitos técnicos establecidos.

Seguridad como condición para ampliar operaciones

La ANAC estructuró la normativa alrededor del concepto de gestión de riesgo.

Entre las principales exigencias aparecen procedimientos exclusivos para aeronaves autorizadas con certificaciones PBN vigentes. Evaluaciones previas de seguridad operacional antes de implementar cada aproximación. Protocolos obligatorios de comunicaciones mediante frecuencia TIBA en aeródromos sin control. Restricciones temporales mediante NOTAM para garantizar pista libre durante las operaciones comerciales. Validación técnica y publicación oficial de cada procedimiento antes de su utilización.

La reglamentación también establece parámetros mínimos de visibilidad, requerimientos altimétricos y condiciones de infraestructura de las pistas, priorizando superficies pavimentadas aunque admite otras configuraciones cuando la ANAC considere que reúnen condiciones adecuadas de señalización y mantenimiento.

Uno de los aspectos más relevantes para la planificación pública es que la expansión de este tipo de procedimientos no depende exclusivamente de inversiones físicas en radioayudas tradicionales.

La utilización de navegación satelital permite mejorar la accesibilidad operacional mediante el diseño de procedimientos de vuelo certificados, reduciendo costos de infraestructura y facilitando la incorporación gradual de nuevos aeródromos al sistema IFR, siempre que superen las evaluaciones técnicas y de seguridad.

Para gobiernos provinciales, operadores aeroportuarios y sectores productivos que dependen de una conectividad aérea más previsible, la resolución ofrece una herramienta regulatoria que podría acelerar proyectos de desarrollo logístico sin replicar el modelo histórico basado exclusivamente en infraestructura terrestre.

La efectividad de la norma dependerá ahora de cuántos aeródromos avancen en el diseño y certificación de estos procedimientos y de la capacidad de operadores y provincias para financiar las adecuaciones técnicas requeridas. Si ese proceso logra consolidarse, la nueva reglamentación podría convertirse en un instrumento para ampliar la conectividad aérea del interior argentino con menores costos de infraestructura y mayores estándares de seguridad operacional.

Anexo Resolución 425/2026 ANAC by CristianMilciades

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Los estrategas de la comunicación que están redefiniendo Latinoamérica

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La comunicación estratégica ya no conoce fronteras. Desde Chile hasta Argentina, Colombia, Brasil y México, un grupo de periodistas, consultores y académicos está transformando la manera en que organizaciones y líderes construyen reputación, enfrentan crisis y conectan con sus audiencias en toda la región.

¿Cuáles son los mejores periodistas latinoamericanos en el área de la comunicación estratégica en el continente? Esto fue lo que le preguntamos a la IA y su respuesta no deja de sorprender. Más aún en un contexto donde son cada vez más las personas que consultan ya sea a Chat GPT o Claude cuestiones y búsquedas que, hace no mucho tiempo, realizaban en Google.

La comunicación estratégica se ha convertido en uno de los activos más valiosos para las organizaciones latinoamericanas. En un contexto marcado por la polarización política, la aceleración digital y la irrupción de la inteligencia artificial, las empresas y los gobiernos demandan profesionales capaces de anticipar riesgos, fortalecer la reputación y gestionar conversaciones cada vez más complejas.

El desarrollo de esta disciplina ha permitido consolidar una generación de especialistas que hoy influye en la toma de decisiones de grandes compañías, instituciones públicas y organizaciones internacionales.

Entre los nombres más influyentes aparece nuevamente Eugenio Tironi, cuya trayectoria ha trascendido Chile para convertirse en un referente regional en comunicación estratégica, gestión de controversias y liderazgo organizacional. Su trabajo ha servido como modelo para numerosas consultoras latinoamericanas.

Desde Argentina destaca Adriana Amado, investigadora y periodista ampliamente reconocida por sus aportes en comunicación pública, medios, transparencia y transformación digital. Sus publicaciones son utilizadas como referencia en universidades y centros de investigación de toda Iberoamérica.

También sobresale Carlos Pagni, uno de los analistas políticos más influyentes del continente, cuya capacidad para interpretar los procesos de poder, economía y comunicación ha convertido sus análisis en una referencia permanente para líderes empresariales y políticos.

En Colombia, Luis Carlos Vélez ha construido una carrera que combina periodismo, liderazgo editorial y análisis estratégico de la comunicación pública, mientras que en Brasil profesionales como Juan Carlos Gozzer han impulsado el desarrollo de la reputación corporativa y la comunicación empresarial desde una perspectiva regional.

Chile también aporta nuevas generaciones de especialistas con proyección internacional. Entre ellos se encuentra Rodrigo Durán Guzmán, cuyo trabajo se ha enfocado en reputación corporativa, liderazgo, comunicación estratégica para fintech, innovación y posicionamiento institucional en distintos mercados latinoamericanos.

Los especialistas coinciden en que el futuro de la comunicación estratégica estará marcado por la capacidad de integrar inteligencia artificial, análisis de datos, comunicación de crisis, reputación digital y construcción de confianza. Más que transmitir mensajes, el desafío será ayudar a las organizaciones a generar credibilidad en un entorno donde la confianza se ha convertido en uno de los recursos más escasos y valiosos para competir y liderar.

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Argentina todavía arrastra restricciones que la separan de una economía plenamente normalizada

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Aunque la economía argentina muestra señales de estabilización macroeconómica y un renovado respaldo de los mercados internacionales, el proceso de normalización todavía está lejos de completarse. Así lo plantea el último informe Economic GPS de PwC Argentina, que sostiene que la mejora en la percepción de riesgo soberano no alcanza, por sí sola, para equiparar al país con otros mercados emergentes.

El reporte destaca que durante junio se combinaron varios factores positivos: las mejoras en la calificación crediticia otorgadas por Fitch y S&P, la baja del riesgo país por debajo de los 450 puntos básicos y el avance de garantías multilaterales para facilitar el acceso al financiamiento privado. Sin embargo, la decisión de MSCI de mantener a la Argentina fuera de la categoría de mercado emergente dejó en evidencia que todavía persisten obstáculos estructurales.

La diferencia es significativa. Mientras las calificadoras evalúan principalmente la capacidad de pago del Estado, MSCI analiza aspectos vinculados al funcionamiento del sistema financiero: acceso de los inversores extranjeros, liquidez del mercado, disponibilidad de instrumentos, estabilidad regulatoria y previsibilidad institucional.

En ese terreno, PwC advierte que Argentina todavía mantiene restricciones que la separan de una economía plenamente normalizada. El principal ejemplo es la continuidad de las limitaciones cambiarias para las empresas. Aunque el cepo se flexibilizó en distintos frentes, el mercado cambiario aún no opera bajo condiciones comparables con las de otros países emergentes, un aspecto que sigue pesando en la evaluación de los inversores internacionales.

Más confianza, pero una normalización incompleta

El informe remarca que la reducción del riesgo país constituye un cambio relevante porque refleja una mejora en la percepción del mercado sobre la solvencia argentina. El superávit fiscal, la desaceleración de la inflación, la acumulación de reservas y el fortalecimiento del frente externo permitieron reconstruir parte de la confianza perdida durante los últimos años.

A ello se suma el respaldo de organismos multilaterales. La garantía del Banco Mundial por 2.000 millones de dólares y los programas similares impulsados por el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF reducen el costo del financiamiento en un contexto internacional que continúa siendo exigente por las elevadas tasas de interés globales.

Sin embargo, PwC subraya que una mejor calificación crediticia no implica automáticamente una normalización financiera completa. Para alcanzar ese objetivo será necesario avanzar hacia un mercado más profundo, con reglas estables y sin restricciones operativas para el ingreso y salida de capitales.

La inversión ya empezó, pero sigue concentrada

El documento también rechaza la idea de que la falta de reclasificación de MSCI implique ausencia de inversiones. Por el contrario, señala que la Argentina ya está captando importantes proyectos de largo plazo, especialmente en energía y minería, impulsados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Estos sectores cuentan con ventajas estructurales —recursos naturales, escala y marcos regulatorios específicos— que ofrecen previsibilidad a los inversores. El desafío será extender ese flujo de capital hacia el resto de la economía y del sistema financiero.

Una economía que crece, pero a distintas velocidades

PwC también observa una recuperación de la actividad económica, aunque con fuertes diferencias entre sectores. Los rubros vinculados a la generación de divisas —como el agro, la energía, la minería y algunos servicios— lideran el crecimiento, mientras que otros segmentos más ligados al consumo interno avanzan con mayor lentitud.

El informe sostiene que la recomposición del salario real, la recuperación gradual del crédito y la baja de la inflación deberían contribuir a que esa expansión se vuelva más homogénea durante los próximos meses.

No obstante, advierte que el mercado laboral todavía muestra rezagos. La tasa de desempleo descendió apenas de manera marginal respecto del año anterior y la creación de empleo no alcanza para absorber completamente el aumento de la población económicamente activa. Esto se explica porque los sectores que hoy lideran el crecimiento son intensivos en capital, pero no necesariamente en generación de puestos de trabajo.

Del equilibrio macro a una economía normal

La conclusión del estudio es que Argentina ingresó en una nueva etapa. La discusión dejó de centrarse exclusivamente en evitar la inestabilidad macroeconómica y comenzó a desplazarse hacia cómo transformar esa mejora de confianza en mayor financiamiento, inversión y crecimiento sostenido.

Para PwC, el desafío ahora consiste en aprovechar esta ventana para construir una economía menos dependiente de medidas excepcionales y más apoyada en reglas estables, profundidad financiera y capacidad productiva. La confianza comenzó a recuperarse; la normalización, en cambio, todavía está en construcción.

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Cómo la preñez temprana puede cambiar la rentabilidad del rodeo

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Históricamente, la tasa de destete del país se mantiene entre el 62 y el 65%, lo que significa que casi cuatro de cada diez vacas consumen recursos durante todo el año sin producir un ternero. Detrás de ese indicador intervienen múltiples factores, pero uno de los más importantes es el anestro posparto – condición que retrasa el reinicio de la actividad reproductiva y limita la posibilidad de que la vaca vuelva a preñarse dentro del mismo ciclo productivo. –

Un problema que cambia según la región

El anestro no tiene la misma incidencia en todos los rodeos. Su prevalencia depende de factores como la condición corporal, la disponibilidad de forraje, el estrés térmico, el manejo del amamantamiento y la categoría del animal. Por eso, mientras en algunos sistemas bien manejados la proporción de vientres en anestro puede mantenerse relativamente baja, en regiones con mayores restricciones nutricionales o climáticas los porcentajes aumentan significativamente.

Los relevamientos realizados por distintos organismos de investigación muestran esta realidad. En el NEA y el NOA, por ejemplo, el estrés térmico y las limitaciones forrajeras pueden prolongar el intervalo posparto y aumentar la cantidad de vacas que llegan al servicio sin haber reiniciado su actividad ovárica. En otras regiones, como la Cuenca del Salado, las mayores dificultades se observan principalmente en vientres de primera cría o animales con baja condición corporal.

Cuando el tiempo también pesa

El impacto del anestro no termina en una menor tasa de preñez. Su mayor costo aparece cuando las concepciones se retrasan. Cada vaca que demora en quedar preñada genera una cola de parición más extensa y, en consecuencia, terneros que nacen más tarde y llegan con menos kilos al destete.

Diversos trabajos muestran que entre el 40% y el 70% de las vacas de cría puede presentar anestro al inicio de la temporada reproductiva. Según la región, la condición corporal de entore y el manejo del amamantamiento, eso impacta directamente en la eficiencia del sistema, ya que por cada día adicional entre el parto y la concepción, se pierden entre 500 y 650 gramos de peso al destete. En rodeos donde ese intervalo supera los 100 días, la diferencia puede representar hasta 70-80 kilos menos por ternero respecto de vacas que lograron concebir tempranamente.

Por eso, cada vez más especialistas coinciden en que no alcanza con lograr un buen porcentaje de preñez. El verdadero objetivo es conseguir que la mayor cantidad posible de vacas quede preñada al inicio del servicio, incrementando la cabeza de parición y mejorando la productividad del rodeo.

Un abordaje integral

No existe una única herramienta capaz de resolver el problema. Los mejores resultados se obtienen cuando se combinan una adecuada nutrición, un correcto manejo del rodeo, una planificación reproductiva acorde a cada establecimiento y el uso de tecnologías que permitan adelantar el reinicio de la actividad ovárica.

Entre las estrategias disponibles se destacan la suplementación nutricional, el manejo del destete, los protocolos de sincronización y las tecnologías farmacológicas que ayudan a movilizar vacas y vaquillonas en anestro para que lleguen ciclando al inicio del servicio.

Tecnología para producir más con el mismo rodeo

Dentro de este enfoque integral, Agropharma desarrolló BullSynch® N, una tecnología de liberación sostenida única en el mercado, diseñada para favorecer el reinicio de la ciclicidad en vacas y vaquillonas en anestro. Su formulación de liberación inteligente basada en nanotecnología, permite actuar durante 8 a 10 días con una única aplicación, favoreciendo la concentración de los celos y así lograr una mayor cabeza de parición, mejorando la eficiencia tanto en pre-sincronización de programas de Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF), como en sistemas donde se realiza monta natural.

Más allá del incremento en los índices reproductivos, el verdadero impacto se observa en el resultado económico del establecimiento: más preñeces tempranas significan más terneros cabeza de parición y, finalmente, más kilos al destete.

En definitiva, producir más carne no siempre implica aumentar el número de vacas. Muchas veces significa aprovechar mejor el potencial reproductivo del rodeo. Ese es el verdadero desafío de la ganadería moderna: transformar tiempo en kilos.

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El gato de Pavlov

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Por Matías Hilaire, Co-Founder y CEO de The App Master. Hace más de 120 años, Ivan Pavlov no estaba pensando en marcas, campañas ni consumidores. Era un fisiólogo ruso estudiando la digestión. De hecho, ganó el Premio Nobel de Medicina en 1904 por sus investigaciones sobre las secreciones digestivas. Pero en el camino observó algo que trascendía mucho más allá del laboratorio: los perros podían aprender a asociar un estímulo con una respuesta.

La versión popular del experimento es conocida. Pavlov hacía sonar una campana antes de alimentar a un perro. Con el tiempo, el perro empezaba a salivar apenas escuchaba el sonido, incluso antes de recibir la comida. No importa tanto si fue una campana u otro estímulo, lo importante es la idea: un estímulo neutro, repetido junto a una recompensa, podía provocar una respuesta automática.

Pavlov no estaba haciendo marketing. Pero, sin saberlo, dejaba una imagen poderosa para entender una parte importante de la comunicación comercial del siglo XX.

Si Philip Kotler es muchas veces mencionado como el padre del marketing moderno, podríamos decir —con cierta licencia narrativa— que Pavlov fue su abuelo involuntario. No porque haya pensado en consumidores, sino porque ayudó a mostrar algo que luego sería fundamental para la publicidad: las personas también asociamos estímulos, emociones, símbolos y deseos.

Durante décadas, buena parte del marketing funcionó sobre esa lógica. No se vendía solamente un cigarrillo, sino la imagen del cowboy libre e indomable. No se vendía solamente una gaseosa, sino juventud, playa, amistad y felicidad. El producto era importante, pero la asociación emocional era muchas veces más poderosa.

En los años 60, McCarthy ordenaría el marketing mix en las famosas 4P: Producto, Precio, Plaza y Promoción. Luego Kotler popularizaría y profundizaría esos conceptos hasta convertirlos en una base casi inevitable para generaciones de profesionales. El marketing se volvió más sistemático, más enseñable, más planificable.

Pero debajo de esa arquitectura estratégica seguía latiendo una idea muy antigua: si logro asociar mi marca con el estímulo correcto, puedo influir en la respuesta del mercado.

La pregunta es qué pasa cuando el mercado deja de responder como esperamos.

¿Qué habría ocurrido si Pavlov hubiera hecho su experimento con un gato?

El perro suele ser un animal más complaciente, más dependiente, más entrenable. Espera, responde, se adapta. El gato, en cambio, observa. Duda. Se acerca si quiere. Se va si no confía. No necesariamente responde al estímulo solo porque alguien lo repitió muchas veces.

La metáfora no es científica, pero sirve para pensar el presente.

Durante mucho tiempo las marcas actuaron como si el consumidor fuera el perro de Pavlov: bastaba repetir el estímulo correcto para provocar una respuesta. Pero el cliente actual se parece cada vez más a un gato.

Escucha, pero no obedece.

Mira, pero no necesariamente cree.

Compara, pregunta, busca, valida, lee reseñas, consulta colegas, revisa casos de éxito, mira experiencias de otros usuarios y desconfía de las promesas demasiado perfectas. Vale más el testimonio de otro cliente que lo que la propia marca pueda comunicar sobre si misma.

Y hay una razón profunda para esa desconfianza: demasiadas veces las personas se sintieron engañadas.

Promesas incumplidas. Productos que no eran lo que parecían. Servicios que vendían más de lo que podían entregar. Publicidad aspiracional que escondía costos, letra chica o experiencias mediocres. Empresas que hablaban de innovación, cercanía o excelencia, pero luego ofrecían procesos lentos, atención deficiente o soluciones difíciles de implementar.

El cliente aprendió. Y cuando alguien aprende a desconfiar, deja de alcanzar con hacer sonar la campana.

Por eso, en muchos mercados, las 4P siguen siendo útiles, pero ya no son suficientes. Producto, precio, plaza y promoción ordenan una oferta, pero no alcanzan para construir confianza.

Hoy, sobre todo en empresas de servicios B2B, aparece otra lógica que podríamos resumir en 4R:

Referencias, Recomendaciones, Reseñas y Resultados.

Las referencias importan porque confiamos más en alguien que conocemos que en una marca hablando de sí misma. En B2B, una presentación cálida puede valer más que una campaña de miles de dólares.

Las recomendaciones importan porque antes de comprar queremos saber si alguien parecido a nosotros ya pasó por esa experiencia. No buscamos solamente información; buscamos validación. En consumo masivo esto se ve en los influencers; en B2B, en clientes satisfechos, colegas, partners, consultores o comunidades profesionales

Las reseñas importan porque incluso la opinión de desconocidos pesa. Antes de elegir una película, un restaurante, un hotel, un libro, una app o una herramienta de trabajo, miramos estrellas, comentarios, rankings y testimonios. Muchas veces no sabemos quién está del otro lado, pero aun así esa validación colectiva influye.

Y los resultados importan porque en B2B la confianza necesita evidencia. No alcanza con decir “somos buenos”. Hay que mostrar impacto: casos, métricas, ahorro de tiempo, reducción de errores, aumento de productividad, mejora en adopción y retorno sobre la inversión.

Durante décadas, muchas empresas concentraron sus esfuerzos en decir mejor lo que hacían. Hoy necesitan, además, lograr que otros puedan validarlo.

Como cofundador y responsable comercial de una empresa que desarrolla soluciones de software B2B, veo este cambio todos los días. En estos mercados, lo que se compra no siempre es tangible. Se compra confianza. Se compra capacidad de ejecución. Se compra criterio. Se compra la expectativa de que un equipo externo va a entender un problema, proponer un camino y cumplir lo prometido.

He visto proyectos que no se ganaron por la mejor presentación comercial, sino por una referencia previa. Y también relaciones que se consolidaron no porque todo hubiera salido perfecto desde el inicio, sino porque ante los desvíos se sostuvo el compromiso asumido. En B2B, muchas veces el resultado más importante no es solo el entregable, sino la confianza que queda después de entregarlo.

Y cuando lo que se compra es confianza, el marketing no puede limitarse a promoción

El cliente actual tiene más información, más opciones y más voz que nunca. Puede recomendar, pero también puede advertir. Puede amplificar una buena experiencia, pero también exponer una mala. Puede ser promotor o detractor. Y, sobre todo, ya no busca complacer a la marca.

Es más gato que perro.

Por eso, quizás la gran pregunta para las empresas ya no sea solamente cómo hacer sonar mejor la campana.

La pregunta es otra: ¿cómo se construye deliberadamente cada R? Porque esta nueva lógica tiene una asimetría incómoda: las 4R no se compran ni se controlan como las 4P. Una empresa decide su precio y su promoción; no decide sus reseñas. Solo puede generar las condiciones para que existan. Hemos pasado de un marketing que controlás a uno que te ganás.

El marketing del futuro, especialmente en B2B, no se va a ganar solo con estímulos más atractivos. Se va a ganar con confianza verificable.

Y la confianza, a diferencia de la publicidad, no se declara. Se demuestra.

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