Día: 27 agosto, 2026

Diputados aprobó el Tratado de Patentes y lo devolvió al Senado tras 28 años

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La Cámara de Diputados aprobó con una amplia mayoría la adhesión de la Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), un acuerdo internacional que busca simplificar y abaratar el proceso de registro de invenciones en distintos países. La iniciativa obtuvo 147 votos afirmativos y 93 negativos, pero no quedó convertida en ley: una modificación incorporada durante el tratamiento obliga a que vuelva al Senado, donde había recibido media sanción en 1998.

El recorrido parlamentario tiene una particularidad poco habitual. El proyecto permaneció 28 años en una situación excepcional y ahora vuelve a la Cámara de origen para revisar el cambio introducido por Diputados. La Argentina había firmado el tratado en 1970 y el Senado lo había aprobado en 1998, pero nunca completó el trámite de adhesión.

La modificación que impidió la sanción definitiva fue la incorporación de una reserva al Capítulo II del PCT, una decisión impulsada durante las negociaciones parlamentarias para preservar determinadas facultades nacionales vinculadas con la evaluación técnica de las solicitudes de patentes. El capítulo establece mecanismos de examen internacional que no resultan vinculantes para los Estados.

La reserva fue uno de los puntos centrales del acuerdo político que permitió reunir los votos. La industria farmacéutica nacional, representada por cámaras como CILFA y Cooperala, había advertido sobre el impacto que una adhesión plena podía generar sobre la producción local de medicamentos y la competencia con multinacionales.

Una reforma con impacto sobre innovación y medicamentos

El PCT reúne actualmente a 158 países y establece un procedimiento unificado para presentar solicitudes de patentes con intención de protección en distintos mercados. La adhesión permitiría que investigadores, universidades, empresas tecnológicas y emprendedores argentinos puedan iniciar desde el país un trámite que hoy requiere recurrir a procedimientos internacionales separados.

El argumento económico detrás de la adhesión es concreto: reducir tiempos, costos y carga administrativa para quienes buscan proteger una innovación fuera de la Argentina. El sistema no crea una “patente mundial” ni obliga automáticamente a los Estados a conceder una patente. La decisión final sobre la patentabilidad continúa dependiendo de la legislación y de las autoridades nacionales.

Para el Gobierno, ese mecanismo puede mejorar las condiciones de inserción de la innovación argentina en los mercados internacionales. Juliana Santillán, diputada de La Libertad Avanza y miembro informante del proyecto, sostuvo que la incorporación al tratado permitiría que investigadores y empresas locales accedan a herramientas similares a las utilizadas por sus competidores internacionales.

El otro lado del debate está concentrado en el sector farmacéutico. Los laboratorios nacionales sostienen que una adhesión sin reservas podría facilitar el patentamiento de productos extranjeros y reducir el margen para la producción local de medicamentos genéricos. Ese efecto podría trasladarse a los costos del sistema sanitario si determinadas drogas quedan bajo protección de patentes y disminuye la competencia de fabricantes nacionales.

La reserva del Capítulo II funciona, en ese escenario, como una válvula de protección. Argentina se incorpora al sistema internacional de cooperación en materia de patentes, pero conserva herramientas específicas para evaluar localmente determinados requisitos técnicos.

El vínculo con Estados Unidos, detrás del debate político

La incorporación del PCT también tiene una dimensión geopolítica. La iniciativa forma parte de los compromisos asumidos por el Gobierno argentino con Estados Unidos en el marco del acuerdo comercial y de inversiones firmado en febrero.

El tratamiento parlamentario estuvo condicionado durante meses por las negociaciones comerciales con Washington. Aunque el dictamen estaba listo desde mayo, el oficialismo demoró el avance hasta que se conocieran definiciones de la administración de Donald Trump sobre su política arancelaria.

La aprobación llega después de que Estados Unidos estableciera para la Argentina un arancel de importación del 10%, la tasa mínima dentro del esquema aplicado a los socios comerciales de la región según los datos consignados en el proyecto.

Ese vínculo explica parte de la discusión política. Para el oficialismo, la adhesión representa una señal de integración internacional y modernización del sistema de propiedad intelectual. Para la oposición, en cambio, forma parte de una agenda de concesiones hacia Estados Unidos cuya contraprestación concreta todavía está en discusión.

Santiago Cafiero, de Unión por la Patria, cuestionó precisamente ese punto. El ex canciller sostuvo que la aprobación del tratado debe analizarse dentro de la negociación bilateral y advirtió sobre el riesgo de avanzar en compromisos internacionales sin beneficios equivalentes para la Argentina.

La industria nacional consiguió una modificación clave

La trastienda parlamentaria muestra que el sector farmacéutico logró modificar el proyecto original. La reserva del Capítulo II permitió construir un punto de encuentro entre el objetivo oficial de incorporar a la Argentina al PCT y la preocupación de los laboratorios nacionales por preservar herramientas de evaluación y patentamiento.

Ese equilibrio tiene una consecuencia legislativa inmediata: el proyecto deberá regresar al Senado. No se trata de una nueva discusión desde cero, sino de una revisión de la modificación introducida por Diputados.

El episodio también muestra cómo la política de propiedad intelectual dejó de ser una discusión exclusivamente jurídica. En un país que busca aumentar exportaciones de servicios basados en conocimiento, desarrollar tecnología y atraer inversiones, la protección de las innovaciones es parte de la estrategia productiva. Pero en sectores como el farmacéutico, las reglas de patentamiento también determinan cuánto espacio queda para la producción local y cuál puede ser el costo de acceso a determinados tratamientos.

Ciencia, tecnología y la condición que falta

El debate dejó expuesta otra cuestión estructural: la eficacia de un sistema internacional de patentes depende de la capacidad del país para generar innovaciones que puedan ser patentadas.

Desde la oposición señalaron que la adhesión al PCT no garantiza por sí misma un salto tecnológico. Adriana Serquis, investigadora y diputada, sostuvo que los científicos argentinos ya cuentan con mecanismos para proteger sus desarrollos y cuestionó que la incorporación al tratado sea presentada como una condición indispensable para internacionalizar las patentes.

El punto plantea un desafío mayor para la política económica. La adhesión puede reducir barreras administrativas para quienes ya tienen capacidad de innovar, pero su impacto sobre la economía real dependerá de cuánto aumente la generación de conocimiento, cuántos desarrollos lleguen al mercado y qué capacidad tengan las empresas argentinas para escalar y exportar esos productos.

Por eso, la discusión que ahora vuelve al Senado no se agota en la aprobación de un tratado firmado hace más de medio siglo. Involucra el equilibrio entre integración internacional, protección de la industria nacional, acceso a medicamentos, propiedad intelectual y política científica.

Si el Senado acepta la modificación, la Argentina quedará en condiciones de completar finalmente su adhesión al PCT. El desafío posterior será transformar una herramienta de simplificación de patentes en una política efectiva de innovación, sin que la apertura internacional termine ampliando solamente las oportunidades de quienes ya dominan los mercados tecnológicos.

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El emprendedor tecnológico y creador de cinco unicornios, Martin Varsavsky lanza Certuma en Argentina

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Certuma, la compañía de inteligencia artificial clínica fundada por el emprendedor argentino-español Martín Varsavsky, hace su lanzamiento de operaciones en Argentina. Creada en diciembre de 2025, la empresa desembarca en el país como parte de su crecimiento en América Latina, con soluciones de IA aplicadas a la práctica médica. Con una inyección de 10 millones de dólares, la compañía planea un crecimiento exponencial este año en el país. Más información en https://www.certuma.ai/  

La expansión se produce mientras la incorporación de inteligencia artificial en la medicina se acelera a nivel internacional. En Estados Unidos, el 81% de los médicos ya utiliza IA en su práctica, frente al 38% registrado en 2023, según la American Medical Association. Certuma busca insertarse en esta transformación con tecnologías capaces de intervenir en distintas instancias de la consulta, desde la documentación hasta el razonamiento clínico, bajo un principio que guía su desarrollo: la tecnología asiste, pero la decisión permanece en manos del médico. 

“Una parte importante del tiempo de los médicos se destina hoy a documentar consultas, organizar información y resolver tareas administrativas. Con Certuma buscamos que la inteligencia artificial se ocupe de ese trabajo y, al mismo tiempo, asistir al profesional durante la consulta. La idea es que los profesionales de la salud tengan más información y más tiempo para enfocarse en lo que realmente requiere su conocimiento y criterio clínico”, señala Bruno Marino, Head of LATAM de Certuma.

La incorporación de esta tecnología se da en una región que todavía presenta diferencias en la disponibilidad, distribución de profesionales y organismos de salud. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), sin nuevas intervenciones, la región podría enfrentar un déficit de entre 600.000 y 2 millones de trabajadores del sector para 2030. En abril de 2026, el organismo también señaló para Argentina una fuerte concentración de instituciones médicas en Buenos Aires y brechas crecientes en las residencias.

La IA como aliada de la práctica salud médica:

El corazón de Certuma es MedCanon, su motor propio de razonamiento clínico, sobre el que funciona Certuma Copilot, diseñada para acompañar al profesional durante la consulta: registra y organiza la información, lo asiste en el razonamiento clínico y se ocupa de parte de las tareas administrativas. 

La reducción de esa carga ya muestra resultados concretos en experiencias internacionales. En “The Permanente Medical Group”, perteneciente a Kaiser Permanente, los sistemas de documentación médica mediante IA superaron los 2,5 millones de usos en un año y permitieron ahorrar más de 15.700 horas de documentación, el equivalente a 1.794 días de trabajo médico, según datos publicados por NEJM Catalyst. 

En esa línea, la incorporación de inteligencia artificial a la práctica médica también suma al debate el rol de los profesionales. En Argentina, el diagnóstico y la prescripción están reservados a médicos matriculados. En el caso de Certuma, su funcionamiento se da actualmente como un “copiloto clínico”: la tecnología asiste en la documentación y el razonamiento clínico, mientras que la decisión final y la firma quedan a cargo del médico. 

“No buscamos reemplazar al médico. Hoy nuestra tecnología funciona como un copiloto: puede ayudar a documentar, ordenar información y acompañar el razonamiento clínico, pero la decisión final sigue siendo del profesional. Creemos que el valor de la inteligencia artificial está en ampliar la capacidad de los médicos y devolverles tiempo para que puedan concentrarse en los pacientes y en los casos donde su experiencia es indispensable”, sostiene Marino.

Una apuesta por el futuro de la salud

Certuma recibió una inversión de US$ 10 millones en una ronda Seed, liderada por 8VC, fondo de capital de riesgo (Venture Capital) de Estados Unidos fundada por Joe Lonsdale, quien a su vez fue cofundador de Palantir junto con Peter Thiel, magnate tecnológico.  

El capital está destinado a acelerar el desarrollo de su plataforma de inteligencia artificial aplicada a la salud, fortalecer su infraestructura clínica y avanzar en el camino regulatorio en Estados Unidos.  

La apuesta representa un paso clave en la estrategia de crecimiento de Certuma, que combina desarrollo tecnológico y validación clínica con el objetivo de llevar su solución al mercado a escala internacional.  

Desde Argentina la firma opera en cumplimiento de la normativa vigente vinculada con salud digital y protección de datos personales. A su vez, contempla dentro de su estrategia el camino hacia la aprobación regulatoria de ANMAT en Argentina y de la FDA en Estados Unidos. 

A largo plazo, Certuma busca que, con las correspondientes aprobaciones regulatorias, la inteligencia artificial pueda resolver de manera segura determinadas consultas simples y de bajo riesgo que actualmente quedan sin atención. La visión apunta a liberar tiempo de los profesionales para aquellos casos que requieren mayor complejidad, mientras que cualquier avance hacia una mayor autonomía de la tecnología queda sujeto a la autorización de los organismos regulatorios. 

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Media sanción para la rebaja del IVA: Herrera Ahuad puso a la mandioca misionera en la agenda del Congreso

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La mandioca misionera consiguió una media sanción que excede largamente una modificación tributaria. La Cámara de Diputados de la Nación aprobó por unanimidad, con 231 votos afirmativos, el proyecto impulsado por el diputado nacional por Misiones Oscar Herrera Ahuad, ahora integrante del bloque Argentina Federal, que propone reducir del 21% al 10,5% la alícuota del IVA sobre la fécula de mandioca y extender el tratamiento diferencial a otros derivados de la raíz. El proyecto deberá pasar ahora al Senado.

La votación convierte en media sanción una iniciativa que Herrera Ahuad llevó al Congreso con un doble argumento: corregir una asimetría tributaria que penaliza a una economía regional concentrada fundamentalmente en Misiones y, al mismo tiempo, abaratar insumos esenciales para la producción de alimentos libres de gluten.

Pero detrás de la discusión impositiva aparece una cuestión económica de mayor profundidad. La mandioca atraviesa un momento delicado como economía regional. Economis viene advirtiendo sobre el deterioro de las condiciones de competitividad de la cadena: el último Semáforo de Economías Regionales de Coninagro mantuvo a la actividad en rojo, con dificultades en el frente productivo y comercial y, particularmente, con una aceleración de las importaciones de productos vinculados a la mandioca, que crecieron 223% en los últimos doce meses

En ese contexto, la reducción del IVA deja de ser solamente una discusión fiscal y pasa a convertirse en una herramienta para intentar devolver competitividad a la industria nacional frente a Brasil y Paraguay.

La dimensión misionera de la iniciativa es contundente. La provincia reúne alrededor de 10.000 productores de mandioca, mayoritariamente pequeños agricultores y unidades de agricultura familiar. Alrededor del 75% de la producción se destina al consumo en fresco, mientras que el resto alimenta una cadena industrial que transforma la raíz en fécula, harina, fariña y otros derivados.

Pero hay un dato todavía más significativo: Misiones concentra el 100% de las industrias productoras de fécula de mandioca de la Argentina.

Son 11 establecimientos industriales, entre ellos cuatro cooperativas y siete empresas familiares, que articulan una cadena en la que participan productores, cooperativas, industrias de molienda y procesamiento, transportistas y fabricantes de alimentos. 

La producción anual industrial ronda las 18.000 toneladas, una escala relativamente pequeña dentro de la economía nacional. Precisamente por eso, Herrera Ahuad argumentó que la reducción de la alícuota tendría un impacto fiscal marginal para las cuentas nacionales, pero podría producir un efecto considerable sobre una cadena regional intensiva en pequeños productores y agregado de valor en origen. 

La mandioca comparte así una característica con otras producciones emblemáticas de Misiones: tiene un peso reducido cuando se la observa desde las grandes variables macroeconómicas nacionales, pero una incidencia económica y social considerable en los territorios donde se produce.

Herrera Ahuad buscó, durante su intervención en el recinto, sacar la discusión del terreno exclusivamente productivo. “Lejos de pensar que esta es una ley pensada exclusivamente en una economía regional del NEA y de algunas provincias del NOA, nosotros venimos a proponer la igualdad de oportunidades”, sostuvo. Médico pediatra de profesión, recordó además las dificultades que existían años atrás para diagnosticar la celiaquía en el interior del país y planteó que la expansión del diagnóstico dejó al descubierto una desigualdad que también es económica: quienes necesitan alimentos sin TACC enfrentan precios considerablemente superiores. Como ejemplo, señaló que mientras un kilo de pan común cuesta entre $3.000 y $4.000, uno sin TACC puede ubicarse entre $19.000 y $32.000. Esa brecha, explicó, también termina condicionando el consumo: estimó que una persona con intolerancia al gluten consume alrededor de dos kilos de pan por mes, frente a los cerca de siete kilos de quien puede acceder al pan tradicional.

El diputado de Argentina Federal vinculó esa desigualdad con la matriz tributaria. Recordó que la harina de trigo recibió en 2006 el tratamiento diferencial del IVA por su carácter esencial en la alimentación, mientras los derivados de mandioca utilizados en buena parte de los alimentos libres de gluten quedaron alcanzados por la alícuota general. “Venimos a plantear esta posibilidad de que podamos tener una cuestión más justa en la matriz impositiva”, resumió. Herrera Ahuad remarcó que la modificación tendría, al mismo tiempo, un efecto directo sobre la economía regional: mencionó a más de 10.000 productores de mandioca del NEA, con especial peso en Misiones, y a las cooperativas e industrias dedicadas a elaborar harina y fécula. De ese modo, presentó la rebaja del IVA como una medida con dos caras complementarias: abaratar alimentos para quienes no pueden consumir gluten y agregar valor a una cadena productiva profundamente arraigada en Misiones.

El corazón del proyecto apunta sobre una distorsión concreta. Mientras la mandioca comercializada como hortaliza tributa una alícuota reducida del 10,5%, cuando esa misma raíz atraviesa un proceso industrial y se transforma en fécula, harina u otros derivados, la carga impositiva sube al 21%. Es decir, el sistema tributario termina gravando con mayor intensidad el agregado de valor.

La iniciativa encabezada por Herrera Ahuad busca invertir esa lógica y equiparar el tratamiento fiscal de la mandioca industrializada con el que ya tiene la harina de trigo desde la sanción de la Ley 26.151.

El crecimiento del 223% de las importaciones vinculadas con la mandioca durante los últimos doce meses expone el problema central: una industria localizada enteramente en Misiones debe competir con productos provenientes principalmente de economías vecinas que operan con otras escalas y estructuras de costos.

El texto que llegó al recinto, además, terminó siendo más amplio que la propuesta original.

La Comisión de Presupuesto y Hacienda unificó el proyecto encabezado por Herrera Ahuad con otra iniciativa presentada por Yamila Ruiz y legisladores misioneros. El dictamen no quedó limitado a la fécula identificada en la posición 1108.14.00 de la Nomenclatura Común del Mercosur, sino que incorporó también harina y fariña de mandioca, otros farináceos derivados de la raíz y productos alimenticios elaborados total o parcialmente con esos insumos

Así, el beneficio puede alcanzar a panificados, galletitas, pastas, productos de pastelería, premezclas y otros alimentos. La modificación es relevante porque amplía el efecto desde la fábrica de fécula hasta los productos que llegan a la góndola.

Herrera Ahuad incorporó además una segunda dimensión al debate: la sanitaria. Durante la sesión comparó el precio de los alimentos tradicionales con aquellos destinados a personas que no pueden consumir gluten. Señaló que mientras un kilo de pan común se ubica entre 3.000 y 4.000 pesos, el kilo de pan sin TACC puede costar entre 19.000 y 32.000 pesos.

El argumento del legislador misionero es que existe una inequidad adicional: los productos elaborados con harina de trigo tienen una alícuota reducida, mientras que uno de los principales insumos utilizados para producir alimentos libres de gluten soporta una carga superior.

“Venimos a plantearle este desafío para que más de 10 millones de argentinos tengan igualdad de oportunidades”, planteó Herrera Ahuad durante el debate.

Yamila Ruiz acompañó el planteo al señalar que la fécula y los farináceos de mandioca deberían tributar, al igual que la harina de trigo, el 10,5%.

Para Misiones hay además una discusión de fondo que Economis viene siguiendo desde hace años: industrializar la ruralidad. La mandioca es probablemente uno de los ejemplos más claros de esa lógica.

La votación también adquiere una dimensión política. Herrera Ahuad llega a esta media sanción como diputado nacional por Misiones e integrante de Argentina Federal, el nuevo bloque conformado por legisladores de Misiones, Salta, San Luis y Formosa, que busca llevar al Congreso una agenda vinculada con las provincias, la infraestructura, la producción y las economías regionales. La mandioca aparece como un primer caso concreto de esa agenda.

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