Mes: agosto 2026

Lula es proclamado como candidato para un cuarto mandato

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El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil oficializó este domingo (02.08.2026) la candidatura del mandatario Luiz Inácio Lula Da Silva para las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre, en las que buscará un histórico cuarto mandato no consecutivo con la mayoría de las encuestas a su favor. Lula se presenta como defensor de la “soberanía” de Brasil frente al Estados Unidos de Donald Trump.

“Quiero decir para toda la militancia de los partidos que están aquí: homologamos, oficializamos ahora. Lula, presidente; (Geraldo) Alckmin, vice”, dijo el presidente del PT, Edinho Silva, en una entrevista previa a la ceremonia de proclamación, celebrada en el centro de convenciones Expo Center Norte, en São Paulo, el mayor colegio electoral del país, ante unos tres mil seguidores.

Lula dijo que invertiría más en defensa. “Quiero estar preparado para que nadie invada este país para llevarse al presidente, como han invadido. Quiero estar preparado para la paz, no para la guerra”, afirmó. “Quiero estar preparado para que nadie se atreva a tomarnos por tontos. ¿Está claro? Por eso es importante saber que necesitamos invertir en la defensa”, insistió.

Séptima campaña presidencial para Lula

“Hoy estoy aquí porque las políticas de Lula cambiaron mi vida y la de mi familia, gracias a él hoy tenemos casa propia después de ocho generaciones despojadas”, dijo a la AFP una de las seguidoras presentes, Cristiane Rosa Julho, una asistente social de 51 años, vestida con el color rojo característico del PT.

La convención partidaria abrió con la proyección de videos del presidente en actividades sociales y discursos de cuatro mujeres reivindicando a Lula, ante un público que alzaba banderas del PT y carteles con inscripciones como y “Quiero a Lula presidente” y “Brasil no se entrega”.

El evento, que comenzó puntual a las 10:00 hora local (13:00 GMT), sella la reedición de la alianza con el moderado Geraldo Alckmin como candidato a la Vicepresidencia, ante cientos de militantes, ministros y dirigentes del bloque oficialista, el movimiento Juntos por Brasil, conformado por el PT y otros seis partidos, entre los que se incluyen el Partido Socialista de Brasil, el partido Verde o el Comunista. A los 80 años, Lula encara la que será su séptima carrera a la Jefatura de Estado tras haber gobernado entre 2003 y 2010, y regresar al poder en 2023.

Igual que con treinta años

“Tengo la misma energía de cuando tenía 30 años”, ha reiterado el veterano líder sindical en los últimos meses para disipar cualquier duda sobre su estado de salud y proyectar vitalidad de cara a la contienda. La campaña se abre bajo la sombra de Trump, aliado de los Bolsonaro y quien ha apoyado a varios candidatos victoriosos en América Latina. “En Brasil no aceptamos que nadie meta la nariz donde no lo llaman”, avisó Lula la semana pasada.

Lula llega a la carrera electoral defendiendo los avances de su gestión en la caída del desempleo y la reducción de la pobreza, aunque enmarcado en un contexto de desaceleración económica, con un crecimiento del producto interno bruto (PIB) en torno al 2 % para este año electoral, tras el 3,4 % de 2024 y el 2,3 % de 2025.

La presión inflacionista, con un tipo de interés al 14,5 %, un déficit nominal en las cuentas públicas cercano al 10 % del PIB y una deuda pública que ha superado la barrera del 80 %, serán puntos que la oposición tratará de explotar durante la campaña, junto a la lucha contra el crimen organizado que en los últimos años se ha expandido en Brasil y el resto de país de la región.

Además, esta semana, un juez de la Corte Suprema autorizó la apertura de dos investigaciones por tráfico de influencias contra su hijo mayor, Fábio Luís Lula da Silva, conocido como ‘Lulinha’.

Por delante de Bolsonaro en las encuestas

Los comicios de octubre se perfilan como un nuevo mano a mano entre el progresismo que abandera el actual jefe de Estado y la extrema derecha que encarna el senador Flávio Bolsonaro, de 45 años.

El primogénito del expresidente Jair Bolsonaro, inhabilitado, condenado a 27 años de cárcel y en prisión domiciliaria por intento de golpe de Estado, fue oficializado la semana pasada como el heredero político del espacio conservador. De acuerdo con las últimas proyecciones, el gobernante parte con cierta ventaja. La más reciente encuesta de la firma Datafolha sitúa a Lula con un 48 % de la intención de voto frente al 43 % que obtendría Flávio Bolsonaro en un eventual balotaje.

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Milei confirmó que ya eligió a su compañero de fórmula para 2027, pero mantiene el nombre en reserva

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El presidente Javier Milei confirmó que ya eligió a su compañero de fórmula para las elecciones de 2027, en las que buscará renovar su mandato. Sin embargo, evitó revelar la identidad del dirigente y tampoco dio precisiones sobre los plazos previstos para oficializar la candidatura.

“Tengo definido mi compañero de fórmula para el año que viene, pero prefiero reservarme el nombre por el momento”, afirmó el mandatario en una entrevista publicada por el diario Río Negro.

La definición adquiere especial relevancia en medio del fuerte distanciamiento político entre Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Aunque el Presidente no vinculó expresamente ambas cuestiones, la confirmación deja prácticamente descartada la repetición de la fórmula que llevó a La Libertad Avanza al Gobierno.

Milei volvió así a ratificar que competirá por la reelección y comenzó a delinear con anticipación el armado político con el que el oficialismo intentará sostenerse en el poder. Por ahora, mantiene en reserva tanto el nombre elegido como los criterios políticos, territoriales o electorales utilizados para tomar la decisión.

El Gobierno buscará eliminar las PASO

Durante la entrevista, el Presidente también confirmó que el oficialismo insistirá con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Milei cuestionó el mecanismo y estimó que su realización representa un gasto anual de unos USD 250 millones para el Estado.

Según sostuvo, las PASO “no cumplen ninguna función real más que gastar la plata del contribuyente en internas privadas de los partidos que deberían resolver puertas adentro”.

El mandatario aseguró que se opone a ese sistema desde antes de asumir la Presidencia y expresó su expectativa de que el Congreso acompañe la iniciativa. La eliminación de las primarias modificaría de manera sustancial el mecanismo para definir las candidaturas nacionales y obligaría a cada fuerza política a resolver sus internas mediante acuerdos o elecciones partidarias.

La propuesta también tiene impacto directo sobre la estrategia electoral de La Libertad Avanza. Sin PASO, la conducción nacional del espacio tendría mayor capacidad para ordenar candidaturas y evitar competencias internas antes de las elecciones generales.

La reforma del Banco Central, prioridad legislativa

Milei señaló además que la principal iniciativa legislativa del Gobierno para los próximos meses será la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

El proyecto tendrá como ejes el fortalecimiento de la autonomía de la autoridad monetaria y la prohibición de emitir dinero para financiar al Tesoro. La intención oficial es impedir que futuras administraciones puedan recurrir nuevamente a la asistencia monetaria para cubrir el déficit fiscal.

“Necesitamos blindar a los presidentes del BCRA de ser removidos por el poder de turno, que siempre es caprichoso”, afirmó.

Para el Presidente, no alcanza con sanear las cuentas de la entidad o acumular reservas si el marco normativo permite que otro Gobierno modifique el rumbo y vuelva a utilizar la emisión monetaria como mecanismo de financiamiento.

La reforma busca establecer por ley la misión de preservar el valor de la moneda, limitar la intervención política sobre las autoridades del organismo y prohibir la asistencia directa o indirecta al Tesoro nacional.

La defensa del programa económico

En el plano económico, Milei reivindicó los resultados de su gestión y enumeró entre los principales logros el superávit fiscal, la desaceleración de la inflación, la salida del cepo cambiario y la recomposición de las reservas internacionales.

También sostuvo que el Gobierno reconstruyó credibilidad al cumplir con todas sus obligaciones financieras y aseguró que la actividad económica y el Producto Bruto Interno superaron sus máximos históricos.

Según su pronóstico, la Argentina completará tres años consecutivos de crecimiento, algo que —afirmó— no ocurre desde hace 15 años.

El mandatario reconoció, no obstante, que una parte importante de la sociedad todavía no percibe una mejora concreta en sus ingresos.

“Es normal que aún haya argentinos que no perciban en su bolsillo esta tendencia de mejora. Arreglar en dos años lo que se rompió en un siglo lleva tiempo, y no le vamos a mentir a la gente con atajos”, expresó.

La evolución del poder adquisitivo será uno de los factores centrales para las aspiraciones electorales del oficialismo. Mientras el Gobierno procura exhibir estabilidad macroeconómica, el desafío será trasladar esos resultados a los salarios, el empleo y el consumo antes del inicio formal de la campaña presidencial.

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De la gacetilla al reel: cómo los municipios cambiaron la forma de comunicar la gestión

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Durante décadas, la comunicación municipal respondió a una lógica casi inalterable. Las obras avanzaban durante meses con escasa exposición pública y recién cuando llegaba el momento de la inauguración aparecían la conferencia de prensa, la fotografía institucional y la tradicional gacetilla enviada a los medios

La información seguía un recorrido lineal: primero hablaba el gobierno, luego los periodistas y finalmente los vecinos conocían las novedades a través del diario, la radio o el noticiero. Era un modelo eficaz para una época en la que los medios concentraban la circulación de la información y la comunicación institucional era, básicamente, un proceso unidireccional.

Ese esquema cambió. Y no solo por la irrupción de las redes sociales, sino porque también cambió la forma en que las personas consumen información, interactúan con el Estado y construyen confianza.

Hoy los ciudadanos esperan conocer una obra mientras se ejecuta, seguir el avance de un proyecto desde su teléfono, hacer preguntas, dejar comentarios y recibir respuestas en tiempo real. La comunicación dejó de ser un hecho puntual para convertirse en un proceso permanente.

En Argentina, millones de personas utilizan las redes sociales todos los días y el video corto se consolidó como uno de los formatos con mayor alcance e interacción. Instagram, TikTok y YouTube Shorts modificaron los hábitos de consumo y obligaron también a los gobiernos a adaptar su manera de comunicar. La competencia ya no es por ocupar una página del diario o un espacio en el noticiero; es por captar la atención de un usuario durante apenas unos segundos mientras recorre el contenido de su celular.

En ese nuevo escenario, comunicar dejó de ser una tarea exclusiva de las áreas de prensa. La forma en que un municipio muestra una obra, responde un reclamo o explica una decisión también forma parte de la gestión.

Del anuncio a la conversación

Durante mucho tiempo, la comunicación institucional tuvo como objetivo principal informar qué hacía un gobierno. Hoy el desafío es mucho más complejo: explicar por qué se toman determinadas decisiones, cómo avanzan las políticas públicas y qué impacto tendrán en la vida cotidiana de las personas.

Ya no alcanza con anunciar. También es necesario explicar, escuchar y construir confianza.

Eso implica mostrar procesos además de resultados. La construcción de una plaza, la pavimentación de una calle o la puesta en marcha de un servicio ya no se presentan únicamente cuando están terminados. Cada vez es más frecuente documentar los avances, explicar los plazos de ejecución y compartir las recorridas por los barrios.

En otras palabras, la comunicación dejó de aparecer al final de la gestión para acompañarla desde el primer día.

Este cambio también transformó el trabajo de los equipos de comunicación. Hoy ya no alcanza con redactar una buena gacetilla. Es necesario producir contenido audiovisual, adaptar los mensajes a cada plataforma, analizar métricas, responder consultas, gestionar comunidades digitales y comprender un ecosistema donde la conversación es permanente.

La incorporación de herramientas de inteligencia artificial acelera aún más esta transformación. La generación automática de subtítulos, la edición de video, la asistencia en la redacción de contenidos, el análisis de audiencias y la planificación editorial ya forman parte del trabajo cotidiano de muchas áreas de comunicación pública. La tecnología no reemplaza el criterio profesional, pero sí modifica la velocidad y las formas de producir información.

La Patagonia como muestra de una transformación más amplia

Aunque este fenómeno se observa en municipios de todo el país, el relevamiento realizado sobre ciudades de Río Negro y Neuquén permite identificar con claridad cómo evolucionó la comunicación pública en los últimos años.

Cada administración desarrolló un estilo propio, condicionado por su realidad política, económica y territorial, pero todas muestran una tendencia común: las redes sociales dejaron de ser una simple vidriera institucional para convertirse en uno de los principales canales de contacto con la comunidad.

Instagram ocupa un lugar central dentro de esa estrategia. Allí conviven anuncios oficiales, recorridas barriales, inauguraciones, explicaciones frente a cámara, historias diarias, transmisiones en vivo y videos breves pensados específicamente para el consumo desde dispositivos móviles.

Los principales intendentes de la región en Instagram

IntendenteCiudadSeguidores aproximados*Estilo de comunicación
Rodrigo ButelerCipolletti30.000Reels, videos, recorridas, transmisiones en vivo e interacción con vecinos
Mariano GaidoNeuquén25.000Gestión, infraestructura, desarrollo urbano y crecimiento de la ciudad
María Emilia SoriaGeneral Roca23.000Comunicación institucional, territorial y política
Walter CortésBariloche5.000Agenda local, actualidad y exposición mediática

Sin embargo, la cantidad de seguidores representa apenas una parte del análisis. Hoy una estrategia digital también se mide por la frecuencia de publicación, la utilización de formatos audiovisuales, el nivel de interacción, el tiempo de visualización de los videos, la adaptación del contenido a cada plataforma y la capacidad para transformar una acción de gobierno en una historia cercana para el vecino.

Diferentes maneras de contar una gestión

Neuquén capital consolidó una comunicación fuertemente asociada a las obras públicas, el crecimiento urbano y la transformación de la ciudad. Gran parte de la narrativa digital de la gestión gira alrededor de esos ejes.

General Roca combina una comunicación institucional con una marcada presencia territorial y una agenda política constante. Si bien mantiene formatos tradicionales, incorporó recursos audiovisuales para ampliar el alcance de sus mensajes.

Bariloche presenta una dinámica distinta. La complejidad de una ciudad turística, atravesada por una agenda pública intensa y conflictos recurrentes, hace que buena parte de la comunicación esté condicionada por la coyuntura y la necesidad de responder a los temas del día.

Dentro de ese escenario, Cipolletti aparece como uno de los casos donde el cambio resulta más evidente. La gestión de Rodrigo Buteler reforzó una estrategia basada en reels, videos cortos, recorridas barriales y transmisiones en vivo, con una presencia constante del intendente frente a cámara y contenidos especialmente diseñados para redes sociales.

La diferencia no radica únicamente en el volumen de publicaciones. Mientras algunas administraciones continúan utilizando las redes como una extensión digital de la gacetilla tradicional, otras producen contenidos específicos para cada plataforma, con un lenguaje audiovisual, mensajes más simples y formatos pensados para el consumo rápido.

La atención, el nuevo territorio en disputa

Durante años los gobiernos competían por conseguir espacio en los medios de comunicación. Hoy la disputa es diferente: el desafío consiste en captar la atención de una audiencia expuesta a miles de estímulos diarios y hacerlo sin perder claridad, cercanía ni institucionalidad.

La comunicación pública ya no puede limitarse a difundir acciones de gobierno. Debe traducir políticas públicas en historias comprensibles, explicar decisiones complejas y generar un vínculo de confianza con la ciudadanía.

La inteligencia artificial, el crecimiento del video vertical, las transmisiones en vivo y la personalización de los contenidos seguirán redefiniendo este escenario durante los próximos años. Pero, más allá de las herramientas, el desafío seguirá siendo el mismo: comunicar mejor.

Porque la transformación más importante no fue el paso de la gacetilla al reel. Fue el paso de una comunicación centrada en informar a otra que busca dialogar, explicar y construir legitimidad.

En un contexto donde la confianza en las instituciones se fortalece —o se debilita— también a través de una pantalla, gestionar ya no implica solamente hacer obras o prestar servicios. Implica, además, saber contarlos con claridad, transparencia y cercanía.

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La Bayadera regresa al Teatro Lírico con una puesta en escena imponente

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El Ballet Clásico del Parque del Conocimiento llevará al escenario una de las grandes joyas del repertorio universal, con más de 30 artistas y una imponente producción. Las funciones serán el 7, 8 y 14 de agosto, a las 20 hs, en el Teatro Lírico, con ingreso mediante la entrega de un alimento no perecedero destinado a los comedores de la parroquia Jesús Misericordioso.

Estrenada en este escenario en 2013, La Bayadera vuelve con una nueva producción realizada íntegramente en el Parque del Conocimiento. Con música de Ludwig Minkus, libreto original de Serguéi Judekov y coreografía del maestro Mario Silva, basada en la creación original de Marius Petipa, la obra propone un viaje hacia una India legendaria atravesada por el amor, la ambición y la traición.

La historia sigue a Nikiya, una bayadera consagrada al templo, y al noble guerrero Solor, unidos por un juramento de amor eterno. Sin embargo, los celos del Gran Brahman, el deseo de la princesa Gamzatti y las disputas de poder desencadenan una tragedia que cambiará para siempre el destino de los protagonistas.

Uno de los momentos centrales de la obra es El Reino de las Sombras, una de las escenas más reconocidas del ballet clásico. Por su belleza, precisión y exigencia técnica, representa también uno de los grandes desafíos para cualquier compañía de danza.

La puesta fue concebida para recrear la majestuosidad de la India imperial y contará con más de 90 trajes especialmente confeccionados, siete telones escenográficos, utilería, iluminación, ambientación y caracterización desarrolladas especialmente para esta versión.

La Bayadera será la gran producción anual del Ballet Clásico y reunirá el trabajo articulado de los talleres de escenografía, sastrería, zapatería, utilería y caracterización, junto con los equipos técnicos y de producción, maestros, bailarines y personal especializado de la institución, todo bajo la coordinación administrativa de Martha Laclau y la coordinación artística de Mario Silva.

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Milei lidera, pero el cambio domina: encuesta de CB Consultora expone la fragilidad del oficialismo

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A más de un año de las próximas elecciones presidenciales, el escenario político argentino presenta una paradoja que debería encender las alarmas tanto en el Gobierno como en la oposición: Javier Milei continúa siendo el candidato individualmente más votado, pero una mayoría considerable expresa su deseo de que en 2027 haya un cambio de administración.

La conclusión surge de una encuesta nacional de CB Global Data, realizada los días 30 y 31 de julio de 2026 sobre 1.252 personas mayores de 18 años. El estudio declara un margen de error de más o menos 2,8 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. La recolección se hizo mediante metodología CAWI —encuesta online—, con cuotas por sexo, edad y nivel educativo.

El sondeo no describe una elección definida, sino un sistema político fragmentado: Milei conserva una base electoral robusta y aventaja claramente a sus adversarios, aunque todavía se encuentra lejos de una mayoría propia. Del otro lado, el peronismo reúne un volumen competitivo, pero dividido entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof. En ese equilibrio inestable se juega buena parte de la carrera hacia 2027.

Milei primero, pero con un techo visible

Ante la pregunta sobre a quién votarían los encuestados si las elecciones presidenciales fueran “mañana”, Milei obtiene el 32,4% y encabeza con comodidad. Cristina Fernández de Kirchner aparece segunda, con 15,2%, apenas por encima de Kicillof, que alcanza el 14,7%.

Más atrás se ubican Myriam Bregman, con 7,6%; Victoria Villarruel, con 6,4%; y Jorge Brito, con 1,9%. Otro 6,3% elige a candidatos no incluidos entre las opciones, el 5,9% votaría en blanco o anularía su sufragio y el 9,6% todavía no sabe qué haría.

La primera lectura favorece al Presidente: ningún competidor individual se acerca a su nivel de adhesión y la distancia respecto de cada uno de sus potenciales adversarios supera los 17 puntos. Milei conserva, por lo tanto, una centralidad electoral que ningún otro dirigente logra igualar.

Sin embargo, ese liderazgo también muestra límites. Con 32,4%, el oficialismo retiene aproximadamente un tercio del electorado, pero no consigue ampliar su base hasta niveles que le permitan imaginar una reelección sin dificultades. Incluso tomando en cuenta el margen de error informado por la consultora, el resultado señala un núcleo fuerte, aunque insuficiente para dominar por sí solo una elección presidencial.

El dato adquiere otra dimensión cuando se observa la predisposición general de los votantes: el 54,5% afirma que prefiere un cambio de gobierno, mientras solo el 33,4% quiere que continúe la actual administración. El 12,1% no tiene una posición definida.

Es decir, Milei lidera dentro de una sociedad que, al menos en esta medición, se inclina mayoritariamente por la alternancia. El oficialismo mantiene al candidato más competitivo, pero enfrenta un clima electoral que no parece favorable a la continuidad. La distancia entre quienes desean un cambio y quienes prefieren que siga el Gobierno es de 21,1 puntos porcentuales.

Ese contraste es probablemente el dato político más relevante del estudio. La elección no aparece organizada solamente alrededor de candidatos, sino también de una evaluación sobre la continuidad del rumbo nacional. Milei conserva una minoría intensa y disciplinada; la oposición, en cambio, dispone de un espacio potencialmente mayor, pero todavía carece de un vehículo único capaz de representarlo.

Una oposición mayoritaria, pero fragmentada

El deseo de cambio no se traduce automáticamente en apoyo a una candidatura opositora. Cristina y Kicillof suman, por separado, 29,9%. Si se agrega el 7,6% de Bregman, las tres candidaturas opositoras alcanzan el 37,5%, aunque esa suma es meramente aritmética: no supone que sus votantes sean transferibles ni que formen parte de una misma coalición.

Tampoco puede asumirse que todos los electores que reclaman un cambio estén dispuestos a votar al peronismo. Dentro de ese 54,5% conviven sectores de izquierda, votantes independientes, desencantados con el Gobierno, antiguos adherentes del PRO y ciudadanos sin identificación partidaria.

La encuesta confirma esa dispersión. Cuando se pregunta por el espacio político con el que cada persona se siente más cercana, la respuesta más elegida es “ninguno”, con 22,7%. La Libertad Avanza aparece inmediatamente después, con 21,6%, seguida por el peronismo, con 19,4%.

El kirchnerismo reúne otro 9,7%, el PRO obtiene 9,2% y la izquierda, 7%. Un 5,1% menciona otros espacios y el 5,3% no sabe responder.

La ausencia de identificación partidaria supera, por sí sola, a cualquiera de las fuerzas políticas relevadas. Esto describe un electorado volátil, con bajos niveles de pertenencia y potencialmente más sensible a la coyuntura económica, la imagen de los candidatos y la campaña que a las estructuras partidarias tradicionales.

Al mismo tiempo, La Libertad Avanza continúa siendo el espacio político individual con mayor cercanía entre quienes sí manifiestan una identidad definida. No obstante, su 21,6% se encuentra por debajo del 32,4% que obtiene Milei como candidato. La diferencia sugiere que el Presidente conserva una capacidad de atracción personal superior a la de su propia organización política.

En el peronismo ocurre algo distinto. Si se suman quienes se sienten cercanos al peronismo —19,4%— y al kirchnerismo —9,7%—, el universo alcanza el 29,1%. Esa cifra es prácticamente idéntica al 29,9% que reúnen Cristina y Kicillof en la simulación de primera vuelta. El espacio tiene volumen electoral, pero permanece partido entre dos liderazgos.

Cristina mantiene el liderazgo interno

Dentro del electorado que previamente se había identificado con el peronismo o el kirchnerismo, Cristina Fernández de Kirchner continúa siendo la dirigente preferida para representar al espacio: obtiene el 46,8%, frente al 39% de Kicillof.

Sergio Uñac aparece muy lejos, con 2%; otras alternativas reúnen 6,8% y un 5,4% no sabe a quién elegir. La pregunta fue formulada únicamente a quienes habían expresado cercanía con el peronismo o el kirchnerismo.

La diferencia entre Cristina y Kicillof es de 7,8 puntos. Es una ventaja significativa, aunque no definitiva. La expresidenta conserva la primacía emocional y política dentro de su núcleo, pero el gobernador bonaerense ya aparece muy cerca y concentra casi cuatro de cada diez preferencias en ese segmento.

Existe, además, una precisión metodológica importante: el documento no informa cuántas personas integraron exactamente esta submuestra. Aunque el universo teórico equivale a quienes se identificaron con el peronismo o el kirchnerismo, el margen de error específico de esa pregunta será necesariamente superior al 2,8% declarado para el total de 1.252 casos. Por esa razón, la distancia interna debe interpretarse como una tendencia y no como una diferencia concluyente.

La encuesta muestra, asimismo, una contradicción política alrededor de Cristina. Dentro del peronismo conserva el primer lugar, pero en el conjunto de la sociedad predomina un rechazo marcado a que pueda volver a competir.

Ante la consulta sobre una eventual habilitación para ser candidata presidencial en 2027, el 60% se manifiesta completamente en desacuerdo. El 27,4% está completamente de acuerdo y el 10,1% parcialmente de acuerdo, mientras el 2,5% no tiene opinión.

Sumadas las respuestas favorables, el 37,5% aceptaría en alguna medida su candidatura. Sin embargo, el rechazo pleno alcanza el 60%. Cristina continúa siendo la dirigente más influyente dentro del peronismo, pero también arrastra el nivel de resistencia más alto fuera de sus fronteras.

Ese fenómeno vuelve a plantear el dilema histórico del espacio: la dirigente con mayor capacidad para ordenar la interna puede no ser la que tenga mejores condiciones para ampliar la coalición electoral.

Kicillof es el rival más competitivo en segunda vuelta

Los escenarios de balotaje refuerzan esa hipótesis. En una segunda vuelta entre Milei y Cristina Fernández de Kirchner, el Presidente se impone por 44,8% a 39%, una diferencia de 5,8 puntos. El voto en blanco o nulo asciende al 11,7%, mientras el 4,5% permanece indeciso.

La ventaja oficialista es clara, aunque no irreversible. Los indecisos y quienes optarían por no votar a ninguno suman 16,2%, un volumen suficiente para modificar el resultado. Aun así, el escenario confirma que Cristina encuentra dificultades para romper el techo que le impone su elevada imagen de rechazo.

Contra Kicillof, en cambio, la elección aparece prácticamente empatada. Milei obtiene 43% y el gobernador bonaerense, 41,6%. La diferencia es de apenas 1,4 puntos, inferior al margen de error general informado por la encuesta.

En ese escenario, el 6,6% votaría en blanco o anularía y el 8,8% no sabe.

Técnicamente, el resultado no permite afirmar que Milei aventaja de manera estadísticamente significativa a Kicillof. La medición describe un empate competitivo: cualquiera de los dos podría estar primero dentro del intervalo de variación de la muestra.

La comparación entre ambos balotajes es reveladora. Milei conserva niveles similares frente a los dos dirigentes peronistas —44,8% contra Cristina y 43% contra Kicillof—. Lo que cambia es la capacidad opositora para reunir apoyos: Kicillof llega al 41,6%, 2,6 puntos por encima del 39% de Cristina.

También disminuye el rechazo a las dos opciones. Frente a Cristina, el voto en blanco o nulo llega al 11,7%; frente a Kicillof, cae al 6,6%. Esto sugiere que el gobernador bonaerense genera menos resistencia entre los votantes que no pertenecen al núcleo duro peronista.

No obstante, esa ventaja de competitividad externa convive con una desventaja interna: Cristina sigue siendo la opción preferida entre quienes se reconocen peronistas o kirchneristas. El desafío opositor consiste, entonces, en resolver una ecuación compleja: quién puede conducir el espacio y quién puede ganar por fuera de él.

Villarruel retiene una porción del voto oficialista

Otro dato relevante es el 6,4% que obtiene Victoria Villarruel en la simulación presidencial. Su presencia muestra que existe una franja del electorado oficialista o conservador dispuesta a considerar una alternativa distinta de Milei.

La suma entre el Presidente y la vicepresidenta alcanza el 38,8%, aunque nuevamente no corresponde interpretar ese agregado como un bloque automático. Parte del voto de Villarruel podría provenir de sectores descontentos con el Gobierno, de antiguos votantes del PRO o de electores que buscan una expresión de derecha con mayor énfasis institucional o nacionalista.

El PRO, por su parte, mantiene una cercanía partidaria del 9,2%, pero no aparece representado por una candidatura presidencial propia en el escenario presentado. Esa ausencia es políticamente significativa: el espacio conserva identidad, pero su electorado podría convertirse en terreno de disputa entre Milei, Villarruel y otras expresiones opositoras.

La encuesta incluyó también a “Jorge Brito”, con 1,9%, aunque el informe no brinda ninguna aclaración sobre esa candidatura ni explica el criterio utilizado para seleccionar las opciones. Esa falta de información impide realizar una interpretación política más profunda sobre ese dato.

Un escenario abierto, no una fotografía definitiva

La medición tiene valor como indicador de clima político, pero debe leerse con prudencia. El trabajo de campo se realizó en apenas dos jornadas y mediante metodología online. Además, la encuesta fue efectuada con mucha anticipación respecto de la elección presidencial de 2027, cuando todavía no están definidas las candidaturas, las alianzas ni el contexto económico en el que se votará.

Las respuestas reflejan preferencias ante una lista cerrada de nombres. No permiten asegurar que esos dirigentes serán efectivamente candidatos ni medir cómo reaccionaría el electorado ante otras configuraciones partidarias.

También resulta necesario distinguir entre el margen de error global y el de las diferencias entre candidatos. Una brecha de 1,4 puntos, como la observada entre Milei y Kicillof en el balotaje, no constituye una ventaja estadísticamente firme. Incluso distancias algo mayores deben considerarse dentro de un escenario todavía dinámico.

Con esas reservas, el relevamiento deja cuatro señales políticas centrales.

La primera es que Milei continúa siendo el dirigente electoralmente más fuerte de la Argentina, pero su respaldo se mantiene alrededor de un tercio del electorado.

La segunda es que el deseo de cambio supera ampliamente la voluntad de continuidad, lo que coloca al Gobierno frente al desafío de reconstruir expectativas y ampliar su base antes de 2027.

La tercera es que el peronismo posee un caudal suficiente para competir, pero ese volumen está dividido entre el liderazgo interno de Cristina y la mayor competitividad externa de Kicillof.

La cuarta es que ningún espacio controla el centro político y social. El 22,7% que no se siente cercano a ninguna fuerza, junto con los indecisos y quienes consideran votar en blanco, conforma una zona decisiva y todavía disponible.

La fotografía de julio de 2026 no muestra un oficialismo derrotado ni una oposición consolidada. Muestra algo más incómodo para ambos: un Presidente que sigue primero, una sociedad que mayoritariamente pide un cambio y una oposición que todavía no ha logrado convertir ese malestar en una alternativa ordenada.

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