Año: 2026

Posadas construye su futuro en comunidad

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Al concluir este 2025, el balance de la gestión municipal adquiere una dimensión particular. Este año puso a prueba la capacidad de los gobiernos locales de toda la Argentina de dar respuesta a las necesidades de sus vecinos, desde los servicios esenciales hasta las intervenciones para el desarrollo urbano, en un contexto económico complejo que incluyó la disminución del financiamiento nacional de obras y programas importantes, y el incremento de las demandas de acompañamiento de muchos sectores que hoy transitan dificultades.

En Posadas sostenemos un modelo que prioriza al vecino por encima de cualquier coyuntura, y esto requiere profundizar la planificación responsable como herramienta eficaz para defender lo logrado y avanzar en los objetivos fijados. Los posadeños no queremos retroceder en el proceso de transformación que se inició hace unos años, pero consolidar las mejoras alcanzadas y progresar hacia una ciudad más moderna, justa e inclusiva requiere de un enorme esfuerzo compartido.

Esta gestión comprendió que el escenario exigía repensar esquemas. Ante el achicamiento de fondos nacionales que, históricamente, complementaban la inversión local, se optó por un camino claro: revisar las prioridades, profundizar la eficiencia en el manejo de los recursos municipales y dar continuidad a los servicios esenciales. Estos criterios guiaron la reorganización de áreas y funciones para dar mejor respuesta a la agenda de trabajo.

De esta manera, el Municipio sostuvo las soluciones más importantes para la ciudad, aquellas que dan respuesta a problemáticas estructurales en la vida de los posadeños, como las obras de saneamiento, pero también atendió y potenció el trabajo en salud y los eventos culturales, educativos y deportivos, que son esenciales para el fortalecimiento del tejido social. Para acompañar este trabajo, sumamos dos nuevas ambulancias de media y alta complejidad, pensadas para mejorar la respuesta ante urgencias y dar cobertura segura en los encuentros que reúnen a las familias.

Con la fuerte convicción de lograr cuentas ordenadas y responsabilidad fiscal, redoblamos el compromiso con la sostenibilidad económica que permite que la gestión siga con el proceso de integración de la ciudad. Priorizamos las obras de asfalto para conectar los barrios con los servicios públicos y avanzamos con infraestructura hidráulica clave en zonas como Las Dolores, Mini City y San Onofre con el fin de evitar inundaciones y sanear puntos estratégicos.

El Presupuesto Participativo cumplió 10 años en la ciudad, y solo en este año concluimos ocho nuevas plazas, como Tere Irupé, Los Kiris y Los Paraísos, un SUM y el Polideportivo Los Peques, por mencionar algunos ejemplos. Proyectos
que fueron elaborados y votados por los propios vecinos, demostrando una vez más la importancia de la participación directa para diseñar la ciudad del futuro.

Otro hito de este 2025 fue la sanción del nuevo Código de Edificación. Este nuevo marco no solo moderniza los criterios para la construcción, sino que brinda la previsibilidad y seguridad jurídica que todo inversor necesita. La normativa establece reglas claras a desarrolladores y comerciantes, invitándolos a impulsar sus proyectos en la ciudad para generar empleo genuino, con pautas de crecimiento ordenado y sostenible.

Nuestro compromiso ambiental también se ratificó con hechos, consolidando a Posadas como una ciudad sustentable modelo en la región. El sistema de recolección de residuos urbanos, complementado con la recolección diferenciada y la red de EcoPuntos y Puntos Limpios estratégicamente ubicados, ha permitido sostener la limpieza en la ciudad y que la separación en origen sea un hábito cada vez más arraigado. El programa Barrios Más Verdes fue galardonado internacionalmente con el Premio Argentina Participa, y la plantación de miles de especies nativas para alcanzar el objetivo de ser la Ciudad de los Árboles demuestra que las políticas verdes son parte de la identidad posadeña, que entiende que cada pequeña acción tiene un impacto global.

Este año avanzamos en hacer de Posadas una ciudad de eventos. La sinergia entre la iniciativa privada y la gestión pública ha posicionado a la capital misionera como opción en crecimiento en materia turística y cultural. Desde el Festival del Litoral y los eventos deportivos hasta propuestas innovadoras como el Brilla Sarita, la Feria del Libro o la Expo Universitaria, cada fin de semana la ciudad se movilizó con actividades que dinamizaron la gastronomía, la hotelería y el comercio. Los espacios públicos recuperados, como las playas, los parques y la costanera, se convirtieron en el escenario por excelencia para el disfrute de las familias y el turismo.

Ahora nos queda mirar hacia adelante, con la certeza de que lo logrado hasta acá es fruto del esfuerzo compartido. Gestionamos lo público con responsabilidad, junto a una comunidad que exige y acompaña. El llamado es a no bajar los brazos, siendo conscientes del momento histórico que estamos atravesando. A los vecinos, a los comerciantes que levantan sus persianas cada día, a los empresarios que confían en esta tierra y a cada trabajador, les decimos que el desafío es seguir construyendo juntos. Posadas tiene el potencial, el orden y la voluntad de seguir siendo una de las ciudades más lindas y pujantes del país. Sigamos haciéndolo realidad.

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La nueva definición de lujo para ejecutivos y viajeros bleisure

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En un mundo hiperconectado y de itinerarios frenéticos, la tendencia de slow travel propone un enfoque radicalmente distinto: viajar con intención, permanecer más tiempo y explorar a fondo un lugar en vez de “tachar” vertiginosamente atracciones de una lista. Esta filosofía —ampliamente difundida por medios como Condé Nast Traveler como parte de las tendencias en turismo de lujo— prioriza la inmersión cultural y la conexión de los viajeros con lo local por sobre la velocidad de experiencias.

Para el viajero corporativo, el slow travel no significa trabajar menos, sino trabajar mejor: incorporar espacios de pausa entre reuniones, reconectar mente y cuerpo, incorporar cultura y naturaleza urbana, y poder cambiar el ritmo sin abandonar la productividad. Esta búsqueda coincide con otra tendencia clave: el bienestar como parte integral del viaje de negocios.

En ese sentido, Buenos Aires se destaca por su vitalidad creativa y su multiplicidad de itinerarios culturales. Y Recoleta —uno de los barrios más elegantes y caminables de la ciudad— potencia esa experiencia con museos, arquitectura, cafés históricos, parques, bicisendas y rutas de diseño que encajan de manera natural con una estadía slow.

Recoleta Grand, a Tribute Portfolio Hotel, acompaña el nuevo estilo de viaje corporativo con conectividad de alta velocidad, espacios de coworking, salas de reuniones de configuraciones múltiples y tecnología de última generación, que incluyen pantallas digitales interactivas, sonido HD y opciones de streaming en vivo. Todo ello enmarcado en un ambiente cálido, contemporáneo y elegante, pensado para quienes alternan concentración, creatividad y pausas reparadoras. Durante el verano, este enfoque fluye hacia los espacios comunes del hotel como Atrium, el salón vidriado de atmósfera serena y luz natural que se convierte en un oasis urbano para trabajar con calma o desconectar entre reuniones .

Tendencia en Buenos Aires 2026

 La piscina en la terraza, abierta diariamente a los huéspedes y con servicio de pool bar, se transforma en una extensión natural de esta filosofía estival. Con vistas abiertas al skyline de Recoleta, DJ sets suaves y coctelería fresca —como el Splash Mule o el Summer Punch—, permite tomar un respiro al aire libre sin salir del hotel. Es un espacio donde los ejecutivos pueden relajarse, nadar o simplemente disfrutar unos minutos de bienestar antes de retomar compromisos laborales. La experiencia gastronómica acompaña con platos ligeros y estivales, parte de la propuesta destacada de temporada. Próximamente, la apertura del spa y nuevas instalaciones de bienestar completarán esta mirada integral sobre la vida corporativa moderna.

El hotel funciona además como un punto de partida ideal para explorar la ciudad con calma. Con asesoramiento de su concierge Clefs d’Or, los huéspedes pueden acceder a experiencias íntimas y con impronta local: recorridos culturales personalizados, visitas guiadas a museos, caminatas por arquitectura porteña, o tardes de música analógica y café de especialidad en Café de Prensa, donde los vinilos y el diseño evocan un territorio de pausa elegante y sensorial.

El verano porteño invita a sumarse al pulso urbano desde una perspectiva más contemplativa: paseos por parques, ciclovías conectadas a metros del hotel, propuestas gastronómicas estacionales y atardeceres que transforman la ciudad en un escenario perfecto para vivir el ritmo slow. Recoleta Grand amplifica esta experiencia combinando hospitalidad discreta, atmósferas contemporáneas y una identidad profundamente ligada a la cultura porteña.

El slow travel no es una moda pasajera: es la respuesta a un mundo que busca equilibrio, bienestar y profundidad. Y para el viajero corporativo, representa una manera inteligente de integrar productividad, descanso y descubrimiento auténtico: el tiempo recobrado. Reservas: (+5411) 7079-0589 o (+54911) 3202-4968 (WhatsApp).

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Maduro capturado: fin de una era

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Estados Unidos finalmente consumó aquel operativo que tanto pregonó durante años. Fuertemente impulsado por la segunda gestión de Donald Trump, la caída de Maduro era una cuestión de tiempo. Un régimen desvencijado con un líder cuestionado por dónde se lo mire, en un contexto internacional de evidente cambio del eje pero, principalmente, con intereses puestos en recursos energéticos. Paralelamente, un notorio retorno a la Doctrina Monroe y una globalización inexistente, por si a alguien aún le quedaban dudas. 

Maduro out 

El cautivo presidente de Venezuela gobernó con mano de hierro desde 2013, profundizando el régimen chavista impuesto por el mismísimo Hugo Chávez en 1999. Más allá de las evidentes críticas, muchas acciones en el gobierno completamente insostenibles a esta altura, su captura nada tuvo que ver, en principio, con la política interna de Venezuela.

Trump fue conciso. Lo que teóricamente impulsó con fuerza el avance del ejército de Estados Unidos y la posterior detención de Nicolas Maduro fue su lazo con el narcoterrorismo. El presidente venezolano fue acusado de liderar y financiar a grupos narcos en Venezuela pero con operatividad en todo América, incluido en Estados Unidos. 

El Cártel de los Soles y el Tren de Aragua son las asociaciones de narcotráfico a las que la cúpula de poder venezolano supuestamente está aliada. No es solo Maduro y su esposa, también Diosdado Cabello, por nombrar a otro miembro de alto rango del gobierno. 

El ataque fue tan fugaz como efectivo y planificado. Un par de horas con asedio aéreo fueron suficientes para doblegar la defensa venezolana. La intromisión conllevó a la captura y, en el medio, un ataque descomunal sobre Caracas. Ahora, entendiendo este contexto, ¿por qué solo Maduro? 

Bueno, la respuesta no ha de ser simple. El hecho de haber sacado a Maduro del poder induce a pensar en un cambio de era político. Muchos festejaron asegurando que es el paso hacia una transición elocuente. Sin embargo fue Trump quien confirmó que dicha transición se hará con las botas del Tio Sam en Venezuela. 

El verdadero hito que marca el interés estadounidense por “llevar democracia” a Venezuela es la apropiación de recursos naturales y energéticos. Es justamente el país sudamericano quien detenta la mayor reserva de petróleo del mundo. Sacarse a Maduro de encima es el primer paso hacia una instauración del poderío empresarial petrolero en Venezuela. A propósito de eso, Maduro no era un héroe ni un mártir ni mucho menos. Fue la consecuencia de un régimen qué también hacía negocios con el petróleo pero que era fuertemente criticado por su accionar político, social y económico, sin embargo, la captura de Maduro es el gesto internacional que se esperaba para tener la legitimidad y el visto bueno de poder hacer cuanto negocio quiera con el petróleo en la era post chavista.

La táctica de Estados Unidos es clásica. Luego de la Segunda Guerra Mundial y profundizando con el uso de petróleo, fueron varios los lugares en donde a partir de un enemigo común del Tío Sam, se propusieron ataques, invasiones, ocupaciones, explotación de recursos y finalmente la propia desidia de esos países. Ejemplo de ello son Irak, Libia y Afganistán. Venezuela no es la excepción. 

El trato silencioso

Dado a entender que hay evidentes intereses en la apropiación de recursos naturales venezolanos, ¿por qué Trump decidió hacerlo ahora?

Este interrogante se responde con un concepto previamente plasmado. La salida del mundo globalizado y el giro hacia un mundo regionalizado conlleva a la supremacía de líderes en regiones. Putin lo hace en Europa con la guerra en Ucrania, Xi Jinping lo hace en Asia con Taiwán y EEUU, que bajo la presidencia de Biden había postergado su posicionamiento regionalizador, se ocupa de América con el avance sobre Venezuela. 

Si bien los 3 conflictos son particulares cada uno por sus características, es innegable la cuota de utilización estratégica de los mismos y es algo que Trump no está dispuesto a ceder ni negociar. Pero si el mandatario estadounidense decide venderle el petróleo venezolano a Rusia, ya estamos hablando de un pacto de división territorial global tan grande como la Conferencia de Berlín en 1885 donde las potencias europeas dividieron el continente africano. 

El ataque a Venezuela sólo confirma el fin de la globalización y marca la absoluta presencia de Estados Unidos en América. Lo avisó con el intento de apropiación del Golfo de México, el canal de Panamá y Groenlandia y quien terminó pagando los platos rotos fue Nicolas Maduro, el antagonista perfecto. Nadie va a cuestionar la caída de un dictador, lo cual habilita a un escenario de incertidumbre en la región. 

¿América para los americanos? 

Más allá del dolor del pueblo venezolano, hay que plantearse una serie de interrogantes a futuro que guarden relación con nuestro sueño. Difícil es pensar que lo acontecido en Venezuela no siente precedente para un futuro ataque de Estados Unidos a otro país. 

Si bien está claro que esto es por intereses económicos y no por ideológicos (sino hubiesen “intervenido” Cuba en la etapa post soviética) es de destacar que se rompió algo en la región. 

Históricamente, Sudamérica fue ajena a conflictos armados de envergadura internacional que involucre a las potencias, con la captura de Maduro eso se rompe y no porque “sea un héroe” (nadie llora a un dictador) sino porque se abre el juego a que próximos países puedan ser objetivo de ocupaciones estratégicas. 

Mañana puede ser el litio de Argentina – Chile – Bolivia, o el acaparamiento del mercado brasilero o la Patagonia propiamente dicha. ¿Solamente el color político hace a la inmunidad invasora? No, hay otra cosa más e inclusive más profunda: los lazos con China. 

El golpe a Venezuela fue un mensaje directo a China acerca de cómo hace y deshace EEUU en su región. La cantidad de mercados que China pudo establecer en la región podrían verse, a la larga, afectados por la presencia de EEUU y el consecuente desequilibrio regional. 

En la sala de espera, el resto de los países. Le tocó a Maduro con el narcotráfico, también le podría tocar a Colombia y a Ecuador o a Bolivia y Perú por ser productores, o a Argentina y Brasil por “corrupción política” o a cualquier país por cualquier cuestión, siempre y cuando haya intereses en recursos.

En el nuevo mundo, Trump fue claro: América es de Estados Unidos.

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La Legislatura frenó un intento de juicio político al Superior Tribunal por una jubilación de privilegio

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El cierre de año político en Misiones fue protagonizado por el rechazo de la Sala Acusadora de la Cámara de Representantes al intento de promover un juicio político contra la presidenta del Superior Tribunal de Justicia, Rosanna Pía Venchiarutti Sartori, a partir del reclamo del ex director de Rentas Miguel “Pimpy” Thomas por una jubilación de privilegio.

Lo ocurrido allí excede largamente un expediente previsional. Tiene una dimensión institucional nítida: cuando un interés personal pretende transformarse en una ofensiva contra uno de los poderes del Estado, el sistema democrático está obligado a responder. Thomas buscó reactivar un haber diferencial vinculado a un régimen especial que él mismo impulsó cuando estaba al frente de Rentas y que luego fue derogado por su carácter oneroso para las finanzas públicas. Al no lograr su objetivo por las vías administrativa ni judicial, ensayó una maniobra de presión: denunció un supuesto “retardo de justicia” y apuntó directamente contra la titular del máximo tribunal.

La Legislatura marcó un límite. La Comisión Investigadora analizó el planteo y lo descartó con fundamentos jurídicos y técnicos. Alejandro Arnhold, como presidente de la comisión, sostuvo que no existían causales que habilitaran un proceso de juicio político; Anazul Centeno advirtió que no se puede sentar en el banquillo a una jueza porque una resolución no satisface expectativas particulares; y José Luis Pastori remarcó las inconsistencias de origen del planteo.

En un contexto donde el discurso sobre el ajuste y el “cuidado de la plata de la gente” domina la agenda nacional, este episodio tuvo una traducción concreta en la política misionera: no se habilitaron atajos institucionales para restituir privilegios financiados con recursos públicos. Menos aún cuando el reclamo provino de un ex funcionario con trayectoria controvertida, desplazado del espacio misionerista y con un trasfondo político imposible de soslayar.Tampoco pasó inadvertido el contexto que rodea al apellido Thomas.

En el tablero político y judicial argentino, el nombre quedó asociado a episodios sensibles de los últimos años, con menciones públicas a Oscar Thomas, hermano del ex director de Rentas, detenido en la causa conocida como Cuadernos de las Coimas, vinculada a la obra pública y al kirchnerismo. En ese marco, el intento de llevar al Superior Tribunal al terreno del escándalo político fue leído, dentro y fuera de la Legislatura, como algo más que una simple disputa previsional: fue una pulseada por poder, dinero y posicionamiento.

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Con reformas y RIGI, Milei espera un repunte de las inversiones extranjeras en 2026

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El Gobierno nacional apuesta a que 2026 sea el año del despegue de las inversiones extranjeras en Argentina, luego de un 2025 marcado por la prudencia del capital internacional, pese al fuerte giro pro mercado que impulsó Javier Milei desde su llegada a la Casa Rosada.

Los números de la economía real todavía reflejan ese escepticismo. Entre enero y noviembre de 2025, la inversión directa de no residentes registró un flujo negativo de 1.800 millones de dólares, según el informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario del Banco Central. El dato incluye tanto aportes de capital como repatriaciones de utilidades y desinversiones.

Si bien la salida de multinacionales fue menor que en años previos, el fenómeno continúa. En varios casos, sin embargo, ese retiro dio lugar a un reordenamiento del capital local, con operaciones relevantes como la compra de Petronas Argentina por Vista Energy, Telefónica Argentina por Telecom y Procter & Gamble por Newsan.

Para Juan Tripier, director de PwC Argentina, existe un cambio en el clima inversor desde la asunción de Milei, aunque advierte que la credibilidad no se construye de manera inmediata. La volatilidad política que generó el proceso electoral de 2025 actuó como freno, pero desde noviembre se observa una mejora en el ánimo de los inversores.

Tripier destaca dos señales positivas:

  • las inversiones de empresas nacionales en sectores estratégicos como el petróleo y el gas,
  • y la participación de multinacionales de peso en operaciones de fusiones y adquisiciones, como Rio Tinto y Tether.

De cara a 2026, el especialista considera que la estabilidad política, la normalización macroeconómica y las reformas que discute el Congreso pueden generar un entorno más favorable para la llegada de capitales externos, especialmente en energía, minería, infraestructura y tecnología.

“No habrá una lluvia de inversiones. Argentina todavía se está normalizando. El verdadero potencial lleva tiempo construirlo”, sintetiza.

El RIGI, la principal apuesta del Gobierno

El eje de la estrategia oficial es el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), que otorga beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios y estabilidad regulatoria por treinta años para proyectos de gran escala.

Hasta el momento se aprobaron 10 proyectos por un total de 16.665 millones de dólares. Según los compromisos mínimos que fija la ley, el Gobierno estima que antes de finalizar el mandato de Milei ingresarán al país al menos 5.500 millones de dólares, aunque el monto podría ampliarse porque existen otros diez proyectos en evaluación.

Los proyectos ya avalados incluyen:

  • gas natural licuado y oleoductos,
  • energías renovables,
  • minería de cobre, oro y litio,
  • una planta siderúrgica y un puerto multipropósito.

Cuatro de esas inversiones están lideradas por grupos extranjeros, lo que marca un primer regreso del capital internacional a proyectos productivos de gran escala.

Fusiones y adquisiciones: el capital que sí está llegando

Mientras la inversión greenfield todavía espera, el mercado de fusiones y adquisiciones sí muestra movimiento. En 2025 se cerraron 75 operaciones vinculadas a activos argentinos por 13.700 millones de dólares, unos 2.500 millones más que en 2024, según Bloomberg.

Las principales fueron:

  • Rio Tinto, que pagó 6.600 millones de dólares por Arcadium Lithium,
  • Telecom, que adquirió Telefónica Argentina por 1.200 millones,
  • Vista Energy, que compró los activos de Petronas por 1.200 millones,
  • Adecoagro (controlada por Tether), que desembolsó 1.100 millones por Profertil,
  • y Prosus, que adquirió Despegar por 1.000 millones de dólares.

Estas operaciones muestran que el interés por activos argentinos existe, incluso en un contexto macro todavía en transición.

El flujo de inversiones en 2026 estará estrechamente ligado a la evolución de los precios internacionales de los commodities.

En petróleo, la expectativa es moderada. Según IOL Inversores, el Brent se movería alrededor de 55 dólares por barril, en un escenario de sobreoferta y altos inventarios, lo que podría limitar nuevas inversiones en Vaca Muerta.

En oro, la visión es neutral: una eventual distensión geopolítica podría reducir la demanda de activos de cobertura, aunque los precios récord ya impulsaron proyectos como Veladero y Gualcamayo.

En cobre, en cambio, el panorama es más favorable. La suba del metal llevó a Glencore a reactivar una mina en Argentina, impulsada por su rol estratégico en la transición energética y la infraestructura eléctrica.

El programa de venta de activos del Estado es otro vector de atracción de capital. La estadounidense ARC Energy compró IMPSA por 27 millones de dólares, junto con una reestructuración de deuda por 576 millones. Las concesiones de las represas del Comahue generaron 707 millones de dólares para el Estado nacional.

Además, el Gobierno avanzará con la venta del 50 por ciento de Citilec, controlante de Transener, valuado en 205 millones de dólares, abierto a oferentes locales e internacionales.

A esto se suman la concesión de la Vía Navegable Troncal, los ferrocarriles de carga, y la venta de participaciones en Nucleoeléctrica Argentina y AySA.

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