Año: 2026
Brasil: 158,7 millones de electores habilitados para las elecciones generales de octubre
El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil informó este lunes que 158.745.463 electores estarán habilitados para ejercer el derecho al voto en las elecciones generales del próximo 4 de octubre, un incremento del 1,46 por ciento respecto de los comicios de 2022.
Entre los aspirantes, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), buscará la reelección, mientras que por el opositor Partido Liberal lo hará el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), quien cumple una pena de 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado, junto a militares y exfuncionarios.
Según la autoridad electoral, el padrón creció en 2.291.452 electores en comparación con las últimas elecciones generales, cuando estaban aptas para votar 156,45 millones de personas.
En la primera vuelta, los brasileños elegirán al presidente y vicepresidente de la República, además de 27 gobernadores, 54 senadores, 513 diputados federales, 1.035 diputados estatales y 24 diputados distritales.
Una eventual segunda vuelta está prevista para el 25 de octubre y podrá realizarse solo para las elecciones de presidente de la República y gobernadores, en caso de que ningún candidato obtenga más del 50 por ciento de los votos válidos, excluidos los votos en blanco y nulos.
El TSE indicó que la región norte, donde está ubicada la selva amazónica, registró el mayor crecimiento proporcional del electorado entre 2022 y 2026, con un aumento del 4,37 por ciento, equivalente a unos 549.000 nuevos votantes, alcanzando 13,1 millones de electores.
El número de brasileños registrados para votar en el exterior también aumentó de forma significativa al pasar a 918.876 ciudadanos residentes fuera del país, un crecimiento del 31,83 por ciento respecto de los 697.078 registrados en 2022.
En Brasil, el voto es obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 70 años, y facultativo para los jóvenes de 16 y 17 años, las personas analfabetas y los mayores de 70 años.
Domínguez volvió a impulsar un Mundial 2030 con 64 selecciones: “El próximo se juega en casa”
Tras la finalización del Mundial 2026, el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, volvió a manifestar públicamente su intención de que la Copa del Mundo 2030, que se disputará en Uruguay, Argentina y Paraguay en el marco de su centenario, cuente con 64 selecciones participantes.
“El próximo se juega en casa. En 2030 se viene el Mundial de Uruguay, Argentina y Paraguay. Una gran oportunidad para celebrar el centenario de la Copa del Mundo con una competencia con 64 equipos“, escribió el dirigente paraguayo en su cuenta oficial de X.
El mensaje reavivó los rumores sobre una posible ampliación del torneo, que en Estados Unidos, México y Canadá tuvo por primera vez 48 selecciones. Aunque la FIFA todavía no confirmó un nuevo aumento de participantes, la publicación de Domínguez dejó en evidencia el deseo de la Confederación Sudamericana de Fútbol de volver a impulsar esa iniciativa para la edición que conmemorará los 100 años del primer Mundial, disputado justamente en Uruguay en 1930.
El dirigente acompañó su publicación con un video que incluyó imágenes de la final entre Argentina y España, además de un mensaje de felicitación para la FIFA por la organización del certamen y para el nuevo campeón del mundo.
“Vivimos un Mundial histórico, el primero con 48 equipos, un verdadero éxito. Felicitaciones, querido Gianni Infantino, por tan grande organización y felicidades a España, por ser el nuevo campeón del mundo“, expresó Domínguez.
Si bien la FIFA no anunció cambios en el formato aprobado para 2030, el presidente de la Conmebol volvió a instalar el debate sobre una nueva expansión del torneo, una propuesta que ya había mencionado meses atrás y que permitiría que la Copa del Mundo del centenario reúna por única vez a 64 selecciones.
La edición de 2030 tendrá como sedes principales a España, Portugal y Marruecos, aunque el partido inaugural y otros encuentros conmemorativos se disputarán en Uruguay, Argentina y Paraguay, como homenaje al primer Mundial de la historia.
El consumo de carne vacuna cayó 11,5% y marcó el peor primer semestre en tres décadas
La carne vacuna, uno de los productos más emblemáticos de la dieta argentina, atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Durante el primer semestre de 2026, el consumo interno volvió a desplomarse y alcanzó el nivel más bajo de los últimos 30 años, reflejando el impacto combinado de la pérdida de poder adquisitivo, el encarecimiento de los cortes y una creciente participación de las exportaciones en el destino de la producción.
Así lo revela el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), que estima que entre enero y junio el abastecimiento del mercado doméstico cayó 11,5% interanual.
En términos absolutos, el consumo aparente fue de 1.019.430 toneladas res con hueso, unas 132.000 toneladas menos que en igual período de 2025. Se trata del menor registro para un primer semestre desde que la entidad lleva estadísticas comparables.
Menos carne en la mesa de los argentinos
La caída también se refleja en el consumo por habitante.
El promedio móvil de los últimos doce meses descendió hasta 47 kilos por persona al año, lo que representa una baja del 8,2% respecto del mismo período del año anterior. En términos prácticos, cada argentino consumió en promedio 4,2 kilos menos de carne vacuna que hace un año.
La tendencia confirma un cambio que se viene profundizando desde hace varios años: la carne vacuna continúa perdiendo participación en la dieta familiar frente a otras proteínas más accesibles, especialmente el pollo y, en menor medida, el cerdo.
El precio de la carne corrió más rápido que los salarios
Uno de los principales factores detrás de la caída del consumo fue el fuerte aumento del precio relativo de la carne vacuna.
Durante los últimos doce meses, el rubro “Carnes y derivados” aumentó 45%, muy por encima de la inflación general, que fue del 33,5%.
Dentro de ese grupo, los cortes vacunos fueron los que más se encarecieron, con una suba promedio del 53,6%.
En contraste, el pollo entero —el principal sustituto elegido por los consumidores cuando el presupuesto se ajusta— aumentó 29,9%, bastante por debajo de la carne vacuna.
La diferencia de más de veinte puntos porcentuales terminó modificando las decisiones de compra de muchas familias, que redujeron el consumo de carne vacuna o directamente reemplazaron parte de esas compras por proteínas de menor precio.
Entre los cortes populares, la mayor suba correspondió a la carne picada común, que aumentó 56,2% interanual. Le siguió el asado, con un incremento del 54,3%, dos productos de fuerte presencia en la mesa cotidiana.
Menor producción, pero más exportaciones
El retroceso del consumo no obedeció únicamente a la pérdida de poder de compra.
También influyó una menor disponibilidad de carne para el mercado interno.
Durante el primer semestre se faenaron 6,02 millones de cabezas, un 8,9% menos que en igual período del año pasado.
Como consecuencia, la producción de carne vacuna descendió hasta 1,428 millones de toneladas, con una caída interanual del 6,2%.
Sin embargo, el consumo cayó todavía más que la producción.
La explicación está en el comercio exterior.
Mientras el mercado doméstico reducía su demanda, las exportaciones siguieron creciendo.
Entre enero y junio se exportaron 408.600 toneladas, un aumento del 10,2% respecto del mismo semestre de 2025.
Eso modificó significativamente el destino de la producción nacional.
Hace un año, el 75,6% de la carne producida permanecía en el mercado interno y el 24,4% se destinaba al exterior.
Hoy esa relación cambió: el mercado doméstico absorbe 71,4% de la producción, mientras que las exportaciones ya representan 28,6%.
En otras palabras, una porción creciente de la carne argentina encuentra mejores oportunidades en los mercados internacionales, reduciendo el volumen disponible para el consumo local.
Un cambio estructural del negocio ganadero
La evolución de los indicadores refleja un proceso más profundo que una simple caída del consumo.
El sector ganadero viene atravesando una etapa de menor oferta de hacienda, consecuencia de varios años de liquidación de stock bovino.
Según CICCRA, ese proceso comienza lentamente a desacelerarse y podría dar paso, en los próximos años, a una etapa de recomposición del rodeo nacional.
Mientras esa recuperación no se consolide, la oferta seguirá siendo limitada y los frigoríficos continuarán enfrentando un escenario de competencia entre el mercado interno y las exportaciones.
Un consumo en mínimos históricos
El primer semestre de 2026 quedó registrado como el de menor consumo interno de carne vacuna en al menos tres décadas.
Ni las crisis económicas de comienzos de siglo, ni los años marcados por fuertes procesos de liquidación de hacienda habían mostrado un abastecimiento doméstico tan reducido.
El dato refleja un cambio que va más allá de la coyuntura.
Por un lado, el deterioro del ingreso real obliga a las familias a sustituir alimentos de mayor precio por opciones más económicas.
Por otro, la creciente demanda internacional convierte a la exportación en un destino cada vez más atractivo para la industria frigorífica.
La combinación de ambos factores redefine el mercado: menos carne disponible para el consumo local, precios que crecen por encima de los salarios y una dieta que incorpora progresivamente otras proteínas como alternativa.
Para un país históricamente identificado con el consumo de carne vacuna, el descenso hasta 47 kilos por habitante por año constituye mucho más que un dato estadístico. Es una señal de cómo la transformación económica está modificando incluso uno de los hábitos alimentarios más arraigados de la sociedad argentina.
El dólar oficial cerró la primera jornada de la semana a $1.500 para la venta
Culminó una nueva ronda para las cotizaciones de las divisas estadounidenses en Argentina y el dólar oficial del Banco Nación cerró estable en la primera jornada de operaciones de la semana en torno a los 1.500 pesos, como lo había hecho el pasado viernes.
El dólar oficial comenzó el lunes en los $1.501,67 para la venta y terminó el día en los $1.500; mientras que la compra finalizó la jornada en los $1.450.
En tanto que por el lado del dólar blue, el mismo avanzó mínimamente y logró ganar el 0,66% durante la jornada para ambas cotizaciones y cerró el lunes por encima de los $1.500.
¿A cuánto se vendió el dólar blue este lunes?
El dólar blue se cerró el día en 1.520 pesos para la compra y lo hizo veinte pesos más caro para la venta, estableciéndose el precio por cada $100 dólares en los $1.540 pesos.
¿Qué pasó con el resto de las cotizaciones de las divisas?
En cuanto al dólar MEP, también superó la línea de los $1.500 pesos y para la compra se cotizó en los 1.510,40 pesos, mientras que para la venta lo hizo en los 1.514,70 pesos, perdiendo 0,52%.
En relación a una de las últimas cotizaciones, el dólar contado con liquidación ganó 0,2% para la venta y se consiguió en los 1.572,90 pesos, y para la compra cotizó en los 1.572,40 pesos.
Por último, la cotización del dólar tarjeta se mantuvo en el mismo precio que comenzó el día y quedó al cierre también en los 1.950 pesos, tal como había comenzado el primero de los cinco días de cotización de la cuarta semana de negocios.
