Las canciones que suben tu productividad sin que lo notes
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La música tiene el poder de aumentar tu rendimiento intelectual. Descubrí qué canciones favorecen la concentración y cuáles deben evitarse.
El ritmo suave, pero envolvente de la música, pueden ser aliados estratégicos para quienes buscan mejorar su productividad intelectual. Un reciente estudio llevado a cabo por Preply, plataforma especializada en la enseñanza de idiomas, ha descifrado científicamente cuáles son aquellas canciones que efectivamente impulsan nuestra capacidad de concentración y cuáles, por el contrario, representan verdaderos obstáculos para nuestro rendimiento cognitivo.
Para muchos de nosotros, elegir el acompañamiento sonoro ideal durante nuestras jornadas de estudio o trabajo constituye casi un ritual. Mientras algunos optan por el silencio absoluto, otros no pueden abordar tareas complejas sin el murmullo característico de una cafetería. Un tercer grupo, quizás el más numeroso, encuentra en determinadas piezas musicales el combustible necesario para mantener encendida la llama de la concentración durante horas.
El equipo investigador de Preply ha puesto bajo la lupa aproximadamente 7.500 canciones disponibles en Spotify, sometiéndolas a un minucioso análisis para determinar su impacto real sobre nuestra capacidad productiva. La clave parece residir en los beats por minuto (BPM), ese pulso invisible que marca el tempo de cada composición musical y que, aparentemente, establece también el ritmo de nuestros procesos mentales.
“La música, además de su capacidad para evocar emociones, puede ser una herramienta increíble para dominar un nuevo idioma y para fomentar un entorno de trabajo creativo y productivo“, explicó Yolanda Del Peso, especialista en idiomas de Preply. Esta afirmación no quedó en una simple teoría: los investigadores implementaron un riguroso protocolo experimental para comprobar sus hipótesis.Música y rendimiento: Qué temas favorecen la escritura
El procedimiento consistió en solicitar a los participantes la realización de tareas escritas mientras escuchaban diferentes piezas musicales, midiendo posteriormente variables como velocidad de ejecución, cantidad de palabras redactadas por minuto y precisión en la escritura. Estos resultados fueron posteriormente contrastados con los obtenidos en condiciones de silencio total, estableciendo así un parámetro comparativo sólido.
La gran revelación del estudio posiciona a “Another Love” del británico Tom Odell como la campeona indiscutible en materia de potenciación productiva. Con 58 BPM, esta balada no alcanza exactamente el ritmo ideal de 65 BPM, pero la cadencia particular y la voz del intérprete crean un ambiente propicio para el trabajo intelectual. Lanzada en 2013, esta melancólica pieza sobre el amor no correspondido dominó durante semanas las listas de popularidad británicas.
“En nuestro estudio, los participantes escribieron, en promedio, 26 segundos más rápido al escuchar esta canción en comparación con trabajar en silencio, y su precisión al escribir mejoró un 2%”, reveló Del Peso. “Incorporar música como está en tu rutina de estudio puede mejorar tu rendimiento, ya estés haciendo cursos de inglés online o centrándote en otros objetivos académicos”, agregó.
Ahora bien, el segundo peldaño del podio lo ocupa sorpresivamente un clásico latinoamericano: “Mariposa Traicionera” de Maná. Este hit del 2002, incluido en “Revolución de amor”, presenta un tempo considerablemente más acelerado (101 BPM) que parece transmitir una energía adicional a los oyentes. “El tema crea un ambiente energizante que ayuda a mantener el enfoque y el ritmo. Sin embargo, aunque la canción mejoró la velocidad de escritura, no tuvo ningún impacto en la precisión”, puntualizó la especialista.
La banda británica Arctic Monkeys se cuela en el tercer lugar con “I wanna be yours”, una adaptación musical del poema de John Cooper Clarke que ostenta casi el tempo perfecto para el estudio: 68 BPM. Los datos revelan que los participantes alcanzaron un 98% de precisión en sus tareas mientras sonaba esta pieza, logrando escribir 65 palabras por minuto, tres más que en condiciones silenciosas.
El fenómeno mundial “Bailando” de Enrique Iglesias, con sus más de dos mil millones de reproducciones en YouTube, ocupa el cuarto sitio. Esta pegadiza canción logró que los participantes incrementaran su productividad, escribiendo cinco palabras adicionales por minuto en comparación con el trabajo en silencio.
Por su parte, cierra el top cinco la controversial sesión de Shakira con Bizarrap, que demostró ser también un catalizador eficiente para la productividad. “Aunque su tempo de 122 BPM está lejos del ideal de 65 BPM, el ritmo constante de la canción ayudó a los participantes a completar las tareas 22 segundos más rápido que en silencio”, explicó Del Peso.La canción menos útil para estudiar
Por último, el estudio identifica también al antagonista musical de la productividad: “Nunca es suficiente” de Natalia Lafourcade. Este tema premiado como Canción Regional del Año en los Billboard Latin Music Awards 2020 resulta contraproducente para tareas intelectuales debido a sus 178 BPM, un ritmo frenético que puede estimular en exceso el cerebro y entorpecer la concentración, sobre todo en tareas que exigen precisión, como la escritura.
Así que ya sabés, la próxima vez que necesites enfocar toda tu atención en un proyecto exigente, quizás valga la pena revisar esta lista antes de darle play a tu reproductor musical. La diferencia entre el éxito y la distracción podría estar a solo unos beats por minuto de distancia.
