El mercado de trabajo: repunte del desempleo y persistencia de la informalidad
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(Analytica Consultora) Durante el primer trimestre de 2025, el mercado laboral mostró signos de debilitamiento. La tasa de desocupación se incrementó hasta el 7,9%, superando el nivel observado en igual trimestre del año anterior en 0,2 puntos porcentuales, aumentando también en la comparación trimestral sin estacionalidad en 0,7 p.p. a pesar de que la actividad medida por el EMAE creció 1,5% en el trimestre.![]() Este incremento estuvo acompañado por un leve aumento en la tasa de actividad (+0,2 p.p.) y en la de empleo (+0,1 p.p.), lo que sugiere un mercado con mayor presión pero sin generación suficiente de puestos de trabajo. La desocupación golpeó especialmente a los jóvenes y a las mujeres. En términos generales, el desempleo aumentó más entre las mujeres que entre los varones. La tasa de desocupación femenina pasó de 8,4% a 9,0%, mientras que entre los varones se mantuvo estable en 7,0%. Este comportamiento estuvo particularmente concentrado en el grupo etario de 14 a 29 años, donde el desempleo juvenil mostró un salto significativo tanto en mujeres (+1,9 p.p.) como en varones (+1,0 p.p.). Por nivel educativo, se registraron aumentos entre las personas con nivel primario incompleto, secundario incompleto y superior completo, modificando levemente la composición, sin alterar que la mayor participación la continúan teniendo las personas con secundario completo. En retrospectiva, la tasa de desempleo se ubicó en torno al promedio de la década pasada, signada por el estancamiento económico, denotando las dificultades que tiene la economía argentina para generar empleo, principalmente de calidad. En perspectiva estimamos una tasa de desempleo con cierta estabilidad en lo que resta del año, finalizando un año de empeoramiento del mercado de trabajo respecto a 2024. ![]() La tasa de informalidad laboral se ubicó en 42,0%, registrando un incremento interanual de 1,2 puntos porcentuales respecto al primer trimestre de 2024. Entre los asalariados, el 36,3% no cuenta con descuento jubilatorio realizados por su empleador, incluso dentro de este grupo solo el 17% realiza aportes por su cuenta (monotributo). El aumento de la informalidad fue aún mayor entre los trabajadores por cuenta propia, aunque representan un porcentaje menor en el total de la fuerza laboral. Está bien documentado que la informalidad tiene un comportamiento contracíclico en los países en desarrollo, principalmente operando como amortiguador en los períodos de crisis (ver por ejemplo Fernandez y Meza 2015; Lambert, Pescatori y Toscani 2020; Loayza y Rigolini 2006). Sin embargo, la particularidad del episodio actual, al igual que sucede con la tasa de desempleo, es que estemos observando un aumento con un trimestre de crecimiento del PIB. El agravante en este caso es que el dato puede tener como trasfondo un aumento de la desigualdad entre los trabajadores, teniendo en cuenta las brechas existentes entre los ingresos de los formales y los informales. Alta presión sobre el mercado laboral Un indicador clave que ilustra las tensiones acumuladas en el mercado de trabajo es la presión laboral, que considera a los desocupados, los ocupados que buscan otra ocupación y los disponibles para trabajar más horas. Este índice alcanzó el 29,7% de la PEA, registrando un incremento interanual de 0,2 puntos porcentuales. La composición de esta presión resulta relevante: los ocupados demandantes de empleo representaron un 16,1%, los ocupados no demandantes disponibles un 5,7%, y los subocupados demandantes, un 7,0%. Este último grupo incluye a quienes trabajan menos de 35 horas semanales y están dispuestos a trabajar más, una franja que actúa como amortiguador ante aumentos de demanda pero que también revela una calidad de empleo deficiente. Mirada regional y por tamaño de aglomerado El deterioro del mercado laboral no fue homogéneo en términos regionales. La mayor tasa de desocupación se registró en el Gran Buenos Aires (9,1%) y en la región Pampeana (7,4%), mientras que la Patagonia mostró la menor incidencia de desempleo (4,9%). A su vez, los aglomerados más grandes (500.000 habitantes o más) concentraron el mayor nivel de desempleo (8,5%), en contraste con los más pequeños (5,0%). En la comparación interanual por aglomerado, los incrementos más pronunciados se observaron en Concordia (+3,4 p.p.), Río Gallegos (+2,9 p.p.) y Santa Rosa-Toay y Gran Mendoza (+2,1 p.p. cada uno). Por el contrario, los mayores descensos se registraron en Jujuy-Palpalá (-5,0 p.p.), Gran Santa Fe (-3,4 p.p.), Corrientes (-3,0 p.p.) y Bahía Blanca-Cerri (-2,7 p.p.). Estos datos reflejan importantes disparidades territoriales en la evolución del empleo, que podrían estar vinculadas a diferencias en el perfil productivo, el dinamismo económico local y políticas provinciales diferenciadas. ¿Cambio de tendencia o ajuste transitorio? El repunte de la desocupación y la persistencia de altos niveles de presión laboral e informalidad configuran un cuadro preocupante. A diferencia de lo que sucedió en el primer trimestre de 2024, donde las tasas se encontraban en niveles similares pero con menor descomposición por grupos vulnerables, el primer trimestre de 2025 muestra señales claras de enfriamiento del empleo. La consolidación de esta dinámica dependerá, en gran medida, de la evolución de la actividad económica y del margen de maniobra que conserve la política económica para estimular la demanda de empleo en el corto plazo. Sin mejoras significativas en estos frentes, el mercado de trabajo podría seguir operando con altos niveles de subutilización de su fuerza laboral y creciente desigualdad en el acceso a empleos de calidad. |


