Lenacapavir: la nueva promesa en la lucha contra el VIH
OMS impulsa uso global de lenacapavir para prevenir el HIV y crece la alarma por retroceso en asistencia internacional
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La Organización Mundial de la Salud respalda el uso de una nueva inyección semestral que reduce drásticamente el riesgo de infección por VIH. Sin embargo, crece la preocupación por la retirada de fondos internacionales clave para sostener la prevención en países de ingresos bajos y medios.
Lenacapavir: la nueva promesa en la lucha contra el VIH
En el marco de la Conferencia Internacional sobre el SIDA celebrada en Kigali, Ruanda, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una recomendación oficial para que los países adopten el lenacapavir, un fármaco inyectable de acción prolongada aprobado recientemente para la prevención del VIH.
El medicamento, que se administra cada seis meses, demostró en ensayos clínicos una eficacia casi total en la prevención del virus, especialmente en poblaciones con alta exposición al contagio y con dificultades para mantener tratamientos orales diarios. Fue aprobado en junio por la FDA de Estados Unidos como profilaxis preexposición (PrEP), sumándose a la limitada oferta preventiva existente, como Truvada o Apretude.
“La OMS considera esta recomendación como firme, con un nivel de evidencia moderado a alto”, afirmó la doctora Meg Doherty, directora del programa global de VIH del organismo. La propuesta también incluye el uso de pruebas de diagnóstico rápido, incluso caseras, para monitorear el uso adecuado del lenacapavir.
El respaldo de la OMS coincide con una alarma creciente por la falta de fondos para sostener la prevención del VIH, especialmente en países de ingresos bajos y medios, donde el 80% de los programas dependen de asistencia internacional, según datos de Naciones Unidas.
Uno de los principales afectados es el programa PEPFAR, la histórica iniciativa de EE.UU. para combatir el VIH en el mundo, que fue drásticamente recortada a partir de enero de 2025. La decisión fue impulsada durante la administración de Donald Trump, y dejó en suspenso US$ 4.300 millones comprometidos para más de 50 países.
Según proyecciones de ONUSIDA, la interrupción de estos programas podría provocar 4 millones de muertes adicionales y 6 millones de nuevas infecciones entre 2025 y 2029, si no se restablecen los flujos de financiamiento. Además, el abandono de tratamientos podría acelerar la aparición de cepas resistentes al virus, advierten expertos.
“La situación actual no es solo un déficit presupuestario: es una bomba de tiempo sanitaria”, alertó Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA. “Vemos desaparecer servicios de un día para otro, con personal médico despedido y poblaciones vulnerables fuera del sistema”.
Gilead acuerda con el Fondo Mundial para acceso sin fines de lucro
En un intento por mitigar el impacto del costo, Gilead Sciences, la farmacéutica desarrolladora de lenacapavir, firmó un acuerdo con el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria para suministrar el medicamento sin fines de lucro en países de ingresos bajos y medios.
Según informó el CEO de Gilead, Daniel O’Day, el precio ofrecido cubrirá exclusivamente costos de producción y distribución, y garantizará disponibilidad para 2 millones de personas antes de que estén disponibles versiones genéricas.
En Estados Unidos, el precio de lista del lenacapavir ronda los US$ 28.218 anuales, equiparable a otras opciones preventivas. Pero en países con recursos limitados, el acceso depende casi exclusivamente del respaldo financiero internacional.
La falta de recursos ya se refleja en países como Nigeria, donde el número de personas que recibió PrEP cayó de 40.000 en 2023 a menos de 7.000 en abril de 2025. En Kenia, se registró una fuerte disminución de mujeres embarazadas con VIH que acceden a medicamentos para evitar la transmisión vertical a sus hijos: de 3.000 pacientes en octubre de 2024 a solo 300 en abril de este año.
“El acceso desigual amenaza con revertir años de progreso en la lucha contra el VIH”, advirtió Peter Sands, director ejecutivo del Fondo Mundial. “Lenacapavir puede cambiar el rumbo de la epidemia, pero solo si llega a quienes más lo necesitan”.
El avance científico representado por lenacapavir marca un punto de inflexión en la estrategia global contra el VIH, al ofrecer mayor adherencia, menos visitas clínicas y eficacia probada. Su uso en mujeres embarazadas y lactantes también lo vuelve una herramienta crítica para poblaciones de riesgo.
Pero su despliegue a escala global dependerá del compromiso político y financiero de la comunidad internacional. “Los países están haciendo su parte, ahora necesitamos que el mundo actúe con la misma valentía”, concluyó Byanyima.
