El clima en Misiones: entre récords de lluvia y heladas que quedaron para la historia

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El 2024 fue un año excepcional para la producción misionera. Un informe elaborado por la Estación Agrometeorológica del INTA en Cerro Azul muestra que las condiciones climáticas estuvieron atravesadas por fuertes contrastes: registros de lluvias históricas en otoño, un invierno seco con heladas intensas y un cierre de año marcado por déficit hídrico en plena etapa crítica para los cultivos.

La influencia del fenómeno El Niño hasta mayo determinó un inicio favorable para la actividad agrícola. Entre abril y mayo se acumularon más de 745 milímetros de precipitaciones, el doble del promedio histórico. El 2 de mayo se rompió un récord absoluto al registrarse 247,5 mm en un solo día, la mayor marca desde que se llevan estadísticas en 1967. Ese aporte de agua permitió la recuperación de arroyos y vertientes tras varios años de sequía, un alivio clave para productores de la región.

Sin embargo, esa abundancia pronto dio paso a la fase neutral. En junio y julio las lluvias quedaron más de 100 mm por debajo de lo normal, y hacia diciembre se instaló una marcada deficiencia hídrica que coincidió con momentos sensibles de floración y desarrollo de cultivos. En el balance anual, Cerro Azul sumó 2.321 mm de precipitaciones en 127 días de lluvia, un 17% por encima de la media, confirmando la elevada variabilidad climática de la provincia.

La disparidad también se sintió en el territorio. Mientras en el norte San Pedro lideró con 2.382 mm y Andresito apenas alcanzó 1.801 mm, en el sur Cerro Azul se destacó con el máximo acumulado, frente a los 1.739 mm de Fachinal. Estos contrastes reflejan la dificultad de planificar la producción bajo condiciones que cambian radicalmente en pocos kilómetros.

Las temperaturas acompañaron este escenario atípico. Junio marcó un récord histórico al superar los 30 °C en pleno invierno, mientras que la mínima del año se ubicó en -0,4 °C, por encima de los valores extremos de décadas anteriores. El invierno trajo consigo 14 heladas, cuando el promedio histórico es de nueve. Las de agosto resultaron especialmente dañinas porque coincidieron con la brotación y floración de cultivos sensibles como el banano, impactando en la campaña siguiente.

Otros indicadores refuerzan el carácter excepcional del año. Se acumularon 249 horas de frío, muy por encima del promedio histórico de 172 horas, un dato positivo para ciertos frutales y yerbales, aunque la intensidad de las heladas relativizó el beneficio. La heliofanía efectiva fue de 6,5 horas diarias, por debajo de las 7 habituales, y la humedad relativa promedio se ubicó en 80%, cinco puntos más que la media.

Para el sector agroindustrial y los productores misioneros, estas cifras no son solo datos técnicos: se traducen en decisiones sobre inversión, calendario de siembra, planificación de cosecha y manejo de riesgos. El informe confirma que la provincia seguirá enfrentando una creciente volatilidad climática, y que la competitividad dependerá cada vez más de contar con información precisa y de estrategias que permitan mitigar los efectos de un clima cada vez menos previsible.

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