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La cadena de legumbres acelera escala exportadora y abre una disputa por tecnología, trazabilidad y valor agregado

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El mercado argentino de legumbres atraviesa una etapa de expansión productiva y redefinición estratégica.

La 1.ª Jornada de la Mesa de Legumbres de Santa Fe, realizada el 5 de mayo en la Bolsa de Comercio de Rosario, permitió reunir una agenda técnica, comercial e institucional que mostró a una cadena con fuerte orientación exportadora, creciente incorporación tecnológica y nuevas exigencias de competitividad. El desafío ya no pasa únicamente por producir más, sino por hacerlo con calidad, trazabilidad, eficiencia y capacidad de diferenciación.

Según expuso Paulo Lanza, especialista en Comercio Exterior, Argentina parte de una posición productiva favorable: el rendimiento promedio nacional en legumbres alcanza 1.484 kg/ha, frente a un promedio mundial de 1.058 kg/ha; y entre el 60% y el 73% de la producción se destina a la exportación. Esa combinación de productividad relativa y perfil exportador vuelve crítica a la cosecha nueva, tanto para sostener compromisos comerciales como para consolidar el posicionamiento del origen argentino en los mercados internacionales.

Bajo un escenario climático normal, la campaña 2025/26 proyecta una producción de 1,37 millones de toneladas, un 24% por encima del ciclo previo, sobre una superficie sembrada récord de 952.100 hectáreas. Dentro de ese total, se estiman más de 835.000 toneladas de porotos, 370.000 toneladas de arvejas, 122.000 toneladas de garbanzos y 43.000 toneladas de lentejas. El poroto mantiene el liderazgo productivo, con fuerte anclaje en el NOA, mientras que la arveja muestra una expansión relevante en Santa Fe y Buenos Aires. Sin embargo, la estabilidad de los rindes dependerá de la evolución climática. Para el trimestre mayo – julio 2026, el pronóstico presentado por María José Dickie para el sur de Santa Fe, ingeniera agrónoma y especialista en clima del INTA, muestra una fase neutral del ENSO, temperaturas medias normales o superiores a lo normal y precipitaciones normales o inferiores a lo normal. Tal escenario se interpreta inicialmente favorable para arveja y lenteja, siempre que se preserve una adecuada disponibilidad de humedad útil durante las etapas críticas del cultivo. 

El salto productivo, de todos modos, no se sostiene sólo con mayor superficie. Requiere genética adaptada, reducción de brechas de rendimiento, menores pérdidas poscosecha y variedades con atributos comerciales. En este punto, Daniel Kirschbaum, referente del INTA en el área de Hortalizas, Flores, Aromáticas y Medicinales, destacó el rol de la cooperación internacional para mejorar la competitividad. El convenio INTA-ICARDA vincula al país con un banco de germoplasma de escala global, orientado a introducir, multiplicar y evaluar variedades de arveja, lenteja y haba con potencial de adaptación local, a través de redes nacionales de ensayo y posterior registro en INASE. En esa línea, INTA Oliveros coordina la Red Nacional de Arveja, cuenta con más de 15 materiales avanzados de arveja, 2 materiales experimentales de lenteja macrosperma en trámite de inscripción y 65 líneas avanzadas de lenteja.

La competitividad futura también dependerá del ordenamiento del sistema de semillas. Luis Rista, referente de INASE, señaló que las legumbres todavía muestran un bajo nivel relativo de formalidad frente a otros cultivos extensivos, con alta proporción de uso propio o semilla informal, baja tasa de recambio varietal y escasa penetración de semilla fiscalizada. Para revertir este diagnóstico, INASE viene avanzando en la incorporación de cultivos al SISA, la definición de normas específicas para producción de semilla y el ordenamiento de cultivares mediante la Resolución INASE 200/2024. La incorporación de la arveja al SISA en 2019 y del garbanzo en 2023 permitió comenzar a registrar superficie sembrada y cultivar utilizado. En arveja, la campaña 2024/25 muestra unas 83.000 hectáreas declaradas, 978 productores y 38 variedades, con más del 98% de la superficie concentrada en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. A su vez, entre 2020 y 2026 se inscribieron 15 nuevas variedades de arveja.

A la agenda genética y semillera se suma la adopción de herramientas de agricultura de precisión. Eduardo Vita Larrieu, investigador de la EEA INTA Oliveros especializado en tecnología de aplicación, abordó el uso de drones, aplicaciones selectivas y sistemas de medición que permiten mejorar la eficiencia, reducir pérdidas y documentar procesos. En un mercado de especialidades, donde la calidad y la trazabilidad definen el acceso a mejores condiciones comerciales, la tecnología sólo agrega valor si se integra con conocimiento técnico, protocolos de aplicación y gestión profesional.

La poscosecha constituye otro eslabón decisivo. Como planteó Ricardo Bartosik, referente de Poscosecha de Granos del INTA Balcarce e investigador de CONICET, la calidad comercial no se define únicamente en el lote, sino también en el acondicionamiento, limpieza, clasificación, almacenamiento, control de plagas, trazabilidad y segregación por origen. Los requisitos de exportación exigen que el producto llegue sano, seco, limpio, sin olores objetables y libres de materias extrañas. En el caso de China, además, se exige acopio por zonas de producción, sin mezclar mercadería de distintas áreas habilitadas. Esto vuelve clave la inversión en plantas de procesamiento, sistemas de gestión de calidad, registros operativos y manejo poscosecha de agroquímicos, especialmente para evitar rechazos por residuos y sostener la confianza en el producto argentino.

El mayor potencial de la cadena, sin embargo, está en transformar esa calidad primaria en productos de mayor valor. María Cecilia Accoroni, de INTA Oliveros, presentó oportunidades vinculadas con harinas, concentrados, aislados, texturizados, snacks, panificados, sustitutos cárnicos y alimentos listos para consumir. Las legumbres se insertan en tendencias globales asociadas con proteínas vegetales, alimentos saludables, sostenibilidad y etiquetas más limpias. Para avanzar en esa dirección será necesario fortalecer la investigación aplicada, asegurar calidad homogénea, seleccionar variedades adecuadas, controlar antinutrientes y articular con mayor intensidad producción, ciencia e industria.

El contexto internacional ofrece oportunidades, aunque en un escenario más competitivo y volátil. Marlene Boersch, cofundadora y socia gerente de Mercantile Consulting Venture de Canadá, remarcó la creciente incidencia de barreras paraarancelarias y reacomodamientos comerciales en la distribución del market share global. En arvejas, Canadá proyecta exportaciones por unas 2,3 Mt en 2025/26 y 2,4 Mt en 2026/27, con India y China explicando entre el 65% y el 75% de sus ventas externas. Aun antes del arancel chino del 100% aplicado a las arvejas canadienses en marzo de 2025, Canadá ya venía perdiendo participación frente a Rusia: su cuota en China cayó del 90% en 2021/22 al 28% en 2025, mientras Rusia pasó a representar cerca del 60% del mercado. En lentejas, también se observa una mayor competencia de Australia, Rusia y Kazajistán, con India, Turquía y Emiratos Árabes concentrando alrededor del 60% de las exportaciones canadienses.

La mirada sobre China, aportada por Hu Bingchuan, investigador del Instituto de Desarrollo Rural de la Academia China de Ciencias Sociales, refuerza la importancia estratégica de ese destino. Según su presentación, China cuenta con un mercado de legumbres secas de alrededor de 3,3 Mt, con consumo total cercano a 3,28 Mt, producción doméstica de 0,98 Mt e importaciones por aproximadamente 2,3 Mt. Las arvejas secas representan el 54% del consumo total, con un volumen estimado de 1,68 Mt y una autosuficiencia menor al 3%. En la campaña comercial 2024/25, las importaciones chinas de arvejas secas alcanzaron 1,5 Mt, frente a una producción local de apenas 50.000 toneladas. Para Argentina, la oportunidad es relevante, pero exige escala, precio competitivo, cumplimiento sanitario y capacidad de procesamiento. El protocolo fitosanitario para arvejas secas fue firmado en 2015 y los primeros envíos desde establecimientos argentinos habilitados comenzaron en 2020; además, se encuentran en negociación protocolos para garbanzos, porotos y lentejas.

Más allá de China e India, el análisis de oportunidades presentado por Lanza muestra que Brasil sigue siendo el mercado de mayor atractivo y facilidad de acceso para el poroto negro, mientras que la Unión Europea ofrece mejores condiciones para productos con valor agregado, especialidades y orgánicos, aunque con altos estándares de trazabilidad y límites máximos de residuos. La matriz también identifica potencial para la exportación de harinas y subproductos hacia Bolivia.

En síntesis, las legumbres argentinas enfrentan una oportunidad concreta de expansión, pero el salto competitivo no será automático. El crecimiento deberá apoyarse en escala productiva, semilla trazable, tecnología, inocuidad, apertura de mercados y mayor industrialización. Santa Fe, por su peso en arvejas y lentejas y por su cercanía a nodos logísticos, técnicos e industriales, cuenta con condiciones para posicionarse mejor en una demanda global que busca proteínas vegetales, calidad y sustentabilidad

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Evaluación sensorial de cultivares de té: aportes para el desarrollo del té de especialidad en Misiones

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La Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul del INTA avanza en nuevas líneas de investigación orientadas al crecimiento del segmento de té de especialidad en Misiones. En este marco, se realizó una evaluación sensorial de cultivares de té verde artesanal elaborados a partir de materiales genéticos desarrollados por el programa de mejoramiento genético de la institución.

El trabajo fue llevado adelante con 24 cultivares registrados ante el Instituto Nacional de Semillas, todos desarrollados originalmente para la producción industrial de té negro, que históricamente fue el principal destino de la actividad tealera en la provincia.

“El objetivo fue evaluar la calidad sensorial del té verde artesanal elaborado con estos cultivares y analizar cómo se comportan dentro del segmento de té de especialidad”, explicó el ingeniero agrónomo Guillermo Arndt, de la EEA Cerro Azul.

Según detalló el especialista, la investigación busca generar información útil para productores que actualmente trabajan en la elaboración artesanal y desean incorporar nuevas plantaciones con materiales más adecuados para determinados perfiles de té.

“La idea es que los productores conozcan qué puede aportar cada clon. Por ejemplo, si un material tiene mejores características para elaborar té verde o incluso té blanco”, señaló.

La evaluación estuvo estrechamente vinculada al crecimiento que viene experimentando el té de especialidad en Misiones durante los últimos años, un segmento que combina valor agregado, producción artesanal y diferenciación sensorial.

Diferencias sensoriales y materiales destacados

Los resultados evidenciaron diferencias significativas entre los distintos cultivares analizados desde el punto de vista organoléptico. Sin embargo, todos los perfiles se mantuvieron dentro de las características típicas del té verde, con notas umami, vegetales, dulces, florales y astringentes.

Para la evaluación se enviaron muestras a diferentes escuelas de té en donde fueron evaluadas por sommeliers y catadores profesionales. Con el propósito de evaluar de manera objetiva su calidad sensorial, se convocó a expertos del sector tealero reconocidos nacionalmente como los sommeliers de la academia “Peichen Tea Palace”, “Gyokuro Círculo Argentino de Té”, el “Club del té”, “La cofradía”, y la catadora Natalia Sánchez. Mientras que con los productores se realizó una jornada de degustación  desarrollada en la EEA Cerro Azul.

Cada evaluador debió seleccionar los cinco materiales más destacados entre los 24 analizados. A partir de las coincidencias se elaboró un ranking general de los cultivares mejor posicionados.

Los materiales destacados fueron SG 1891, TG 3215, CH 426, TG 8107, TG 21103

Continuidad de las investigaciones

El trabajo continuará ampliándose hacia otros tipos de elaboración artesanal. Durante este año ya se produjeron muestras de té blanco con los mismos 24 cultivares, que fueron enviadas a distintas escuelas especializadas para su análisis sensorial.

“En breve vamos a contar con resultados sobre el comportamiento de estos materiales también como té blanco”, adelantó Arndt.

Estas investigaciones buscan fortalecer el desarrollo de una cultura del té orientada a la calidad diferenciada, brindando herramientas técnicas y genéticas para acompañar la consolidación del té de especialidad en Misiones.

Expo Té Argentina 2026

Durante las jornadas del 23 y 24 de mayo en el Parque del Conocimiento de Posadas, INTA contará con un stand institucional donde los visitantes podrán conocer el trabajo que se realiza para el desarrollo del cultivo de té en la región.

Además, el Dr. Alejandro Toro brindará la charla “Caracterización de cultivares de té por su aptitud para té gourmet”, en el marco del seminario “Té argentino: camino a la excelencia”, que se desarrollará el domingo 24 de mayo por la mañana en Silicon Misiones.

Por otra parte, la Dra. Sandra Molina, jefa del grupo de yerba mate y té de la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul, integró el jurado del concurso “Mejor blend de té”, donde se evaluaron 49 muestras. El blend ganador será anunciado durante el evento.

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El banco yemero del INTA Montecarlo fortalece la producción de cítricos sanos y de calidad en Misiones

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Actualmente, el Centro de Incremento de Yemas Cítricas de la experimental cuenta con la capacidad de mantener unas 110 plantas madres bajo condiciones controladas. A partir de ellas, se pueden obtener más de 100 mil yemas que luego son utilizadas por viveros certificados para producir plantines con sanidad controlada.

El ingeniero agrónomo Luis Acuña, investigador del INTA Montecarlo, explicó que este trabajo comenzó prácticamente junto con la creación de la experimental, en el marco de un convenio de cooperación con Alemania durante la década de 1970.

“En INTA Montecarlo se utilizó por primera vez en la Argentina la técnica de microinjerto para obtener plantas cítricas libres de virus”, destacó Acuña. Esta metodología permitió recuperar la producción citrícola regional mediante la selección y saneamiento de variedades comerciales que presentaban problemas sanitarios.

La técnica consiste en obtener pequeñas porciones de tejido vegetal sano que luego se injertan para generar nuevas plantas libres de enfermedades virales conocidas. Posteriormente, ese material se multiplica y distribuye a viveristas habilitados.

En paralelo, el INTA Concordia desarrolló el Centro Único de Introducción y Saneamiento (CUIS), encargado de centralizar el saneamiento y provisión de yemas para el nordeste argentino. “Los técnicos de Concordia se capacitaron acá, en Montecarlo, y llevaron esta tecnología para continuar el trabajo allá”, recordó el investigador.

Actualmente, el banco yemero de Montecarlo recibe las yemas saneadas desde Concordia y las multiplica en invernáculos protegidos, donde se evita el ingreso de insectos o plagas que puedan transmitir enfermedades. Cada planta madre puede generar hasta mil yemas, que luego son entregadas a viveristas certificados para la producción de plantines.

“Es muy importante contar con plantas libres de virus y enfermedades. El centro de incremento de yemas del INTA asegura calidad varietal y sanidad controlada”, remarcó Acuña.

Diversidad de especies y producción durante gran parte del año

El banco yemero del INTA Montecarlo alberga variedades de cinco grandes grupos de cítricos: limones, mandarinas, naranjas, pomelos y kumquats (más conocidos como quinotos). Esta diversidad permite disponer de frutas frescas durante gran parte del año.

Entre los limones disponibles se encuentran las variedades Lima Tahití, Eureka y Génova, que permiten escalonar la producción durante aproximadamente seis meses. En mandarinas, el abanico incluye variedades tempranas y tardías como Okitsu, Clemenules, Criolla, Montenegrina y Murcott. “Podés tener mandarinas desde febrero hasta agosto”, señaló el investigador.

Las naranjas también presentan diferentes momentos de maduración. La Westin aparece entre las más tempranas; luego se destacan las variedades de ombligo, como Newhall, y finalmente la tradicional Valencia Late, que madura desde agosto. En cuanto a pomelos, el centro conserva materiales como Paraná, Flame, Star Ruby y Marsh, incluyendo variedades de pulpa roja y blanca con muy buena calidad de jugo y productividad.

Gracias a esta diversidad varietal, el INTA busca no solo fortalecer la actividad productiva de la citricultura regional, sino también promover el consumo de frutas frescas en los hogares misioneros. “Tenemos un espectro que cubre prácticamente todos los meses del año con fruta cítrica, algo importantísimo para lograr una buena nutrición y aportar vitamina C a las familias misioneras”, concluyó Acuña.

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INTA acelera su ajuste, habilita retiros voluntarios

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El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) oficializó un régimen de retiro voluntario para su personal de planta permanente que estará vigente entre el 4 y el 31 de mayo, con posibilidad de extenderse por otros 15 días. La medida forma parte del proceso de reestructuración del Estado impulsado por el Gobierno nacional y apunta a reducir costos laborales en uno de los organismos técnicos más sensibles para las economías regionales. En Misiones, la decisión genera atención por su impacto potencial sobre la red de asistencia territorial vinculada a la yerba mate, forestación, tabaco, horticultura y agricultura familiar.

La resolución 144/2026 del Consejo Directivo del organismo establece una compensación económica extraordinaria para quienes adhieran al esquema, calculada sobre la base de la antigüedad en planta permanente y con topes según edad.

El dato político detrás de la norma es más profundo que el simple recorte administrativo: el INTA es uno de los pocos organismos nacionales con presencia técnica directa en zonas rurales alejadas de los grandes centros urbanos. En provincias periféricas como Misiones, donde el sistema productivo depende de pequeños y medianos productores, cualquier reducción de personal técnico tiene efectos económicos indirectos sobre competitividad, transferencia tecnológica y productividad.

El ajuste llega a un organismo clave para las economías regionales

El régimen está dirigido exclusivamente a trabajadores de planta permanente con al menos tres años de antigüedad. La gratificación prevista equivale a 1,5 salarios brutos por cada año trabajado, aunque con límites para quienes están próximos a jubilarse.

El esquema excluye a empleados con procesos judiciales, sumarios administrativos o trámites jubilatorios iniciados. También impide el reingreso al sector público nacional durante cinco años para quienes acepten el retiro.

La resolución aparece en un contexto de presión presupuestaria sobre los organismos descentralizados y luego de negociaciones internas entre el INTA, Hacienda y el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. El propio organismo reconoció que necesitó gestionar una ampliación de partidas para afrontar el costo inicial del programa. El cálculo incorporó aumentos salariales acumulados del 10,3% entre enero y mayo de 2026.

Por qué el impacto en Misiones puede ser mayor que en otras provincias

En distritos metropolitanos, el INTA suele tener un rol más vinculado a investigación y articulación académica. En Misiones, en cambio, el organismo cumple una función territorial crítica.

La experimental Cerro Azul, las agencias de extensión rural y los equipos técnicos que trabajan con cooperativas yerbateras, forestales y tabacaleras son parte del entramado productivo cotidiano. La eventual salida de profesionales con experiencia puede afectar especialmente áreas donde el conocimiento técnico acumulado tarda años en reconstruirse.

La diferencia regional no es menor: La yerba mate depende de asistencia técnica para manejo de suelos, productividad y control sanitario. La forestoindustria utiliza programas del INTA para genética, manejo forestal y agregado de valor. El sector tabacalero trabaja históricamente con esquemas de transferencia tecnológica coordinados entre Nación, provincia y cooperativas. La agricultura familiar, especialmente en zonas de frontera, suele tener al INTA como único soporte técnico estable.

En provincias con fuerte dependencia de economías regionales, el retiro de cuadros técnicos puede generar una pérdida silenciosa de capacidad estatal. No se traduce inmediatamente en conflicto político, pero sí en menor acompañamiento productivo y menor velocidad de innovación.

La señal hacia los organismos descentralizados

La resolución también funciona como señal hacia otros organismos nacionales con fuerte estructura territorial. El Gobierno busca avanzar en una reducción gradual de plantas permanentes evitando despidos masivos y litigios laborales.

El mecanismo elegido apunta a trabajadores con trayectoria extensa y costos salariales altos. Desde la lógica fiscal, el objetivo es bajar gasto estructural de largo plazo. Desde la lógica productiva, el interrogante es cuánto conocimiento institucional puede perderse en el proceso.

En el caso del INTA, el problema no pasa únicamente por cantidad de empleados sino por perfiles técnicos especializados difíciles de reemplazar en el corto plazo. En economías regionales como la misionera, donde la competitividad ya está condicionada por logística cara, presión impositiva y asimetrías fronterizas con Brasil y Paraguay, la reducción de apoyo técnico estatal agrega una variable adicional de incertidumbre.

Lo que empieza a mirar el sector productivo

En cámaras empresariales y cooperativas del NEA la atención está puesta en tres factores: Cuántos técnicos efectivamente adherirán al retiro voluntario. Qué áreas territoriales quedarán más debilitadas. Y si habrá reposición parcial mediante contratos o reestructuración interna.

El punto crítico será la continuidad operativa de los programas de extensión rural y asistencia técnica en territorio. Allí es donde el impacto económico real puede sentirse más rápido.

A mediano plazo, el desafío para Misiones será sostener capacidades técnicas vinculadas a innovación agropecuaria en un contexto donde Nación reduce estructura y las provincias quedan obligadas a cubrir vacíos operativos con recursos propios. El sector privado seguirá de cerca si el ajuste termina siendo únicamente administrativo o si empieza a afectar la competitividad productiva de las economías regionales.

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Buscan conservar variedades criollas y nativas para preservar la diversidad genética

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En un mundo marcado por la homogeneización de los cultivos y la pérdida de variabilidad genética, el proyecto trinacional Raíces busca poner el foco en el rescate y fortalecimiento de semillas ancestrales como base de la soberanía alimentaria y la resiliencia productiva. Lanzado en noviembre y diciembre de 2025 en la Argentina, el proyecto es financiado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) con aportes de la Unión Europea, ejecutado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y cuenta con liderazgo técnico trinacional de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).

En la Argentina, el INTA coordina la implementación técnica en las provincias de Jujuy y Misiones, a través de su unidad de vinculación tecnológica y de la Fundación Argeninta, con el objetivo de alcanzar a 1.200 productores, priorizando la participación de mujeres, jóvenes y comunidades indígenas. “El corazón del proyecto es la recuperación y el fortalecimiento de semillas criollas y nativas que han sido seleccionadas y adaptadas durante generaciones a condiciones ambientales específicas”, destacó Luz Lardone, directora nacional de Transferencia y Extensión del INTA, y agregó: “Estas variedades no solo representan diversidad genética —clave frente a la variabilidad climática y nuevas presiones sanitarias—, sino también identidad cultural y conocimiento tradicional”.

Mediante el Mejoramiento Genético Participativo y el Fitomejoramiento Evolutivo, productores y técnicos trabajan en forma conjunta para seleccionar y multiplicar materiales adaptados a cada territorio. El enfoque descentralizado permite que la mejora ocurra en el propio campo, respetando las dinámicas locales y fortaleciendo la autonomía de los agricultores.

“El proyecto permite planificar y decidir junto a los agricultores qué es lo más adecuado para cada sistema productivo, buscando variedades resilientes y alimentos más saludables”, señaló Doina Popusoi, oficial técnica del FIDA para Raíces y GP-SAEP para América Latina.

En la etapa inicial, más de 150 productores participaron en Jujuy —el 95 % perteneciente o descendiente de pueblos indígenas, principalmente de la Gran Nación Colla— mientras que en Misiones se involucraron unas 125 familias, con una fuerte presencia de la comunidad Mbya Guaraní.

Además, se establecieron corredores de agrobiodiversidad para ampliar y conectar áreas de conservación y multiplicación de semillas, integrando cultivos como maíz, girasol, maní, poroto y arroz.

Casas de semillas y guardianes de agrobiodiversidad

En Misiones, una de las provincias con mayor riqueza en agrobiodiversidad del país, el proyecto fortalece las denominadas “casas de semillas”, espacios donde se resguardan, clasifican e intercambian variedades locales.

La provincia cuenta con una larga tradición de ferias y movimientos semilleros. Las semillas criollas —de maíz, poroto, batata, zapallo y sandía, entre otras— constituyen la base de sistemas productivos diversificados y de bajo uso de insumos externos.

Productoras como Beatriz Zemunich, guardiana de semillas del Movimiento Semillero de Misiones, destacó que cada variedad conservada es también un conocimiento transmitido. En estos sistemas, la diversidad genética no es un concepto abstracto, sino una estrategia concreta para sostener la producción y la alimentación familiar.

El proyecto también impulsa la elaboración de bioinsumos y prácticas de agricultura regenerativa, reforzando un circuito donde las propias comunidades conservan, producen y reproducen sus semillas.

Diversidad ambiental y rescate de variedades andinas

En Jujuy, el trabajo se despliega en territorios que abarcan desde la Puna hasta los valles templados. Allí, el rescate de papas andinas, maíces locales, quinua, habas y porotos forma parte de una estrategia que busca evitar el desplazamiento de variedades tradicionales por materiales comerciales uniformes.

La Estación Experimental INTA Abra Pampa coordina las acciones en una región que presenta una marcada diversidad ambiental. En localidades como Casti, el proyecto acompaña emprendimientos liderados por mujeres que procesan papas andinas, combinando conservación genética con agregado de valor.

La diversidad genética actúa como un seguro biológico frente a eventos climáticos extremos, plagas o enfermedades. Cuanto mayor es la variabilidad dentro de un cultivo, mayores son las probabilidades de adaptación y supervivencia.

En ese sentido, Raíces no solo promueve la conservación ex situ —en bancos o casas de semillas—, sino también la conservación en campo, donde las variedades continúan evolucionando y adaptándose.

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