Cavallo encendió luces rojas sobre el programa de Javier Milei
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El contundente diagnóstico de Domingo Cavallo encendió luces rojas sobre el programa de Javier Milei.
El diagnóstico de Domingo Cavallo encendió luces rojas sobre el programa de Javier Milei. El exministro describe conejos de la galera que dan alivios efímeros, un manejo cambiario y monetario defectuoso, costos fiscales crecientes y un riesgo político malinterpretado detrás del apoyo de Trump.
Plantea un giro duro y rápido hacia libre flotación, fin del cepo y acumulación de reservas por parte del Tesoro y el BCRA, con un anclaje institucional que recuerde a la Convertibilidad de 1991.
Cavallo no duda al definir la eliminación transitoria de retenciones como el último truco para apagar incendios cambiarios. La maniobra aceleró liquidaciones por US$7.000 millones en tres días y derrumbó el precio del dólar en el margen, permitiendo compras de reservas luego de semanas de parálisis. El costo no es menor
Más de US$1.000 millones fiscales y un agujero en el flujo de divisas de los próximos meses por ingresos anticipados que no se repetirán.
El saldo político y externo deja ruido. Productores locales que no perciben beneficios claros y productores estadounidenses molestos por la oferta argentina que compite de frente. La señal es peligrosa para un país que necesita previsibilidad
El Gobierno rompió reglas autoimpuestas, alimentó la percepción de que todo es transitorio y dejó la puerta abierta a un efecto búmeran en el tipo de cambio. El propio Cavallo marca que ya se observó una reversión parcial desde el jueves pasado.Trump y Bessent no son cheques en blanco
Cavallo desarma la épica oficial. El apoyo de Trump no es un aval doctrinario al anarcocapitalismo ni a un plan de desinflación admirado en Washington. Responde a afinidades geopolíticas y a una lectura táctica. Scott Bessent, al frente del Tesoro, habría convalidado la tesis de Caputo
Que la corrida previa fue política y atribuible al riesgo KUKA tras la elección bonaerense y que, si el resultado legislativo del 26 de octubre acompaña, no haría falta asistencia extraordinaria.
El supuesto swap por US$20.000 millones operaría como reemplazo del swap chino, en línea con la intención de Washington de desactivar la dependencia de Beijing. Pero no implica money rain ni un salvoconducto. Si el dólar vuelve a tomar impulso y el riesgo país repunta, Tesoro estadounidense y FMI exigirán cambios de régimen monetario y cambiario. La frase de Cavallo es lapidaria “el involucramiento de Trump ayudaría no por los dólares, sí por reparar el talón de Aquiles del programa”.
El talón de Aquiles: atraso cambiario y falta de reservas propias
El exministro reconoce el ajuste fiscal de Milei, pero subraya el núcleo del problema “política cambiaria y monetaria defectuosa. Se incubó atraso cambiario, cayó la competitividad, y no se generó stock de reservas propias para cubrir servicios de deuda. En un país con historial de defaults, esa combinación es dinamita”.
El resultado es un programa inconsistente que necesita parches de caja y anuncios ruidosos para sostener la calma. En ausencia de una regla clara de juego cambiaria y de un sendero transparente de compras de reservas por Tesoro y BCRA, cada descompresión dura lo que duran los dólares que entran por la ventanilla.
Qué propone Cavallo
El recetario es preciso y exigente
- Remover ya todas las restricciones cambiarias para personas y empresas
- Anunciar un programa de acumulación de reservas suficiente para cubrir los próximos años de deuda
- Dejar flotar el tipo de cambio sin bandas
- Prohibir emisión para financiar déficit y permitirla solo para compras de reservas y operaciones de mercado abierto
- Habilitar intermediación financiera en múltiples monedas bajo las mismas reglas.
La arquitectura institucional debe blindar la política “BCRA con encajes y open market como únicas perillas de expansión del crédito en pesos y en dólares. Financiamiento de inversión grande vía mercado de capitales y no vía depósitos tradicionales. El objetivo es estabilidad sostenible con reglas simples y cumplibles”.
La comparación útil no es 2001 es 1990 y el giro que habilitó la Convertibilidad
Cavallo descarta el paralelo con De la Rúa. La analogía válida es con diciembre de 1990 y enero de 1991. En aquel entonces, con inflación mensual en descenso pero todavía elevada, tasas reales altas y atraso cambiario, la salida fue un cambio de régimen claro y comunicable. La Ley de Convertibilidad ancló expectativas y eliminó distorsiones. A partir del 1 de abril de 1991 se eliminaron por completo las retenciones agropecuarias que rondaban 30%, una señal pro crecimiento que perduró.
El espejo para Milei es evidente
- menos dogma, más pragmatismo
- equipo con expertise y capacidad técnica
- acuerdos políticos para un paquete legislativo que ordene moneda, tipo de cambio y finanzas. El tiempo es un lujo que Argentina no tiene
- cada semana de parches erosiona credibilidad y eleva el costo del ajuste.
Datos duros que interpelan al relato
Cavallo pone cifras que incomodan al oficialismo. Al inicio del mandato Milei heredó inflación mensual en torno a 25% y logró bajarla a 2%, con un dólar paralelo estable alrededor de 1.200 pesos durante varios meses. Aun así, sin regla cambiaria robusta, el tipo de cambio real se apreció y la cuenta de reservas siguió calva. El episodio de los US$7.000 millones liquidados a contramano de la estacionalidad refuerza la conclusión “cuando la caja manda, la macro obedece y la credibilidad paga los platos rotos”.
Lo político también cuenta
La crónica de 1991 muestra que consensos y ejecución importan más que la estética. Menem armó equipos con juristas y economistas de diversa procedencia y negoció leyes con un Congreso adverso. Milei eligió el confrontacionismo, exige adhesión ideológica y se apoya en gestos más que en procesos. Si no hay pacto político que respalde una nueva organización monetaria y cambiaria, no habrá estabilidad duradera. La ventana electoral de octubre es un punto de inflexión “o se institucionaliza un cambio de régimen o se vuelve al sálvese quien pueda”.
Qué viene si no hay giro “más dólar, más riesgo, más recesión”
El propio Cavallo traza el mapa
si se sostiene la inercia actual, tras el breve respiro por retenciones cero y anuncios de Bessent, el tipo de cambio retomará la tendencia alcista y el riesgo país volverá a subir. Allí aparecerán condicionalidades externas que obligarán a hacer tardíamente lo que hoy se niega. El ajuste bajo presión siempre sale más caro “menor actividad, más inflación de costos, peores tasas de interés y menos crédito”.
