La CEM en alerta por la caída de actividad: 8 de cada diez empresas operan por debajo de su capacidad y crece la morosidad
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La economía misionera muestra señales cada vez más claras de enfriamiento que se repite en todo el país. Según la última encuesta empresarial, ocho de cada diez pymes operan por debajo del 60% de su capacidad instalada, un indicador que evidencia el impacto directo de la recesión nacional sobre el entramado productivo provincial. El deterioro del movimiento comercial, la caída de ventas, la incertidumbre macroeconómica y los costos crecientes conforman un escenario de alta cautela y mínima toma de decisiones.
La percepción del movimiento económico se mantuvo en niveles “regulares”, con un 37% de las empresas calificándolo así, en línea con los meses previos (septiembre 39%, agosto 39%, julio 44%, junio 43%, mayo 39%). Al mismo tiempo, el clima comercial se polarizó: 23% lo consideró “bueno”, pero otro 23% lo evaluó como “malo”, y un 13% directamente como “muy malo”.
Parálisis en decisiones laborales y crecientes obstáculos para contratar
La incertidumbre económica se traduce en prudencia extrema: más del 84% de las pymes evita tomar decisiones vinculadas a recursos humanos, tendencia que se repite desde junio.
Entre quienes intentaron contratar, las principales barreras fueron:
- Altas cargas laborales (29%)
- Inestabilidad económica (18%)
- Miedo a juicios laborales (16%)
- Riesgo sindical (16%)
Las mayores preocupaciones a nivel país se mantienen sin cambios respecto de meses anteriores:
- Carga tributaria: 26%
- Costo laboral: 21%
- Recesión: 16%
- También aparecen financiamiento (11%) y corrupción (10%) como factores que frenan la actividad.
A nivel provincial, también se repiten los mismos patrones:
- Carga tributaria (29%)
- Barreras arancelarias (27%)
- Corrupción (19%), por encima de los problemas de infraestructura (10%).
En el plano municipal, los principales factores que afectan el día a día de las pymes son:
informalidad y competencia desleal (21%), tasas e impuestos internos (12%), movimiento comercial fronterizo (12%), infraestructura (11%), burocracia (10%), corrupción (9%) y falta de personal capacitado (8%).
Donde sí se percibe un quiebre es en la mirada hacia los próximos meses.
Un 52% cree que la Argentina crecerá en los próximos seis meses, prácticamente el doble que en septiembre (27%). La encuesta sugiere que este cambio podría estar influido por el resultado electoral.
Sin embargo, esa expectativa no se traslada a lo provincial:
- Solo 11% cree que Misiones crecerá.
- 43% considera que no habrá crecimiento.
- 31% no sabe qué puede ocurrir.
Morosidad en aumento y cheque rechazado como señal de alerta
La mora de pagos también se mantiene como un foco de tensión.
En agosto:
- 33% indicó que la mora “aumentó levemente”,
- 28% dijo que “se mantuvo estable”,
- 23% notificó que “aumentó significativamente”.
Además, el 6% de las pymes acepta cheques rechazados frecuentemente, el 30% de forma ocasional y el 21% raramente, un indicador sensible sobre la fragilidad financiera de los clientes.
La novedad de este mes fue la incorporación del dato de capacidad instalada, que revela la profundidad de la desaceleración:
- 40% opera entre el 41% y el 60% (ritmo medio).
- 27% opera entre el 21% y el 40% (ritmo bajo).
- 12% opera por debajo del 20% (actividad crítica).
- 15% entre 61% y 80% (ritmo bueno).
- Solo 4% supera el 80%, trabajando a capacidad plena.
La conclusión es contundente: el 79% de las pymes misioneras trabaja por debajo del 60%, y apenas una minoría llega a niveles óptimos.
Con una recesión nacional que erosiona ventas, servicios y producción, costos crecientes, restricciones locales y frontera caliente, las pymes de Misiones ingresan a fin de año en un escenario de notable fragilidad. La expectativa de crecimiento en la Argentina mejora, pero la realidad cotidiana en la provincia sigue marcada por la precaución extrema, la baja actividad y la falta de señales concretas de recuperación.
