Los salarios volvieron a perder contra la inflación en noviembre y acumulan tres meses de retroceso
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Los salarios volvieron a quedar por debajo de la inflación en noviembre y confirmaron una tendencia que se consolida: el poder adquisitivo sigue deteriorándose, incluso en un contexto de desaceleración inflacionaria. Según el Índice de Salarios del INDEC, las remuneraciones crecieron 1,8% mensual, un ritmo insuficiente frente al aumento del nivel general de precios, lo que implicó una nueva pérdida real para los trabajadores.
El dato no es aislado. Noviembre marcó el tercer mes consecutivo de caída del salario real, profundizando un proceso de ajuste silencioso que impacta tanto en el consumo como en las condiciones de vida. En términos interanuales, el índice de salarios avanzó 40,3%, pero quedó claramente por debajo de la inflación acumulada en el mismo período, consolidando un retroceso frente a noviembre de 2024
El crecimiento mensual del índice estuvo impulsado por aumentos de 2,1% en el sector privado registrado, 1,2% en el sector público y 1,7% en el sector privado no registrado. Sin embargo, ninguno de estos segmentos logró compensar la suba de precios, lo que confirma que los ajustes salariales siguen corriendo desde atrás, .
En la comparación interanual, la disparidad entre sectores es aún más reveladora: mientras el sector privado no registrado mostró un alza del 100,5%, el sector privado registrado apenas alcanzó el 29,1% y el sector público el 29,8%. Este contraste no refleja una mejora estructural del empleo informal, sino el rezago extremo desde el que parte ese segmento, que continúa siendo el más vulnerable y volátil del mercado laboral.
Un año que cierra con salarios atrasados
En el acumulado de los primeros once meses de 2025, los salarios crecieron 36,0%, con subas de 25,6% en el sector privado registrado, 27,7% en el sector público y 87,7% en el sector no registrado. Nuevamente, el dato agregado confirma que los ingresos formales quedaron lejos de recomponer lo perdido, incluso en un escenario de inflación más baja que en 2024.
El informe oficial deja en evidencia una tensión clave del actual esquema económico: la desinflación avanza, pero lo hace a costa de los salarios. Sin mecanismos de actualización más dinámicos ni paritarias que recuperen lo perdido, el ajuste real sigue recayendo sobre los trabajadores, con impacto directo en el consumo interno y en la actividad económica.
El ajuste sigue pasando por el ingreso
Más allá de la mejora nominal de algunos indicadores macroeconómicos, los datos de noviembre muestran que la estabilización no llegó al bolsillo. El salario real continúa siendo la variable de ajuste y, lejos de revertirse, el proceso se consolida mes a mes. La consecuencia es doble: menor capacidad de compra para los hogares y un freno persistente al mercado interno, que sigue sin encontrar un piso sólido de recuperación.
