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Los salarios subieron 2,9% en junio y acumularon un alza de 18,5% en el primer semestre

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La evolución salarial constituye uno de los principales indicadores para medir cómo se distribuye el impacto de la dinámica económica sobre los hogares. Un aumento del 18,5% entre enero y junio refleja la magnitud de la recomposición nominal de los ingresos laborales, aunque su efecto real dependerá de la evolución de los precios durante el mismo período y de las diferencias entre sectores, modalidades de empleo y categorías de trabajadores.

El incremento mensual de 2,9% en junio también aporta una señal relevante para las empresas. Los salarios son, al mismo tiempo, ingresos para millones de trabajadores y uno de los principales componentes de costos para numerosas actividades productivas. La capacidad de compatibilizar recomposición salarial, empleo formal y sostenibilidad de las empresas seguirá siendo uno de los desafíos centrales de la economía.

El salario como variable de consumo y actividad

Para los hogares, la discusión trasciende el porcentaje de aumento. La cuestión determinante es qué bienes y servicios pueden adquirirse con ese ingreso y cómo evoluciona la capacidad de cubrir gastos esenciales, desde alimentos y transporte hasta vivienda, educación y servicios.

Para el sector productivo, una mejora sostenida de los ingresos reales puede fortalecer la demanda interna. Comercios, pequeñas y medianas empresas y prestadores de servicios dependen, en buena medida, de la capacidad de consumo de las familias.

Ese vínculo explica por qué la evolución salarial tiene un impacto que excede las paritarias. Una recuperación efectiva del poder de compra puede generar un círculo de mayor demanda y actividad, mientras que una mejora exclusivamente nominal, absorbida por la suba de precios, limita ese efecto sobre la economía cotidiana.

El desafío es reducir la distancia entre salarios y costo de vida

El promedio que refleja el índice salarial tampoco necesariamente describe la situación de todos los trabajadores. La evolución de los ingresos puede ser diferente según se trate de empleo registrado privado, empleo público o trabajo no registrado, además de las diferencias entre sectores y regiones.

Para una mirada orientada a soluciones, el desafío consiste en mejorar los mecanismos que permitan sostener ingresos sin deteriorar la capacidad de contratación, especialmente en las pequeñas y medianas empresas. La productividad, la formalización laboral y la previsibilidad de costos aparecen como variables tan relevantes como el porcentaje de incremento acordado.

En regiones como el NEA, donde la estructura económica tiene un fuerte peso de las PyMEs, el comercio, los servicios y las economías regionales, la evolución del salario adquiere una dimensión adicional. La capacidad de las empresas para trasladar aumentos de costos es limitada cuando la demanda permanece débil, pero al mismo tiempo la falta de recuperación del ingreso de los hogares restringe el mercado interno.

Lo que habrá que seguir de cerca

El dato de junio deja una referencia concreta: los salarios aumentaron 2,9% en el mes y 18,5% en el primer semestre de 2026. La próxima discusión será determinar cómo se ubica esa trayectoria frente a la evolución de la inflación y si la mejora alcanza de manera relativamente homogénea a los distintos segmentos del mercado laboral.

La recuperación del salario real será una variable decisiva para la segunda mitad del año. No solo definirá el poder adquisitivo de los hogares, sino también el comportamiento del consumo, la actividad comercial y la capacidad de las empresas para sostener empleo. El desafío de política económica será convertir la estabilidad de las variables nominales en una mejora verificable de las condiciones de vida y en una recuperación sostenible de la demanda.

salarios_08_26 INDEC by CristianMilciades

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Salarios: qué gremios perdieron más poder de compra y cuáles lograron ganarle a la inflación

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El poder adquisitivo de los salarios volvió a mostrar un comportamiento dispar entre los distintos sectores de la economía. Un informe de la Secretaría de Trabajo de la Nación reveló que, durante el último año, algunos convenios colectivos lograron superar a la inflación, mientras que otros acumularon pérdidas de dos dígitos en términos reales.

El relevamiento oficial tomó 27 acuerdos colectivos y comparó la evolución del salario conformado con la inflación. El resultado muestra una marcada diferencia entre actividades: apenas siete convenios registraron mejoras reales, mientras que otros terminaron el período con retrocesos significativos.

Entre los sectores que lograron recuperar poder adquisitivo se ubicaron encargados de edificios, con una mejora real del 5,9%; camioneros, con 3,1%; construcción y farmacia, con 2,5% cada uno; entidades deportivas, con 1,7%; y aceiteros y seguros, ambos con 1,6%.

En el extremo contrario aparecen los convenios que más terreno perdieron frente a la inflación.

Textiles encabezó el retroceso, con una caída del 12,6% del poder de compra, seguido por metalúrgicos, con -12,4%; comercio, con -11%; y calzado, con -10,5%.

También se ubicaron en terreno negativo otros sectores como bancarios, químicos e industria de la carne, aunque con variaciones más moderadas y cercanas al equilibrio.

El salario privado volvió a perder en junio

El deterioro también aparece cuando se observa la evolución general de los trabajadores privados registrados.

Según la Secretaría de Trabajo, el salario real promedio del sector privado cayó 0,9% en junio, después de haber registrado una baja del 2,9% en mayo.

El dato resulta significativo porque llevó nuevamente el poder adquisitivo por debajo del nivel previo al cambio de gobierno. De acuerdo con el informe oficial, el ingreso medio quedó 0,6% por debajo del registrado en noviembre de 2023.

Se trata de la primera vez en 20 meses que el indicador se ubica por debajo de aquel punto de comparación.

La explicación oficial está relacionada con el comportamiento de los salarios nominales frente a los precios. Aunque la inflación se encuentra en niveles considerablemente inferiores a los registrados durante 2024, los aumentos salariales de los últimos meses no alcanzaron para sostener el poder de compra promedio.

Los convenios muestran realidades muy diferentes

El promedio, sin embargo, esconde diferencias importantes.

La evolución de cada actividad depende de los acuerdos alcanzados en las negociaciones paritarias, de la estructura salarial de cada convenio y de la incorporación de sumas fijas o adicionales.

Por eso, mientras algunos trabajadores consiguieron incrementos que superaron la inflación acumulada, otros quedaron varios puntos por debajo.

El caso de Comercio resulta especialmente relevante por la cantidad de trabajadores alcanzados. El convenio registró una pérdida real del 11% durante el período analizado.

También aparecen entre los principales retrocesos Metalúrgicos (-12,4%), Textiles (-12,6%) y Calzado (-10,5%), actividades particularmente vinculadas al mercado interno y a sectores industriales que vienen atravesando dificultades para recomponer sus ingresos.

Del otro lado, Camioneros y Construcción aparecen entre los convenios que lograron mejores resultados en términos reales, aunque con magnitudes mucho menores a las pérdidas registradas por los sectores más rezagados.

Las paritarias avanzan más lento que los salarios promedio

Otro aspecto destacado por el informe oficial es la diferencia entre la evolución de los salarios establecidos en los convenios colectivos y el comportamiento del salario promedio de los trabajadores privados.

Los salarios de convenio avanzaron a un ritmo inferior al promedio de las remuneraciones del sector privado.

Según el análisis de la Secretaría de Trabajo, esta diferencia podría estar relacionada, entre otros factores, con la utilización de sumas fijas y componentes salariales que no necesariamente se reflejan de la misma manera en las escalas de los convenios.

El resultado es una recuperación salarial heterogénea: determinados sectores logran recomponer parte del poder adquisitivo perdido, mientras que otros continúan acumulando diferencias frente a la inflación.

Qué muestran los datos hacia adelante

El escenario deja una conclusión central: la desaceleración de la inflación no garantiza por sí sola una recuperación generalizada de los salarios.

Con una inflación mensual que se mantiene alrededor del 2%, la evolución del poder adquisitivo dependerá cada vez más de la capacidad de cada actividad para negociar aumentos que superen ese ritmo.

El informe de Trabajo muestra que esa carrera ya tiene ganadores y perdedores. Siete de los 27 convenios relevados consiguieron mejorar su poder de compra durante el último año, mientras cuatro acumularon pérdidas superiores al 10%.

La diferencia entre ambos grupos marca uno de los principales desafíos del mercado laboral: aun con una inflación más baja que en los momentos de mayor aceleración de precios, la recuperación del salario real continúa siendo desigual y depende fuertemente del sector y del convenio colectivo de cada trabajador.

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El umbral de la pobreza se mide en $1,56 millones, la Canasta Básica Total subió 19,6% en siete meses

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El dato más visible del informe publicado este jueves por el INDEC es contundente: una familia de cuatro integrantes necesitó $1.564.715,90 en julio para superar la línea de pobreza. El umbral aumentó 2,2% respecto de junio, acumuló una suba de 19,6% desde diciembre y avanzó 36,1% en términos interanuales. Pero detrás de esos porcentajes hay una dinámica más compleja: el costo de la canasta básica total continúa aumentando, aunque lo hace a un ritmo mensual considerablemente menor que al comienzo del año.

La comparación mensual permite observar con mayor claridad esa desaceleración. La Canasta Básica Total para el hogar de referencia aumentó 3,9% en enero, 2,7% en febrero, 2,6% en marzo, 2,5% en abril, 2% en mayo, 2,2% en junio y 2,2% en julio. El movimiento es relevante: el incremento mensual se redujo casi a la mitad respecto de enero, pero el menor ritmo de crecimiento no significó una reducción del costo de la canasta. En términos nominales, el umbral siguió subiendo todos los meses.

El resultado acumulado muestra la otra cara de esa desaceleración. Entre enero y julio, el costo necesario para que ese hogar supere la línea de pobreza pasó de $1.430.735,12 a $1.564.715,90. Son $133.980,78 adicionales en seis meses, equivalentes a un aumento de aproximadamente 9,4% desde enero. La cifra permite dimensionar que una desaceleración de la variación mensual no implica necesariamente una mejora inmediata del poder adquisitivo: el nivel de precios alcanzado permanece incorporado en la nueva base.

Hay además una señal relevante en la composición del aumento. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) subió 37,4% interanual, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) lo hizo 36,1%. La diferencia de 1,3 puntos porcentuales indica que el componente alimentario tuvo una dinámica de precios ligeramente superior al conjunto de bienes y servicios adicionales que integran la CBT. En julio, la CBA aumentó 2,6% mensual, frente al 2,2% de la CBT.

La diferencia no es menor desde una perspectiva social. La CBA representa el piso alimentario: su composición responde a requerimientos kilocalóricos y proteicos considerados imprescindibles para un adulto equivalente y utiliza hábitos de consumo derivados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares. La CBT, en cambio, incorpora a esa estructura los bienes y servicios no alimentarios mediante el coeficiente de Engel. Por lo tanto, cuando la CBA crece más que la CBT, la presión relativa se concentra en una de las partidas más difíciles de postergar para los hogares de menores ingresos: la alimentación.

El dato acumulado también permite poner en perspectiva la evolución de los últimos meses. La CBT aumentó 19,6% entre diciembre de 2025 y julio de 2026, mientras que en el mismo período la CBA avanzó 20,1%. Es decir, en lo que va del año el costo de los alimentos incluidos en la canasta creció 0,5 puntos porcentuales más que el conjunto de la canasta utilizada para establecer la línea de pobreza.

Esto introduce un matiz importante frente a una lectura superficial del 36,1% interanual. El indicador no significa que todos los hogares hayan gastado exactamente esa proporción más que hace un año ni que una familia necesite necesariamente $1,56 millones para vivir. El valor representa un umbral estadístico construido para una composición familiar determinada. En el caso informado por el INDEC, se trata de un varón de 35 años, una mujer de 31 y dos hijos de 6 y 8 años, que en conjunto equivalen a 3,09 adultos equivalentes.

Esa metodología explica por qué el número cambia de acuerdo con la composición del hogar. Para una familia de tres integrantes, el INDEC calculó una CBT de $1.245.696,15; para el hogar de cuatro integrantes, $1.564.715,90; y para el hogar de cinco integrantes, $1.645.736,79. Por eso, extrapolar mecánicamente el dato de $1,56 millones a cualquier familia sería metodológicamente incorrecto. El indicador mide el costo de una canasta determinada para un hogar determinado.

La lectura más relevante para el debate económico aparece entonces en la relación entre desaceleración y nivel de precios. El hecho de que la CBT haya pasado de aumentos mensuales cercanos al 4% en enero a una variación del 2,2% en julio es consistente con una menor velocidad de incremento. Pero, al mismo tiempo, la canasta acumula casi 20% de aumento desde diciembre y todavía registra una variación interanual superior al 36%. En otras palabras, la velocidad del deterioro se moderó, pero el nivel de costos que enfrentan los hogares sigue siendo sustancialmente más elevado que un año atrás. Esta distinción resulta central para analizar ingresos y capacidad de compra.

El indicador también permite advertir que la discusión sobre pobreza no se agota en la inflación mensual. Para un hogar cuyos ingresos evolucionan por debajo de la CBT, incluso una inflación descendente puede mantener o ampliar la vulnerabilidad si los ingresos no recuperan el terreno perdido. A la inversa, si salarios, jubilaciones, transferencias y otros ingresos crecen por encima de la canasta, una desaceleración de los precios puede comenzar a traducirse en recuperación del poder adquisitivo. El informe del INDEC, por sí solo, no permite establecer cuál de esos escenarios está ocurriendo para cada grupo de hogares, porque no mide ingresos: mide el costo de la canasta.

El dato de julio, por lo tanto, ofrece una fotografía precisa de dónde se encuentra el umbral, pero también deja planteada la pregunta económica de fondo: cuánto de los ingresos de los hogares logra acompañar la evolución de una canasta que aumentó 36,1% en doce meses y casi 20% en apenas siete meses de 2026. Esa relación entre precios, ingresos y capacidad de consumo es la que finalmente determinará si la desaceleración observada en la canasta se transforma en una mejora social concreta.

El informe corresponde a Gran Buenos Aires y fue publicado por el INDEC el 13 de agosto de 2026. La CBA se valoriza mensualmente con los precios relevados por el IPC-GBA, mientras que la CBT amplía la canasta alimentaria mediante la incorporación de bienes y servicios no alimentarios.

INDEC canasta básica_08_26 by CristianMilciades

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Los salarios de los trabajadores registrados perdieron contra la inflación en mayo

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Los salarios de los trabajadores registrados volvieron a quedar por debajo de la inflación en mayo, después de haber interrumpido en abril una racha de siete meses consecutivos de pérdida real. El índice correspondiente a ese segmento aumentó 1,8%, frente a una suba del 2,1% en el Índice de Precios al Consumidor.

Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos muestran que el deterioro no se limita a la comparación mensual. En los primeros cinco meses del año, las remuneraciones privadas registradas acumularon un incremento de 12,3%, contra una inflación de 14,7%. En la medición interanual, los salarios formales avanzaron 29,3%, mientras los precios subieron 33,2%.

El índice general de salarios aumentó 2,2% en mayo, luego del 3,7% registrado en abril. Ese indicador incluye los ingresos de los trabajadores informales, cuya medición presenta un rezago de cinco meses por razones metodológicas.

Precisamente, el sector no registrado fue el único que consiguió superar con claridad a la inflación. Sus ingresos crecieron 23,9% en el acumulado del año y 66,3% en la comparación interanual.

El resultado general vuelve a exponer una dinámica salarial fragmentada. Dentro del empleo registrado, los salarios privados aumentaron 2% durante mayo, mientras que los del sector público avanzaron apenas 1,5%.

La evolución coincide con la estrategia salarial defendida por el Gobierno nacional, que concentró buena parte del ajuste sobre los ingresos estatales. El comportamiento de los datos muestra, sin embargo, que tampoco los salarios privados registrados lograron sostener una recuperación real.

Los formales todavía no recuperan el nivel de 2023

El economista Jorge Colina, director del Instituto para el Desarrollo Social Argentino, señaló que los salarios formales todavía no consiguen una mejora consistente en términos reales.

“Los sueldos de los trabajadores registrados están un 2% abajo del nivel que tenían en noviembre de 2023. Esto es porque la economía urbana está estancada. Cuando hay estancamiento, no hay creación de empleo neto y tampoco sube el salario real”, explicó.

Colina advirtió, además, que los ingresos informales continúan creciendo por encima de la inflación, aunque ya muestran una desaceleración en la comparación interanual.

Según el especialista, mientras ese segmento mantenga aumentos superiores a la canasta básica, la pobreza podría continuar descendiendo, aunque a un ritmo más moderado. En ese escenario, estimó que la tasa de pobreza del primer semestre podría ubicarse cerca del 26%.

El sector público sufrió las mayores pérdidas

Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, calculó que los salarios privados registrados tuvieron una caída real de 0,1% en mayo respecto de abril.

El deterioro fue mayor entre los trabajadores estatales. En el sector público nacional, la pérdida real mensual fue de 0,3%, mientras que entre los empleados públicos provinciales alcanzó el 0,7%. El promedio del sector público arrojó una caída del 0,6%.

La comparación interanual también muestra una fuerte disparidad dentro del empleo estatal. Los salarios públicos provinciales registraron una baja real del 3,2%, mientras que los correspondientes a la administración nacional retrocedieron 7,3%.

En el sector privado registrado, la pérdida real interanual fue del 2,9%.

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, en lo que va del año los salarios privados registrados acumulan una caída real del 3,2% frente al mismo período de 2025. La pérdida fue del 7,4% para el sector público nacional y del 1,1% para el provincial.

El ajuste estatal deja una brecha profunda

La comparación con noviembre de 2023, último mes completo antes de la asunción del actual Gobierno nacional, permite dimensionar el deterioro acumulado.

Los salarios privados registrados se ubican 3,6% por debajo de aquel nivel en términos reales. Los salarios del sector público muestran una contracción mucho mayor: están 17,8% abajo.

Dentro del empleo estatal, la pérdida alcanza el 36,5% para los trabajadores nacionales y el 9,8% para los provinciales.

Argañaraz explicó que, luego de una caída real similar en los primeros meses de 2024, las trayectorias comenzaron a separarse. Los salarios públicos nacionales siguieron deteriorándose, mientras que los provinciales lograron recuperar una parte del terreno perdido.

La diferencia revela que el ajuste salarial no fue homogéneo dentro del Estado. La administración nacional sostuvo una política de contención mucho más severa, mientras que las provincias recompusieron parcialmente los ingresos de sus empleados, aunque sin regresar a los niveles previos.

La expectativa está puesta en una inflación más baja

Mateo Borenstein, economista de la consultora Empiria, también calculó una caída real del 0,1% para los salarios registrados en mayo.

De cara a los próximos meses, consideró probable una recuperación del poder adquisitivo, apoyada en una eventual desaceleración de la inflación.

El escenario dependerá, sin embargo, de que las actualizaciones salariales logren sostenerse por encima de los precios. Los datos de mayo muestran que esa condición todavía no está garantizada.

Después de la mejora puntual de abril, los salarios registrados volvieron a perder. La inflación se desacelera, pero los ingresos formales también redujeron su velocidad de crecimiento.

La economía salarial sigue, así, atrapada en una recuperación incompleta: el promedio general se sostiene por la fuerte suba de los ingresos informales, mientras los trabajadores privados registrados y, especialmente, los estatales continúan sin reconstruir de manera sostenida el poder de compra perdido.

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La participación de los salarios en la economía cayó al 47% en el primer trimestre, mientras creció el excedente empresario

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La cuenta de generación del ingreso publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mostró que la remuneración al trabajo asalariado representó el 47% del valor agregado bruto (VAB) durante el primer trimestre de 2026, por debajo del 48,9% registrado en igual período del año anterior. En sentido inverso, el excedente de explotación bruto —indicador que refleja el resultado económico de las empresas constituidas en sociedad— aumentó su participación desde el 35,5% hasta el 37,3%, evidenciando un desplazamiento en la distribución funcional del ingreso.

El informe oficial señala que la caída de 1,97 puntos porcentuales en la participación de los salarios se explicó tanto por el sector público (-0,37 puntos) como, principalmente, por el sector privado (-1,59 puntos). Entre las actividades con mayor incidencia negativa sobresalieron la industria manufacturera, la explotación de minas y canteras y la administración pública y defensa.

Mientras tanto, el ingreso mixto bruto —que corresponde principalmente al trabajo independiente y pequeños emprendimientos— permaneció prácticamente estable, al pasar de 16,2% a 16,3% del valor agregado. Los otros impuestos netos de subsidios a la producción también registraron una leve mejora, al ubicarse en -0,6% frente al -0,7% del primer trimestre de 2025.

En materia de empleo, el organismo informó que los puestos de trabajo crecieron 0,9% interanual hasta alcanzar 22,9 millones. Sin embargo, la cantidad de horas efectivamente trabajadas disminuyó 0,9%, una diferencia que refleja una menor intensidad laboral promedio pese al incremento del empleo.

El total del mercado laboral se compuso por 11 millones de puestos asalariados registrados, 5,6 millones de asalariados no registrados y 6,3 millones de trabajadores no asalariados. El comercio mayorista y minorista continuó siendo el principal empleador del país, con 4,3 millones de puestos de trabajo, seguido por la administración pública, la enseñanza y la industria manufacturera.

Respecto de las horas trabajadas, el sector Pesca encabezó el ranking con un promedio anualizado de 2.442 horas por puesto, seguido por Explotación de minas y canteras con 2.212 horas y Transporte, almacenamiento y comunicaciones con 1.816 horas. En el extremo opuesto se ubicaron Enseñanza privada y Hogares privados con servicio doméstico, con 725 y 805 horas anuales por puesto, respectivamente.

La evolución sectorial mostró comportamientos heterogéneos. Los mayores incrementos en puestos de trabajo se observaron en Pesca, Intermediación financiera y Construcción, mientras que las mayores bajas de horas trabajadas se registraron en Hoteles y restaurantes, Comercio y Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler.

Desde una perspectiva macroeconómica, la publicación del INDEC aporta un indicador clave para evaluar cómo se distribuye el crecimiento de la economía entre salarios, ingresos de trabajadores independientes y ganancias empresariales. La reducción del peso relativo de las remuneraciones en el valor agregado, combinada con un aumento del excedente empresario, refleja una recomposición de la estructura distributiva durante el inicio de 2026, aun en un contexto donde el empleo continuó expandiéndose.

Generación del Ingreso 07_26 INDEC by CristianMilciades

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