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Los salarios de los trabajadores registrados perdieron contra la inflación en mayo

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Los salarios de los trabajadores registrados volvieron a quedar por debajo de la inflación en mayo, después de haber interrumpido en abril una racha de siete meses consecutivos de pérdida real. El índice correspondiente a ese segmento aumentó 1,8%, frente a una suba del 2,1% en el Índice de Precios al Consumidor.

Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos muestran que el deterioro no se limita a la comparación mensual. En los primeros cinco meses del año, las remuneraciones privadas registradas acumularon un incremento de 12,3%, contra una inflación de 14,7%. En la medición interanual, los salarios formales avanzaron 29,3%, mientras los precios subieron 33,2%.

El índice general de salarios aumentó 2,2% en mayo, luego del 3,7% registrado en abril. Ese indicador incluye los ingresos de los trabajadores informales, cuya medición presenta un rezago de cinco meses por razones metodológicas.

Precisamente, el sector no registrado fue el único que consiguió superar con claridad a la inflación. Sus ingresos crecieron 23,9% en el acumulado del año y 66,3% en la comparación interanual.

El resultado general vuelve a exponer una dinámica salarial fragmentada. Dentro del empleo registrado, los salarios privados aumentaron 2% durante mayo, mientras que los del sector público avanzaron apenas 1,5%.

La evolución coincide con la estrategia salarial defendida por el Gobierno nacional, que concentró buena parte del ajuste sobre los ingresos estatales. El comportamiento de los datos muestra, sin embargo, que tampoco los salarios privados registrados lograron sostener una recuperación real.

Los formales todavía no recuperan el nivel de 2023

El economista Jorge Colina, director del Instituto para el Desarrollo Social Argentino, señaló que los salarios formales todavía no consiguen una mejora consistente en términos reales.

“Los sueldos de los trabajadores registrados están un 2% abajo del nivel que tenían en noviembre de 2023. Esto es porque la economía urbana está estancada. Cuando hay estancamiento, no hay creación de empleo neto y tampoco sube el salario real”, explicó.

Colina advirtió, además, que los ingresos informales continúan creciendo por encima de la inflación, aunque ya muestran una desaceleración en la comparación interanual.

Según el especialista, mientras ese segmento mantenga aumentos superiores a la canasta básica, la pobreza podría continuar descendiendo, aunque a un ritmo más moderado. En ese escenario, estimó que la tasa de pobreza del primer semestre podría ubicarse cerca del 26%.

El sector público sufrió las mayores pérdidas

Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, calculó que los salarios privados registrados tuvieron una caída real de 0,1% en mayo respecto de abril.

El deterioro fue mayor entre los trabajadores estatales. En el sector público nacional, la pérdida real mensual fue de 0,3%, mientras que entre los empleados públicos provinciales alcanzó el 0,7%. El promedio del sector público arrojó una caída del 0,6%.

La comparación interanual también muestra una fuerte disparidad dentro del empleo estatal. Los salarios públicos provinciales registraron una baja real del 3,2%, mientras que los correspondientes a la administración nacional retrocedieron 7,3%.

En el sector privado registrado, la pérdida real interanual fue del 2,9%.

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, en lo que va del año los salarios privados registrados acumulan una caída real del 3,2% frente al mismo período de 2025. La pérdida fue del 7,4% para el sector público nacional y del 1,1% para el provincial.

El ajuste estatal deja una brecha profunda

La comparación con noviembre de 2023, último mes completo antes de la asunción del actual Gobierno nacional, permite dimensionar el deterioro acumulado.

Los salarios privados registrados se ubican 3,6% por debajo de aquel nivel en términos reales. Los salarios del sector público muestran una contracción mucho mayor: están 17,8% abajo.

Dentro del empleo estatal, la pérdida alcanza el 36,5% para los trabajadores nacionales y el 9,8% para los provinciales.

Argañaraz explicó que, luego de una caída real similar en los primeros meses de 2024, las trayectorias comenzaron a separarse. Los salarios públicos nacionales siguieron deteriorándose, mientras que los provinciales lograron recuperar una parte del terreno perdido.

La diferencia revela que el ajuste salarial no fue homogéneo dentro del Estado. La administración nacional sostuvo una política de contención mucho más severa, mientras que las provincias recompusieron parcialmente los ingresos de sus empleados, aunque sin regresar a los niveles previos.

La expectativa está puesta en una inflación más baja

Mateo Borenstein, economista de la consultora Empiria, también calculó una caída real del 0,1% para los salarios registrados en mayo.

De cara a los próximos meses, consideró probable una recuperación del poder adquisitivo, apoyada en una eventual desaceleración de la inflación.

El escenario dependerá, sin embargo, de que las actualizaciones salariales logren sostenerse por encima de los precios. Los datos de mayo muestran que esa condición todavía no está garantizada.

Después de la mejora puntual de abril, los salarios registrados volvieron a perder. La inflación se desacelera, pero los ingresos formales también redujeron su velocidad de crecimiento.

La economía salarial sigue, así, atrapada en una recuperación incompleta: el promedio general se sostiene por la fuerte suba de los ingresos informales, mientras los trabajadores privados registrados y, especialmente, los estatales continúan sin reconstruir de manera sostenida el poder de compra perdido.

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La participación de los salarios en la economía cayó al 47% en el primer trimestre, mientras creció el excedente empresario

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La cuenta de generación del ingreso publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mostró que la remuneración al trabajo asalariado representó el 47% del valor agregado bruto (VAB) durante el primer trimestre de 2026, por debajo del 48,9% registrado en igual período del año anterior. En sentido inverso, el excedente de explotación bruto —indicador que refleja el resultado económico de las empresas constituidas en sociedad— aumentó su participación desde el 35,5% hasta el 37,3%, evidenciando un desplazamiento en la distribución funcional del ingreso.

El informe oficial señala que la caída de 1,97 puntos porcentuales en la participación de los salarios se explicó tanto por el sector público (-0,37 puntos) como, principalmente, por el sector privado (-1,59 puntos). Entre las actividades con mayor incidencia negativa sobresalieron la industria manufacturera, la explotación de minas y canteras y la administración pública y defensa.

Mientras tanto, el ingreso mixto bruto —que corresponde principalmente al trabajo independiente y pequeños emprendimientos— permaneció prácticamente estable, al pasar de 16,2% a 16,3% del valor agregado. Los otros impuestos netos de subsidios a la producción también registraron una leve mejora, al ubicarse en -0,6% frente al -0,7% del primer trimestre de 2025.

En materia de empleo, el organismo informó que los puestos de trabajo crecieron 0,9% interanual hasta alcanzar 22,9 millones. Sin embargo, la cantidad de horas efectivamente trabajadas disminuyó 0,9%, una diferencia que refleja una menor intensidad laboral promedio pese al incremento del empleo.

El total del mercado laboral se compuso por 11 millones de puestos asalariados registrados, 5,6 millones de asalariados no registrados y 6,3 millones de trabajadores no asalariados. El comercio mayorista y minorista continuó siendo el principal empleador del país, con 4,3 millones de puestos de trabajo, seguido por la administración pública, la enseñanza y la industria manufacturera.

Respecto de las horas trabajadas, el sector Pesca encabezó el ranking con un promedio anualizado de 2.442 horas por puesto, seguido por Explotación de minas y canteras con 2.212 horas y Transporte, almacenamiento y comunicaciones con 1.816 horas. En el extremo opuesto se ubicaron Enseñanza privada y Hogares privados con servicio doméstico, con 725 y 805 horas anuales por puesto, respectivamente.

La evolución sectorial mostró comportamientos heterogéneos. Los mayores incrementos en puestos de trabajo se observaron en Pesca, Intermediación financiera y Construcción, mientras que las mayores bajas de horas trabajadas se registraron en Hoteles y restaurantes, Comercio y Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler.

Desde una perspectiva macroeconómica, la publicación del INDEC aporta un indicador clave para evaluar cómo se distribuye el crecimiento de la economía entre salarios, ingresos de trabajadores independientes y ganancias empresariales. La reducción del peso relativo de las remuneraciones en el valor agregado, combinada con un aumento del excedente empresario, refleja una recomposición de la estructura distributiva durante el inicio de 2026, aun en un contexto donde el empleo continuó expandiéndose.

Generación del Ingreso 07_26 INDEC by CristianMilciades

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El changuito misionero acelera: subió casi 3% en mayo y sumó $45 mil en un mes

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El changuito familiar volvió a presionar sobre los bolsillos en mayo y Misiones quedó entre las provincias donde el aumento se sintió con más fuerza. Según el relevamiento federal de Analytica, la canasta de alimentos y bebidas representativa del consumo mensual de una familia de clase media, compuesta por dos adultos y dos menores, alcanzó en la provincia los $912.236 a fin de mayo.

El dato no sólo ubica a Misiones por encima de Corrientes y Formosa dentro del NEA, sino que además la coloca entre las jurisdicciones con mayor aceleración mensual del país. El changuito misionero aumentó 2,9% en mayo, una variación superior a la registrada en Chaco, Corrientes y Formosa, y apenas por debajo de los distritos que lideraron el ranking nacional: Río Negro, Neuquén, Ciudad de Buenos Aires, Jujuy y el resto de la provincia de Buenos Aires.

La foto es todavía más contundente cuando se mira el salto en pesos. En apenas un mes, la canasta misionera se encareció $44.963. Fue el segundo mayor aumento absoluto del país, sólo detrás de Río Negro, donde el incremento fue de $62.947. Córdoba completó el podio, con una suba de $42.339.

Provincia Costo del changuito Variación mensual Variación interanual Peso sobre dos salarios
Chaco $912.578 2,0% 31,9% 36,2%
Misiones $912.236 2,9% 31,2% 29,0%
Corrientes $910.454 2,4% 32,9% 37,2%
Formosa $902.719 1,2% 31,8% 34,0%

En la comparación interanual, Misiones acumuló una suba de 31,2%. No está entre las provincias con mayor aumento anual, posición dominada por la Patagonia y por Jujuy, pero el incremento sigue marcando una presión sostenida sobre el consumo cotidiano. En el NEA, Corrientes mostró una suba anual más alta, de 32,9%; Formosa llegó a 31,8%; Chaco a 31,9%; y Misiones quedó apenas por debajo, con el mismo registro que Santa Fe.

El informe también muestra una diferencia relevante dentro del Norte Grande. El changuito misionero resultó más caro que el de Corrientes, Formosa, Tucumán, Entre Ríos, Mendoza, Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, La Rioja y el Conurbano bonaerense. Al mismo tiempo, quedó prácticamente empatado con Chaco y apenas por debajo de San Juan, Catamarca y Jujuy.

A nivel nacional, las canastas más caras se concentraron en la Patagonia. Santa Cruz encabezó el ranking con $1.013.092, seguida por Chubut, Río Negro, Tierra del Fuego y Neuquén. En el otro extremo, las compras más económicas se registraron en el Conurbano bonaerense, Santa Fe y La Rioja, todas por debajo de los $888 mil.

El comportamiento por productos ayuda a explicar parte del movimiento. Analytica detectó subas generalizadas en el aceite de girasol, con incrementos de entre 3% y 5% en casi todas las provincias. También hubo aumentos fuertes en las galletitas de agua, con variaciones de entre 4% y 6% en todo el país. En cambio, los productos cárnicos incluidos en la canasta, como asado y supremas de pollo empaquetadas, no mostraron variaciones significativas en la mayoría de las jurisdicciones. Las hamburguesas tuvieron incrementos leves, con excepciones más marcadas en provincias patagónicas.

Ranking Jurisdicción Costo a fin de mayo
1Santa Cruz$1.013.092
2Chubut$1.001.181
3Río Negro$994.315
4Tierra del Fuego$981.913
5Neuquén$939.213
14Misiones$912.236
ÚltimoConurbano bonaerense$886.730

El dato que suaviza parcialmente el diagnóstico aparece en la relación entre precios y salarios. En Misiones, el changuito representa el 29% de dos salarios promedio registrados. Esa proporción cayó un punto porcentual respecto de mayo del año pasado, lo que indica una mejora relativa del poder adquisitivo formal frente a esta canasta específica.

Pero esa mejora estadística no borra la magnitud del esfuerzo familiar. En una provincia donde buena parte del empleo no se mueve al ritmo del salario registrado promedio, una compra mensual de supermercado por encima de los $912 mil sigue funcionando como termómetro del deterioro cotidiano. La inflación puede mostrar señales de moderación, pero el changuito sigue cerca del millón de pesos y cada salto mensual vuelve a tensar la economía doméstica.

Indicador Dato de Misiones
Costo del changuito a fin de mayo $912.236
Variación mensual 2,9%
Variación interanual 31,2%
Aumento absoluto mensual $44.963
Peso sobre dos salarios promedio 29,0%
Variación interanual del peso sobre salarios -1,0 punto porcentual
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El aguinaldo cambia de destino: pagar deudas desplaza al consumo y el dólar vuelve a consolidarse como refugio

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La desaceleración de la inflación modificó el comportamiento de los hogares, pero no eliminó las tensiones financieras. Un informe de Focus Market muestra que el Sueldo Anual Complementario dejó de destinarse al consumo masivo y hoy se orienta principalmente a cancelar deudas y preservar ahorros en dólares, reflejando una economía más estable, aunque con balances familiares todavía frágiles.

El destino que los argentinos le asignan al aguinaldo funciona como un indicador adelantado del estado de la economía doméstica. Más allá de representar un ingreso extraordinario, el Sueldo Anual Complementario expone cómo evolucionan las prioridades financieras de los hogares frente a variables como la inflación, el poder adquisitivo, las tasas de interés, el endeudamiento y las expectativas sobre el dólar.

Un relevamiento elaborado por Focus Market muestra que, entre 2021 y 2026, el comportamiento de los consumidores acompañó cada etapa del ciclo macroeconómico. Mientras los años de inflación acelerada estuvieron marcados por estrategias defensivas para preservar el valor del dinero, el actual escenario de desaceleración de precios modificó las decisiones de gasto, aunque sin eliminar las restricciones financieras que enfrentan muchas familias.

Para junio de 2026, el informe identifica un cambio significativo: la prioridad dejó de ser el consumo o el adelantamiento de compras y pasó a ser la cancelación de deudas, acompañada por la tradicional compra de dólares como mecanismo de cobertura frente a eventuales episodios de incertidumbre.

Menos inflación, pero más necesidad de recomponer las finanzas familiares

El director de Focus Market, Damián Di Pace, sostiene que la economía argentina atraviesa una etapa de “normalización con cicatrices”. La inflación interanual ronda el 32%, con una acumulada cercana al 12% en la primera mitad del año, muy por debajo de los niveles registrados durante la crisis inflacionaria de años anteriores.

Sin embargo, la estabilización macroeconómica no implica que los hogares hayan recuperado completamente su capacidad de consumo. Las altas tasas de interés que rigieron durante el proceso de ajuste económico incrementaron el endeudamiento mediante tarjetas de crédito y compras en cuotas, mientras que la recuperación del ingreso real todavía resulta insuficiente para muchos sectores.

En ese contexto, el aguinaldo aparece como una herramienta para recomponer balances financieros personales antes que para expandir el consumo. La compra de dólares mantiene, además, su rol histórico como instrumento de preservación de valor frente a la incertidumbre cambiaria.

Del stockeo a la inversión: cómo evolucionó el uso del aguinaldo

El estudio reconstruye el comportamiento de los consumidores durante los últimos seis años y evidencia cómo cada etapa económica modificó las prioridades.

En 2025, cuando la inflación ya había desacelerado hasta ubicarse en torno al 31,5% anual, el aguinaldo comenzó a destinarse en mayor medida a gastos generales y a inversiones en acciones. Ese comportamiento reflejaba una mayor previsibilidad macroeconómica y una recuperación parcial de la confianza, aunque también convivía con el incremento de los costos de servicios y la recomposición de precios relativos.

Durante 2024 predominó una combinación entre compra de dólares e inversiones bursátiles. El cambio de administración nacional, la estabilización financiera y las expectativas positivas sobre los mercados impulsaron una mayor participación de pequeños inversores en activos financieros, sin abandonar la cobertura cambiaria.

La inflación extrema condicionó todas las decisiones entre 2021 y 2023

El contraste resulta mucho más marcado al observar los años de mayor inestabilidad.

En 2023, con una inflación anual superior al 210%, la principal preocupación de las familias fue adelantarse a los aumentos de precios mediante el stockeo en supermercados y la cobertura de gastos básicos. El aguinaldo perdió prácticamente toda capacidad de ahorro o inversión y pasó a cumplir una función de supervivencia financiera.

En 2022, con una inflación cercana al 95% y crecientes expectativas de devaluación, las decisiones se concentraron en la compra de dólares y el abastecimiento de bienes no perecederos, una estrategia clásica frente al deterioro acelerado del peso.

Por su parte, en 2021, todavía bajo el impacto de la pospandemia, el cepo cambiario y una inflación del 50,9%, predominó una estrategia dual entre plazos fijos —que aún ofrecían rendimientos relativamente competitivos— y la compra de dólares como cobertura patrimonial.

El consumo deja de ser el principal destino del ingreso extraordinario

El informe concluye que el comportamiento registrado en 2026 constituye una señal relevante sobre la economía real. Si bien la desaceleración inflacionaria permitió reducir la urgencia de adelantar consumos, el fuerte crecimiento del uso del aguinaldo para cancelar obligaciones financieras evidencia que la mejora macroeconómica todavía no se traduce plenamente en una recuperación del bolsillo de los hogares.

Según Di Pace, la estabilidad de precios modificó el patrón de decisiones económicas, pero la prioridad continúa siendo recomponer la situación financiera antes que expandir el consumo o asumir nuevas inversiones.

En ese sentido, el aguinaldo vuelve a consolidarse como un termómetro del ciclo económico argentino: refleja una economía más ordenada desde el punto de vista macroeconómico, aunque con familias que todavía destinan buena parte de sus ingresos extraordinarios a reparar los desequilibrios acumulados durante los años de mayor inflación.

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El empleo formal volvió a caer en marzo y el comercio marcó su peor nivel en casi dos años

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La recuperación del mercado laboral volvió a mostrar señales de fragilidad durante marzo. Luego de dos meses de relativa estabilidad, el empleo asalariado formal retomó la senda descendente y arrastró también al monotributo, una categoría que hasta ahora había mostrado mayor capacidad de resistencia. Los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) reflejan que se perdieron 10.728 puestos de trabajo registrados respecto de febrero, mientras que la cantidad de monotributistas disminuyó en 6.322 personas en términos desestacionalizados.

El deterioro del empleo se da en un contexto de reconfiguración del mercado laboral impulsado por el ajuste económico y la desaceleración de distintos sectores productivos. Desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, el número de empleos asalariados destruidos supera los 300.000, mientras que también desaparecieron 26.448 empresas empleadoras, equivalente al 5,2% del total registrado, según estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).

El economista y especialista en mercado laboral Luis Campos advirtió que la actual fase contractiva comenzó en agosto de 2023 y ya acumula una pérdida de 252.129 trabajadores asalariados, un nivel que se aproxima a la destrucción de empleo registrada durante la crisis de 2018-2019.

En marzo, el sector privado eliminó 7.603 puestos de trabajo (-0,12%), el sector público perdió 2.364 empleos (-0,07%) y el empleo en casas particulares retrocedió en 761 puestos (-0,17%). También continuó la caída entre los trabajadores independientes: los autónomos disminuyeron en 5.275 personas (-1,32%), el monotributo cayó en 6.322 contribuyentes (-0,3%) y el monotributo social volvió a retroceder con una baja de 5.188 inscriptos (-2,1%).

Comercio e industria concentran la mayor destrucción de empleo

Entre las principales actividades económicas, el comercio volvió a consolidarse como uno de los sectores más afectados. Durante marzo perdió 2.147 puestos registrados respecto del mes anterior y acumuló una caída interanual de 24.275 empleos (-1,9%), alcanzando 1.229.599 trabajadores registrados, el nivel más bajo desde julio de 2024.

El dato adquiere especial relevancia porque el comercio continúa siendo el principal empleador privado del país. Junto con la industria manufacturera, el transporte y la intermediación financiera concentró la mayor parte de la destrucción de empleo formal durante el tercer mes del año.

La industria manufacturera también profundizó su deterioro. Perdió 5.043 puestos de trabajo en marzo (-0,5%) y acumula una baja interanual de 47.647 empleos (-4,1%), reflejando las dificultades que aún enfrenta la actividad fabril pese a la desaceleración inflacionaria.

En contrapartida, los sectores considerados ganadores del actual modelo económico —como minería, petróleo y agro— continúan mostrando incrementos porcentuales en el empleo, aunque con escasa incidencia sobre el mercado laboral total. Durante marzo, ambas actividades incorporaron apenas 1.305 nuevos puestos de trabajo.

Según destacó Campos, estos sectores representan apenas el 7% del empleo registrado del país, mientras que las actividades que hoy muestran retrocesos concentran casi la mitad de los trabajadores formales.

La evolución territorial también muestra un comportamiento dispar. Durante marzo, Neuquén, Río Negro, San Juan y La Rioja registraron aumentos en el empleo privado formal, impulsados principalmente por actividades vinculadas a la energía, la minería y algunos proyectos de inversión específicos.

Sin embargo, si se toma como referencia el inicio de la actual administración nacional, únicamente Neuquén y Río Negro conservan un saldo positivo sostenido, con 9.501 y 3.294 puestos adicionales, respectivamente. San Juan logró recuperar en marzo el nivel de empleo que tenía en noviembre de 2023, mientras que el resto de las provincias continúa por debajo de esos registros.

El monotributo pierde dinamismo por primera vez en cinco meses

Uno de los datos más significativos del informe fue la caída del monotributo, que interrumpió una secuencia de cinco meses consecutivos de crecimiento.

En marzo se registraron 6.322 monotributistas menos respecto de febrero, mientras que el conjunto de trabajadores independientes disminuyó en 16.785 personas debido al retroceso simultáneo del monotributo, el trabajo autónomo y el monotributo social.

En términos interanuales, el régimen todavía mantiene un saldo positivo de 75.344 nuevos inscriptos (+2,7%). No obstante, desde el comienzo de la actual gestión nacional el monotributo social perdió 225.527 contribuyentes producto de las recategorizaciones y modificaciones implementadas sobre ese régimen. Si se excluye esta categoría, el universo conformado por monotributistas y autónomos muestra un crecimiento acumulado de 167.356 personas.

Salarios reales mejoran, pero no compensan la debilidad del mercado laboral

En contraste con la evolución del empleo, los salarios registrados continúan mostrando una recuperación en términos reales.

De acuerdo con la Secretaría de Trabajo, la remuneración bruta promedio del sector privado alcanzó en marzo los $2,2 millones, con un incremento interanual del 31,6%, mientras que la remuneración mediana llegó a $1,54 millones, un 28,1% superior a la de un año atrás.

Los datos preliminares de abril también muestran una mejora del poder adquisitivo. El salario medio del empleo registrado privado avanzó 1,3% respecto de marzo y se ubicó por encima del nivel observado a fines de 2023. Sin embargo, la evolución de los salarios negociados en los convenios colectivos continúa rezagada: el salario conformado promedio de los principales convenios apenas creció 0,3% en abril y todavía acumula una pérdida real cercana a seis puntos porcentuales frente a noviembre de 2023.

El panorama que dejan las estadísticas oficiales muestra así una economía donde los ingresos comienzan a recuperarse, pero con un mercado laboral que aún no logra consolidar una etapa de creación sostenida de empleo. La persistente caída del comercio, el retroceso industrial y la desaceleración del trabajo independiente plantean nuevos interrogantes sobre la capacidad de la recuperación económica para traducirse en mayores niveles de ocupación formal.

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