Alimentos y bebidas, los precios subieron 0,6% en la primera semana de febrero y presionan la inflación del mes
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Los precios de alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires registraron una suba semanal del 0,6% en la primera semana de febrero, según el relevamiento de la consultora Analytica. Con este dato, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 2,6%, un ritmo que consolida a los alimentos como uno de los principales motores de la inflación de corto plazo. Para el nivel general de precios, la consultora proyecta un aumento mensual del 2,2% en febrero, en un contexto de marcadas disparidades entre categorías.

Dinámica semanal y arrastre mensual: alimentos como factor clave
El registro de 0,6% semanal refleja una aceleración moderada respecto de semanas previas, pero con un impacto significativo por el peso de los alimentos en el índice general y en el presupuesto de los hogares. El promedio de cuatro semanas en 2,6% evidencia un arrastre mensual que condiciona la trayectoria inflacionaria de febrero y eleva la sensibilidad del IPC a movimientos puntuales en rubros estacionales.
Desde una perspectiva práctica, este comportamiento implica que, aun con variaciones semanales contenidas, la acumulación en períodos cortos mantiene elevada la inflación núcleo vinculada al consumo masivo, dificultando una desaceleración más rápida del índice general.

Verduras y frutas lideran los aumentos: fuerte dispersión por categorías
El relevamiento de Analytica muestra una fuerte heterogeneidad entre categorías. En el promedio de las últimas cuatro semanas, las verduras encabezaron los aumentos con +9,2%, seguidas por frutas con +3,2%. Estos rubros, típicamente volátiles, aportan picos de inflación por factores estacionales y de oferta, amplificando el impacto en la canasta básica.
En contraste, entre las categorías con menores incrementos se ubicaron otros alimentos —que incluyen snacks, salsas y condimentos— con +1,3%, y aguas, gaseosas y jugos con +0,4%. La dispersión sugiere que el proceso inflacionario no es uniforme y que el shock se concentra en frescos, con implicancias directas sobre el costo de vida.

Proyección de febrero: implicancias para consumo e inflación
Con una proyección del 2,2% mensual para febrero en el nivel general de precios, el desempeño de alimentos y bebidas será determinante para confirmar o desviar ese sendero. Si bien algunos rubros muestran contención, la persistencia de subas en verduras y frutas eleva el riesgo de sorpresas al alza en el IPC del mes.
Para los hogares, la lectura es inmediata: presión sobre el consumo cotidiano y ajustes frecuentes en precios de góndola. Para el análisis macro, la señal es clara: la desaceleración inflacionaria requiere no solo estabilidad en regulados, sino también menor volatilidad en alimentos, el componente de mayor impacto social.
