Las nuevas guías alimentarias de Estados Unidos exponen carencias en Argentina
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Semanas atrás se presentaron en Estados Unidos las nuevas guías alimentarias para la población de ese país, con un mensaje central contundente: priorizar alimentos reales y limitar el consumo de productos ultraprocesados con exceso de calorías, azúcares, sodio y grasas de baja calidad nutricional.
El documento, elaborado por el Departamento de Agricultura y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, introduce definiciones claras sobre calidad nutricional, densidad de nutrientes y patrones de alimentación sostenibles para la salud a largo plazo.
En Argentina, el grupo PROFENI —integrado por profesionales de la salud dedicados al estudio de la nutrición infantil— analizó el contenido de estas nuevas recomendaciones para identificar qué aspectos podrían contribuir a mejorar el abordaje de la nutrición en el país. La organización trabaja de manera independiente en el desarrollo de propuestas destinadas a mejorar el perfil nutricional de los alimentos, investigar y difundir información que contribuya a la construcción de infancias más saludables.
Las guías alimentarias de distintos países suelen presentarse en formatos diversos —pirámides, platos, gráficos circulares, textos o tablas—, aunque comparten enfoques similares sobre lo que constituye un patrón alimentario saludable. Sin embargo, también presentan diferencias marcadas según los contextos socioculturales y las tradiciones alimentarias de cada sociedad.
“Desde PROFENI nos propusimos aportar una mirada sobre estas guías teniendo en cuenta esas diferencias, priorizando la idiosincrasia local, la disponibilidad de alimentos y los déficits nutricionales propios del contexto argentino”, señalaron desde la organización.
Proteínas
Uno de los aspectos destacados por las nuevas guías es la importancia de priorizar el consumo diario de alimentos ricos en proteínas. En determinados grupos —como adultos mayores, personas en descenso de peso o situaciones de pérdida de masa muscular— las recomendaciones pueden ubicarse entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilo de peso corporal, provenientes tanto de fuentes vegetales como animales, entre ellas carnes, lácteos, huevos, legumbres, frutos secos y semillas.
El consumo adecuado de proteínas es fundamental en todas las etapas de la vida. En la infancia resulta clave para un desarrollo saludable, ya que interviene en el crecimiento, el desarrollo muscular y diversas funciones cognitivas. Incorporar proteínas en cada comida contribuye a cubrir las necesidades nutricionales propias de cada etapa del crecimiento.
Lácteos
Otro de los mensajes centrales es la reafirmación del rol de los lácteos en la alimentación. Al igual que las recomendaciones vigentes en Argentina, las guías estadounidenses sugieren consumir tres porciones diarias de lácteos.
Esta indicación reposiciona a estos alimentos como aliados importantes para cubrir requerimientos de proteínas de alto valor biológico, calcio y otros micronutrientes esenciales.
El refuerzo de esta recomendación resulta relevante en un contexto donde persisten déficits nutricionales. En Argentina, ocho de cada diez personas no consumen las tres porciones diarias de lácteos recomendadas; además, el setenta por ciento de los niños no cubre la ingesta diaria aconsejada de calcio y más del noventa por ciento no alcanza los niveles adecuados de vitamina D. Esta situación podría revertirse incorporando alimentos como leche, queso y yogur a la dieta cotidiana.
Alimentos fermentados
El documento también destaca de manera explícita el rol de la microbiota intestinal y la importancia de la salud digestiva, subrayando el aporte de los alimentos fermentados a la diversidad microbiana del organismo, un factor asociado tanto a la prevención de enfermedades crónicas como al fortalecimiento del sistema inmunológico.
Los alimentos fermentados pueden aportar microorganismos vivos beneficiosos, característica que no poseen otros alimentos. Su incorporación está contemplada en diversas guías alimentarias infantiles y suele recomendarse como parte de una dieta variada.
“Hoy incluso existen publicaciones que proponen el concepto de ‘dosis diaria de microorganismos vivos’, lo que refuerza la importancia de incorporarlos de forma habitual, especialmente a través de alimentos fermentados como el yogur”, explicó Gabriel Vinderola, doctor en Química, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en el Instituto de Lactología Industrial, docente de la Universidad Nacional del Litoral e integrante de PROFENI.
Desde la organización señalaron que muchos países ya incorporaron al yogur y a otros lácteos fermentados en sus guías alimentarias, entre ellos Suiza, Canadá, Reino Unido, Australia, Japón, Suecia, Portugal y la propia Argentina. Sin embargo, los beneficios asociados a estos alimentos todavía no se reflejan de manera generalizada en las recomendaciones nutricionales de todos los países.
Frutas y verduras
Las guías estadounidenses también promueven una alimentación que incluya tres porciones diarias de vegetales y dos de frutas, una recomendación similar a la de Argentina, que sugiere consumir al menos cinco porciones diarias sin diferenciar entre ambos grupos.
“Aquí aparece una oportunidad para promover mayor diversidad alimentaria, considerando la amplia oferta de productos disponibles en distintas regiones del país y la herencia cultural de cada territorio”, explicó Sergio Britos, director del Centro de Estudios sobre Política y Economía de la Alimentación e integrante de PROFENI.
Grasas
En relación con las grasas, el documento reconoce que pueden utilizarse manteca o grasa vacuna para cocinar, aunque mantiene la recomendación de que las grasas saturadas no superen el diez por ciento del valor calórico total de la dieta, con especial énfasis en limitar el consumo de alimentos ultraprocesados.
“Es importante transmitir claridad: no todas las grasas son iguales. La recomendación es priorizar aquellas de mejor calidad nutricional y consumirlas en cantidades adecuadas desde edades tempranas, como parte de una alimentación equilibrada”, explicó la médica nutricionista Mónica Katz, expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición e integrante de PROFENI.
Aceite de oliva, frutos secos, semillas, palta, pescado, lácteos y huevos aportan ácidos grasos esenciales que contribuyen al desarrollo del cerebro, la salud cardiovascular y la correcta absorción de vitaminas.
Repensar las recomendaciones locales
Desde PROFENI concluyeron que las nuevas guías estadounidenses invitan a reflexionar sobre la actualización de las recomendaciones nutricionales locales.
“Pensar la alimentación desde la calidad, la diversidad y la evidencia científica es un paso necesario. Este documento nos invita a revisar el estado de las recomendaciones nacionales y a considerarlas como herramientas clave para el diseño de políticas públicas que contribuyan a mejorar la salud de la población, siempre partiendo de nuestra cultura alimentaria y de las necesidades reales de los argentinos”, señalaron.
