El Fondo Monetario Internacional (FMI) subrayó este jueves que la proyección para la Argentina “es alentadora” y destacó el programa de compra de reservas del Banco Central que ya está próximo a cumplir con la meta de acumulación comprometida en el acuerdo.
“La proyección es alentadora. El enfoque a corto plazo sigue siendo aumentar las reservas lo que le permitirá al país estar mejor preparado para afrontar los shocks externos”, destacó la vocera del organismo, Julie Kozack.
La portavoz ofreció este jueves una conferencia de prensa en Washington. La vocera remarcó que “desde el comienzo de 2026 el Banco Central compró US$ 10.000 millones en divisas, con una posición de acumulación de reservas netas de US$7.000 millones y están cerca de alcanzar la meta de US$8.000 millones” que es el nuevo objetivo tras la reformulación que derivó de la última revisión.
Kozack destacó que “las autoridades están comprometidas con el ancla fiscal y están planeando seguir fortaleciendo los marcos fiscales y tributarios con el tiempo”.
También resaltó la decisión de fortalecer el frente fiscal “incluso ante una reducción gradual de las retenciones” y, además, de ya contar con “una fórmula de actualización de las pensiones” más adecuada.
Kozack volvió a destacar “el progreso significativo que realizó el Gobierno para estabilizar la economía del país en los últimos dos años y medio”.
“La inflación cayó del 200 al 30%, el déficit fiscal se redujo 5 puntos del PIB, se registró superávit primarios consecutivos en dos décadas y la pobreza cayó de 50 a 30%”, enumeró.
Añadió que también “hubo reformas importantes, en lo fiscal, comercial y laboral, en algunos casos con apoyo del Congreso. El objetivo es crear economía más abierta y de mercado”.
A once años de la primera marcha del Ni Una Menos, la consigna que sacudió a la Argentina en 2015 conserva una centralidad incómoda: para la mayoría de la sociedad, la violencia contra las mujeres no es una suma de hechos aislados, sino una trama persistente, estructural y todavía abierta.
Una encuesta nacional de la consultora Zuban & Córdoba, realizada entre el 1 y el 3 de junio de 2026 sobre 1.200 casos, muestra que el 72,2% de las personas consultadas considera que la violencia contra las mujeres es “un problema estructural en la sociedad”. Apenas el 21,4% la define como “un problema de casos aislados”, el 3,6% sostiene que no es un problema relevante y el 2,8% no sabe.
El dato principal no está sólo en la magnitud de la respuesta mayoritaria, sino en la brecha de percepción por género. Entre las mujeres, el diagnóstico estructural trepa al 84,2%. Entre los varones, baja al 60,1%. La diferencia es de 24,1 puntos porcentuales: una distancia que revela que el consenso existe, pero no se distribuye de manera pareja. Las mujeres leen con mucha más nitidez la dimensión sistémica de la violencia; entre los varones, en cambio, casi un tercio todavía la interpreta como una sucesión de casos aislados.
La encuesta también preguntó si el “Caso Agostina” refleja un problema generalizado de violencia contra las mujeres en la sociedad argentina. El 61,9% respondió que sí, el 35,4% que no y el 2,7% no sabe. Nuevamente, la diferencia por género es determinante: el 74,7% de las mujeres vincula el caso con una problemática generalizada, contra el 48,4% de los varones. Entre ellos, incluso, la respuesta negativa es levemente mayoritaria: 49,3%.
Ese cruce es clave para leer el clima social once años después del grito de Ni Una Menos. La sociedad argentina no abandonó la preocupación por la violencia machista, pero la lectura del fenómeno sigue atravesada por experiencias desiguales. Para las mujeres, los casos resonantes no aparecen como anomalías; se inscriben en una continuidad. Para una parte importante de los varones, en cambio, todavía pesa la idea del episodio excepcional.
El tercer dato fuerte del estudio apunta a la demanda de herramientas institucionales: el 92,6% cree que debería existir en Argentina un registro de dominio público de ofensores sexuales. El rechazo es marginal, de apenas 3,5%, mientras que el 3,9% no sabe. También aquí el apoyo es transversal, aunque más alto entre mujeres: 95,2%, frente al 90,3% de los varones.
La lectura política y social del relevamiento es precisa: el Ni Una Menos no quedó congelado como una fecha de calendario ni como una consigna de movilización urbana. Once años después, su núcleo de sentido sigue activo en la opinión pública. La mayoría reconoce la violencia contra las mujeres como una cuestión estructural y reclama respuestas estatales más firmes. Pero el informe también advierte una fractura persistente: el problema se ve con distinta intensidad según el lugar desde donde se lo vive.
En esa brecha se juega buena parte del desafío. La Argentina parece haber incorporado el lenguaje de la violencia de género, pero todavía discute su profundidad. La mayoría ya no la minimiza. Sin embargo, una porción considerable, especialmente entre varones, continúa interpretándola como una serie de hechos aislados. A once años de aquella primera marcha, el Ni Una Menos conserva vigencia precisamente por eso: porque logró instalar una verdad social, pero esa verdad aún no terminó de convertirse en una conciencia común.
Por Lara Guerrero / IPS Noticias – Aunque Argentina continúa impulsando su industria fósil, su amplia zona costera abre una oportunidad poco explorada: la energía undimotriz, una fuente renovable que aprovecha el movimiento de las olas para generar energía.
Con esa idea en mente, el ingeniero Alejandro Haim comenzó en 2007 un proyecto de energía undimotriz en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Buenos Aires.
A mediados de marzo, el proyecto de energía undimotriz tuvo un avance contundente. En la metalúrgica Duroll de Pilar, se realizó la prueba estructural de la boya de tres metros de diámetro y 2,5 toneladas y el brazo.
“Probamos todas las partes del equipo, su funcionamiento, que no fallen, que no se rompan, que funcione correctamente fuera del agua, en el lugar donde estamos construyendo”, sostuvo Haim. “Una vez que pase todas las pruebas, que demostremos que es seguro para la gente y que no va a pasar nada extraño que pueda poner en peligro ni la flora, ni la fauna marina, recién ahí se trasladaría a la escollera norte de Mar del Plata y se instalaría», añadió.
Explicado de manera esquemática, el proyecto del generador comienza con una boya que flota en el agua. Un brazo metálico unido, en un extremo, a la boya que oscila cuando esta sube y baja, y al otro extremo del brazo, la conexión con una plataforma que puede ser una escollera o muelle. El movimiento lento y de vaivén del brazo entra en una cadena cinemática, es decir, un sistema de engranajes y mecanismos que hace girar un generador eléctrico y, finalmente, produce la energía.La simplicidad del mecanismo tiene detrás años de planificación estratégica. Así lo explica Haim: “El hecho de que sea simple hace que el costo sea bajo y la confiabilidad del equipo, elevada, porque mientras más simple, menos probabilidades hay de que algo falle”.
A diferencia de otros proyectos de energía undimotriz que hay en el mundo, “la ventaja del nuestro es que lo único que está en contacto con el agua es la boya. El resto, va fuera del agua. Hay equipos que van sumergidos total o parcialmente, por ejemplo”, aporta el ingeniero respecto a las probabilidades de corrosión de los materiales.
La escollera norte de Mar del Plata no es el destino final del proyecto. “Nosotros pensamos el equipo en la escollera como una plataforma de investigación científica”, sostiene Haim.
El objetivo final es llegar a instalaciones offshore (costa fuera), pero para eso primero hay que demostrar en condiciones reales el coeficiente de conversión de energía undimotriz a energía eléctrica. “Uno puede hacer un montón de simulaciones, cálculos, pero en definitiva la demostración práctica es lo que termina de ponerle el sello a todo esto”, afirma.
En ese sentido, Roberto Salvarezza, exministro de Ciencia y Tecnología de la Nación (2019-2021) y actual presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) –dependiente del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires– precisa que «se llega a un piloto, se hace una evaluación y a partir de ahí uno busca la posibilidad de escalar si la tecnología ha sido exitosa, a fin de pasar ya a una fase productiva».
El potencial undimotriz
Imagen descriptiva del convertidor diseñado – Imagen: Proyecto de Energía Undimotriz UTN.BA – Pacheco
Hoy, el proyecto de energía undimotriz de la UTN que dirige Haim está patentado y tiene más de 20 profesionales e investigadores trabajando en su concreción. El equipo estima que un parque pequeño de 200 boyas tendría una potencia de 6 megavatios y abastecería a unas 20 000 personas o 5000 hogares, ocupando una superficie equivalente a tres manzanas.
Según un estudio publicado por el equipo de investigación en la revista Energías Renovables y Medio Ambiente, una sola boya de 30 kilovatios (kW) instalada en la costa de Necochea sería capaz de producir 131 megavatios hora (MWh) al año.
En 2025, Argentina consumió 141 249 gigavatios hora (GWh) según el informe anual de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista de Eléctrico (Cammesa), lo que pone en perspectiva la escala: el aporte de un prototipo individual es mínimo, pero según Haim, «la cantidad (de generadores) que se puede instalar no tiene techo».
Una de las ventajas técnicas que destaca el equipo es la densidad energética del recurso. Según un estudio publicado por los investigadores de la UTN, la energía undimotriz tiene una potencia por unidad de superficie de entre 2000 y 3000 W/m², frente a los 400-600 W/m² de la eólica y los 200 W/m² de la solar.
La razón es que la densidad del agua es 850 veces mayor que la del aire, lo que permite que la masa oceánica acumule y transporte más energía. Salvarezza suma otra ventaja: “Esta transferencia de energía (de las olas) es más permanente con respecto a la intermitencia que puede tener la energía solar o la energía eólica, donde la intensidad del viento es más fluctuante”.
A nivel global, las estimaciones sobre el potencial de este recurso son significativas. Un estudio de 2010 calculó que el recurso undimotriz a nivel mundial podría llegar a cubrir alrededor de 3,7 teravatios (TW), lo que representaba 20 % de la demanda mundial de energía de aquel momento.
Ana Julia Liftschitz es oceanógrafa y fue parte del proyecto de energía undimotriz durante varios años. En la actualidad, trabaja en la UTN de Puerto Madryn, Chubut, en un proyecto de turbinas hidrocinéticas para generar energía a partir de las mareas.
Coincide con Haim en que el potencial energético del mar argentino es sumamente vasto. Liftschitz destaca que «desde el punto de vista del recurso no hay ninguna limitación», y resalta que, aunque la aplicabilidad tecnológica sea un desafío, «tenemos el mar acá, que tiene un recurso ilimitado de energía y no lo estamos aprovechando».
Sobre esa dificultad de aplicación, Salvarezza precisa qué tipo de obstáculos enfrenta la tecnología: «El gran problema que tiene es que está expuesta a condiciones muy extremas. Se somete a los dispositivos a un permanente estrés mecánico que es el movimiento de las olas y, por el otro lado, está expuesto a un ambiente marino que degrada los materiales», detalla.
Actualmente, existen diversos proyectos en fase de prototipo desarrollados en distintos países como Reino Unido, España, Portugal, Estados Unidos, Japón, Noruega, Dinamarca, Brasil e Israel. A pesar de estos avances, Haim explica que en el sector todavía no hay ninguna tecnología que haya llegado a un grado de madurez que posicione a un proyecto por sobre otro para desarrollarlo a escala comercial.
Esta situación de paridad tecnológica habilita una oportunidad para el desarrollo local, a la vez que posiciona a la Argentina dentro del contexto global. Como se destaca en un estudio de 2019 realizado por Haim y otros miembros del proyecto, el hecho de ser una «tecnología en estado de desarrollo experimental permite competir con otros desarrollos a nivel mundial sobre el desarrollo de equipos confiables, seguros y de costos competitivos».
Salvarezza precisa que, a nivel mundial, «la energía del mar está en una etapa aún exploratoria, en el caso de la undimotriz, precomercial, con algunos prototipos desarrollándose, algunos en Estados Unidos, otros en Europa». Y agrega: «Hoy en día el precio que podría tener el megawatt-hora de estas energías están por encima de lo que son las energías fósiles o el caso de las renovables como la energía solar y energía eólica. Sin embargo, a medida que se vayan desarrollando y alcancen escala, seguramente estos precios van a bajar».
Energía renovable en la matriz energética argentina
En 2006, mediante la Ley 26.190, se creó el Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía Destinada a la Producción de Energía Eléctrica, que establecía como meta alcanzar una contribución de las fuentes de energía renovables de 8 % del consumo de energía eléctrica nacional para el 31 de diciembre de 2017.
El incentivo que planteaba la ley era a través de incentivos fiscales, beneficios impositivos y la remuneración de la energía generada que se volcara al mercado mayorista o servicios públicos. En aquella ley, la energía undimotriz ya se posicionaba dentro de la lista de energías renovables que se buscaba fomentar.
Boya y brazo metálico – prueba _en seco_ en metalúrgica Duroll de Pilar. Imagen: Proyecto de Energía Undimotriz UTN.BA -Pacheco
Luego, en 2015 con la Ley 27.191 se modificó el régimen y elevó esta meta para lograr que las fuentes renovables alcancen el 20% del consumo de energía eléctrica nacional para diciembre de 2025. Según el informe anual de Cammesa de 2025, el país cerró ese año con un aporte de 18,9 %.
Desde el proyecto de energía undimotriz de la UTN plantean que el desarrollo de esta tecnología contribuiría a diversificar la matriz energética y a un abastecimiento más seguro y constante.
“La diversificación de las energías hace que, si te falla una de las fuentes, tenés de la otra. Si dependés de una sola y esa falla, es muy complicado”, advierte Haim, quien retoma como ejemplo el apagón masivo que afectó a España y Portugal en abril de 2025, cuando una desconexión abrupta de plantas generadoras provocó la caída de la red eléctrica peninsular.
Soberanía energética: el peso del desarrollo local
Gabriel Blanco es ingeniero, investigador y coordinador del Centro de Tecnologías Ambientales y Energía (CTAE) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen), donde se estudia el nexo entre energía, ambiente y sociedad.
Blanco sostiene que la transición energética es necesaria por múltiples motivos, entre ellos, el cambio climático y cuestiones vinculadas al modelo energético actual, que describe como «muy concentrado en términos de capitales y tecnología».
El investigador plantea la necesidad de avanzar hacia un modelo más diversificado y participativo. En ese sentido, considera que el desarrollo de energías renovables a nivel nacional, como el proyecto de energía undimotriz, «es parte de una diversificación en términos de recursos, en términos tecnológicos y fundamentalmente que se está haciendo desde lo local con actores locales».
Autonomía tecnológica frente a los cambios de gobierno
El proyecto undimotriz de la UTN fue diseñado para realizarse de punta a punta en el país. «Todos los mecanismos que tiene nuestro equipo se pueden fabricar en la Argentina. Es más, nosotros ya lo estamos fabricando, lo podemos hacer con la industria nacional, no dependemos de importaciones», cuenta Haim.
Y esto tiene una razón. «Queríamos algo que pudiéramos hacer acá en Argentina, que no dependiéramos de inversiones extranjeras. Yo empecé con esto en el 2007, casi 20 años atrás y fijate cuántos presidentes pasaron por el medio y todavía seguimos con el tema. Entonces, tenemos que ser resistentes a los cambios de política de la Argentina. Si un día te abren las importaciones, después te las cierran, después te las abren, no podemos depender de lo que decida el gobierno de turno. Mientras menos dependamos del entorno exterior, mejor», explicó el ingeniero.
La preocupación de Haim por la autonomía tecnológica se vincula con un debate más amplio sobre la transición energética en Argentina. El estudio «Impactos en la Balanza Comercial Argentina de la Transición Energética», realizado por Blanco y otros autores, advierte que la transición puede reproducir formas de dependencia si no se acompaña con una política industrial propia.
«Si la transición se implementa sin una estrategia de desarrollo tecnológico e industrial, puede generar una nueva dependencia: la importación masiva de equipos, tecnologías y componentes estratégicos, sustituyendo la vulnerabilidad asociada a los combustibles fósiles por otra vinculada a la tecnología extranjera», concluye el documento.
Fotomontaje del equipo pontado sobre la escollera norte del puerto de Mar del Plata. Imagen: Proyecto de Energía Undimotriz UTN.BA -Pachec
Blanco desarrolla esa idea: «Pueden haber cuestiones ligadas a la dependencia tecnológica porque, por ejemplo, la energía solar y los paneles solares pueden ser muy buenos, pero nosotros no los hacemos, se traen de China o del país que sea».
Salvarezza aporta una mirada similar desde su rol institucional: «En el caso de la energía eólica y solar, hay pocas posibilidades de que Argentina pueda participar de la cadena de valor, salvo algunos nichos reducidos. La mayoría de la tecnología que se dispone, está en manos de empresas extranjeras».
Por eso, destaca el caso del proyecto de energía undimotriz: «Es particularmente interesante porque el dispositivo que ha desarrollado la universidad tiene estas características de integrar, casi en su totalidad, industria nacional».
Del desfinanciamiento nacional al apoyo provincial
En 2022 el proyecto fue seleccionado por el Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec) para, en 2023 recibir un financiamiento de 50 millones de dólares para el desarrollo gracias a un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo.
Sin embargo, desde 2024 el gobierno de Javier Milei dejó al financiamiento al sistema científico y el desarrollo nacional prácticamente congelado debido a la retención de fondos provenientes de préstamos internacionales.
El dinero que debían recibir nunca llegó.
“Peor todavía, porque nosotros hicimos trabajos durante un año, les presentamos las facturas, y nunca lo pagaron. O sea que nosotros tuvimos el gasto”, relata Haim.
Antes “el Fonarsec te daba la plata y vos la administrabas. Con el cambio de gobierno cambiaron las reglas”, relata y agrega que la instrucción fue que, cuando compraran los insumos o finalizaran los trabajos, enviaran la factura y les iban a remunerar los gastos.
“Los investigadores dedicaron mucho tiempo y horas de trabajo, presentaron las facturas, el trabajo que hicieron, y nunca se les pagó. Es peor a que te saquen el financiamiento, porque trabajaste con la esperanza de cobrar y no cobraste un mango”, relata Haim y agrega que también perdieron a la empresa con la que se habían asociado para construir el equipo.
El investigador agrega que perdieron “todo el trabajo que hicimos de conseguir una empresa, firmar compromiso de confidencialidad, armar el proyecto, fue mucho tiempo que no te lo paga nadie después. Cuando uno hace un proyecto con la idea que salga, sabe que puede salir mal, pero no te imaginás que va a pasar algo así”.
Fue entonces cuando, en 2024, la Provincia de Buenos Aires intervino para que el proyecto continuara a través del Foro Regional Eléctrico de la Provincia de Buenos Aires (FREBA).
Este organismo funcionó como el nexo que vinculó al equipo de la UTN con el Programa de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida (Proinged) y con el Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA), permitiendo que el proyecto recupere su impulso.
Salvarezza, presidente de la CIC, describe ese momento: «A comienzos del 2024 este proyecto se encontraba en una situación muy compleja porque se había desarrollado con lo que eran los fondos que aportaba el Estado Nacional, los Fonarsec. Hubo un cambio en el gobierno y estos fondos no siguieron fluyendo».
Y agrega: «Hoy en día es la provincia (de Buenos Aires) la que está sosteniendo este proyecto”.
El recurso marino en Argentina
Como oceanógrafa, Liftschitz hace una caracterización de los potenciales de energía que podrían obtenerse de los casi 5000 km de costa argentina.
«Si uno piensa en la costa argentina puede hacer una división muy clara. En la costa bonaerense la energía del mar más rentable sería la undimotriz, la energía de las olas, que allí no son excesivamente grandes, pero son persistentes. Para que se forme la ola necesitás un viento sostenido y una cierta distancia donde el viento le transfiere energía al agua, que se llama fetch. En la costa bonaerense el viento viene del este, tiene buena distancia y vientos sostenibles como para formar oleaje”, explica.
Mar del Plata. Imagen: Lara Guerrero
En cambio, las características cambian en el sur del país, habilitando otro tipo de aprovechamiento energético. Liftschitz sostiene que “en la costa patagónica, como tenemos una amplitud de marea muy importante y velocidades de corrientes de mareas muy fuertes, lo que conviene es obtener la energía de las mareas. Allí, los vientos son del oeste, entonces no se genera oleaje, pero existe una amplitud de marea excepcional”.
Un estudio de impacto ambiental publicado en 2017 en la revista Proyecciones, realizado por integrantes del proyecto en el marco de una tesis de maestría en Ingeniería Ambiental de la UTN, evaluó los efectos potenciales de la instalación del dispositivo en la escollera sur del Puerto Quequén.
La conclusión fue que “los potenciales impactos ambientales negativos no resultan significativos y resulta viable su ubicación”.
Según el estudio, los impactos negativos que identificaron son de carácter moderado y podrían focalizarse en la etapa de construcción, como por ejemplo, la contaminación sonora, la modificación del entorno visual y alteraciones temporales en la accesibilidad.
Liftschitz, codirectora del estudio, ratifica la evaluación: “Son instrumentos muy chicos. Hay que estudiar el impacto, obviamente, porque todo lo que uno pone tiene su impacto. Pero en la zona de Quequén el resultado fue positivo, el impacto ambiental era bajo”.
Una Argentina que mire al mar con perspectiva energética
Luego de casi 20 años de desarrollo, el prototipo argentino de energía undimotriz se acerca a una prueba decisiva: el mar. El paso siguiente, la escala comercial y el aporte real a la matriz energética, va a depender de los resultados que se obtengan y las decisiones políticas y económicas que se tomen.
La transición energética es una oportunidad para pensar sobre los patrones de consumo, la soberanía, y la participación ciudadana en el uso de los recursos naturales, sin olvidar la importancia de acompañar este proceso con políticas industriales, tecnológicas y territoriales que eviten reproducir nuevas dependencias y conflictos.
Por Emma Bubola y Ryan Mac, New York Times. El torneo del sábado en el club de ajedrez de Buenos Aires recibió a su alineación habitual de jugadores, entre ellos un contador, un universitario y niños en edad escolar. Pero esta vez había un nuevo participante, encorvado junto a ellos sobre las diminutas mesas de madera del club: Peter Thiel, el empresario tecnológico multimillonario de derecha y donante de Donald Trump.
Thiel —quien, según uno de los participantes, “no jugó mal” y quedó tercero— había dejado recientemente sus hogares en Los Ángeles y Miami para establecerse a miles de kilómetros de distancia, en la capital argentina.
En los dos últimos meses, Thiel se reunió con el presidente del país, Javier Milei, y con sus ministros; compró una mansión en uno de los barrios más exclusivos de Buenos Aires, y organizó una cena con la élite empresarial local en la que habló del anticristo, uno de sus temas de conversación favoritos, según funcionarios argentinos y personas familiarizadas con las actividades de Thiel.
Thiel, que tiene un historial de coleccionar países de respaldo para protegerse de sus apuestas contra Estados Unidos, está considerando Argentina como otro plan de refugio, según dos personas familiarizadas con su manera de pensar. Nacido en Alemania y criado en Estados Unidos, obtuvo la nacionalidad neozelandesa en 2011 y solicitó el pasaporte en Malta en 2022.
Su nuevo afincamiento en Argentina está motivado, en parte, por su preocupación por el rumbo de Estados Unidos, según dos personas familiarizadas con sus ideas, en particular de California, donde una iniciativa en la boleta electoral de noviembre podría derivar en un importante impuesto a los multimillonarios.
Argentina, una nación relativamente aislada de los posibles conflictos en el hemisferio norte, también encaja como posible refugio de otros riesgos sobre los que Thiel ha advertido de manera pública: una guerra nuclear y la inteligencia artificial desbocada.
Pero Thiel también se ha sentido animado por lo que ha descubierto en Argentina, pues, según dijeron estas personas, ha encontrado afinidad con el gobierno libertario radical de Milei y se ha enamorado de la vitalidad de Buenos Aires. Estas y otras personas familiarizadas con las actividades y conversaciones del multimillonario sobre el país, hablaron con la condición de mantener su anonimato para poder referirse a conversaciones privadas.
Thiel no respondió a una solicitud de comentarios.
Para subrayar su confianza en el país, Thiel, de 58 años, ha trasladado temporalmente a su familia a Argentina y ha inscrito a sus hijos en una escuela local, dijeron dos de estas personas. El gobierno argentino también ha estudiado la posibilidad de ofrecer al multimillonario la residencia permanente o incluso la ciudadanía, dijo una persona familiarizada con los planes de Thiel, aunque por el momento no está claro si aceptaría.
Un portavoz de Milei negó que se hubiera considerado esa oferta. El gobierno argentino está trabajando para establecer un programa de “pasaporte dorado” que permitiría obtener la ciudadanía a quienes realicen grandes inversiones en el país.
“Aprovecho esta ocasión para decirles a todos los billonarios del mundo que quieren huir de países cada vez más regulados, con mayores impuestos y Estados que persiguen a sus ciudadanos, que son bienvenidos a la república Argentina, la nueva tierra de la libertad”, dijo el mes pasado Manuel Adorni, jefe de gabinete de Milei, ante el congreso, respondiendo a una pregunta sobre Thiel.
Thiel, añadió, “está interesado en las reformas profundas que estamos llevando adelante”.
Un aliado ideológico
Argentina puede ser un lugar improbable para un multimillonario en busca de estabilidad. El país ha atravesado casi un siglo de inestabilidad, empañado por golpes militares y espectaculares colapsos financieros personificados por una inflación de tres cifras.
Pero en Milei, Thiel tiene un aliado ideológico. Los dos comparten una aversión por los impuestos, el socialismo y el “wokismo”, una etiqueta negativa que los críticos utilizan para describir la política progresista.
Desde que llegó a la presidencia en 2023, Milei ha intentado remodelar la economía argentina y ha impulsado una desregulación generalizada y recortes del gasto público. Ha intentado atraer inversiones extranjeras para los recursos naturales del país, como el petróleo, el litio y los minerales de tierras raras.
Thiel y Milei se conocieron en persona por primera vez en 2024, en una reunión mediada por Alec Oxenford, un exempresario de la industria tecnológica que ahora es embajador de Argentina en Estados Unidos, según una persona familiarizada con la reunión que solicitó el anonimato para compartir públicamente detalles privados.
Oxenford, cuya empresa de mercados en línea, OLX, recibió financiación de la empresa de capital riesgo de Thiel hace más de 15 años, había estado animando al entonces nuevo presidente argentino a reunirse con empresarios estadounidenses influyentes.
Thiel, quien se ha opuesto vehementemente a los impuestos en Estados Unidos, se interesó más por Argentina después de que grupos políticos de California empezaron a debatir una iniciativa electoral que aplicaría un impuesto del 5 por ciento sobre los activos de los multimillonarios del estado. A finales del año pasado, Thiel empezó a considerar la posibilidad de cortar lazos con el estado, y empezó a explorar la posibilidad de vivir fuera de California.
Thiel empezó a considerar seriamente Argentina como lugar para vivir, al menos temporalmente, hace aproximadamente un año y comenzó a buscar propiedades inmobiliarias en Buenos Aires, dijeron las dos personas familiarizadas con sus ideas. Dijeron que también contrató a una persona especializada en la venta de arte para que amueblara su casa.
Desde que llegaron a Buenos Aires en abril, Thiel y su marido, Matt Danzeisen, han cenado en casa del ministro argentino de Desregulación, Federico Sturzenegger, dijo una persona familiarizada con la cena, y se han reunido con el ministro de Economía, Luis Caputo.
El multimillonario y un socio de su empresa de capital riesgo, Founders Fund, también pasaron un rato con Milei el mes pasado en la casa presidencial. En una entrevista concedida a un canal de transmisión en continuo tras ese encuentro, Milei dijo que se trataba de una reunión entre dos personas de ideas afines y que Thiel le preguntó cómo se aseguraría de que el liberalismo perdurara en Argentina más allá de su presidencia.
“Es un anarcocapitalista que encuentra un anarcocapitalista que está llevando las cosas a la realidad”, dijo Milei.
Un país de respaldo
El interés de Thiel por Argentina no se debe únicamente a su alineamiento con las políticas de Milei.
También parece que Thiel simplemente disfruta de la vida argentina. Asistió al partido de fútbol más famoso de Argentina —entre los rivales de Buenos Aires River Plate y Boca Juniors— y viajó a Bariloche, una estación de montaña junto a un lago, en la Patagonia.
El mes pasado, en la mansión de Thiel en Buenos Aires, economistas influyentes y ejecutivos argentinos se reunieron con el multimillonario para hablar de la historia y la economía del país, antes de que la conversación se centrara en el anticristo, según dos personas familiarizadas con la reunión.
Algunos de los asistentes no sabían qué pensar de las reflexiones apocalípticas de su anfitrión, sobre una entidad que, según ha advertido en conferencias, podría establecer un gobierno mundial totalitario, pero escucharon con atención.
El torneo de ajedrez de este mes en el barrio de Almagro fue un evento más animado. Thiel, el jugador mejor clasificado de la competición, posó para las fotos con su medalla de tercer lugar y se quedó a jugar al ajedrez con un niño, dijo Rafael Jabie, terapeuta, que quedó de segundo.
Milei y sus seguidores se han apresurado a acoger al multimillonario como a uno de los suyos.
“Ya es más argentino” que los izquierdistas, escribió en la red social X Juan Pablo Carreira, que dirige las comunicaciones digitales de la presidencia argentina, utilizando un término ofensivo para referirse a sus oponentes políticos.
Daniel Parisini, un comentarista de derecha cercano a Milei, publicó una imagen generada por IA de Thiel sentado frente a una parrilla mientras que otros crearon imágenes del magnate comiendo milanesa en una casa argentina.
En una nación polarizada, que cambia rápidamente en el mandato de Milei, la presencia de Thiel ha sido vista de forma muy distinta por todo el espectro político. Los partidarios del gobierno consideran que la presencia del capitalista de riesgo es una prueba de que Milei ha tenido éxito al tratar de convertir a su país en un paraíso para los inversores extranjeros. Los críticos de Milei, sin embargo, lo ven como otro ejemplo de que el país se está vendiendo al capitalismo desenfrenado.
“Lo de Peter Thiel es terrible”, escribió en X Elisa Lilita Carrió, política argentina, mencionando Palantir, la empresa de big data que cofundó y que ahora preside. “Y que se instale en la Argentina es aún peor”, añadió.
Otros han difundido teorías de que venía para inmiscuirse en las elecciones presidenciales del año que viene, construir grandes centros de datos o apoderarse de los datos personales de los argentinos con Palantir, que mantiene profundas relaciones con el gobierno estadounidense.
La única inversión conocida de Thiel hasta ahora ha sido en bienes inmuebles personales. Aparte de la vivienda en Buenos Aires, situada frente a la casa de una de las actrices más famosas de Argentina, Thiel también ha comprado un terreno en la vecina Uruguay, dijo una persona familiarizada con la compra.
La propiedad uruguaya, en extensas praderas llenas de ranchos, está cerca de Punta del Este, un glamuroso destino turístico en el océano Atlántico que la gente llama los Hamptons de Sudamérica. Algunos observadores han especulado con que podría incluir un búnker para refugiarse del apocalipsis nuclear.
No sería el primer millonario que piensa en el Cono Sur como lugar para refugiarse del Armagedón nuclear. Martin Varsavsky, un empresario tecnológico hispano-argentino cercano a Thiel, ha construido un rancho en la ciudad argentina de Mendoza, que ha dicho que considera como un refugio potencial en caso de la Tercera Guerra Mundial.
Varsavsky ha planteado la hipótesis de que Argentina no resultaría afectada en absoluto si el hemisferio norte fuera arrasado por una guerra nuclear.
“En el momento en que China tome Taiwán o Rusia tome Lituania, yo estaré en Buenos Aires”, dijo. “Es bueno tener un plan de respaldo para la civilización”.
El Ministerio de Economía cerró la última licitación de mayo con un doble objetivo cumplido: refinanció más deuda de la que vencía y consiguió nuevos dólares para afrontar compromisos financieros de mitad de año. La Secretaría de Finanzas adjudicó instrumentos por $12,57 billones frente a vencimientos estimados en torno a $11 billones, alcanzando un rollover de 114,36%, mientras captó otros US$350 millones mediante bonos soberanos en moneda estadounidense.
La señal política y financiera no pasó inadvertida. El equipo económico volvió a ratificar la estrategia impulsada por el presidente Javier Milei: retirar liquidez del sistema para sostener el proceso de desaceleración inflacionaria y evitar presiones cambiarias en un contexto de fuerte necesidad de financiamiento.
Según informó la Secretaría de Finanzas, se recibieron ofertas totales por $16,14 billones y finalmente se adjudicaron $12,57 billones. El resultado permitió cubrir la totalidad de los vencimientos y absorber excedentes, evitando que nuevos pesos quedaran circulando en la economía.
La operación consolida una lógica que el Gobierno viene sosteniendo desde comienzos de año: priorizar el orden monetario incluso a costa de mantener tasas elevadas y restringir liquidez.
La mayor demanda de inversores se concentró en instrumentos de corto plazo y en bonos a tasa fija o vinculados a la tasa TAMAR. Desde Portfolio Personal Inversiones señalaron que la licitación mostró “una duration algo más moderada que las anteriores y una fuerte concentración en instrumentos a tasa fija y TAMAR”.
La principal colocación en pesos fue una letra capitalizable con vencimiento en septiembre de 2026, por $5,16 billones, con una tasa efectiva mensual de 1,99% y una TIREA de 26,68%.
También hubo fuerte participación en bonos ajustados por CER y en instrumentos dólar linked, una señal de que parte del mercado sigue buscando cobertura ante posibles movimientos inflacionarios o cambiarios.
El Gobierno sumó dólares para enfrentar vencimientos
La otra lectura relevante de la licitación estuvo en el financiamiento en moneda dura. Economía adjudicó US$200 millones del BONAR 2027 (AO27) y otros US$150 millones del BONAR 2028 (AO28), captando en total US$350 millones.
En el caso del AO27, que vence en octubre de 2027, la tasa adjudicada fue de 5,12% TIREA. Para el AO28, con vencimiento en 2028, la tasa escaló a 8,49%.
El objetivo inmediato es fortalecer depósitos y liquidez en dólares antes del próximo gran vencimiento de deuda soberana, estimado en aproximadamente US$4.300 millones para mitad de año.
El dato político es relevante porque el Gobierno continúa recurriendo al mercado para obtener financiamiento sin acudir a emisión monetaria directa ni mecanismos extraordinarios del Banco Central.
La estructura de la licitación mostró un mercado financiero que sigue privilegiando instrumentos de cobertura y horizontes relativamente cortos.
Las letras dólar linked adjudicaron $0,75 billones para vencimiento en julio de 2026 y $1,06 billones para marzo de 2027, ambas con tasas reales positivas.
Mientras tanto, el bono atado a TAMAR con vencimiento en 2028 absorbió $3,76 billones, reflejando que los inversores todavía exigen mecanismos que protejan rendimientos frente a la volatilidad financiera.
La estrategia oficial mantiene una tensión de fondo: absorber pesos ayuda a contener inflación y tipo de cambio, pero también sostiene un esquema de tasas elevadas que encarece el crédito y restringe actividad económica.
Disciplina monetaria y señal al mercado
El resultado de la licitación fortalece la narrativa oficial de disciplina fiscal y monetaria. El Gobierno logra mostrar capacidad de refinanciamiento en moneda local y acceso parcial al financiamiento en dólares sin recurrir a organismos multilaterales ni emisión extraordinaria.
Al mismo tiempo, la elevada demanda por cobertura cambiaria y bonos ajustados expone que el mercado todavía mantiene cautela sobre la estabilidad de mediano plazo.
La segunda vuelta prevista para los BONAR 2027 y 2028 permitirá medir si el apetito financiero se sostiene en las próximas horas y cuánto margen adicional consigue acumular el Tesoro antes de los vencimientos de junio.
La licitación mostró que el Gobierno conserva capacidad de financiamiento en el mercado local y todavía logra captar dólares para sostener sus compromisos externos. Sin embargo, el equilibrio sigue dependiendo de variables delicadas: inflación, demanda de pesos, tasas reales y confianza financiera.
La próxima prueba será verificar si la estrategia de absorción monetaria logra sostener estabilidad sin profundizar la desaceleración económica que ya empieza a reflejarse en varios indicadores de actividad y consumo.