Saint-Gobain abre la competencia global de arquitectura y convoca a estudiantes argentinos

La empresa impulsa el Architecture Student Contest 2026 con un jurado de referentes y una inscripción abierta hasta el 31 de marzo

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La compañía Saint-Gobain puso en marcha en Argentina una nueva edición del Architecture Student Contest 2026, un certamen internacional dirigido a estudiantes de arquitectura, diseño e ingeniería civil que busca posicionar la sostenibilidad como eje central del debate sobre las ciudades del futuro. La convocatoria, cuya inscripción permanecerá abierta hasta el 31 de marzo, tendrá como premio principal el acceso a la final internacional en Belgrado, donde el equipo ganador nacional representará al país con viaje y estadía cubiertos.

El movimiento de la multinacional —referente global en soluciones para construcción liviana y sostenible— no es solo una iniciativa académica. Forma parte de una estrategia más amplia de posicionamiento dentro del ecosistema profesional de la arquitectura y la construcción, un sector atravesado por cambios tecnológicos, exigencias ambientales y nuevas regulaciones vinculadas a eficiencia energética y reducción de emisiones.

En ese marco, la empresa presentó oficialmente al jurado que evaluará los proyectos argentinos, integrado por arquitectos con trayectoria académica, institucional y profesional. El panel tendrá la responsabilidad de seleccionar el proyecto que representará a Argentina en la instancia internacional del concurso.

Un jurado que combina academia, profesión y sector productivo

La instancia nacional estará a cargo de un jurado con perfiles que reflejan distintos espacios de influencia dentro del campo arquitectónico.

Entre ellos se encuentra Fernando Robles, arquitecto y director de la carrera de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), quien lidera el desarrollo académico de esa carrera desde 2024 y cuenta con experiencia en docencia universitaria y concursos nacionales e internacionales.

También integrará el jurado Valeria del Puerto, arquitecta y ex presidenta del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU). Cofundadora del estudio Del Puerto-Sardín, se destaca por su trayectoria en arquitectura sustentable y por proyectos exhibidos en bienales internacionales como Buenos Aires, São Paulo, Quito y Venecia.

El panel se completa con Pablo Engelman, arquitecto, editor general asociado de Bisman Ediciones y profesor de Urbanismo en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), con especialización en Alta Dirección en Urbanismo y experiencia en proyectos vinculados a ciudad y territorio.

La cuarta integrante es Sandra Carina Lambiase, arquitecta formada en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), quien actualmente se desempeña como jefa de Asistencia Técnica y Especificación en Saint-Gobain Argentina y especialista en soluciones sustentables de aislamiento térmico, acústico y construcción en seco.

La composición del jurado combina perfiles académicos, profesionales e institucionales, una arquitectura de decisión que busca equilibrar criterios técnicos, innovación proyectual y viabilidad constructiva.

El desafío: diseñar un proyecto urbano sostenible en Belgrado

El concurso propone a los estudiantes trabajar sobre un sitio real en la ciudad de Belgrado, Serbia, ubicado a orillas del río Sava. El desafío consiste en desarrollar un proyecto integral que combine obra nueva y renovación urbana.

La consigna plantea dos intervenciones principales: el diseño de un nuevo alojamiento para atletas (edificio A) y la reforma del Club Náutico de la Academia de Belgrado (edificio B).

Las propuestas deberán incorporar criterios vinculados a salud y bienestar de los usuarios, eficiencia energética y reducción de la huella de carbono durante todo el ciclo de vida del edificio.

Además, se exige integrar estrategias bioclimáticas, garantizar confort térmico, acústico y lumínico e incorporar soluciones y materiales de Saint-Gobain.

Más allá del ejercicio académico, el concurso reproduce las tensiones que hoy atraviesan la arquitectura global: cómo construir más, pero con menor impacto ambiental; cómo renovar estructuras urbanas existentes sin perder funcionalidad ni identidad; y cómo integrar tecnología constructiva con criterios de sostenibilidad.

Un espacio de proyección internacional para estudiantes

El certamen se organiza en dos etapas. En la fase nacional, los equipos —integrados por hasta tres estudiantes y acompañados por un docente— presentan sus proyectos representando a sus universidades.

El equipo ganador accederá a la final internacional en Belgrado, donde competirá con representantes de otros países ante un jurado integrado por arquitectos, urbanistas y especialistas en construcción sostenible.

El concurso contempla premios de hasta 5.000 euros, además de reconocimientos académicos para estudiantes y docentes participantes.

Para quienes cursan los últimos años de sus carreras, la competencia funciona como un espacio de visibilidad profesional temprana y de contacto con redes internacionales vinculadas a la arquitectura y el urbanismo.

Formación, industria y arquitectura sostenible

La iniciativa también revela cómo las empresas del sector de la construcción buscan influir en la formación de futuros profesionales.

El Architecture Student Contest funciona como un punto de encuentro entre universidades, industria de materiales y comunidad profesional, un triángulo que define buena parte del desarrollo del sector.

En ese esquema, la sostenibilidad aparece como el eje central del debate. Las exigencias de eficiencia energética, reducción de emisiones y confort ambiental se están transformando en estándares globales que impactan tanto en la normativa urbana como en las decisiones de diseño.

El concurso se inscribe precisamente en ese proceso de transformación.

Un escenario en evolución para la arquitectura del futuro

Con la inscripción abierta hasta el 31 de marzo, la convocatoria entra ahora en su fase más dinámica: la presentación de proyectos por parte de los equipos universitarios.

En las próximas semanas se verá qué universidades logran posicionar propuestas competitivas y qué enfoques emergen entre los estudiantes frente al desafío de diseñar un espacio urbano sostenible.

Más allá del resultado del certamen, el concurso funciona como un termómetro del momento que atraviesa la arquitectura contemporánea: una disciplina cada vez más atravesada por la innovación tecnológica, las exigencias ambientales y la necesidad de repensar las ciudades.

La final en Belgrado definirá a los ganadores. Pero el verdadero proceso comienza antes, en las aulas y en los estudios donde se imaginan las ciudades que todavía no existen.

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