Passalacqua solicitó al Gobierno nacional bajar el IVA a la harina de mandioca

El pedido formal al ministro Caputo busca equiparar la carga tributaria con la harina de trigo y pone en agenda la discusión fiscal sobre producción local

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El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, formalizó el 20 de abril de 2026 un pedido al ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, para reducir la alícuota del IVA aplicable a la harina de mandioca del 21% al 10,5%. La solicitud, respaldada además por una comunicación pública en redes sociales, apunta a igualar el tratamiento impositivo con la harina de trigo. El movimiento no es menor: instala una demanda concreta de una economía regional en la agenda nacional y abre una tensión clásica entre recaudación y desarrollo productivo. ¿Se trata de un gesto aislado o del inicio de una negociación más amplia por beneficios fiscales sectoriales?

Un reclamo con anclaje legal y económico

El planteo se inscribe en el régimen vigente de la Ley de IVA, que establece una alícuota reducida del 10,5% para la harina de trigo. La harina de mandioca, en cambio, tributa actualmente el 21%, lo que —según el argumento presentado— la coloca en desventaja frente a productos de características similares.

El pedido no introduce una figura nueva, sino que busca la incorporación de la harina de mandioca al mismo esquema diferencial ya existente. En términos institucionales, la decisión final depende del Gobierno nacional, que deberá evaluar si habilita una modificación en el tratamiento tributario o si sostiene el esquema actual.

El argumento central combina dos planos: por un lado, la equidad tributaria entre productos comparables; por otro, el impacto económico en Misiones. La producción de mandioca es presentada como un eje estratégico, con incidencia en la agricultura familiar, la generación de empleo y el desarrollo industrial local. A eso se suma un componente de consumo: el producto es señalado como un alimento en crecimiento dentro de la dieta argentina.

Señales políticas y disputa por la agenda fiscal

La iniciativa posiciona al gobierno misionero en una lógica de presión institucional sobre el Ministerio de Economía. No hay confrontación explícita, pero sí una demanda concreta que obliga a tomar posición. En un contexto donde las decisiones fiscales están bajo estricta revisión, cada excepción o reducción impositiva implica una discusión más amplia sobre prioridades.

Para Misiones, el reclamo tiene una doble lectura. Internamente, refuerza el discurso de defensa de la producción local y de las economías regionales. Hacia afuera, busca instalar un precedente: si se reconoce la asimetría tributaria, podría abrirse la puerta a planteos similares de otros sectores.

Del lado nacional, el margen de maniobra está condicionado por el equilibrio fiscal. Una reducción de alícuota implica resignar recaudación, aunque el argumento provincial apunta a compensarlo vía mayor actividad económica y competitividad.

Impacto potencial en la cadena productiva

La diferencia entre tributar 21% y 10,5% no es menor. Afecta precios finales, márgenes de producción y capacidad de competir en el mercado interno. La equiparación podría mejorar la posición de la harina de mandioca frente a la de trigo, tanto en consumo directo como en usos industriales.

Además, la medida tendría efectos indirectos en toda la cadena: desde productores primarios hasta industrias de procesamiento. El planteo subraya que la actual carga tributaria impacta no solo en el consumo, sino también en la competitividad general del sector.

Sin embargo, el expediente no incluye estimaciones fiscales ni proyecciones cuantitativas, lo que deja abierta la discusión técnica sobre el costo-beneficio de la medida.

Un planteo que excede a Misiones

El pedido de Passalacqua se inscribe en una tensión estructural: cómo integrar a las economías regionales en un esquema tributario nacional que tiende a la homogeneidad. La mandioca no es un cultivo extendido en todo el país, lo que introduce una dimensión territorial en la discusión.

En las próximas semanas, el foco estará en la respuesta del Ministerio de Economía. Si el planteo avanza, podría requerir definiciones normativas y abrir un debate más amplio en el Congreso o en el diseño de la política fiscal. Si no prospera, quedará como un antecedente de presión política desde las provincias productoras.

Por ahora, el movimiento marca una señal clara: Misiones busca reconfigurar su lugar en la discusión tributaria nacional. El desenlace dependerá menos del argumento técnico que de la capacidad de construir volumen político alrededor de la demanda.

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