Seis razones que están poniendo a la tierra en el radar de los inversores

La compra de campos gana protagonismo como alternativa de inversión: qué características explican el creciente interés por este activo y por qué comienza a ocupar un lugar cada vez mayor en las estrategias de diversificación patrimonial.

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Invertir en real estate no necesariamente implica comprar un departamento, una oficina o un local. En la búsqueda de nuevas alternativas para diversificar el patrimonio, la tierra productiva comienza a despertar interés por características que la diferencian de otros activos inmobiliarios. La posibilidad de obtener ingresos sin involucrarse directamente en la actividad agropecuaria es una de ellas.

“El campo permite invertir en un activo productivo sin necesidad de convertirse en productor. Se puede comprar la tierra, arrendarla y recibir una renta, mientras el propietario conserva un activo tangible dentro de su patrimonio”, explica Federico Nordheimer, director de Nordheimer Campos y Estancias.

El esquema permite que el propietario arriende la tierra a un productor o empresa agropecuaria que se ocupa de desarrollar la actividad. De esta manera, puede recibir una renta y conservar la propiedad como parte de una estrategia de largo plazo. Entre las características que explican el interés por este tipo de activo aparecen seis:

  1. Renta desde el primer año: el arrendamiento permite comenzar a generar ingresos desde el primer año, mientras la actividad productiva queda en manos de un tercero.
  2. Baja vacancia: la tierra fértil siempre encuentra a quien la arriende, favoreciendo la continuidad de los ingresos derivados del activo.
  3. Baja morosidad: se trata de uno de los mercados de alquiler más seguros del Real Estate.
  4. Cobertura frente a la inflación: los contratos indexados a cosechas ofrecen una alternativa de cobertura frente al aumento de precios.
  5. Diversificación: el campo es un activo con baja correlación con otros activos de una cartera de inversión como acciones, bonos e inmuebles urbanos.
  6. Doble retorno: combina la posibilidad de obtener una renta anual con la apreciación del activo en el tiempo.

Sin embargo, estos atributos no significan que cualquier campo resulte adecuado para cualquier perfil. Antes de elegir una propiedad es necesario comprender qué se está buscando, establecer el presupuesto disponible y definir una estrategia. A partir de allí se pueden comparar alternativas, analizar diferentes zonas y sistemas productivos y evaluar renta, riesgos y horizonte.

“El primer paso no debería ser elegir un campo, sino entender qué inversión se está buscando. Tener claro el presupuesto, el objetivo y el horizonte permite después comparar alternativas y encontrar una propiedad alineada con esa estrategia”, señala Nordheimer.

Argentina suma además condiciones particulares: topografía y clima únicos en el mundo, suelos de excelente calidad, capital humano altamente capacitado y el costo de producción más bajo del mundo. Estos factores amplían las posibilidades a la hora de analizar diferentes zonas y sistemas productivos.

Así, comprar un campo no necesariamente significa cambiar de actividad o convertirse en productor. La posibilidad de delegar la explotación, recibir una renta y conservar una propiedad que puede apreciarse con el tiempo permite entender por qué el campo empieza a aparecer con mayor frecuencia entre las opciones de quienes buscan diversificar su patrimonio con una mirada de largo plazo.

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